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5.3 Experiments on a small cipher

5.3.3 Results and conclusions

El programa académico, como ya se ha visto, es clave para comprender las tendencias de los estudiantes que decidieron estudiar, en este caso, comunicación social-periodismo. No sólo es relevante entender el tipo de profesional que se está formando, sino las oportunidades que desde la academia se les brinda para darles la opción de escoger lo que más les guste.

En una investigación a los estudiantes de periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid, quienes realizaron las prácticas profesionales en el segundo periodo del 2006 (Lamuedra, 2007), se comprobó la importancia que tiene para los próximos periodistas y para las facultades de comunicación el valor pedagógico y la experiencia que se adquiere en dicho proceso, puesto que se aplican los conocimientos que se reciben durante la carrera en cuanto a habilidades periodísticas y responsabilidad social. No obstante, los estudiantes mostraron su preocupación a la hora de conseguir empleo luego de terminar la práctica.

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Lo anterior puede explicarse en parte por lo que señala José María García de Madariaga, Juan C. Calvi, Fernando Tucho y Miriam Meda (2008), para quienes las prácticas y becas que se otorgan a los estudiantes de comunicación son utilizadas como una estrategia por las empresas, que los contratan temporalmente [tres, seis o nueve meses], para sustituir periodistas que se van de vacaciones o para cubrir vacantes que pagan con una remuneración menor.

Por otro lado, la deserción de alumnos durante el transcurso de la carrera, ya sea por retiro o porque desisten de la idea de ser periodistas, también ha aumentado. Algunos de los motivos que han llevado a este incremento en la inscripción al programa de periodismo es el “perfil ideal” que se crean los estudiantes de colegio de la imagen que proyecta un presentador de televisión.

Al respecto, María Ángeles Pastor (2010), en un sondeo con estudiantes del último curso de bachillerato y primero de la licenciatura de periodismo en España, afirma que “estos jóvenes que quieren ser periodistas aceptan los estereotipos que circulan sobre los informadores, incluso los que proyectan una estampa más mitificada, pero también son conscientes de la necesidad de una seria autocrítica” (p.191). Es decir, aunque los estudiantes sigan teniendo, en cierto sentido, un idealismo por la carrera y su vida, no pasan por alto la responsabilidad social de la profesión ni la capacidad de influencia que los periodistas tienen ante el público. Por su parte, Claudia Mellado (2010) tomó diversas investigaciones en América para revisar las relaciones que se generan entre la oferta académica, las condiciones laborales y la formación que se entrega a los futuros periodistas en la región. Mellado encontró un panorama generalizado en los países latinoamericanos relacionados con deficiencias en los programas de comunicación de las diferentes escuelas y facultades. Halló, básicamente, que el periodismo corre el riesgo de desprofesionalizarse al ir perdiendo su valor en los medios.

Centrándonos en Colombia, específicamente, la Facultad de Educación de la Universidad de la Sabana llevó a cabo una investigación en 2004 sobre las principales causas de deserción y mortalidad de los estudiantes, planteando una serie de estrategias que llevaran a minimizar los indicadores y a replantear aspectos del Programa Académico en diferentes carreras de dicha Universidad. Para el caso de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo, la investigación estuvo a cargo de la doctora Amparo Vélez y el profesor Daniel Fernando López. Dentro de los resultados, se encontró que, entre varias razones, un 29% de los estudiantes de Comunicación Social desertan por incompatibilidad para cursar el programa, del cual un 89% de esos desertores se encuentra entre primero y segundo semestre. Para 3ro y 4to semestre, hay un ‘periodo de transición’ con un

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8% de deserción, y a partir de allí, una estabilización progresiva desde 5to hasta 10mo semestre23 (Vélez & López, 2004).

Los autores plantean que

es necesario repensar el currículo, de manera que los estudiantes puedan entrar a un ciclo básico de formación en el saber comunicativo y periodístico, y que paulatinamente, desde mediados del plan de estudios, pueda diversificarse en énfasis profesionales, que a la postre se constituyan en nuevos programas de pregrado, con la posibilidad de profundizar en saberes prácticos en estudios de posgrado de especialización o en saberes teóricos en estudios de maestrías. (Vélez & López, 2004, p.196)

Precisamente, para ese mismo año, la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de dicha universidad se sometió a una reforma curricular que llevó a reestructurar el plan de estudios, las metodologías de enseñanza, aprendizaje y evaluación, así como darles un papel más activo a los estudiantes (González- Bernal, 2007). El cambio se llevó a cabo en tres etapas paulatinas que se vieron reflejadas en la eliminación de algunas materias que, en algunos casos, fueron remplazadas por otras con un enfoque más coherente con el nuevo perfil. También se disminuyó la intensidad horaria para darle paso a un mayor compromiso y esfuerzo por parte de docentes y alumnos.

A partir de aquella reforma, para el año 2008 la duración de la carrera se había reducido de 10 a 9 semestres, y se había aumentado la intensidad académica por cada período.

De igual forma, en el año 2007 se inauguró el programa Comunicación Audiovisual y Multimedios, que pasó a formar parte, junto con Comunicación Social y Periodismo, de la Facultad o Escuela de Comunicación de dicha universidad. Esta nueva alternativa abrió paso a nuevos perfiles profesionales enfocados más hacia la realización audiovisual, algo que, dicho sea de paso, era tomado muy por encima por el programa de Comunicación Social y Periodismo, aunque en realidad no era su enfoque.

Lo anterior lleva precisamente a reflexionar sobre la importancia del currículum a la hora de ejercer presión sobre los estudiantes. Y, aunque en muchas universidades se hacen modificaciones periódicas en aras de mejorar el programa académico y formar mejores profesionales, todavía queda un camino por recorrer.

23 Nótese que la investigación fue hecha antes de la re-estructuración del programa académico en

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