Chapter 3: Retinal Segmentation System
3.1 Phase I: Image Pre-Processing
3.1.2 ROI of optic disc
El Ecuador en los últimos años ha transformado la normativa jurídica, protegiendo siempre a la familia como núcleo de la sociedad; es así que dentro de la normativa constitucional se proclama que el Estado, la sociedad y la familia, promoverán de forma prioritaria el desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes, asegurando el ejercicio pleno de sus derechos; atendiendo al principio de interés superior, y estos prevalecerán sobre los de las demás personas.
Dentro del marco constitucional, el Estado define como objetivos a alcanzar, la protección de los derechos de todas las personas, sin embargo dedica especial cuidado y atención al referirse a los derechos de los niños, y enfatiza que: “Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la integridad física, síquica; a su identidad, nombre y ciudadanía; a la salud integral y nutrición; a la educación y cultura, al deporte y recreación; a la seguridad social; a tener una familia…”17
La familia es el grupo social más importante en la vida de los seres humanos, entre otras razones porque en ella se inicia la formación de los individuos. Las actividades y relaciones familiares forman en las nuevas generaciones las primeras cualidades de personalidad y brindan los conocimientos que representan la base y condición para la asimilación del resto de aprendizajes y de relaciones sociales.
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Por tanto, la familia cumple una función educativa fundamental, ya que desde muy temprano influye en el desarrollo social, físico, intelectual y moral de los niños (Chavarría, 2011)
La familia es la primera escuela del ser humano, y los padres o cuidadores son los primeros educadores de las nuevas generaciones (Villarroel y Sánchez, 2002).
La familia es el grupo social primario, constituido ya sea por ambos padres o uno de ellos y los hijos, o por familiares o cuidadores que conviven en una misma vivienda. Asimismo, la familia constituye el ambiente más próximo e importante para los niños y jóvenes; provee a las nuevas generaciones atención, alimentación y cuidado, y representa el espacio donde se adquieren los primeros valores, pautas de relaciones, afectos, aprendizajes y experiencias. La familia así entendida asume una doble participación en la educación: es beneficiaria de un servicio y comparte el esfuerzo responsable de generar una escuela y comunidad de calidad para todos (Fernández-Soria, 1996).
Las investigaciones demuestran que el esfuerzo educativo conjunto de la escuela y del hogar, mediante la participación de los padres en la educación, influye de manera positiva en los resultados escolares de los alumnos, por lo que la política educativa debe promover medidas que fomenten dicha colaboración (OCDE, 2001; Bloom, 2011).
La intervención de las familias en la gestión escolar y en los procesos de aprendizaje y desarrollo configuran la corresponsabilidad de los padres de familia y miembros de la comunidad mediante la participación dinámica, colaborativa e incluyente. Se trata de una participación dinámica porque las acciones y formas de intervención pueden ser variadas y deben ser flexibles, y es colaborativa e incluyente porque el binomio familia-escuela comparte objetivos, necesidades y potencialidades orientados a generar juntos las mejores condiciones de posibilidad para que todos los estudiantes de los servicios comunitarios y compensatorios del Conafe consigan logros de aprendizaje cada vez más altos18.
Los padres, madres y cuidadores promueven la unión y los valores para la convivencia, cuando establecen un vínculo de confianza, respeto, aceptación y cariño entre ellos y sus hijos. Por tanto, el presente modelo, parte de una perspectiva de educación comunitaria
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que confiere valor a los aciertos de las familias en la formación de hábitos que favorecen el desarrollo y la seguridad de niños y jóvenes. La corresponsabilidad de las familias en los procesos educativos implica opinar, proponer, tomar decisiones, ejecutar acciones y disentir en los procesos de gestión escolar, aprendizaje y desarrollo (OCDE, 2001).
Si bien la planeación didáctica, la práctica docente en el aula o la evaluación de los aprendizajes son elementos sustantivos de los procesos de enseñanza y de aprendizaje, la participación de los padres de familia y de los miembros de la comunidad se ha vuelto igual de importante para el éxito de la escuela, por lo que es necesario integrarla a la dinámica del día a día en el centro educativo. La integración de las familias en los procesos de desarrollo y de aprendizaje dentro y fuera del aula permite crear atmósferas y acontecimientos de enorme relevancia existencial y formativa, para los niños y jóvenes como para los adultos (Malaguzzi, 2001).
Por lo general, en las escuelas se espera que los padres de familia y los miembros de la comunidad se involucren por sí solos (SEDL, 2000), pero en la mayoría de las ocasiones no ocurre así, de modo que el involucramiento de las familias debe ser intencionado y planificado. En la educación comunitaria, es condición que los padres y miembros de la comunidad lo soliciten el servicio educativo, lo organicen y se corresponsabilicen de su operación por medio de la Asociación Promotora de Educación Comunitaria (APEC). Por ello, el modelo pretende pautar el propósito de la participación, las acciones y formas en que se realizará.
Las competencias parentales inciden directamente en las prácticas educativas, y son el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que las familias poseen y requieren desarrollar, modificar o eliminar para crear las condiciones apropiadas para el desarrollo integral de sus hijos. Favorecer estas competencias implica fortalecer a las familias para que, a su vez, promuevan en el hogar y en la misma escuela condiciones óptimas de desarrollo para sus hijos (Gordon, 2009)19.
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