• No results found

Risk analysis and quantification

In document Annual Report for 2012 (Page 47-49)

Así, podemos volver donde empezamos, con las imágenes espectacularmente dramá- ticas de miles de jóvenes jugándose su vida en travesías temerarias del océano a bordo de los famosos cayucos. Los cayucos son la metáfora de las nuevas tendencias que por una lado hacen que el exterior al continente, el mundo desarrollado aparezca cada vez más cerca, a través de los medios de comunicación y sobre todo de las historias de los emigrantes que consiguieron llegar hasta ahí, y por otro se erijan cada vez más barreras selectivas legales, tecnológicas, económicas y sociales a la llegada de emi- grantes subsaharianos. La precariedad de los cayucos no solo representa el grado de desesperación de los jóvenes que se lanzan a la aventura, sino el optimismo que se deriva de la cercanía percibida gracias a la mera existencia de los que lo lograron, y a la creación de mitos alrededor de las figuras del Moodu-Moodu o de la Faatou-faatou (emigrantes dedicados principalmente al comercio y que se encuentran a caballo entre el Norte –Europa, EE.UU.– y sus lugares de origen en Senegal, y especialmente Touba, Dakar y Kaolack). La mitificación de estas figuras y modelos de éxito en el imaginario senegalés y los lazos que éstos crean entre el destino (por ejemplo, España) y el ori- gen, es uno de los factores clave en las oleadas recientes de jóvenes aspirantes. Se trata de una migración por la vía de la oferta, que parece no demandada y que ni siquiera depende de la obtención de un trabajo por cuenta ajena, y por tanto de un empleador, sino simplemente de la posibilidad de conectar con una red bien organi- zada que permita al recién llegado abrirse un espacio como vendedor ambulante y parte de la red del capital mercantil senegalés transnacionalizado.

La percepción del éxito del emigrante no es necesariamente un mito. Los datos demuestran la importancia extraordinariamente creciente de las remesas contabiliza- das para la economía del país, al haber alcanzado ya la cifra de más de 500 millo- nes de dólares (gráfico 1). Algunos analistas estiman que las cifras contabilizadas pueden rondar el 60-70% de las cifras reales11 con lo que el impacto real de las

remesas es aún mayor, especialmente teniendo en cuenta que se trata de fondos que llegan directamente a los beneficiarios y que a veces se distribuyen entre comunida- des creando así mini-estados del bienestar que vienen a acolchar los efectos de la presencia decreciente del sector público. Además, el impacto es particularmente visible porque en buena medida se ha traducido en inversiones inmobiliarias que han acelerado el boom del sector de la construcción privada, sin duda uno de los moto- res más dinámicos del crecimiento económico de los últimos cinco años.12

11Entrevista con Serigne Mansour Tall en Dakar, Julio 2006. Otros investigadores como Fall (2002) estimaban que en

general para tener una idea del volumen total de remesas habría que multiplicar las remesas contabilizadas por tres.

La crisis de los cayucos no deja de ser la punta del iceberg, siendo éste último el lento pero seguro proceso de decadencia del tejido productivo del país y la crecien- te escasez de oportunidades de trabajo, incluso en el sector informal, para los más jóvenes. Este proceso de decadencia se ha ido reflejando en la progresiva descon- fianza de la población ante las promesas de los políticos y lo poco que las familias e individuos esperan del estado hoy comparado con treinta años atrás, cuando el esta- do-providencia ejercía una autoridad casi paternal para buena parte de la población. El desplome de los proyectos de “desarrollo nacional” ante la lógica del capitalismo neoliberal ha condicionado las aspiraciones y expectativas de la población y ha sumi- do a la clase intelectual y administrativa en un cierto desasosiego y resignación que acaba por reforzar la falta de confianza en lo público y en la agencia del estado en comparación con la agencia de las familias y de los colectivos que defienden unos intereses corporativos particulares. En este contexto, la emigración al Norte, y no dentro del país ni en la región donde las oportunidades se han ido agotando, acaba convirtiéndose en una obsesión para los más jóvenes.

Estas nuevas obsesiones y aspiraciones no serían sin embargo realizables si el con- texto de las redes de tráfico de emigrantes no hubiera cambiado en 2006. No cabe duda de que la situación económica y social en Senegal en 2006 no era radicalmen- te diferente de la de tres o cuatro años atrás, o por lo menos no hay datos que corro- boren esta hipótesis. Por tanto, es plausible que el desencadenante efectivo de la oleada reciente pueda situarse en los efectos de los controles ejercidos sobre las redes de tráfico de emigrantes que antes operaban principalmente desde Marruecos

Gráfico 1. Remesas contabilizadas dirigidas al Senegal (millones de dólares)

600 500 400 300 200 100 0 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004

y Mauritania. Estos cambios (favorecidos por acuerdos puntuales entre los gobiernos de los países citados y el gobierno de España junto con la UE) y el hecho de que hubiera pioneros que lograran cumplir la travesía atlántica desde las costas del Senegal hasta las Canarias, abrieron de manera inmediata una nueva ruta que, entre otras cosas, y gracias también a la masiva participación de los pescadores (que han

ido sufriendo una crisis creciente de falta de stock pesquero en las costas) en la construcción de embarcaciones para el efecto, resultaba mucho más barata que las opciones anteriores de las rutas vía Marruecos o Mauritania. Se estima que los más jóvenes han podido atravesar incluso con el pago de 300 euros (Jabardo 2007: 54), que, comparado con los casi 2.000-4.000 euros que muchos llegaban a invertir para llegar por avión o en rutas más largas por el Sahara, desde luego ha supuesto un incentivo adicional significativo.

Es la combinación de causas estructurales subyacentes, tendencias recientes de medio plazo y desencadenantes temporales lo que nos puede ayudar a explicar el fenómeno de los cayucos, que en sí sirven de metáfora para describir nuevas tenden- cias de los flujos migratorios subsaharianos, más globalizados y quizás atrevidos que en el pasado.

In document Annual Report for 2012 (Page 47-49)