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Desde los inicios del museo, han estado siempre integradas las relaciones sociales de un grupo donde se fusionaba el conocimiento y el poder; además de tener ese enlace con la historia de la

ciencia que se ha venido desarrollando en el proceso de cada siglo y posteriormente participar las casas reales, así como la nobleza europea dando a conocer las riquezas adquiridas en sus viajes y colonias. Para inmiscuirnos en el conocimiento de la funcionalidad del Museo se requiere conocer parte de su proceso histórico, (…). En el renacimiento se crea espacios pequeños para mostrar una amplia variedad de objetos, conocidos como gabinetes de curiosidades, entre los primeros en aparecer se dan por 1550; donde la aristocracia europea inicia con la recolección de cuantiosas curiosidades como objetos raros, obras de arte, fósiles, rocas y hasta objetos inexplicables que era traídos por viajeros y mercaderes (Núñez, 2006).

En Europa se va creando el hábito de recolectar objetos en el siglo XVII y con mayor fuerza en obras de arte; además de aumentar el prestigio mientras más tenían, provocando que la burguesía se acercara a la aristocracia con intercambios en cierta parte de conocimientos y por supuesto generando un nuevo sistema económico, cada vez ascendente. De esta forma los gabinetes de curiosidades van promoviendo conocimientos de eruditos o sabios, para buscar la lógica de los objetos, esto permitió diseñar las diferentes áreas del conocimiento científico. (Núñez, 2006).

Las relaciones que se daban en los gabinetes de curiosidades dio paso al conocimiento de las obras de arte, clasificándolos por escuelas y se ve como modelo a los grandes maestros, este proceso sería el inicio para la creación de la historia del arte, donde varias galerías y las colecciones reales son visitadas por el público, esta transformación permitió que los gabinetes sean parte de aquellos que quieran instruirse y los coleccionistas en altruistas.

Núñez (2006) afirma: “El Museo propiamente dicho nace a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX” (p.185). En este siglo existe una abundante colección privada, pasando a formar parte de las naciones, con uso exclusivo de las primeras universidades; esto permitió fomentar una clasificación de los objetos, de acuerdo a los conocimientos que iban generando, por ejemplo crece información y abundante sobre la historia natural, sobre el arte, etnografía, entre otros.

Las naciones van acumulando las obras de arte, tesoros y objetos diversos, adquiridos por múltiples causas; promoviendo en principio opulencia y posteriormente permitiendo escribir para dar forma a la historia en base a la evolución y progreso; de donde partiría el reconocimiento de las futuras civilizaciones, de esa forma se lo ve al Museo como un símbolo de dominación, progreso y de conocimiento.

En el siglo XX con el aparecimiento de la museología, se inician transformaciones en el Museo, aquí se realizan exposiciones temporales para dar a conocer lo que generan los artistas contemporáneos. En esta misma época aparecen los grandes museos, albergando una variedad de objetos de arte moderno y contemporáneo. Por los años 70s del siglo XX, la crítica dada al Museo por una serie de conocedores de diversos campos y sabios de la academia, concuerdan en sugerir devolver al Museo como espacios de formas de comunicación para democratizar el conocimiento y el arte, este cambio permite abrir paso a las artes populares, ecológicos y los temas etnográficos. (Núñez, 2006).

El cúmulo de conocimientos adquiridos a través del proceso histórico del Museo lo toma la museología y abarca una perspectiva multidisciplinaria, se comienza a interpretar el sentido de los objetos con el conocimiento y un resultado que permite relacionar entre las cosas de la naturaleza y la creación humana, donde las relaciones diversas que se van creando permite ver al Museo como un medio de comunicación y divulgación.

Esto será una pauta para que a futuro se estructure desde la teoría y la práctica y en donde las exposiciones deban categorizar con mensajes, los medios y los receptores. Este proceso de transformación de los museos se va dando a medida que el tiempo corre, de los tradicionales museos se inicia con el aparecimiento de centros de ciencia y museos interactivos en que ya se habla de temas del medio ambiente por la relación con las obras dentro del ámbito de la conservación. Es entonces cuando se promueve la atención esencial al visitante y forma parte de la temática, conjuntamente con los objetos expuestos y se entrega la información necesaria, alternando con sistemas pedagógicos.

Esta iniciativa se ha llevado a cabo principalmente en París, con exposiciones como «Les Dessous de la Ville» un recorrido por la ciudad subterránea entre las canteras y cloacas o «La Traveseé de París» realizada durante el segundo semestre de 1989, donde el visitante

recorría una reconstrucción de 7.000 metros cuadrados. En cuanto a la

museografía del enfoque, los visitantes se consideran como parte integrante de la escenografía y a su alrededor se utilizan todos los artilugios tecnológicos para cargar el espacio de significados, incitándolos a explorarlo con los cinco sentidos e interpretarlo a través de la experiencia interactiva. (Hernández, 2003).

La importancia del lenguaje dentro de los museos es ratificada, así:

Es vital el lenguaje concebido como proceso de creación de sentido o un proceso semiótico donde participan tres aspectos básicos que se utilizan en cualquier grupo social, usando correctamente un lenguaje: en primer lugar la Sintaxis o el conjunto de reglas gramaticales que nos sirven para manipular los signos y estructurar la lógica del lenguaje, en segundo lugar la Semántica o el contenido significativo que se ocupa de las relaciones entre las palabras, las cosas y los sentidos que adquieren en un contexto determinado. Por último la Pragmática o la relación de los signos con sus intérpretes y los aspectos biológicos y sociológicos que se presentan en el funcionamiento de los signos. (Morris, 1994, citado en Hernández, 2003, p.188-189)

La creación de una exposición se da de la sumatoria de la instalación de los objetos, proponiendo un espacio sintético, que permite realizar un tipo de recorrido mediante una planificación del resultado de una estrategia de comunicación. Enlazar esta comunicación, toma sentido cuando el visitante accede al mensaje, que descubre en el recorrido.

Es decir la comunicación se da cuando el visitante adquiere el conocimiento personal con el mundo imaginario del recorrido creado en la exposición, es el momento donde se crea la comunicación con el visitante. Ello dependerá del tipo de planteamiento de la exposición, así como de la forma como se lo conduzca dentro de las áreas del Museo. Para ello requiere de tres elementos necesarios como son: el espacio, el tiempo y el tema. (Núñez, 2006).

El espacio: Es la misma exposición dentro de un área estructurada, donde el visitante adquirirá el conocimiento del mensaje que brinda la exposición. Este deberá ser analizado ya que de él depende la estimulación que reciba el visitante del mensaje que el Museo quiere emitir.

El tiempo: Partiendo de la duración del recorrido, permitirá que el visitante logre captar una serie de imágenes de la experiencia vivida.

El Tema: Núñez (2006) afirma: “El objetivo de la exposición es narrar una historia” (p.190). Con la creación de una serie de elementos que crea el museólogo para lograr transmitir al visitante, el tema, el material estructural de la exposición.

En la actualidad el Museo ya no presenta los objetos como elementos de explicación de los fenómenos, ni para contar una historia verdadera o consagrar a los artistas, sino más bien, es un espacio donde el visitante pueda adquirir ciertos conocimientos y pueda dilucidar temas históricos y artísticos.

En una exposición siempre se mantiene una relación del tema con la ambientación, permitiendo el uso de nuevos elementos para interpretar y encontrar el significado de la exposición del objeto.

La razón de la exposición se expresa en el espacio ocupado por los objetos, para ser conceptualizados y otorgarles el sentido que se quiere transmitir al público. Esto no es exclusividad del Museo, lo hacen las galerías, exposiciones comerciales y estantes publicitarios; la diferencia está en que a los objetos se les dará una categoría de acuerdo al espacio o lugar donde se expongan; en el Museo estará apartado del valor comercial que los otros si se llevan. En el Museo adquirirá sentido cultural, tomando en cuenta su autenticidad, antigüedad, entre otras cosas. El objeto que está categorizado dentro del Museo se convierte en un elemento marginal, es decir que frente al público solamente pueden ser observados y es donde aparecen las prohibiciones y una serie de reglas que servirá en primera instancia para la protección del objeto. El instante que se mantenga la vista u otro sentido frente al objeto, será el momento único en que se tenga contacto con el objeto, luego se pierde, pudiendo mantener esta comunicación con

elementos que van a lograr retener los recuerdos, estos pueden ser los suvenires, réplicas, catálogos y demás.

El momento importante para el visitante será cuando esté frente al objeto, le permitirá ser recordado con mayor énfasis, apoyado por la narrativa del recorrido, por ello estos encuentros deben ser muy bien analizados y preparados para afrontar al público, lo que requiere es que no desaparezca de la memoria de las visitas y sea socializado con sus amigos y familiares, esto es conveniente para el Museo, en vista de que la función es mostrar lo expuesto a la mayor cantidad posible de público. Como complemento el Museo es un campo abierto a una amplia diversidad de público, que requiere encontrar respuestas a sus necesidades, sean éstas, intelectuales, sociales, políticas o de entretenimiento. Es cuando afrontamos esta conexión educativa para brindar un mensaje, mediante la exposición y en base a una guianza creada con resultados de satisfacción, para que el visitante pueda regresar o recomendar, convirtiéndose el Museo en una de las mayores funciones para educar sin alterar el carácter social para el que está formado y destinado.