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4.3 Selection of buffer and role of pH

La problemática del desempleo, y en general lo referente al acceso al mercado laboral en condiciones de igualdad y dignidad en el Distrito, se configura como un problema estructural, ello en la medida que son las políticas nacionales las que pueden llegar a modificar esta problemática y las que al mismo tiempo, se enfrentan a un contexto internacional que es la división del trabajo, al respecto se evidencia en una de las entrevistas que:

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“el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social el que entra a proponer una política

pública nacional y digamos que muchas veces esas políticas también se enfrentan con un contexto más grande o un contexto macro que es la estructura de la división del trabajo a nivel internacional, la división internacional del trabajo y que la situación del empleo o del trabajo también se agrava con el fenómeno de la globalización que

tiene unos impactos específicos sobres las mujeres también” (Entrevista a

funcionaria, Bogotá D.C, Abril 2014)

Este aspecto es resaltado en el proceso de formulación y negociación del Plan de Igualdad de Oportunidades y a partir de ahí se cuestiona e indaga, en alguna medida, el impacto que podría tener una política Distrital en el ámbito laboral y la generación de empleos.

Por tanto desde el Distrito y la participación de las mujeres diversas se piensa en acciones y estrategias que sean viables para implementar, en el marco de una política Distrital. A partir de esta situación se proponen estrategias dirigidas a crear y fortalecer proyectos productivos que generen y se configuren como una fuente de ingresos para las mujeres de manera autónoma, y por tanto, como una alternativa a la tasa de desempleo femenino.

Así lo referente a esta estrategia era tratar el tema de generación de ingresos de manera autónoma y la posibilidad de visibilizar “las iniciativas propias de las mujeres en términos de emprendimientos productivos” (Entrevista a funcionaria, Bogotá D.C, Abril 2014), articulando redes de mujeres productoras en las diferentes localidades y permitiendo el desarrollo de estas dentro del mercado.

Ahora bien parte de las acciones de esta estrategia se encaminan a procesos de formación y capacitación, por un lado, de los derechos económicos y laborales, y por otro, en procesos productivos y asociativos. Dentro de esta última categoría, se hace evidente la manera en como estas capacitaciones, y como tal los proyectos productivos, se enmarcan en productos determinados, productos que caracterizan de cierta forma las áreas en las que mayoritariamente entran las mujeres a capacitarse. Un ejemplo de ello se evidencia en una de las entrevistas:

“Capacitación con el SENA, capacitación con el no sé qué, para que las mujeres

aprendan iniciativas productivas. Entonces aprenden a hacer yogurt, aprenden a hacer sudaderas, aprenden a hacer escobas, aprenden a hacer elementos de aseo,

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aprenden a hacer miles de cosas y se va el operador y todo, pero no quedaron

montadas las empresas, no quedo montada una organización ¡nada!” (Entrevista a

líder de FUNDAC, Bogotá D.C, Mayo 2014)

Así las áreas a las que las mujeres entran típicamente a capacitarse son áreas que están relacionadas estrechamente con las mismas habilidades que las han construido como mujeres. De esta manera, la costura, la cocina, la artesanía y la elaboración de productos afines al hogar, como alimentación e instrumentos domésticos, se configuran como una especie de oficios extensivos del hogar.

A partir de este aspecto, que caracterizan en alguna medida los proyectos productivos para la generación de ingresos y la creación de empleos, los imaginarios de género se mantienen a través de la misma especialización del trabajo y de la producción de este mismo. De esta manera, teniendo en cuenta lo mencionado y siguiendo a León, se identifica como estos proyectos de generación de ingresos “representan reconocimiento y aceptación del rol productivo de la mujer” (1993, p.45), pero un rol productivo desde un determinado ámbito y desde una determinada producción.

Igualmente un aspecto que se hace necesario mencionar en el presente análisis es la manera en como estos proyectos productivos, al ser una alternativa para atacar el desempleo femenino, tienen unas importantes limitaciones. Estas teniendo en cuenta que dichos proyectos se emprenden en contextos en los que la división sexual del trabajo sigue siendo un aspecto predominante y casi naturalizado. Así pues, se identifica que con los proyectos de generación de ingresos se genera la prolongación de las jornadas de trabajo y entonces, es cuando se habla de las jornadas redondas, pues la división del trabajo en el hogar, que implica las labores domésticas y el cuidado de la familia, se mantiene sin mayores transformaciones. Y es un aspecto que dentro del Plan de Igualdad de Oportunidades, como se mencionó en lo referente a la economía del cuidado, se reconoce social y económicamente pero que aún sigue manteniendo aquella distribución genérica de dichas labores.

Otra de las limitaciones que se encuentran en el proceso de formulación y negociación del Plan de Igualdad de Oportunidades para esta estrategia planteada,

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es que al hablar de proyectos productivos, como una alternativa a la tasa de desempleo femenino, llegan a concebirse más con una acción de supervivencia y de última opción para algunas mujeres, ello en la medida que se les imposibilita el acceso al mercado laboral a través de un empleo formal.

Así lo hace notar una de las entrevistas, en la que se menciona como algunas:

“mujeres profesionales que estudiaron y que llevan cuatro o cinco años buscando empleo y no lo encuentran, entonces optan por aprender algo” (Entrevista a

funcionaria, Bogotá D.C, Abril 2014).

Ese aprender algo las lleva a vincularse a los mismos proyectos productivos como última alternativa para la generación de ingresos y claro para su supervivencia y en dado caso, el de su familia.

Entonces sin desconocer que la propuesta de los proyectos productivos se planteó como una fuente para la generación de ingresos de las mujeres y para el fortalecimiento de algunas redes de mujeres productoras, si es necesario reflexionar en torno a la manera en como estos proyectos, en un contexto y cultura determinados, se configuran más como una respuesta a las condiciones materiales de las mujeres y una respuesta en ocasiones limitada y superficial. Al respecto una de las mujeres menciona como:

“nosotras [las mujeres] hemos cuestionado mucho toda la plata que se ha botado en

capacitación a las mujeres para procesos productivos” (Entrevista a líder de

FUNDAC, Bogotá D.C, Mayo 2014)

Así estas capacitaciones se quedan en lo aprendido y no permiten ni la conformación de empresas productivas ni una articulación con los procesos productivos distritales que les permitan configurarse como las principales proveedoras de sus productos a nivel distrital.

4.2.3 La doble perspectiva de las mujeres: entre lo productivo y lo

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