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Review of the Scale Measurements Applied in the Study

Muy pocos fueron ios árabes, en la prehistoria, que sabían leer y escribir; en aquellos tiempos no había papel ni implementos necesarios para trazar su historia, y ellos grabaron el relato de los acontecimientos interesantes en piedras y ladrillos, como lo hemos visto en los tiempos del apogeo de Babel, luego en Egipto y después en todas las partes de la Arabia.

Los descubrimientos recientes nos han legado muchos relatos que podemos llamarlos crónicas. Ciertamente no son una verdadera historia, pero ellos retenían ciertos cuentos históricos que heredaban de generación en generación. Una parte de estos relatos sucedieron en su mismo país y otra la adquirieron de los extraños que tuvieron contacto con ellos. Entre estos relatos se encuentran los de la creación bíblica; de Adán y Eva; de la reina de Sabá con Salomón, las historias de Ad de Zamud; de la construcción del dique de Mareb y de su destrucción y miles otros relatos más que perduraron hasta la llegada del islamismo.

Entonces los árabes comenzaron sus conquistas, dominaron y luego se dedicaron a escribir la historia de los grandes hombres y de sus naciones. Mohauía, el Kalifa, se sentaba todas las noches, después de la comida y escuchaba durante la tercera, parte de la noche crónicas de los árabes prehistóricos y de sus días, las de los persas, sus reyes y su política en los pueblos, y así retenía, todo lo que se refería a las demás naciones.

Luego dormía la segunda parte de la noche, para despertarse en la última tercera parte, en la que venían los hombres que habían arreglado sus libros, y le leían las historias de los reyes, y héroes antiguos, su estrategia y su política.

Los árabes, al principio, no tenían mucho interés en escribir su propia historia sino la de las demás naciones, porque el Kalifa se interesaba en saber la historia de los demás para poder imitarlos o para evitar hechos según sean buenos o malos. Por éso, el primer historiador en tiempo de Mohauía Ibn Abi Safian fué Abaid ibn Shalat, quien escribió la historia llamada EL LIBRO DE LOS REYES Y LOS RELATOS DE LOS ANTIGUOS.

Después fueron numerosos los historiadores árabes, pues Hadji Khalfa en su biblioteca oriental cita 1200 nombres.

Uno de los más antiguos historiadores es Attábari, quien compuso a fines del siglo IX una crónica universal que comprendía desde el principio del mundo hasta el año 1)14 de J. C.; y uno de los más célebres es el Mazudi que vivió en el siglo X y escribió varios libros históricos, como LA HISTORIA CONTEMPORANEA. LAS PRADERAS DE ORO, etc. Dice Quatremére de este autor:

“Queda uno estupefacto de que se hubiese podido escribir sobre tantas materias, resolviendo tantas cuestiones difíciles, como allí vemos; su erudición era inmensa para el tiempo en que florecía, y no sólo había leído y meditado los libros concernientes a los árabes sino que había llegado a abarcar, en sus vastas investigaciones la historia de los griegos, la de los romanos y la de ‘todas las naciones orientales, antiguas y modernas”.

Los historiadores árabes compusieron muchas historias universales, debiendo citarse Abulfarage, muerto en 1286.

Ibn Jaldún nacido en 1332 es el historiador dotado de sentido crítico, siendo autor de ELMUKADAMA que fué traducida a varios idiomas.

Debemos citar a el Makrisi: cuya obra debía formar parte de una crónica general que hubiera comprendido ochenta tomos.

El Hówairi compuso una gran ENCICLOPEDIA HISTORICA.

Abulfeda, soberano de Hamah, muerto en 1331 es conocido a la vez como historiador, geógrafo y guerrero. Escribió una historia del género humano.

Los árabes poseyeron gran número de biógrafos. La obra titulada BIBLIOTECA ORIENTAL por Hadji Khalía. contiene 18,500 indicaciones de obras orientales, junto con! el nombre de cada autor y una indicación biográfica de todos.

Con respecto a las ciencias geográficas, los árabes fueron los que trazaron esa rama del saber humano.

Como intrépidos viajeros, la distancia nunca ha conté nido a los árabes; en China, en Rusia y en Africa introdu-jeron sus mercaderías.

En el siglo noveno, un mercader llamado SuleymauJ salió de Si raí', puerto del Golfo Pérsico, atravesó el mar de las Indias y llegó a las costas de China y escribió su relato | en el ano 851, que fué completado en 880 por uno de sus compatriotas Abu Zeid, El libro de Suleyinan es la primera obra que se publicó en el occidente acerca del Celeste Imperio.

El célebre Mazudi nació en Bagdad, a fines del siglo IX. Dedicó 25 años de su vida a recorrer el inmenso imperio de los Kalifas y las comarcas de los contornos, incluso la India, publicó su obra titulada LAS PRADERAS DIO ORO de la que habla Ibn Jaldún en estos términos:

“Esta obra de Mazudi ha descrito el estado de los pue- blos y de los países de Oriente y Occidente, en aquella época. Su libro nos revela las creencias y costumbres de aquellos habitantes y la naturaleza de aquellas comarcas: sus montanas, mares, y reinos, sus dinastías, las ramificaciones de sus razas, y de las naciones extranjeras; de modo que es un modelo que siguen los demás historiadores, y su libro es una obra fundamental en la. que se apoyan para demostrar la exactitud de sus datos”.

Ibn Hokal, nacido en Bagdad también. El mismo da de su libro esta idea:

“He descrito a la tierra en su longitud y latitud, y luí hecho conocer las regiones: cada región particular contiene un mapa que representa la situación, indico los límites de cada región y las ciudades y provincias que contiene, los ríos que lo riegan, los depósitos de agua que modifican la-superficie, los recursos de que dispone; los impuestos de diferente naturaleza, que paga, los caminos que atraviesan, las distancias que la separan de las comarcas vecinas, el género de comercio que más resultados produce; en una palabra he juntado todos los datos que han elevado la geografía a una ciencia que interesa a los príncipes y a toda clase de personas”.

Albiruni, en su expedición a la India en el año 1,000 rectificó con sus cálculos astronómicos el mapa de aquel país.

Abul-Hassan rectificó el mapa de los contornos de Africa que había hecho Ptolomeo. Ibn Batutah, el famoso viajero que recorrió todos los países conocidos entonces, nos dejó una geografía muy importante de la China., del Africa, de España, de la India, de Sumatra, de Java, etc., y llegó hasta Timbuctú.

Antes de terminar, debemos decir que los árabes co-rrigieron muchos errores de Ptolomeo, quien sólo en lo referente a la longitud geométrica del Meditrráneo se equivocaba con 400 leguas. Siempre las latitudes de los griegos tenían errores de muchos grados. Así, la longitud de Tánger, según el meridiano de Alejandría, es, al decir de Ptolomeo, de 53- 30’ cuando no es más que de 359 41’ o sea 189 menos, mientras que en las tablas árabes no está equi-vocado más que con un grado.

No podemos terminar este capítulo, antes de decir algo sobre el famoso geógrafo el Edrisi, quien escribió su geografía con mapas. Entre ellos hay un curiosísimo dato en el que figuran, como fuentes del Nilo, los grandes lagos ecuatoriales, cuyo descubrimiento no hicieron los europeas hasta una época muy reciente.

Abul Feda cita el nombre de 60 geógrafos que vivieron antes que él.

Lo que legaron los árabes al mundo es de innegable importancia, ya que los pueblos del occidente no han hecho más que copiarlo durante muchos siglos.

CAPITULO XI