CHAPTER 4. Characterizing reactive contaminant sources in a water distribution
4.3 Formulation of the optimization problem
4.5.3 Results for the Network 1 scenarios
cuales sobresalen la recesión económica generalizada en el país a finales de los noventa, la desfavorable tenden- cia de los precios del café después de 1997 y el terremo- to de 1999, la economía del Eje Cafetero registró una fuerte contracción al cierre del decenio pasado. Esa si- tuación contrasta con el dinamismo registrado hasta 1997, explicado por la presencia de un ciclo ascendente de la economía nacional con una coyuntura positiva de la cotización internacional del café colombiano. Con respecto a la evolución reciente del PIB en la re- gión, se destaca un ligero crecimiento de su valor en dólares para el consolidado del Eje Cafetero. No obs- tante, ese comportamiento se atribuye casi de mane- ra exclusiva a la dinámica que experimentó el depar- tamento de Risaralda y, específicamente, su área metropolitana. El PIB de la mayor parte de los muni- cipios restantes continuó cayendo.
En esta sección se presenta un análisis del crecimiento económico de los departamentos y municipios del Eje Cafetero a partir de la evolución del PIB estimado para este Informe. El ejercicio se realiza para el período con- solidado (1993-2002), con menciones a los comporta- mientos de los subperíodos. Por las razones expuestas en el Recuadro 2.1 tanto el PIB como sus variaciones relativas se refieren al valor en dólares americanos.
1. Tamaño de la economía y concentración de oportunidades
Antes de examinar la dinámica de las economías depar- tamentales y municipales del Eje Cafetero en la déca- da 1993-2002 es conveniente, tanto para efectos de ilus- tración como de profundización en el análisis de las disparidades municipales en los niveles de desarrollo humano, presentar un panorama de la magnitud de las economías y del correspondiente nivel de producto por habitante. Dado que, como se mencionó en el Capítu- lo 1, las desigualdades entre municipios en el IDH del Eje Cafetero se explican principalmente por el compo- nente del PIB per cápita, este último ejercicio es central en la comprensión de esa problemática.
El PIB del Eje Cafetero ascendió a 2.935 millones de dólares americanos en el 2002, para un crecimiento anual de sólo 0,6% en el período consolidado, que su- giere un estancamiento de la actividad económica re- gional. En términos per cápita, el PIB pasó de 1.170 dólares en 1993 a un máximo de 1.610 en 1997; a par- tir de entonces se redujo de manera sostenida, para
llegar a 1.212 en el 2000 y a 1.090 en el 2002. Eso significa que el PIB por habitante cayó cerca del 7% entre 1993 y el 2002, luego de que la economía regional registrara dos ciclos económicos: el primero (entre los años 1993 y 1997), de ex- pansión, y el segundo (entre 1997 y 2002) de contracción. El hecho de que el ciclo de con- tracción sea más largo y que haya generado un retroceso en el PIB per cápita de la pobla- ción con respecto al punto de partida se constituye justa- mente en la principal explicación del estancamiento en el nivel de desarrollo humano regional en la déca- da. Como se profundiza más adelante, el sector cafe- tero tuvo una gran incidencia en la evolución del PIB regional entre 1993 y 2002: por un lado, fue el que más influyó en el ciclo expansivo de la primera parte del período, pero, por el otro, el de mayor contribu- ción en el ciclo descendente.
Con respecto a las dinámicas departamentales, tal como ha sido la tendencia de las últimas décadas, Ri- saralda registró el siguiente comportamiento: su PIB creció al 1,4% anual entre 1993 y 2002; en Caldas, por su parte, el PIB se incrementó a una tasa cercana al 0,5% anual, en tanto que en Quindío se redujo al mismo ritmo (0,5% anual). Esas cifras sugieren que prácticamente la única economía departamental que creció en la década fue la risaraldense; las otras dos se estancaron. Ese comportamiento se explica por la me- nor dependencia del sector cafetero por parte de Ri- saralda.
La alta concentración de las oportunidades regionales en las capitales y sus áreas metropolitanas –señalada en el Capítulo 1 como un determinante de las des- igualdades intermunicipales– resulta evidente cuan- do se examina el peso que tiene el PIB de esas zonas en el agregado regional: sólo las siete ciudades que con- forman las tres áreas metropolitanas del Eje Cafetero concentran cerca del 80% del PIB regional. El área que genera la mayor parte del producto de su departamen- to es la constituida por Pereira, Dosquebradas y La Virginia, en Risaralda (cerca del 87%); en Caldas y Quindío, esa concentración, aunque elevada, es infe- rior (73%) (Anexo C.7).
2. Disparidades en el PIB
Tal como lo revela el análisis de la sección anterior, el tamaño de las economías de los municipios del Eje Cafetero, medido a través del PIB, es muy variado. En un extremo se encuentran las capitales y sus áreas me- tropolitanas, en donde se genera alrededor del 80% del PIB regional; en esas zonas habita 56% de la pobla- ción de la región. En el otro extremo están los 46 mu- nicipios restantes, en donde vive 44% de los habitan- tes, que aportan un poco más de la quinta parte del PIB regional. La disparidad en el tamaño de las econo- mías sumada al hecho de que la distribución de la po- blación no se corresponda con la del PIB, hace que el nivel de ingreso por habitante en las últimas zonas, medido a través del PIB per cápita, sea muy inferior al de las primeras. Sin embargo, como se verá a conti- nuación, también hay desbalances grandes en el in- greso por habitante dentro del segundo grupo de mu- nicipios.
La elevada concentración de la actividad económica en las áreas metropolitanas y, especialmente, en las capitales de departamento explica los mayores nive- les de ingreso por habitante que tienen estas últimas frente a los demás municipios (Gráfico 2.4) y, por tan- to, su mayor índice de PIB per cápita (Anexo C.4). Al respecto es necesario señalar que una de las razones de los comparativamente altos PIB per cápita en las tres capitales se relaciona con el hecho de que activi- dades de gran peso en la economía, tales como los ser- vicios del gobierno, suelen concentrarse en las capita- les (alrededor de las gobernaciones). Ese mismo hecho, zz
El PIB del Eje Cafetero ascendió a 2.935 millo- nes de dólares america- nos en el 2002, para un crecimiento anual de sólo 0,6% en el período consolidado, que sugie- re un estancamiento de la actividad económica regional.
sumado al mayor tamaño poblacional de Caldas res- pecto de Risaralda y de éste en comparación con Quin- dío, hace que el sector público de la capital caldense sea el más grande de los tres y el de la capital quindiana, el más reducido. De allí que, de las tres capitales, Ma- nizales tenga el PIB per cápita más alto (2.287 dóla- res), seguido de Pereira (1.732 dólares) y, por último, Armenia (1.164 dólares).
Además de las capitales departamentales, cuyo alto PIB per cápita –en el contexto regional– es fácilmente entendible, entre los municipios de mayor ingreso por habitante se sitúan dos que no concentran una por- ción significativa de la producción de sus departamen- tos, ni tienen un sector terciario importante y que, más aún, son eminentemente rurales: Balboa, en Ri- saralda, y Buenavista, en Quindío. Respecto del pri- mer municipio, ya se señaló que concentra la produc- ción azucarera regional; el importante valor agregado generado por esa actividad (alrededor de 16 millones
de dólares en el 2002) en un municipio con tan baja población (cerca de 7.400 personas en el mismo año, de acuerdo con las proyecciones del Dane) explica su alto PIB por habitante (3.217 dólares en el 2002, el mayor de la región).
En cuanto a Buenavista, su economía ha sido la más primaria de la región; la información disponible su- giere que hasta el año 2000 tres cuartas partes del va- lor agregado en ese sector correspondían a café, pero que en el 2002 ese peso se redujo como consecuencia de la contracción de la actividad y el dinamismo de las producciones agrícolas no cafeteras. A pesar de ser uno de los municipios del Eje Cafetero con menor su- perficie, Buenavista se destaca por tener proporcional- mente la mayor área cultivada. Como en el caso de Balboa, el alto producto per cápita del municipio (1.097 dólares) se atribuye al reducido tamaño de su pobla- ción (un poco más de 5.500 personas en el 2002) en comparación con el PIB municipal.
Gráfico 2.4
PIB per cápita municipal (en dólares). 2002
Con el fin de identificar si el mayor nivel de ingreso por habitante en esos municipios ha incidido positi- vamente en los demás componentes del IDH, se exa- minaron las magnitudes del logro educativo –total y desagregado– y del índice de esperanza de vida. A ese respecto se encontraron resultados contrarios: mien- tras que en términos de longevidad Buenavista se des- taca por haber registrado en el 2002 la segunda mayor esperanza de vida en la región (cerca de 75 años), las caídas entre 1993 y 2002 en las coberturas de primaria y en las tasas de alfabetismo se sitúan entre las más altas, por lo cual su logro educativo en el último año fue uno de los menores de la región. Por su parte, Balboa ha ocupado posiciones intermedias en cuanto a lon- gevidad, y, aunque ha tenido una de las coberturas más bajas en secundaria, registró uno de los crecimien- tos más importantes tanto en esa cobertura como en la primaria entre 1993 y 2002.
El examen anterior hace evidente un hecho menciona- do en la introducción del capítulo: el crecimiento eco- nómico en sí mismo no ga- rantiza una mejor calidad de vida para la población. Pese a los avances en el logro educa- tivo en el caso de Balboa, el alto ingreso comparativa- mente por habitante de los dos municipios no se ha tra- ducido en un mayor desarro- llo humano, lo que sugiere que el crecimiento no ha sido de calidad.
Las magnitudes del ingreso per cápita de los municipios anteriores contrastan con las que tiene un elevado grupo de localidades de la región, cuyo PIB por habitante no alcanza los dos dólares dia- rios que el Banco Mundial estableció para la estimación de la pobreza. En ese grupo de 39 municipios, se desta- can, por su bajo ingreso por
habitante: Aguadas, Marulanda y Manzanares (Cal- das), y Guática, La Celia, Mistrató y Quinchía (Risa- ralda). Se trata de municipios muy rurales, con un ele- vado peso del sector primario en sus economías8, relativamente distantes de las capitales y, algunos de ellos, con fuertes problemas de orden público. Tanto si se miden a partir de desviaciones estándar o de brechas entre los municipios extremos, las dispari- dades entre los PIB por habitante son elevadísimas. En el último año la diferencia entre el ingreso per cápita más alto y más bajo de la región fue de veinte veces. Si se excluyen Balboa y las capitales departamentales, la brecha se reduce a casi siete veces. Tal como lo revela el Gráfico 2.4, las mayores disparidades se presentan en el departamento de Risaralda, mientras que los ni- veles más homogéneos los tiene Quindío.
3. Dinámica económica en crisis cafetera
Como se señaló en la Sección C.1, la evolución de la economía regional en la última década se caracterizó por la presencia de un ciclo ascendente hasta 1997, seguida de uno recesivo que en el año 2002 aún no había concluido (Recuadro 2.4). Aunque esos ciclos coinciden con los de expansión y contracción que re- gistró la economía nacional en los noventa, en el caso de los municipios más cafeteros de la región, se acen- tuaron en razón de la evolución de los precios del café. El análisis de la dinámica de los PIB municipales para el período consolidado muestra que sólo la tercera par- te de las economías tuvo un crecimiento superior al 1% anual entre los años 1993 y 2002. Los municipios que más crecieron (a tasas superiores al 3% anual) fueron Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal (Risa- ralda), La Tebaida, Buenavista y Montenegro (Quin- dío) y Villamaría (Caldas). Las razones de esa diná- mica no son homogéneas: mientras que en Buenavista y Montenegro se atribuyen al favorable desempeño de actividades agrícolas distintas del café, en Dosque- bradas y Villamaría se explican por el crecimiento in- dustrial y en Santa Rosa por el que registraron los servicios, en particular, comercio, restaurantes y ho- teles.
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8 Pese a su elevado grado de ruralidad, en el caso de Marulanda, el peso del sector primario ya no es tan alto en razón de las dificul-
tades que han tenido la mayoría de actividades primarias municipales (especialmente el café, la papa y la producción ganadera).
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La evolución de la eco- nomía regional en la úl- tima década se carac- terizó por la presencia de un ciclo ascendente hasta 1997, seguida de uno recesivo que en el año 2002 aún no había concluido. Aunque esos ciclos coinciden con los de expansión y contrac- ción que registró la eco- nomía nacional en los noventa, en el caso de los municipios más ca- feteros de la región, se acentuaron en razón de la evolución de los pre- cios del café.
El Eje Cafetero se debe fortalecer como región. Es imperativo plantear un proyecto social con- junto que articule tareas en el camino hacia el crecimiento y la inserción internacional. La región debe entender que promover el ais- lamiento y la duplicidad, abandonando la in- tegración y la complementariedad no condu- ce a generar riqueza y bienestar.
En la región las condiciones están dadas: hay pocas restricciones que afecten la movilidad de bienes y servicios, y cuenta con un marco homogéneo en la estructura institucional y cultural. Estas ventajas deben ser complemen- tadas con una gestión fiscal adecuada y un gran acuerdo político.
En este contexto surge la iniciativa de am- pliar y profundizar el conocimiento sobre la competitividad, razón por la cual Confecá- maras elaboró una herramienta fundamental para el diseño de políticas que determinen el desarrollo regional: el Escalafón de la competiti- vidad de los departamentos en Colombia.
RECUADRO 2.4
La competitividad del Eje Cafetero
Eugenio Marulanda Gómez
Presidente Confecámaras
Con el fin de examinar el efecto de las variaciones de los precios del café en las dinámicas de las economías municipales, a continuación se analizan los cambios experimentados por el PIB para dos subperíodos: el de favorable coyuntura de precios (1993-1997) y el de su contracción (1997-2002).
En el primer subperíodo (1993-1997) todos los PIB mu- nicipales registraron crecimientos, aunque a tasas muy variadas (entre 1% y 21% anual). Cuando los munici- pios se agrupan de acuerdo con el peso de la actividad cafetera en el punto de partida, se tiene que, en prome- dio, los más dependientes del café crecieron ligeramente más (13%) que los medianamente dependientes (12%), en tanto que aquellos municipios en donde el aporte del café a sus economías es menor, fueron los menos diná- micos en el subperíodo (8%) (Gráfico 2.5). Entre las eco-
nomías más dinámicas en el subperíodo están las de los cuatro municipios que en 1993 tenían la mayor depen- dencia por la actividad cafetera: Pijao, Buenavista y Génova (Quindío), así como La Celia (Risaralda). Por el contrario, entre los años 1997 y 2002 se contra- jo casi la totalidad de las economías municipales, con excepción de La Tebaida, municipio quindiano cuyo dinamismo en el subperíodo se atribuye al crecimien- to que registraron los renglones agrícolas diferentes del café, la industria y la construcción de vivienda ur- bana (esta última tuvo una dinámica excepcional, como consecuencia de los complejos habitacionales desarrollados en el proceso de reconstrucción). Las caí- das fueron de tal magnitud que en 26 de los 51 muni- cipios de la región, el PIB –en dólares– al cierre del pe- ríodo era inferior al de 1993.
RECUADRO 2.4 Continuación
En dicho estudio se analizaron 139 va- riables en nueve factores de competiti- vidad, correspondientes a la estructura- ción de los factores productivos y de los procesos que afectan la productividad en 23 departamentos. Los resultados del Eje Cafetero fueron:
zAl observar qué tan sólida es la estruc- tura económica creada por el Eje Ca- fetero para favorecer su crecimiento, la distribución de su riqueza y la re- ducción de la pobreza, también se mi- dió el aporte de cada departamento a las principales variables macroeconó- micas del país, como el PIB, la crea- ción de nuevos negocios y las expec- tativas de inversión empresarial, bajo el factor denominado fortaleza de la economía. Con respecto a este factor los departamentos quedaron en las si- guientes posiciones: Risaralda (8), Cal- das (12) y Quindío (14).
zAl consolidar el resultado de las varia- bles relacionadas con la deuda pública, ingresos fiscales, gasto público, eficien-
cia del Estado, capital social, justicia y seguridad, aparece el factor gobierno e instituciones. El liderazgo respecto a este factor lo ejerce Caldas ocupando el pri- mer puesto; Risaralda se ubicó en el sexto y Quindío en el décimo. zA través de la intermediación finan-
ciera se movilizan y asignan recursos con el fin de dinamizar y mejorar la competitividad de la producción, fa- voreciendo el desarrollo económico. Al evaluar estos aspectos junto con la efi- ciencia de la banca, el acceso al financiamiento y la situación financie- ra, el resultado para el Eje Cafetero en el factor finanzas fue: Quindío (4), Cal- das (8) y Risaralda (10).
zLa competitividad auténtica se basa en la incorporación de tecnología y en el uso renovable de los recursos naturales. La infraestructura tecnológica, de transportes y servicios básicos para el mejoramiento de la competitividad, también se analizó bajo el factor infraes- tructura y tecnologías. Los departamentos
del Eje Cafetero están altamente conec- tados en infraestructura de transporte y comunicaciones. El nivel de este fac- tor de competitividad no lo registra nin- guna otra región colombiana: Caldas (2), Quindío (4) y Risaralda (7). zTambién se analizaron las caracterís-
ticas poblacionales de educación, ca- pacitación, entrenamiento, actitudes y valores, así como el empleo a escala departamental, calificando el desem- peño de las políticas públicas. En el factor recurso humano, las posiciones obtenidas son privilegiadas: Caldas (3), Quindío (4) y Risaralda (5).
zLa competencia ya no es entre produc- tos y servicios sino entre conceptos innovadores de negocios. En este sen- tido, los recursos y capacidades tec- nológicas a disposición de las empre- sas e instituciones del departamento, entendidos como determinantes de competitividad, se analizan a partir del ambiente científico y tecnológico, la gestión en tecnología y el gasto e in-
Tal como ocurrió en el período de auge, en el de rece- sión resulta evidente la asociación entre la importan- cia del café en las economías municipales en el punto de partida (en este caso, 1997) y la magnitud de la caída del PIB. Los municipios más dependientes de esa actividad cayeron entre 1997 y 2002 a un ritmo pro- medio superior al de los medianamente dependientes (–10,3% anual frente a –7,4%), los que, a su vez, se contrajeron más que las localidades donde el café tie- ne una participación más reducida en el PIB (éstos cayeron a tasas anuales de –6,6%, en promedio). Aunque existe una asociación entre la evolución de las economías municipales y la situación cafetera es impor-
tante insistir en la coincidencia por un lado, entre los favorables precios del café en 1997 con un ciclo positi- vo de la economía nacional y, por el otro, la posterior