Los estudios palinológicos realizados por distintos investigadores han contribuido enormemente al conocimiento de la historia paleoclimática de la región pampeana, así como de los cambios en la vegetación en distintos momentos temporales (Páez y Prieto 1993; Quattrocchio y Borromei 1998; Stutz et al. 1999; Prieto 2000; Prieto et al. 2004; Grill et al. 2007; Tonello y Prieto 2010; Gutiérrez et al. 2011a; entre otros). A continuación se describen los resultados de algunos de los estudios llevados a cabo para la región sobre la base de este tipo de registro. Los datos referentes a los tipos polínicos identificados y su concentración no se detallan, pero se encuentran disponibles en la bibliografía citada (Madrid y Politis 1991; Quattrocchio y Borromei 1998; Prieto 2000; Grill et al. 2007; Tonello y Prieto 2010; Gutiérrez et al. 2011a). En el caso del sitio Paso Otero 5, el registro analizado corresponde a palinofacies, debido a la escasa preservación de los restos de polen (Grill et al. 2007). En el área serrana de Tandilia, los estudios de este tipo de registro son escasos y los mismos se han concentrado en otros microrestos (i.e., fitolitos), los cuales son más sensibles para la identificación de la acción antrópica (Colobig 2011).
Quattrocchio y Borromei (1998) llevaron a cabo análisis polínicos de una sección sedimentaria proveniente de perfiles del río Sauce Grande, el cual está limitado por las sierras de Ventania al norte y el océano Atlántico, al sur. Sus resultados indican que para momentos anteriores a los ca. 10.000 años AP se habría desarrollado una estepa halófila y una estepa herbácea sammófila con vegetación de bosque arbustivo, asociada con actividad eólica, así como con la presencia de arroyos efímeros. Es decir, que las condiciones habrían sido extremadamente áridas en el Sudeste de la provincia de Buenos Aires para este lapso cronológico (Quatrocchio y Borromei 1998). Prieto (2000) propone para la misma área (Sauce Grande) la presencia de un pastizal húmedo que habría reemplazado a la estepa arbustiva sammófila, conjuntamente con un descenso notable en las plantas de bosque xerófilo. Esto se habría dado a comienzos del Holoceno, momento en el que se inicia un
15 aumento de la humedad, en relación al cual se asocia la presencia de cuerpos de agua someros, los cuales crean extensas áreas inundables. El comienzo de la evolución de los mismos fue datado entre ca. 11.160 y 11.060 años AP (Prieto 2000). Los estudios llevados a cabo por Grill y colaboradores (2007) para el sitio Paso Otero 5 (margen del río Quequén Grande, partido de Necochea) indicaron que para los ca. 12.000 a 10.450 años AP, el clima habría sido extremadamente árido, con ausencia de cubierta vegetal, en tanto que la presencia de cuerpos de agua someros es registrada para los ca. 10.450 a 9400 años AP (Grill et al. 2007). Las palinofacies asociadas a fechados de ca. 9400 a 6600 años AP reflejan una continuidad en las condiciones ambientales de la transición Pleistoceno/Holoceno, junto con una gran destrucción de los palinomorfos (Grill et al. 2007).
La tendencia hacia una mayor humedad es inferida por Tonello y Prieto (2010) para Empalme Querandíes (arroyo Tapalqué, zona central de los pastizales pampeanos), para la transición Pleistoceno final/Holoceno temprano (ca. 12.000 a 7500 años AP). En este momento se observa un cambio a condiciones sub-húmedas y húmedas, en relación a momentos previos. Dichas condiciones serían similares a las actuales y se habrían mantenido durante todo el Holoceno temprano en la región. Este cambio no pudo ser registrado en Sauce Grande por Quattrocchio y Borromei (1998), debido a la erosión de los paleosuelos. Por otro lado, los análisis polínicos provenientes del perfil del sitio Paso Otero 4, ubicado en la margen del río Quequén Grande (partido de Necochea), también indican una mayor humedad para este momento. Para el Pleistoceno tardío se registran condiciones áridas a semiáridas, con el desarrollo de gramíneas, mientras que el inicio del Holoceno presenta pasturas desarrolladas bajo condiciones secas a subhúmedas (Gutiérrez et al. 2011a).
Durante el Holoceno medio (ca. 5010 años AP) Quatrocchio y Borromei (1998) infieren, para la zona de Sauce Grande, una vegetación regional de estepa de gramíneas, asociadas con litofacies de ambientes de valles, los cuales habrían estado sujetos a inundaciones frecuentes. Esto sugiere condiciones más húmedas para este momento. En el caso de Empalme Querandíes no se cuenta con datos, debido a la presencia de un hiato temporal, producto de una discordancia erosiva entre los ca. 7400 y los 2600 años AP
16 (Tonello y Prieto 2010). Para la zona de Quequén Grande, Gutiérrez y colaboradores (2011a) registraron la presencia de un fuerte pulso de aridez datado en 4561±41 años AP, aunque los eventos húmedos locales están presentes a lo largo de toda la secuencia. En el sitio Paso Otero 5, el comienzo del Holoceno medio (desde los ca. 6600 años AP) está representado por la evidencia de cuerpos de agua temporarios. La presencia de Riccia sp. y Phaceros tenuis indica condiciones húmedas, probablemente vinculadas a las márgenes de inundación de un arroyo o escenarios de río (Grill et al. 2007).
En el caso del Holoceno tardío, los datos para Sauce Grande indican la presencia de una estepa herbácea sammófila, con escasos elementos de bosque arbustivo y condiciones climáticas áridas a semiáridas hacia los ca. 2830 años AP, así como condiciones semiáridas para momentos históricos (Quatrocchio y Borromei 1998). Para esta misma zona, se cuenta con datos provenientes del perfil del sitio La Toma (partido de Coronel Pringles), los cuales indican condiciones de aridez para todo el Holoceno tardío, hasta los ca. 1000 años AP, momento en el cual se habrían producido condiciones de mayor humedad (Madrid y Politis 1991). Por otro lado, los perfiles de Empalme Querandíes sugieren condiciones climáticas subhúmedas a húmedas similares a las actuales durante todo el Holoceno tardío (Tonello y Prieto 2010). En el caso del río Quequén Grande, en el sitio Paso Otero 4 se registran condiciones templadas y cálidas para el Holoceno tardío (ca. 2300 años AP), pero no se cuenta con datos del Holoceno tardío final en esta secuencia (Gutiérrez et al. 2011a). Lo mismo sucede para el sitio Paso Otero 5, para el cual se reconoce un pulso de mayor humedad, probablemente relacionado a inundaciones a lo largo de las márgenes de arroyos o ríos (Grill et al. 2007).