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El mismo maestro Mikao Usui definió el Reiki como un arte de sanación, un regalo llegado del cielo para atraer la felicidad a nuestras vidas.

Sin embargo cuando Reiki llegó a occidente y principalmente luego de la muerte de la maestra Hawayo Takara, se masificó como si esta fuera una terapia de sanación.

Esto hizo que en la práctica se perdiera la idea original del Reiki como una disciplina espiritual. Y más bien se impuso al Reiki un modelo terapéutico ajeno a la esencia del Reiki. En donde el “terapeuta reikista” sería una autoridad que se ubica en una posición de superioridad respecto del paciente o cliente. Y además en donde un “terapeuta reikista” asumiría la responsabilidad de la sanación de su paciente o cliente.

El modelo terapéutico, no tiene nada de malo. Ha funcionado con la medicina y diferentes sistemas de salud. Funciona con profesionales y expertos en la salud, que toman a diario decisiones que podrían poner en riesgo la vida de sus clientes y por lo tanto asumen, en teoría, la responsabilidad de la salud de ellos.

Un reikista no asume la responsabilidad de la sanación de quien atiende porque no es un profesional de salud, en primer lugar. Como reikista no ha sido capacitado para diagnosticar, ni identificar enfermedades, ni mucho menos recetar u ofrecer tratamiento médico. Ni le es permitido hacerlo legalmente. Y en ese sentido un reikista debe ser altamente cuidadoso y responsable.

La tarea de un reikista no es quitar enfermedades, aunque puede contribuir a eso, de forma complementaria con un tratamiento médico. La tarea de un reikista es reconectar al cliente con su naturaleza energética y espiritual para recuperar su armonía y equilibrio, y que desde allí se facilite su proceso natural de sanción.

Una de las diferencias entre una terapia de sanación y un arte curativo como es el Reiki, es que las terapias están basada en su procedimiento para proveer sanación al cliente. Y dependerá de la buena aplicación de dicho procedimiento, el resultado de la sanación. Por ejemplo, la acupuntura es una terapia basada en el reconocimiento de los meridianos energéticos que recorren nuestro cuerpo y en su estimulación mediante agujas. El terapeuta en acupuntura debe saber exactamente dónde y cómo colocar las agujas, ya que de eso depende el buen resultado de dicho tratamiento. Si se

101 equivoca en la correcta aplicación del procedimiento es posible provocarle al cliente un efecto contrario a su sanación.

En Reiki si bien hay procedimientos, como ya lo estudiamos en capítulo IV. No es la correcta aplicación de los procedimientos del Reiki lo que garantiza que el cliente vaya o no a recibir los beneficios que el Reiki ofrece. Sino, es la capacidad que tenga el reikista de ser un canal puro, y del vínculo subjetivo que el reikista establece con la fuente, de donde proviene la energía que sana.

Puede un reikista saberse a la perfección cada detalle del procedimiento de cómo aplicar Reiki, las posiciones, cómo colocar las manos, los símbolos, realizar las técnicas, etc. Pero si dicho reikista no ha experimentado por sí mismo esta relación con la fuente o gran espíritu como un canal puro, entonces los procedimientos no tendrán mayor efecto. Lo cual no significa que no debamos aprender los procedimientos de Reiki. Lo hacemos, junto con profundizar en nuestra relación con lo divino -en uno y en todos, y avanzar en nuestro camino espiritual.

Nada de lo que hagamos como reikistas puede poner en riesgo la vida de nuestro cliente. Y la posibilidad de que nuestro cliente pueda disolver, mediante el Reiki, sus bloqueos energéticos depende también en gran parte del propio cliente. Como dijimos, si el cliente no cambia los hábitos de pensamiento y conducta que le llevan a crear las condiciones inarmónicas en las que manifiesta desequilibrio y enfermedad, no va a ocurrir ninguna verdadera sanación.

En ese sentido el Reiki pone en evidencia dichas situaciones que generan desarmonía en la vida, y si el cliente no las quiere atender, no se va a sanar. Pero si está dispuesto, Reiki le será de gran ayuda para dicha cambio y sanación.

Reiki es arte porque está basada en la subjetiva relación entre uno mismo y dios. Y esa relación es creatividad pura. Vamos creando nuestra realidad en dicha relación con dios, la vida. De tal manera que con la práctica del Reiki, tanto el reikista como el cliente, va cambiando precisamente la manera que tienen de relacionarse con la existencia, con la realidad. El reikista se va volviendo más responsable de lo que manifiesta en su vida, en tanto creador de su realidad en dicho vínculo o relación.

Si modificas un procedimiento en Reiki no pones en riesgo la salud de tu cliente. Muchas veces sucede que el reikista no está siguiendo el manual, ni las posiciones de memoria. Un reikista se deja llevar por la energía y su

102 intuición o alma, quien le va guiando qué hacer, en cada situación y con cada persona.

Es decir que en una terapia de sanación, el terapeuta se basa en su destreza y capacidad intelectual de aplicar correctamente un procedimiento, sabiendo que si se equivoca puede poner en peligro la vida de su cliente. Pero si lo aplica correctamente hay una estadística, que respalda al terapeuta, respecto de las posibilidades de que sea efectiva la sanación. En un arte espiritual, el reikista, se basa en seguir su intuición, la que muchas veces le guiará a saltarse los procedimientos o aplicar procedimientos sin ninguna razón, más que seguir dicha guía. Por eso es un arte, porque crea y recrea ese vínculo con la fuerza sanadora en donde el reikista, insisto sólo es un canal.

No hago esta comparación para juzgar o calificar qué es mejor. Tanto las terapias como el arte de sanación son necesario e igual de valiosas. El objetivo de establecer enfáticamente estas diferencias es para que le quede claro al lector, por qué el Reiki es un arte y no una terapia, aunque se use para fines de sanación. Y además para evitar colocarle forzadamente al Reiki una estructura terapéutica que no le corresponde por naturaleza.

Reiki es un arte porque una vez que te reconoces como un instrumento al servicio del amor y la evolución, mediante esta herramienta, te haces parte de esto. Tú y Reiki se hacen uno. Y cuando lo estás aplicando, es como una danza de sutiles e inspirados movimientos, en donde casi ya no hay fronteras entre tú, el cliente y la energía.

Y lo que suceda como resultado, como en todo arte -sin expectativas, es un misterio. No lo puedes saber de antemano. No podemos asegurar cómo se va a dar la transformación o sanación en el cliente, una vez que su corazón sea tocado con esta mágica fuerza. Pero puedes confiar en que Reiki hará un impacto, por sutil que sea, incluso en los corazones más cerrados.

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