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C hapter 2 Key issues in the design of

2.2 What to incentivize: how is performance defined?

2.2.2 Risk adjustment

Según la perspectiva bosquejada, el aprendizaje del léxico tendría dos etapas cualitativamente diferenciadas: 1) la adquisición, que implica incorporar las reglas que ofrece el sistema para construir los conceptos lexicales (en condiciones normales, todo niño supera esta etapa entre el año y medio y los dos años, y la perfecciona en el período escolar inicial,

21. El término clases textuales se utiliza para designar las clasificaciones empíricas realiza- das por los miembros de una comunidad lingüística.

entre los seis y los diez años), y 2) el aprendizaje, que comienza simultá- neamente con la etapa anterior, pero que no concluye y engloba tanto la integración, potencialmente infinita, de nuevas piezas como su correcto almacenamiento para que puedan ser eficazmente utilizadas en los con- textos pertinentes.

Si bien creemos que no existe una única vía para lograr una habilidad tan compleja como el dominio léxico, y menos aún en relación con el regis- tro formal, que implica un largo proceso de aprendizaje, en lo que sigue presentaremos los lineamientos de base sobre los que hemos organizado el entrenamiento que se presenta en los capítulos de este libro.

8.1. Puntos de partida

En principio, hemos partido de la base de que el léxico:

puede incorporarse tanto incidentalmente como por instrucción explí- cita;

su aprendizaje debe darse integrado con el resto de las habilidades lin- güísticas y comunicativas de las que resulta correlativo. Por tanto, un mayor dominio de reglas gramaticales y estrategias de producción favorece su incorporación, y

en cuanto al léxico específico, la instrucción facilita no solo la compren- sión de textos disciplinares sino que constituye una herramienta fun- damental para penetrar en el sistema conceptual de la disciplina.

8.2. Caracterización general del entrenamiento

Desarrollar una propuesta basada en estrategias múltiples (§ 7.4) implica trabajar mediante un entrenamiento gradual, sistemático y refle-

xivo, que contemple el nivel madurativo y de conocimientos previos de los estudiantes:

El aprendizaje gradual deriva de la consideración de que la incorpora- ción de vocabulario, sea incidental o mediante instrucción, siempre constituye un proceso progresivo, puesto que no aprendemos de una vez todo el potencial significativo de las palabras ni, menos aún, acce- demos simultáneamente a todas las palabras relativas a una esfera de actividad o a un ámbito disciplinar. Por eso, las actividades proyecta- das en el aula deben ir de lo más simple a lo más complejo e incluir una serie de tareas de refuerzo e integración.

El aprendizaje sistemático se apoya en el efecto frecuencia, del que ya hemos hablado en § 4. No obstante, la frecuentación de ningún modo debe confundirse con una repetición puramente mecánica, que fatiga al alumno además de producirle la impresión de que no progresa. No

se trata, entonces, de que los estudiantes memoricen listas de térmi- nos cuyo significado muchas veces no acaban de comprender sino de enfrentarlos con sus posibles contextos de uso, presentándolos de manera variada y en empleos de complejidad creciente, que contem- plen desde los más cercanos al uso cotidiano y a la experiencia del estudiante hasta los relativos a ámbitos cada vez más específicos. La presentación, además, debe ser integral y a través de redes de asocia- ciones que permitan establecer sistemas que puedan ser relacionados y contrastados con los saberes previos de los estudiantes.

El aprendizaje reflexivo tiene en cuenta que el crecimiento en el domi- nio léxico debe estar acompañado de un aumento en el dominio de las operaciones metacognitivas (§ 7.2) de reconocimiento y explicitación de los procesos involucrados en la incorporación y el uso del léxico, lo cual debe conducir al estudiante al autocontrol del proceso de enseñanza- aprendizaje.

8.3. Etapas del desarrollo

El entrenamiento puede organizarse en tres etapas básicas:

1) Diagnóstico. Implica la detección de errores y aspectos facilitadores de la capacitación, como conocimientos previos del grupo, perfil sociocul- tural, actividades y preferencias, etc. En nuestras experiencias, previo al entrenamiento, hemos aplicado un “diagnóstico extendido” conformado por cuatro pruebas:

1) perfil sociocultural del grupo;

2) conocimiento de operaciones léxicas (formación de palabras, relaciones léxicas –antonimia, sinonimia, hiperonimia–, realización de inferen- cias contextuales, reconocimiento de ambigüedades, uso preciso del vocabulario);

3) comprensión lectora y conocimientos ortográficos, y 4) actividades relacionadas con la producción textual.

2) Entrenamiento. Se basa en la implementación de los materiales de capacitación específicos (presentados aquí en los capítulos 1 a 10), cuyos contenidos y propuestas didácticas han sido diseñadas por el equipo de investigación, en función de las carencias detectadas en el diagnóstico realizado.

Considerando el carácter gradual del entrenamiento, en cada uno de los capítulos que constituyen el entrenamiento, se proponen algunos ejercicios preparatorios, de escasa complejidad, focalizados en aspectos específicos y que operan en el nivel de la palabra o la oración. Luego, se ofrecen ejerci-

cios de desarrollo, organizados según grados de complejidad creciente, uno p a r a cada subtema o aspecto a tratar y que ya plantean el trabajo en el nivel textual, pero a partir de fragmentos o textos breves. Finalmente, se llega a los ejercicios de integración, de tipo resumidor, que engloban varios subtemas, en los que se trabajan textos más extensos.

Niveles de aplicación.El desarrollo del entrenamiento puede articularse en niveles de aplicación: básico, intermedio y avanzado. Los tres deben estar interrelacionados, de manera que los conceptos y las estrategias adquiridos en el primer nivel resulten fundamentales para abordar los propuestos para el segundo, y lo mismo entre este y el que le sigue, que considera no solo la incorporación de nuevos contenidos y metodologías sino el refuerzo de lo aprendido anteriormente.

Cada nivel del entrenamiento difiere en cuanto a: a) Objetivos perseguidos.

b) Grado de dificultad de los ejercicios y actividades. c) Tipos de actividades implementadas, según:

requisitos de llenado: abiertas/cerradas

contextualización de los lexemas: palabra aislada/en contexto

habilidad solicitada:

– conexión: apareamiento, identificación, definición, etcétera.

– completamiento: selección, inserción, etcétera.

– d e s a r r o l l o / p r o d u c c i ó n: paráfrasis/reformulación, ejemplifica- ción, reducción, amplificación, generalización, resolución de con- signas/problemas, etcétera.

• representación: organizadores, mapas y redes conceptuales, etcé- tera.

3) Evaluación. En ambas experiencias, al finalizar cada módulo se eva- luaron mediante pruebas específicas los contenidos teóricos y las habili- dades desarrolladas por los estudiantes.