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5.2 Proving Computational Security Properties of the Device

5.2.1 Security of the Reference Implementation

Con ayuda de la combinación de ambas técnicas encontraron una interesante relación. La invita- ción a olvidar unas determinadas palabras activa- ba la CPFdl. El intento por conseguir este olvido, a su vez, provocaba que las ondas eléctricas de los participantes «perdieran el compás»: diver- sas conexiones neuronales dejaban de transmi- tir sus señales eléctricas de manera sincrónica; funcionaban cada una por su cuenta. Anteriores investigaciones han demostrado que cuando exis- te sincronicidad de la actividad eléctrica cerebral recordamos mejor la información. Parece ser que este mecanismo se desarrolla en la corteza pre- frontal dorsolateral.

Hasta ahora los investigadores habían locali- zado en la CPFdl, sobre todo, funciones psíquicas complejas. Las neuronas allí alojadas se activan cuando hemos de decidir entre llevar a cabo va- rias acciones. Pero esta área frontal del cerebro cumple también una importante función en la memoria. Según Robert Blumenfeld y Charan Ranganath, de la Universidad de California en Da- vis, en esta región se ordenan las informaciones de la memoria operativa (retención de la infor- mación durante breve tiempo). En 2006, ambos científicos hallaron que la CPFdl determina el gra- do en que los conocimientos se transmiten de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo.

Hanslmayr, Bäuml y sus colaboradores cen- traron su trabajo en conocer con mayor detalle la función que desempeña la corteza prefrontal dorsolateral en la desincronización de las ondas eléctricas cerebrales, mecanismo a través del cual actúa en el olvido. Invitaron a un grupo de participantes a que ejecutaran tareas incluidas en la prueba de la lista de palabras; de manera simultánea registraron la actividad eléctrica del cerebro mediante un EEG. En esta ocasión, los

investigadores midieron con mayor detalle el nivel de excitación de las neuronas en la CPFdl mediante repetidos estímulos magnéticos trans- craneales. Con esta intervención, el trazado del EEG era todavía más asincrónico que en el primer experimento; también los probandos recordaron menos palabras de la lista que debían olvidar.

Similares resultados obtuvo Michael Anderson, quien trabaja en la Unidad de Ciencias Cerebrales y Cognitivas de la Universidad de Cambridge. En 2012, junto con Roland Benoit, estudió qué ocurre en el cerebro cuando, de manera consciente, re- primimos un recuerdo. En una primera fase del experimento, los investigadores presentaron a los participantes parejas de palabras relacionadas («playa» y «África»). A continuación debían esfor- zarse en evitar específicamente esa relación. Se les presentó al menos diez veces en la pantalla la palabra «playa» sin que en modo alguno hubieran de pensar en «África» ni tampoco la relacionaran con ningún otro concepto.

MEMORIA

Ya en los años ochenta, el psicólogo social Da- niel Wegner (1948-2013) demostró que no es fácil reprimir un pensamiento específico. En su famo- so estudio, los participantes debían no pensar en un oso blanco, sin embargo lo hacían permanen- temente, tal vez precisamente porque se les dijo que no pensaran en él. Luego Anderson y Benoit dieron a los participantes una nueva instrucción:

si aparecía en su cabeza un recuerdo no deseado debían eliminarlo lo más rápido posible de sus pensamientos.

Durante ese bloqueo mental, los investigadores realizaron un escáner cerebral mediante TRMf. También aquí aparecía en la CPFdl un aumento de actividad. Al mismo tiempo, el hipocampo (centro de la memoria en el cerebro) se iba «apagando». Según concluyeron, la CPFdl inhibía la evocación de recuerdos problemáticos.

La exploración mediante TRMf revela los efec- tos que produce este patrón de actividad: las pala- bras reprimidas afloran menos a la memoria que las palabras de control, las cuales no han sido re- primidas ni evocadas de forma específica después de la fase de aprendizaje. Otro hallazgo refuerza la importancia de la CPFdl en el proceso del olvi- do: cuanta más actividad se registraba durante la represión de los recuerdos, tanto menor era el número de conceptos que recordaban después los probandos. Quienes más se habían entrenado en la represión de recuerdos eran también los que más habían olvidado.

Sobre sus propios resultados y los de sus cole- gas de Inglaterra, Bäuml comenta: «En el fondo hemos investigado cosas diferentes, sin embargo nuestros resultados son del todo compatibles». Mientras que Bäuml y Hanslmayr fijan su aten- ción en las activaciones sincrónicas de la corteza cerebral durante los olvidos intencionados, Benoit y Anderson se concentran en el hipocampo. Ello tiene su explicación. «En nuestra práctica de la corteza prefrontal dorsolateral se dan de modo paralelo dos procesos mentales: se trata de olvidar lo que no es importante y retener lo relevante. En el experimento de Benoit y Anderson, a diferencia del nuestro, se trata de reprimir específicamente una única asociación». En consecuencia, resulta probable que en el ensayo de los investigadores de Ratisbona se vea implicada una red neuronal mayor del cerebro, mas esta conclusión no puede afirmarse con toda seguridad. Anderson y sus co- legas no registraron la actividad eléctrica cerebral, por lo que no pudieron determinar su sincronici- dad en diferentes vías neuronales.

Los investigadores alemanes también han medido la excitación del hipocampo. Según su trabajo, existe una correlación con la actividad en el área dorsolateral de la corteza prefrontal. Al parecer, ambas zonas se hallaban igualmente activas cuando los participantes tenían que fijar

Áreas cerebrales que contribuyen a olvidar

En 2012, Roland Benoit y Michael Anderson, de la Universidad de Cambridge,

observaron que cuando el probando reprimía recuerdos, aparecía un aumento de actividad de la corteza prefrontal dorsolateral en el escáner cerebral (a). Además, estos investigadores registraron una disminución de actividad en el hipocampo (b).

Con todo, la represión no es el único método con el que los humanos somos capaces de librarnos de pensamientos desagradables: con frecuencia desecha- mos información ocupando la mente con otros asuntos. Esta estrategia funciona tan bien como la represión de recuerdos. En un experimento, los probandos olvidaban de esta manera las asociaciones de palabras que habían aprendido previamente (por ejemplo, «playa» y «África»). Sin embargo, el cerebro de los sujetos presentaba otras características que en la represión de los recuerdos. Dos áreas en la corteza prefrontal, la caudal (c) y la ventrolateral medial (d), aumentaban su excitación. Ello se acompañaba de un incremento en la activi- dad del hipocampo, lo que indicaba que se habían evocado recuerdos. Parece ser que en esta tarea, la única intervención de las áreas prefrontales consiste en favorecer que afloren unos contenidos concretos a la consciencia y evitar que otros lo hagan.

D E: « O PP O SI N G M EC H A N IS M S SU PP O RT T H E V O LU N TA RY F O RG ET TI N G O F U N W A N TE D M EM O RI ES ». R .G . B EN O IT Y M .C . A N D ER SO N EN N EU RO N , V O L. 76 , P Á G S. 4 50 -4 6 0, 2 01 2; R EI M PR ES O C O N P ER M IS O D E E LSE V IE R / C C C DISTINTOS PROCESOS

La activación de las regiones que cumplen una función relevante en la memo- ria (flecha) es distinta según el mecanismo que empleamos para librarnos de un pensamiento. En amarillo aparece una hiperactivación de ciertas áreas del cerebro en comparación con la remembranza normal (azul), que presenta una actividad disminuida. Plano sagital

a

Plano sagital

c

Corte frontal

d

Corte frontal

b

Olvido por distracción Olvido por represión

su atención en un estímulo. Sin embargo, cuando se trataba de olvidar alguna información concreta, esta correlación iba debilitándose de forma pro- gresiva. Surge, pues, una contradicción con los resultados de los autores de Cambridge. Bäuml atribuye tal discordancia a la diferencia de las ta- reas que se solicitaron de los participantes. Con todo, existen similitudes destacadas entre ambos hallazgos: «En los dos estudios queda claro que la corteza prefrontal dorsolateral regula la actividad de áreas cerebrales que cumplen una función im- portante en la memoria. Es la concordancia más relevante de los estudios».

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