Unidad SIETE. SUGEREnCiaS PaRa La LECTURa
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Resumen
Dos hermanos que se pasaban las tardes solos en casa esperando a sus padres se aburrían mucho. Un día, aunque sus padres se lo habían prohibido, encendieron el ordenador y empezaron a navegar por Internet. En la pantalla, apareció un duende que les dijo que les concedería tres deseos. Primero pidieron que toda la casa se llenara de juguetes; después, como había tantos juguetes que ni siquiera podían jugar, pidieron que los sacaran de la casa. Como solo les quedaba un deseo pidieron que sus padres pasaran mucho tiempo con ellos, porque pensaron que era
lo más importante.
Conceptos clave
Obediencia, cariño, soledad.
Sugerencias
Se puede utilizar el texto para fomentar en los niños la idea de la obediencia a sus padres, y también lo importante que es el cariño que les dan y cuánto lo pueden echar de menos cuando están solos.
Comprensión lectora
• Lectura del cuento por parte del profesor o profesora con la entonación adecuada.
• Lectura personal en silencio.
• Preguntas sobre los personajes y las partes del cuento.
• Plantearemos algunas preguntas sobre vocabulario.
Expresión oral
1. «La caja del NO». Los niños pueden imaginar –incluso se puede llevar la caja
realmente a la clase– que en una caja hay mensajes que dicen lo que ellos no deben hacer, o lo que sus padres suelen decirles que no deben hacer. Cada niño puede ir levantándose e ir cogiendo un papel imaginario con uno de estos mensajes o consejos y decir por qué piensa que le prohíben esas cosas.
2. «La palabra más bonita». Buscar en el texto palabras referidas a la informática.
Hacer una lista y pedir a los niños que elijan alguna. Con la palabra que a cada uno le haya gustado más, se puede inventar una frase. Esta actividad individual puede convertirse en una actividad de grupo si se reúnen de tres en tres alumnos y con las palabras que han elegido inventan un pequeño cuento que no tenga relación con el que acaban de leer.
Expresión escrita
«Mis tres deseos». Se pide a los niños que se imaginen que un duende o un genio entra
un día en la clase y les dice que escriban en un papel tres deseos según su orden de importancia para ellos, es decir, el 1.º sería el deseo que más ilusión les haga y el 3.º el que menos. Luego se los leerán en voz alta a todos sus compañeros y ellos elegirán cuáles son los deseos mejores (aunque algunos digan que los suyos les parecen mejores siempre pueden valorar si los de otros les parecen buenos o no según el criterio
que cada uno haya elegido).
Expresión artística
Para fomentar el trabajo en equipo se dividirá la clase en grupos de cuatro, y cada uno de esos grupos dibujará una de las escenas importantes del cuento en un mural y después se colocarán los murales en la clase o en el pasillo.
Dramatización
Personajes: narrador, Juan, Ramón, mamá, papá, duende (Agapito).
Narrador.– Juan y Ramón eran dos hermanos muy diferentes, pero se parecían en una cosa: los dos se aburrían mucho por las tardes. Sus padres trabajaban demasiado y no llegaban hasta la hora de cenar. Juan.– ¡Qué aburrimiento, Ramón! Estoy deseando que lleguen papá y mamá.
Ramón.– Yo también, así por lo menos nos divertiremos un poco. Juan.– Venga, vamos a tomarnos la merienda que nos han dejado preparada.
Ramón.– Sí, vamos a merendar y después nos ponemos a hacer los deberes. Narrador.– Después de merendar, Ramón y Juan se pusieron a jugar
un poco al ordenador.
Juan.– ¡Uf! Antes me gustaba mucho jugar a esto, pero la verdad es que lo de jugar a los marcianitos y a romper ladrillos ya resulta un poco aburrido.
Ramón.– ¡Ojalá tuviéramos más juguetes! Juan.– Se me está ocurriendo una idea. Ramón.– ¿Cuál?
Juan.– Pues podíamos curiosear un poco en Internet, navegar por ahí, que dicen que se encuentran muchas cosas divertidas.
Ramón.– Pero, Juan…, ¡mamá y papá nos lo tienen prohibido! ¿No te acuerdas?
Juan.– Sí, pero no se van a dar cuenta. Yo enciendo el botón, que sé cómo lo hace mamá.
Ramón.– ¡Nos van a castigar, ya verás!
Juan.– ¡No seas miedica! Ya verás como no pasa nada. (Y en ese
momento Juan le da al botón y lo enciende.)
Ramón.– ¡Ya lo has encendido! ¿Y qué vas a hacer ahora?
Juan.– Pues verás, voy a escribir dos palabras a ver qué nos sale. Voy a escribir AVENTURA y MAGIA.
(A los pocos segundos se abre una pantalla nueva. Juan vuelve a pulsar el primer enlace que hizo que apareciera otra pantalla nueva.)
Ramón.– Anda, un castillo con un montón de personajes; parece una película de dibujos animados.
Juan.– Sí, y mira ese duende que ha aparecido. Parece que se mueve como si nos quisiera decir algo. ¡Nos está saludando!
Duende.– ¡Hola, chicos!
(Juan y Ramón se sobresaltan y dan un gran salto en la silla.)
Ramón y Juan.– (A la vez.) ¿Puedes vernos?
Duende.– ¡Claro! Soy Agapito, el duende de Internet, y como hoy estoy de buen humor, he decidido concederos tres deseos. Pedidme lo que queráis y lo tendréis al momento.
Ramón.– Pues yo quiero que se llene toda la casa de juguetes.
(Suena un gran ruido, se apaga la pantalla del ordenador y también la luz. Cuando vuelve la luz ven un montón de juguetes repartidos por el suelo, hay tantos que no queda sitio ni para moverse.)
Ramón.– ¡Socooooorro! ¡Estoy debajo de todos estos peluches! ¡Sácame de aquí, Juan!
Juan.– (Asustado.) ¡Por favor, Agapito, saca todos estos juguetes de nuestra casa.
(Se va de nuevo la luz y cuando vuelve, los juguetes han desaparecido.)
Duende.– Ahora solo os queda un deseo, hermanitos. ¿Qué queréis? Ramón y Juan.– (Los dos a la vez.) ¡Que nuestros padres no nos dejen solos tanto tiempo!
(En ese momento se oye el ruido de las llaves en la cerradura. Sus padres regresan a casa. Juan sale corriendo hacia el ordenador para dejar todo como estaba
y que sus padres no se den cuenta de que ha estado navegando por Internet.)
Ramón y Juan.– (Los dos a la vez.) ¡Mamá, papá! ¡Qué bien que hayáis vuelto!
Papá.– ¡Vaya, qué cariñosos estáis! No habréis hecho ninguna travesura, ¿no?
Ramón y Juan.– (Los dos a la vez.) No, no, papá. No hemos hecho nada, de verdad.
Mamá.– Yo creo que estos niños pasan demasiado tiempo solos. Vamos a tener que organizarnos para estar más con ellos.
Papá.– Tienes razón, vamos a turnarnos para que al menos uno de los dos pase un buen rato con ellos cada tarde.
Narrador.– Y los dos hermanos pensaron que nunca más volverían a desobedecer a sus padres, y que no les importaba nada quedarse sin juguetes si se cumplía su tercer deseo.
PARA EXPRESAR NUESTRAS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS
Se puede destacar la idea de que son más importantes las personas que las cosas, mucho más importante el cariño y las atenciones que podamos dar o recibir de los demás (algo inmaterial, que no se puede tocar pero sí sentir) que los juguetes o cosas materiales. También se les puede hacer reflexionar sobre la obediencia que se debe a los padres, a los abuelos, a los maestros porque ellos intentan enseñarnos a ser buenas personas, a ser mejores, a protegernos.
Se les pueden plantear preguntas como las siguientes y tratar el tema según las respuestas que ellos vayan dando.
1. ¿Cómo te diviertes más, jugando con tus juguetes o haciendo cosas con mamá y papá?
2. Cuando algo te preocupa, o estás triste, ¿puedes contárselo a un juguete?, ¿puedes contárselo a tus padres o a tus abuelos? ¿Crees que eso es importante?
3. ¿Crees que las cosas pueden sustituir a las personas? ¿Por qué?
4. ¿Te gusta contarles a papá y a mamá tus cosas y que ellos te cuenten a ti las suyas? 5. ¿Por qué crees que debemos obedecer a nuestros padres?