porque podemos siempre producir las palabras mismas. Las únicas ex cepciones que conozco a este principio son casos en los que es obs ceno o sacrilego o tabú de cualquier otro tipo el decir la palabra misma, por ejemplo: «donde la espalda pierde su casto nombre». En tales casos necesitamos un nombre para ellas. Pero ordinariamente no lo necesitamos, simplemente repetimos la palabra.
Hay un argumento adicional en contra del punto de vista de que cuando ponemos expresiones entre comillas creamos un nombre nuevo. A menudo la posición sintáctica del pasaje señalado no permi tirá la inserción de un nombre o de otra frase nominal. Así notemos la diferencia entre «Gerald dijo: Consideré el presentarme como candi dato a la presidencia» y «Gerald dijo que había ‘considerado presen tarse a candidato a la presidencia’». En la segunda forma, si observa mos el entrecomillado como formando un nuevo nombre, una nueva frase nominal, la oración resultaría no gramatical, puesto que el con texto «Gerald dijo que había» no permite una frase nominal después de «había». La visión ortodoxa convierte el original en una oración con la forma gramatical de, por ejemplo, «Gerald dijo que él había Henry», que no es gramatical.
Para volver al asunto del que nos estamos ocupando, ¿cuál es el
status de las palabras entrecomilladas en 9 y cuál es su relación con las
palabras de 2? La relación de las palabras citadas en 9 con las palabras de 2 es de identidad: las mismas palabras ocurren en los dos casos. Pero, entonces, ¿cuál es la diferencia de status? En la emisión seria y literal de 2 el hablante hace un enunciado con tales palabras. Pero, en una emisión como 9, tales palabras son presentadas indéxicamente y se habla sobre ellas; no se usan para hacer un enunciado o para realizar cualquier acto de habla distinto de un acto de emisión. En 2 las pala bras relevantes se usan para realizar un acto de emisión, un acto prepo sicional y un acto ilocucionario. En una emisión de 9, la persona que informa repite el mismo acto de emisión, pero no repite el mismo acto proposicional o el mismo acto ilocucionario. Creo que esto nos propor cionará un claro para el análisis del discurso indirecto en general, ya que ello sugiere que la pregunta apropiada es: ¿cuáles de los actos ori ginales del hablante son repetidos por la persona que informa y de cuá les se informa meramente? Consideremos los variados grados de com promiso de la persona que informa en la siguiente secuencia:
10. El sheriff emitió las palabras «Mr. Howard es un hombre honesto».
11. El sheriff dijo que Mr. Howard es un hombre ho nesto.
12. El sheriff dijo: «Mr. Howard es un hombre ho nesto».
INFORMES INTENSIONALES DE LOS ESTADOS INTENCIONALES 193
13. El sheriff dijo entonces, y yo lo digo ahora, que Mr. Howard es un hombre honesto.
Para poder contar con algunos términos adecuados, llamaré a los informes del tipo 10, informes de palabra; a los del tipo 11, informes
de contenido, y a los del tipo de 12, informes palabra por palabra. Asi
mismo llamaré informador a la persona que emite una oración de los tipos 10-13, y hablante a la persona de la que se está informando.
Ahora bien, ¿cuáles de los actos originales del hablante está com prometido a repetir el informador que hace una emisión seria y literal de cada una de las oraciones? Pienso que las respuestas son clara mente obvias, así que simplemente las enunciaré grosso modo, y des pués desarrollaré mi argumento respecto de ellas.
En 10, el informador se compromete a repetir el acto de emisión del hablante, pero no su acto proposicional o su acto ilocucionario.
En 11, el informador se compromete a repetir el acto proposicio nal del hablante, pero no su acto de emisión o su acto ilocucionario.
En 12, el informador está comprometido a repetir el acto de emi sión del hablante y su acto proposicional, pero no su acto ilocucio nario.
En 13, el informador se compromete a repetir el acto proposicio nal del hablante así como su acto ilocucionario, pero no necesaria mente su acto de emisión. Podemos incluso elaborar casos donde el informador repite los tres, a saber: los actos de emisión, proposicional e ilocucionario.
14. Como John dijo: «Mr. Howard es un hombre ho nesto».
Y algunas veces, cuando al traducir de una lengua a otra rebajamos las exigencias en el informe verbal donde el informador debe repetir las mismas palabras que el hablante, exigimos solamente que repita el acto proposicional del hablante y un acto de emisión que tenga el mismo significado tanto en el lenguaje al que se traduce como en el original.
Así decimos:
15. Proust dijo «durante un largo tiempo solía acos tarme temprano».
Mientras lo que él dijo fue:
El cuadro que surge de esta postura es que, así como en el informe verbal el informador repite el mismo acto de emisión que el hablante pero no necesariamente el mismo acto ilocucionario ni el mismo acto proposicional que el hablante, así en el contenido del informe él repite el mismo acto proposicional, pero no necesariamente el mismo acto de emisión o el mismo acto ilocucionario que el hablante. Para clarifi car esta idea completamente recordemos la estructura ilocucionaria de 2, para que podamos compararla con la estructura ilocucionaria de su informe en 11. Es importante comprender la estructura ilocucionaria de lo que se está informando para comprender el informe; y creo real mente que la razón por la que muchos filósofos tienen tantas dificulta des a la hora de dar cuenta del estilo indirecto consiste en que no tie nen para empezar una explicación coherente del habla lo mismo que la razón de que tantos filósofos tengan tantas dificultades a la hora de dar cuenta de los informes de los estados Intencionales se debe a que, para empezar, no tienen una explicación coherente de los estados In tencionales. En la emisión seria y literal de 2, para realizar un acto ilo cucionario, se presenta un contenido proposicional con una cierta fuerza ilocucionaria. Usando el signo de aseveración de Frege, pode mos representar tales hechos de la siguiente manera:
2’. —» (Mr. Howard es un hombre honesto.)
Ahora, según mi idea, en, por ejemplo, 11, el informador repite el contenido proposicional, pero no repite la fuerza ilocucionaria que afecta al contenido proposicional; solamente informa de esa fuerza ilocucionaria. No presenta la proposición con la misma fuerza ilocu cionaria que el hablante original, y así no hace la misma aseveración que el hablante original. La estructura de su informe puede ser mos trada por la siguiente variación de 11;
11’. El sherijf aseveró esta proposición: Mr. Howard es un hombre honesto.
Aquí el resto de la oración deja claro que la proposición original se re pite, y, por lo tanto, se presenta demostrativamente; pero la fuerza ori ginal no es repetida, solamente se informa de ella. La proposición original se presenta demostrativamente, del modo en el que se puede presentar demostrativamente cualquier otra cosa en el contexto de la emisión.
Puesto que Frege contó con los elementos necesarios para la cons trucción de esta explicación, en particular una teoría rudimentaria de la distinción entre contenido proposicional y fuerza ilocucionaria, y puesto que el análisis es fregeano en su espíritu, puede parecer proble