• No results found

Scenario 2 – Create a Virtual Provider based on HANA Model with an aggregated view

7 Using Mixed Scenarios with SAP NetWeaver BW on SAP HANA

7.2 Scenario 2 – Create a Virtual Provider based on HANA Model with an aggregated view

.

Una de las características fundamentales de la filosofía creada por Marx y Engels, del materialismo dialéctico e histórico, es su carácter creador. Al reflejar con la mayor exactitud el mundo objetivo, su desarrollo y sus cambios, ella misma se desarrolla, enri- quece y concreta con los cambios de las condiciones históricas, con la aparición de nue- vos datos de la ciencia. Nada más ajeno al marxismo y a la filosofía marxista que el ver en la teoría un conjunto de dogmas, de verdades definitivamente plasmadas. El dogma- tismo y el estancamiento espiritual son enemigos de la dialéctica marxista, la cual des- cansa sobre el principio del movimiento perenne e ininterrumpido.

El materialismo dialéctico e histórico se basa en el estudio y la generalización de los datos suministrados por todos los campos concretos del saber humano y de toda la experiencia histórica del desarrollo de la sociedad. Huelga decir que la filosofía marxista no puede volverse de espaldas a los últimos avances que se logren en el desarrollo de la ciencia y en la práctica histórico-social. Para poder cumplir eficazmente con su cometi- do como concepción del mundo y método de investigación de la realidad, como herra- mienta de conocimiento y de actuación práctica, la filosofía marxista tiene que estar al tanto de las últimas conquistas de la ciencia y de la práctica, enriquecerlas constante- mente y, sobre esta base, concretar y enriquecer, a su vez, sus propios principios y sus tesis.

Aquella conocida sentencia de Goethe que dice: “Gris es, ¡oh, amigo!, toda teoría, verde y jugoso el árbol de la vida” responde a la verdad en cuanto expresa la primacía, la prioridad de la vida sobre la teoría, de la realidad misma sobre su reflejo espiritual. Pero también la teoría puede conservar indemne en todo momento su fuerza y lozanía, a con- dición de que no pierda jamás el contacto con el desarrollo de la vida y sepa ella misma desarrollarse a la par con éste. Una teoría así, siempre viva y lozana, es en efecto la teor- ía del marxismo, la filosofía marxista.

Después de la muerte de Marx y Engels, el marxismo en general y, como funda- mento filosófico, el materialismo dialéctico e histórico, fueron desarrollados creadora- mente en los trabajos de V. I. Lenin. Al nombre de Lenin va unida la nueva época de desarrollo del marxismo que se inicia a fines del siglo XIX y comienzos del XX.

El capitalismo había entrado en su etapa final de desarrollo, en la etapa imperialista. En esta época se opera el proceso de derrumbamiento del capitalismo y de instauración de una nueva sociedad, la sociedad socialista. El desarrollo relativamente lento, evoluti- vo, de la sociedad, propio de la época de Marx y Engels, es sustituido ahora por un desa- rrollo rápido, lleno de conflictos, revolucionario. Se plantean de un modo nuevo los ob- jetivos del proletariado y su partido, los problemas de la estrategia y la táctica del mo- vimiento revolucionario. Los jefes oportunistas de la Segunda Internacional, incapaces para asimilarse todos estos cambios radicales que el nuevo período histórico trae consigo y de abrazar el camino de la lucha revolucionaria, mantienen la política de componendas con la burguesía, de embotamiento, de atenuación de las contradicciones cada vez más agudas del capitalismo.

El recrudecimiento de la reacción política, característico del imperialismo, encuen- tra también su expresión en el campo de la filosofía burguesa. Los ideólogos del impe- rialismo pugnan por aplastar al materialismo y restaurar las formas más reaccionarias del idealismo heredadas del pasado. Predicando, según las palabras de Lenin, un idealismo mil veces más mezquino y trivial que el hegeliano, dirigen los tiros contra la dialéctica tan odiada por ellos, contra el “álgebra de la revolución”, tratando por todos los medios de fortalecer la metafísica. Y a la cola de la filosofía burguesa se arrastra el revisionis- mo, cuyos representantes pelean contra el materialismo dialéctico y predican, como gen- tes sin principios, la posibilidad de aunar el marxismo con tal o cual variante del idea- lismo.

En este nuevo período pasan a primer plano los problemas filosóficos, no sólo a la vista de la agudización de las contradicciones, sino también en relación con el rápido desarrollo de la ciencia, especialmente de la física. Esta vive una verdadera revolución, desde fines del siglo XIX y comienzos del XX. El descubrimiento de los electrones y la radioactividad, de la transformación de los elementos químicos y otras grandes revela- ciones de la ciencia revolucionan las ideas hasta entonces imperantes acerca de la mate- ria y sus propiedades. La crisis de las viejas concepciones en torno a la materia, basadas en el materialismo mecanicista, provocan entre los físicos una serie de vacilaciones idea- listas. Los filósofos idealistas se apresuran a aprovecharse de ellas. El idealismo no vive parasitariamente tan sólo de las “manchas blancas”, de las lagunas del saber humano; trata también de apoyarse en las conquistas de la ciencia que vienen a confirmar el mate- rialismo dialéctico, de interpretarlas a su manera. El machismo —una de las tendencias del idealismo subjetivo extendidas a fines del XIX y comienzos del XX — intentaba in- terpretar de un modo idealista los novísimos descubrimientos de la física. Trataba de presentar su idealismo subjetivo como una filosofía “neutral” que pretendía estar por encima de los dos campos filosóficos contendientes, el materialismo y el idealismo. Era necesario dar la batalla al idealismo y valorar sobre bases materialistas los más recientes descubrimientos logrados en la física y en el campo de las ciencias naturales en general.

Así, pues, tanto las condiciones económicas y políticas del nuevo período histórico como los nuevos avances de las ciencias naturales exigían el desarrollo creador del marxismo y de la filosofía marxista. Esta tarea recayó sobre los hombros de Lenin y sus discípulos. Lenin desarrolló las tres partes integrantes del marxismo, filosofía, economía política y socialismo científico, elevándolas a una nueva fase y dando respuesta a los problemas vitales y candentes planteados por los nuevos tiempos. El leninismo es la continuación directa del marxismo en las nuevas condiciones históricas, en la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias, en la época del derrumbamiento del capi- talismo y la edificación del mundo socialista. El marxismo-leninismo forma un todo único indisoluble, como la gran doctrina actual de la clase obrera y de su partido comu- nista.

No es un hecho casual, sino que responde a sus leyes, el que la cuna del leninismo fuese Rusia. Desde comienzos del siglo XX, Rusia se convirtió en centro del movimien- to revolucionario mundial. Ya en los años ochenta del XIX era el marxismo, en Rusia,

uno de los baluartes del marxismo internacional. El gran mérito de ello hay que reco- nocérselo a Plejanov y al grupo de “Emancipación del trabajo”, encabezado por él. Ple- janov desarrolló una valiosa labor en defensa. propaganda y desarrollo de la doctrina marxista, principalmente en el campo filosófico. Supo desenmascarar magistralmente el idealismo filosófico de todos los matices, entre otros la teoría idealista-subjetiva de los populistas, desbrozando el terreno para la doctrina marxista, en la lucha por la libera- ción, dentro de Rusia. Sus trabajos sobre temas de historia de la filosofía y materialismo dialéctico e histórico, aunque no exentos de fallas y errores, constituyen una de las pági- nas más brillantes en la historia del desarrollo de la filosofía marxista. Lenin apreciaba mucho sus trabajos filosóficos. Sin embargo, Plejanov no comprendió el carácter de la nueva época que se había abierto ni pudo desarrollar el marxismo en consonancia con las condiciones de la época imperialista y con las exigencias del movimiento obrero ruso e internacional. Entre tanto, había ido madurando en Rusia la revolución democrático- burguesa, en la que se manifestaba la tendencia a marchar hacia la revolución proletaria. La clase obrera rusa fue la primera que rompió la cadena del imperialismo, y en 1917 llevó a cabo la revolución socialista, dando paso con ello a una nueva era histórica. La síntesis de la experiencia del movimiento revolucionario ruso y del movimiento interna- cional del proletariado en el nuevo período histórico fue la base sobre la que surgió el leninismo.

Al igual que Marx y Engels, Lenin desarrolló la filosofía marxista en íntima rela- ción con las exigencias del movimiento de la clase obrera y luchando contra los enemi- gos de la concepción marxista del mundo. Y fundó en Rusia el partido marxista de nue- vo tipo, el partido comunista. Bajo la dirección de este partido, la clase obrera rusa rea- lizó la gran revolución socialista, creó el primer Estado socialista del mundo. Lenin des- arrolló y llevó adelante en todos sus aspectos el marxismo, elevando a síntesis teórica la gigantesca experiencia de lucha de las masas populares por el socialismo.

Lo que Lenin aportó de nuevo al desarrollo del materialismo dialéctico e histórico puede resumirse en los siguientes rasgos.

Generalizando desde las posiciones de la filosofía marxista las grandes conquistas logradas por la ciencia, principalmente por la física, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, no sólo desenmascaró la falsificación idealista, machista, de estos descubri- mientos, sino que además desarrolló la doctrina del materialismo dialéctico a la luz de los nuevos avances de las ciencias naturales. Llevó a cabo, así, la empresa de que habla- ba Engels cuando decía que el materialismo tendría que adoptar nuevas formas en rela- ción con las nuevas y grandiosas aportaciones de las ciencias de la naturaleza. En su obra Materialismo y empiriocriticismo, concretó y desarrolló, tomando como base los nuevos resultados científicos, los problemas cardinales del materialismo dialéctico: los problemas de materia y movimiento, espacio y tiempo, causalidad, libertad y necesidad, carácter dialéctico del desarrollo, teoría del reflejo, y otros. Y formuló una serie de ideas orientadoras que iluminaron el camino de las ciencias naturales contemporáneas. Baste señalar, para apuntar solamente una, la tesis leninista según la cual el materialismo dialéctico no reconoce ninguna esencia material inmutable, una sustancia absoluta, y de

que el eléctrón es algo tan inagotable como el átomo. Esta tesis, formulada por Lenin antes de que se demostrase experimentalmente el hecho de la mutabilidad y capacidad de transformación de los electrones, antes del descubrimiento de otras “partículas ele- mentales”, encontró más tarde brillantísima confirmación en el desarrollo ulterior de la física.

En el nuevo período a que nos estamos refiriendo, planteábanse con toda fuerza los problemas de la teoría del conocimiento. En su citado libro Materialismo y empiriocriti- cismo, Lenin hizo ver que Marx y Engels “concentraron su máxima atención en la coro- nación del edificio de la filosofía del marxismo por arriba, es decir, no en la gnoseología materialista, sino en la concepción materialista de la historia.15 El desarrollo de las noví- simas ciencias naturales y la crisis de las viejas concepciones físicas sobre la materia reclamaban la creación de una teoría del conocimiento, la solución de una serie de pro- blemas gnoseológicos. Y ello era tanto más importante cuanto que, según señala el pro- pio Lenin, la filosofía burguesa comenzó a “especializarse en” la gnoseología y “prestó preferente atención a la defensa o la restauración del idealismo por abajo, y no por arri- ba”.16

En la mencionada obra, Lenin elaboró en todos y cada uno de sus aspectos la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico, concebido como el reflejo del mundo ob- jetivamente existente. Puso de manifiesto el complejo carácter del proceso de desarrollo del conocimiento y fundamentó la dialéctica de la verdad absoluta y la verdad relativa. Haciendo ver que la dialéctica es la teoría del conocimiento, ofreció un modelo de análi- sis y síntesis de los nuevos datos de la ciencia por medio del método marxista y descu- brió en él nuevas facetas y matices y la riqueza de sus modos de abordar los fenómenos de la naturaleza.

Lenin concedió siempre excepcional importancia a todo lo relacionado con el desa- rrollo incesante del método dialéctico. Y era natural que así fuese. Solamente a base de la dialéctica materialista y de su aplicación creadora era posible captar y reflejar, en la política, la estrategia y la táctica del partido proletario, las nuevas características de la época, una época de tempestuoso hundimiento de lo viejo y nacimiento de lo nuevo. Le- nin sostuvo una lucha tenaz y consecuente contra la teoría evolucionista-vulgar de los reformistas y oportunistas, empeñados en revisar la dialéctica del marxismo. No sólo sus trabajos filosóficos especiales, sino también los consagrados a temas económicos, políti- cos y tácticos, constituyen un verdadero tesoro de ideas y pensamientos en torno a los problemas de la dialéctica (tesis de la correlación de lo general y lo particular en el de- sarrollo histórico, tesis del eslabón fundamental en la cadena del desarrollo, etc.).

En vísperas de la primera guerra mundial y en el transcurso de ella, se ocupó espe- cialmente de investigaciones relacionadas con la dialéctica materialista, con la lógica dialéctica. Buscaba y supo encontrar en ellas el enfoque metodológico que habría de conducirle a la solución de los más complicados problemas de aquel tiempo. Fruto de

15

V. I. Lenin, Materialismo y empiriocriticismo, trad. esp., ed. cit. pág. 281.

16

estos trabajos fueron sus Cuadernos filosóficos, consagrados preferentemente a proble- mas de dialéctica. Aunque la obra quedó inconclusa, su importancia para el desarrollo creador de la dialéctica materialista es en verdad inapreciable. En sus páginas, no sólo se formulan una serie de profundas tesis en torno al método marxista, sino que se traza todo un programa para el desarrollo ulterior de la dialéctica como ciencia. Entre sus indica- ciones encierran una significación especialmente importante las que se refieren a la ne- cesidad de elaborar la dialéctica como lógica y teoría del conocimiento.

Verdadera obra maestra filosófica es el breve esbozo titulado “Sobre el problema de la dialéctica”, que forma parte de la citada obra y en el que Lenin sintetiza de una mane- ra sucinta los resultados de su labor sobre los problemas dialécticos.

Grande fue también la aportación de Lenin al desarrollo de la sociología marxista, de la teoría del materialismo histórico. El materialismo histórico era, para él, la más grandiosa conquista del pensamiento científico. No sólo sostuvo y defendió esta con- quista contra los enemigos de toda laya del marxismo, sino que acrecentó su riqueza, poniendo a contribución la concepción materialista de la historia para investigar los nue- vos problemas del desarrollo social. En sus trabajos se sintetizan todos y cada uno de los aspectos del complicado proceso social, en una época de grandiosos conflictos y virajes, y se llevan a cabo grandes descubrimientos científicos que iluminan el camino de millo- nes de seres en lucha por una nueva vida. En este terreno, Lenin dedica preferente aten- ción al problema del papel de las masas populares y su vanguardia, el partido comunista, en la época de la revolución proletaria y de las transformaciones socialistas.

Después de Lenin, la filosofía del marxismo fue desarrollada y llevada adelante por sus discípulos. Impulsan creadoramente la teoría marxista los dirigentes del Partido Co- munista de la Unión Soviética. En las intervenciones de sus dirigentes, en los informes al XX, XXI y XXII Congresos del P.C.U.S., en los documentos de los plenos del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética en torno a los problemas económi- cos, políticos y culturales, así como en los trabajos de los teóricos del partido, se estu- dian la experiencia histórico-mundial del movimiento revolucionario y de la transforma- ción socialista de la sociedad.

El XXII Congreso del P.C.U.S. ha contribuido considerablemente al desarrollo de todas las partes integrantes del marxismo, incluyendo. la filosofía. En el nuevo Progra- ma del Partido, así como en el informe del Comité Central y el informe sobre el Progra- ma, se abordan profunda y creadoramente y se esclarecen científicamente problemas vi- tales del desarrollo mundial contemporáneo y del paso del socialismo al comunismo en la U.R.S.S. Del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, en el que por primera vez se proclamaban las ideas y los objetivos de la clase obrera, hasta el nuevo Programa del Partido Comunista de la Unión Soviética, que contiene el plan científicamente fundado de la edificación práctica del comunismo, tal es la vía recorrida por el marxismo durante un período de poco más de 100 años. Y esta vía ha sido la de un desarrollo creador y en- riquecimiento continuos de la teoría marxista.

También los otros partidos comunistas y obreros y sus dirigentes y militantes des- arrollan creadoramente el marxismo y la filosofía marxista a base de la experiencia

histórica de la gran revolución china y de la construcción del socialismo en los países de democracia popular, recogiendo y elaborando la experiencia de la lucha por la revolu- ción socialista en los países donde la burguesía es aún la clase dominante.

Los revisionistas de diversos matices se dedican a falsificar las tesis reales del marxismo y a difamar sus doctrinas, como si en las últimas décadas el marxismo hubiese permanecido estancado en su desarrollo y fosilizado. Semejantes aseveraciones, disfra- zadas de una falaz preocupación por los rumbos del marxismo, responden en realidad a designios muy alejados de éste. El revisionismo de nuestros días trata de adaptar el marxismo a los gustos y exigencias de la burguesía, de castrar su contenido revoluciona- rio, la doctrina sobre la revolución socialista y la dictadura del proletariado. Y como el fundamento filosófico de la teoría marxista-leninista de la revolución socialista y la dic- tadura del proletariado es el materialismo dialéctico, nada tiene de extraño que los actua- les revisionistas, lo mismo que en su tiempo los Bernstein, los Kautsky, los Bogdanov y otros, intenten revisar la concepción filosófica marxista del mundo. Los revisionistas se deslizan hacia las posiciones del reformismo y sustituyen la dialéctica revolucionaria por el evolucionismo vulgar. Por otra parte, también es ajeno al marxismo el dogmatismo, que se caracteriza por la apelación constante a las citas y por el modo antihistórico y me- tafísico de abordar los fenómenos de una realidad que cambia vertiginosamente, así co- mo por la incapacidad y la renuencia a aplicar de un modo creador y concreto las tesis marxistas a las condiciones actuales de desarrollo. He ahí por qué la lucha por un marxismo revolucionario exige, en la actualidad, combatir firmemente el revisionismo y el dogmatismo.

La fuerza y la vitalidad de toda doctrina filosófica tiene su piedra de toque en la medida en que se ve confirmada por la práctica y se muestra capaz de desarrollarse crea- doramente, de recoger, asimilarse y reelaborar la nueva experiencia de la vida y de servir con ello a las necesidades del progreso social. Desde el día en que surgió la concepción materialista-dialéctica del mundo han pasado poco más de cien años. Por su significa- ción, este período pesa en la historia tanto como muchos siglos de desarrollo en el pasa-