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Scientific Workflow Management Systems

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2.3 Scientific Workflow Management Systems

Al volverse quebradizo el metal con el Martillado, éste requería de un segundo proceso: el Templado o Cocido, que consistía en calentar al rojo vivo el metal para luego sumergirlo en agua; este proceso permitió al orfebre indígena seguir martillando el metal hasta lograr un gran tamaño, intercalando el Martillado y el Templado también llamado Recocido (Museo del Oro; Daniel Garrido, orfebre de Mompox, comunicación personal, 2013). Si bien en esta técnica, los términos Templado y/o Recocido en ocasiones se han considerado sinónimos, se establecen diferencias sutiles entre uno y otro: mientras que el Templado sufre un proceso de enfriamiento lento que le produce dureza28 al metal y determina el paso del calor al frío; el Recocido, es un proceso de enfriamiento rápido que le da estabilidad estructural a sus cristales, los regenera, evitando que el metal se vuelva frágil por la dureza alcanzada durante el enfriamiento (Cuesta y Rovira, 1982; Dr. Olegario Martín, comunicación personal, 2014). En las ilustraciones de Sahagún (1938),

(figura 1.23. y figura 1.24.), resaltamos una especie de martillo, además sobresale el

color rojo que probablemente nos indica el calor del metal, durante el proceso de martillado y templado.

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Dureza de los metales. “Fuerza molecular que cohesiona y caracteriza a cada elemento, cuando se someten a

interacción mecánica (incisión, compresión, flexión, tracción, compactación) dos elementos metálicos distintos, se modifica físicamente la forma del metal de menor dureza”. (Neyra, 2010).

Figura 1.23. Ilustración de Sahagún (1938). Martillado y templado. Figura 1.24. Ilustración de Sahagún (1938). Templado.

45 En la siguiente cita textual registrada por Martínez A. (1989, documento del Archivo General de Indias, Justicia 587-A, f. 600-793, de la época temprana de la colonia), se relaciona no sólo el modo cómo se intercalaban estas dos técnicas, para el caso de la elaboración de una manilla o pulsera; sino que resulta un documento interesante en el que se describe la manera como uno de los caciques colombianos llevaba a cabo estos proceso técnicos. En el documento se hace alusión a la palabra bigornia que se refiere al yunque sobre el cual se realiza el martillado:

(…)…sobre la piedra que está en la bigornia con otra piedra uno de los dichos caciques que se llama Chemuasue le dió golpes, e luego lo tornó a echar en las brazas e soplando con uno de los sopladores. E lo tornaron a sacar e lo echaron en una totuma de agua, e luego lo sacó e tornó en la bigornia sobre la piedra con la otra piedra a dar golpes por una parte e por otra, e después lo tornó a echar en la dicha candela, e tornó otro indio a soplar con un soplador. E luego lo tornaron a sacar e lo echaron en la dicha totuma de agua, e lo tornaron a sacar y el dicho capitán tornó con las dichas piedras en la bigornia a darle por una parte e por otra a le dar golpes, e de esta manera metiéndolo en la dicha candela e sacándolo y echándolo en el agua y dándole golpes en la dicha bigornia con las dichas piedras lo hicieron hasta que lo alargaron muchas, muchas veces. E desde que lo tuvo del largo que había de ser, lo arredondeó en las dichas dos piedras, calentándolo e dándole de golpes; e desde que lo tuvo redondo, en un pedazo de piedra llana mojándola con agua la raspó e acabó de arredondear e limpiar, e después la tornó a dar e acabar de limpiar en la piedra que tenía en la mano en lugar de martillo, con que daba sobre la que estaba en la bigornia. E luego la tornó a calentar soplando en el dicho fuego, de donde la sacó caliente e la echó en la dicha totuma de agua. E luego la sacó e entre las dos piedras la arrollaba toda ella a manera de bruñirla…. (Documento del Archivo General de Indias, Justicia

587-A, f. 600-793, de la época temprana de la colonia, en Martínez, A. 1989).

1.6.6. REPUJADO

Es una técnica que modifica la superficie del metal. Consiste en la elaboración de diseños con volumen sobre las láminas de metal, para ello se usan instrumentos como buriles y cinceles de punta roma, los cuales se presionan sobre el diseño de la lámina y

46 para que ésta vaya adquiriendo el volumen se apoya sobre una base blanda o bases talladas en madera, hueso o modeladas en arcilla (Museo del Oro; Sánchez, 1988).

1.6.7. CALADO

Técnica que también modifica la superficie del metal, en este caso lo transforma a partir de perforaciones o calados en la lámina. Al recortar los detalles del metal según el diseño, va quedando el vacío en la lámina. Precisamos que dicha técnica se efectúa no sólo en las láminas de metal martillado, sino también en las de cera, las cuales al fundirse mantuvieron estas perforaciones.

1.6.8. RECORTADO

Este proceso hace referencia al corte aplicado sobre la lámina del metal, para éste se usaban instrumentos cortantes como cinceles de piedra (Sánchez, 1988).

1.6.9. SOLDADURA

Si bien la identificamos como una aleación preparada con un punto de fusión menor que se aplica en la zona a unir; en las obras realizadas por los orfebres podríamos considerar algunas variantes, como la soldadura con aporte de material, en este caso se parte del uso de polvo de oro y sales de cobre, que con resinas, pudieron funcionar como fundentes (Cuesta y Rovira, 1982, p. 49). Otra forma de soldadura o unión de las piezas de una obra, correspondió al uso de remaches o grapas metálicas, clavos de oro, o dobleces de los bordes de las láminas. Con estos procedimientos se lograron crear obras con volumen, esculturas huecas y/o ensambladas con las que se cubrieron varios objetos (Plazas y Falchetti, 1978, p. 24). Respecto a las calidades de las obras soldadas procedentes de lugares como Antioquia y Cundinamarca, Zerda (1947, p. 42) hizo mención de los acabados de éstas, las cuales según este autor, evidenciaron un gran conocimiento de la soldadura, en las que él creía se usaban “ligas de oro más fusibles”, indicativo de un nivel de apreciación de los niveles de fusibilidad de las diferentes ligas de oro y cobre.

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1.6.10. GRANULACION

Esta es una técnica más compleja, asociada a la soldadura y si bien fue trabajada por los egipcios y griegos, fue considerada como una invención americana independiente, presente en áreas Tumaco y Calima (Yocoto)

y con un uso particular para la decoración de collares, anillos y espejos (Sáenz y Cardale, 1989). Se trata de formas de gránulos o pequeñas esferas idénticas, que se pudieron ir formando al verter gotas o polvo de oro sobre las perforaciones redondeadas que los orfebres hicieron en moldes (figura 1.25.), como el procedente de la región Calima (Restrepo, Valle; el molde mide aprox. 7.2 cm.

de largo por 3.7 cm. de ancho, con 8 mm. de espesor); el cual era calentado hasta lograr que las gotas de oro se fundieran y debido a la tensión superficial tomaba la forma esférica, como de los dos gránulos que conserva el molde, según precisan las anteriores autoras. Para unir estos gránulos a los distintos diseños se usaba un pegante orgánico. “Si las partes para unir son de oro fino (18 a 24 kilates) se coloca en el sitio donde se va a llevar a cabo la unión, una gota de acetato de cobre, que se obtiene disolviendo cobre en vinagre, y algunas gotas de pegante de origen orgánico, como la colapiscis o la cola vegetal….” Durante este proceso se quema el pegante orgánico y “el cobre añadido forma una aleación con el oro de la pieza, creando una unión molecular en los sitios donde se tocan las dos partes” (Plazas y Falchetti, 1978, p.25). En el caso de los ancestros del antiguo continente, parece que ellos emplearon una sustancia para soldar el oro conocida como crisócola, que era un hidrosilicato de cobre con sílice y agua (DRAE, 2003).

1.6.11. ENCHAPADO

Esta técnica podría ser mirada como otra variante de la soldadura, en la que además de las láminas martilladas y repujadas se incluyen láminas fundidas (lo que puede implicar un mayor grosor de la lámina a unir), éstas se unían para formar una pieza por medio de

Figura 1. 25. Molde de Granulación. Sáenz y Cardale (1989).

48 dobleces, los cuales se sostenían con clavos de metal. Estas láminas se soportaban sobre una estructura dura bien en arcilla cocida, concha o madera, (Panesso, 1981). Consideramos pertinente tener en cuenta aquí el llamado “Copey” que parece se trata de una especie de enchapado que se realizaba sobre una tierra dura, la cual era cubierta de una lámina de oro que aún no se sabe si era martillada o fundida. Al respecto refiere Friede (1951) sobre la manera en la que se trabaja el oro de Santa Marta “… e hinchen los huecos de una tierra que llaman copey, que es muy pesada, y es muy poco el oro que sobreponen, y es casi más de la mitad la tierra, especial en los animales y aves que labran”.

1.6.12. SINTERIZACIÓN

Esta técnica bicolor (platino y oro) fue otra de las grandes invenciones de los orfebres del suroccidente de Colombia, donde antes de que en el Viejo Mundo se conociera el platino, este metal ya era trabajado por los ancestros colombianos y se evidencia en obras de las culturas Nariño y Calima, entre otras, (Mejías, 1997, p, 47; Marín, s.f., p.12). Consistió en una especie de soldadura de dos metales que quedaban unidos a través del calor y que al no fundirse totalmente, mantuvieron los respectivos colores; esto se logró porque el platino y el oro se funden a temperaturas distintas, logrando que el bajo punto de fusión del oro (1063º), atrapara los gránulos de platino (que requiere un punto de fusión más alto que el oro, 1775º C); en este proceso existió una sobreposición de los metales, y mientras el oro se fundía el platino se volvía pastoso y por “exudación”, se adhería al oro, tras procesos de martillado y templado, de tal manera que se formaron piezas de dos colores. Se trata de “una ingeniosa técnica de conglomerado (…) que consiste en fusionar las partículas de platino en el oro fundido, mediante el calentamiento y martilleado alternativamente repetidos” (Valdez, 1987, citado por Mejías, 1997, p. 50; Rivet, 1943), (Museo del Oro; Mejías, 1997). Esta técnica no sólo registra la creatividad de los orfebres ancestrales de Colombia, sino que evidencia los niveles alcanzados en el desarrollo de la metalurgia, pues lograron trabajar el platino muchos siglos antes que en Europa.

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1.6.13. FILIGRANA

La filigrana es el nombre que recibe el trabajo de orfebrería a partir de la unión de finos hilos de oro y/o tumbaga, los cuales van soldados entre si (Plazas 1998, Cuesta y Rovira, 1982). Si bien existe una gran variedad de obras de las culturas Sinú y Muisca, entre otras, con claras evidencias de haber sido trabajadas con dicha técnica, se requiere de más estudios, que permitan clarificar si estas uniones se lograron por soldadura o por fundición (Cuesta y Rovira, 1982, p. 49). Respecto a una posible explicación de cómo se llevo a cabo este proceso, Carmona (2003, p. 52), considera que debió existir un soporte de metal, el cual era calentado con una temperatura inferior al punto de fusión de los hilos, de tal manera que estos se unían al soporte en una especie de soldadura autógena, esta opción aplicaría para formas definidas y puntuales, sin embargo la gran diversidad y complejidad de diseños elaborados por este método, dificultarían un proceso como el señalado por esta autora.

Aún existe la pregunta frente al modo en que los ancestros colombianos pudieron adelantar dicha técnica, que implicaba la formación de finísimos hilos de cera y su delicada manipulación para ser soldados. En este sentido hacemos mención grosso modo, sobre la manera cómo en la actualidad se trabaja la filigrana en la ciudad de Mompox, misma región donde se ubicaron los Sinúes. El orfebre Daniel Garrido,29 experto en esta técnica, nos ha explicado este procedimiento, que se adelanta en varias fases: primero se funde el metal, luego se pasa por hileras, hasta formar finos hilos, que posteriormente son torcidos sobre bloques de madera, listos para adelantar los diseños, que se finalizan con el proceso de soldadura. Si bien, el anterior es el proceso reconocido como filigrana, el cual se considera fue el usado por los indígenas ancestrales; estudios adelantados por especialistas como Scott (1991), han identificado que en algunos restos de orejeras de filigrana, se señala no un proceso de soldadura, sino de fundición a la cera perdida, con lo cual habría que preguntarnos si lo que hasta la fecha se ha identificado como filigrana, más bien correspondería a filigrana fundida o filigrana por fundición, mal llamada falsa filigrana.

29 Orfebre de la ciudad de Mompox, quien dirige el taller de filigrana, llamado “Ginna”. El señor Daniel Garrido nos

explicó todo el proceso por ellos adelantado (2013), en este espacio de creación y de formación, donde trabajan doce jóvenes.

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