6.2 Hiding the Strategic Function of Dibao
6.2.1 Selective Welfare Provision Generating Contention
Una gran parte del éxito en la gestión de residuos depende del comportamiento del público o las empresas, su implicación es fundamental para la obtención de buenos resultados en cuanto a reciclaje. En este apartado se resumen los estudios encontrados que analizan los "impulsores" de comportamientos favorables a la gestión de residuos de embalajes y de RCD. En general se distinguen tres tipos de impulsores:
Los que apuntan a las fases iniciales de diseño, fomentando la reducción en origen
Los trabajos que analizan el comportamiento de los poseedores de los residuos, ya sean constructoras con RCD o particulares con residuos sólidos urbanos (RSU)
Los relacionados con la viabilidad como impulsor de una adecuada gestión
El estudio de Osmani incide en la influencia que tiene el diseño en la minimización de residuos (Osmani et al, 2007). Demuestra que el arquitecto tiene un papel decisivo para ayudar a reducir los residuos enfocándose en evitar su generación desde el diseño, ya que un tercio de los RCD se deben a decisiones durante esta fase. Osmani
realiza encuestas a arquitectos para buscar incentivos que potencien la reducción de RCD desde el diseño, y los entrevistados proponen que se utilice la legislación y las recompensas económicas. Los resultados de la investigación indican que la falta de compromiso de los arquitectos con la reducción de residuos puede ser debida a dos razones:
La no comprensión de los factores que producen residuos desde el diseño La asunción de que la minimización de residuos es una responsabilidad del
constructor
Osmani concluye con la necesidad de avanzar en las causas que crean residuos durante el diseño.
En el ámbito de los embalajes, en marzo de 2013 Avendaño Franco publica una tesis denominada The role of design practice in packaging sustainability in Australia, (Avendaño Franco, 2013), donde explora el ajuste y carácter de la práctica del diseño en el contexto organizacional de la industria australiana del sector del embalaje para alimentación y bebidas. Tras entrevistar a diversos intervinientes en la industria del envase para el sector alimentación, estos apuntan que si bien a priori existía una tendencia general a considerar aspectos ambientales como una gran prioridad en el ámbito de la toma de decisiones, finalmente aspectos como su utilización como herramienta de marketing pesaban más, relegando las preocupaciones ambientales a un nivel muy inferior. También parece existir una relación entre la calidad del producto envasado y el tipo de embalaje utilizado.
La tesis de Avendaño concluye con orientaciones para las transformaciones esenciales requeridas en la práctica del diseño, para que éste desempeñe un papel en la sostenibilidad. Este marco ofrece una nueva visión mediante un enfoque práctico del diseño: uno en el que sensibilización e intencionalidad, consciente o inconsciente, son aspectos fundamentales de la ontología en las prácticas del diseño, desafiando elementos básicos que sustentan su existencia, a menudo en conflicto o en contradicción con las nociones de sostenibilidad.
Con respecto a los embalajes y sus residuos, en Análisis de la situación de la generación y gestión de residuos de envase en España, (Paneque et al, 2008) se describen las diferencias entre residuos de envase en función de su procedencia: origen doméstico u origen industrial y comercial. Los del segundo grupo son aquellos que resultan de envases cuyo uso y consumo se realiza exclusivamente en las industrias, comercios, servicios o explotaciones agrícolas y ganaderas. Los envases terciarios, para transporte, y los secundarios, que son abiertos en los puntos de venta y, por tanto no son adquiridos por los consumidores, conforman generalmente este tipo de residuos. En este caso, el punto de venta debe proporcionarles una adecuada gestión, que generalmente se realiza por acuerdos con gestores autorizados de residuos. Los residuos de envase de origen industrial suelen ser más fácilmente recuperables que los domésticos, dado su gran volumen, concentración, homogeneidad y calidad. Supone el caso de la construcción una excepción a éste comentario, puesto que a pesar de suponer un gran volumen, al tratarse de una industria itinerante cuyos centros de trabajo están repartidos geográfica y temporalmente, se dificulta la gestión, con el problema añadido de la contaminación de los residuos de envases por el resto de RCD.
En resumen, los factores que durante la fase de diseño influyen en el comportamiento hacia la gestión de RCD y de REE son los siguientes (tabla 15):
Tabla 15. Factores con influencia en la fase de diseño.
La viabilidad es un aspecto que aparece de forma recurrente en investigaciones sobre reciclaje, tanto en el ámbito de los RCD como en el de los residuos sólidos urbanos (RSU), y supone un importante impulsor.
Agente Factores,en,fase,de,diseño,(hacia,la,minimización,de,residuos) Legislación Recompensas/económicas Fabricante Envases/y/embalajes/como/herramientas/de/marketing Constructora Dispersión/geográfica/de/las/obras Arquitecto,/equipo/ de/diseño
Tam et al (2006) considera importante la viabilidad del reciclaje de RCD afirmando que desde un punto de vista puramente económico, sólo es atractivo cuando el producto reciclado es competitivo con los recursos naturales en relación con su coste y cantidad. Los materiales reciclados serán más competitivos en regiones con escasez de materias primas y de espacio para vertederos. Tam indica que si bien existen muchas estrategias de reciclaje de materiales recomendadas, en la actualidad el reciclaje de RCD se limita a pocos tipos de residuos sólidos.
En "The economics of packaging waste management: conceptual overview", Pearce y Turner (2003) reconocen el hecho de que para reducir el flujo de RCD al medio ambiente, el reciclaje sólo supone una opción viable si el valor de reventa de los materiales reciclados excede el de su recolección. El reciclaje solo puede funcionar en zonas relativamente densas, donde los costes de recolección no son demasiado elevados, puesto que los costes de recolección están fuertemente influenciados por las economías de escala.
Poon et al (2001) evaluaban la viabilidad de la segregación in situ en obras de construcción y demolición mediante tres métodos distintos y encontraron que los agentes participantes en el proceso constructivo se mostraban reticentes a llevar a cabo la segregación in situ, por requerir tiempo y mano de obra. Lu (2010) sugiere que para fomentar la aceptación de la gestión de RCD, será necesario mostrar que no pone en riesgo el desarrollo económico.
En A review on the viable technology for construction waste recycling, Tam et al (2006) se centran en prácticas de reciclaje de 10 materiales, entre otros papel y cartón, plástico y madera. Indican que si bien existen muchas estrategias de reciclaje de materiales recomendadas, en la actualidad el reciclaje de RCD se limita a pocos tipos de residuos sólidos. Afirman que cuando se considera un material reciclable, es preciso considerar tres aspectos principales: economía, compatibilidad con otros materiales y propiedades del material.
Investigadores de la Universidad de Malaysia publicaron un artículo titulado Attitude and Behavioral Factors in Waste Management in the Construction Industry of Malaysia (Begum et al, 2009), en el que analizan actitudes y comportamientos de constructores hacia la reducción, reutilización y reciclaje de residuos de construcción en Malaysia. Metodológicamente se basan en una encuesta que incluye los siguientes atributos:
Características generales: tipo y tamaño de constructora Sistemas de recolección y deshecho
Prácticas de segregación, reducción, reutilización y reciclaje Conciencia de empleados, programas de formación
Actitudes y percepciones hacia la gestión de RCD
Comportamientos hacia la reducción, reutilización reciclaje de RCD
Tras aplicar un tratamiento estadístico a los resultados se constata que las empresas constructoras grandes presentan actitudes más positivas hacia el reciclaje que las pequeñas, al igual que las que tienen un personal con mayor nivel de formación. Los constructores que implantan medidas de reducción, reutilización y reciclaje presentan actitudes más positivas que las que no lo hacen. La utilización adecuada de un plan de gestión de residuos durante la construcción es muy efectiva a la hora de reducir residuos, ya que se genera un 15% menos, se envía un 43% menos a vertedero y se ahorra hasta un 50% en gestión. Se comprueba también que cuanto menor es la frecuencia de recogida de residuos, más positiva es la actitud del constructor frente a la gestión de residuos.
Begum también comprueba que si bien la segregación in situ demuestra ser efectiva para reducir la cantidad de RCD, el 70% de los encuestados no la practican si no está especificada en el contrato, y el 39% de los constructores segregan sus residuos en función del tipo de materiales. La mayoría de los constructores (65%) reconocía que desechaban sus RCD en vertedero, mientras el 9% dejan sus residuos en vertederos ilegales, las cercanías de las obras y otras situaciones. Los constructores noveles son
más conscientes con respecto a las prácticas en RCD. Otras conclusiones son las siguientes:
Los resultados muestran comportamientos más satisfactorios en constructores que practican medidas de reducción, tales como comprar materiales reparables, recargables y duraderos
Los constructores que compran materiales que reutilizan embalajes, contenedores o bolsas tienden a mostrar comportamientos más satisfactorios hacia la gestión de RCD
Los constructores que reutilizan materiales también tienden a mostrar comportamientos más positivos
Los comportamientos hacia la gestión de RCD son menos satisfactorios para constructores que desechan cantidades grandes de residuos en vertederos. Los constructores que perciben los RCD como dañinos para la salud humana
presentan mejores comportamientos
Concluye el trabajo indicando que las actitudes del constructor hacia la gestión de residuos tienden a cambiar en función del tamaño de la constructora, aunque también difieren de una organización a otra, dependiendo de su cultura de empresa y su política de residuos. La mayoría de los constructores no practican la segregación in situ, reducción, reutilización o reciclaje.
La tabla 16 resume los factores que más influyen en el comportamiento de los constructores hacia la gestión de RCD y REEC:
Tabla 16. Factores que afectan al comportamiento de constructores hacia la gestión de RCD.
Motivo Factores,en,el,comportamiento,de,los,poseedores Escasez'de'materias'primas'o'valor'de'venta'de'reciclado' superior'al'de'recolección Costes'de'recogida:'mejor'en'zonas'densas Tiempo'y'mano'de'obra Tamaño'de'la'constructora Formación'del'personal'de'la'empresa Obligación'contractual Concienciación'de'la'constructora Económico' viabilidad Tipo'de'empresa
Otras investigaciones exploran la relación entre los comportamientos basados en reciclaje y en minimización de residuos; Tonglet et al (2004) en Determining the Drivers for Householder Pro-‐environmental Behaviour: Waste Minimisation Compared to Recycling indican que el comportamiento basado en la minimización no está fuertemente conectado con un comportamiento más basado en reciclaje, y proponen para estimular la minimización un enfoque nuevo y dinámico, que diseña los proyectos basándose en psicología cognitiva. Para ello analizan los impulsores que determinan comportamientos pro-‐ambientales. Varios estudios han explorado el uso de modelos de psicología social para dotar de un marco teórico a la comprensión del comportamiento doméstico hacia el reciclaje (Davies et al, 2002); la literatura indica que las actitudes pro-‐ambientales y las variables situacionales y psicológicas son importantes predictores del comportamiento en reciclaje, si bien para profundizar en ello es preciso utilizar un marco teórico como el propuesto por la Teoría del Comportamiento Planificado (Theory of Planned Behaviour ó TPB), descrito en la figura 26.
Figura 26. Theory of Planned Behaviour adaptada de Ajzen (1991). Fuente: Tonglet et al,
2004.
Esta teoría, utilizada en numerosas investigaciones, aporta un marco teórico que permite investigar de manera sistemática los factores que influyen en el comportamiento según la elección realizada. La TPB asume que la persona tiene una base racional en su comportamiento, en la que considera las implicaciones de sus acciones, y especula que el determinante inmediato del comportamiento es la
intención del individuo de practicar o no ese comportamiento. Tres factores tienen a su vez influencia en las intenciones:
1) Actitud: la evaluación favorable o desfavorable del individuo para practicar el comportamiento
2) La norma subjetiva: la percepción del individuo de la presión social para practicar o no el comportamiento
3) El control percibido: la percepción individual de su habilidad para practicar el comportamiento
El estudio de Tonglet et al, incorpora variables adicionales: la norma moral, experiencias anteriores, factores situacionales, consecuencias de reciclaje y actitudes hacia la minimización de residuos. Se realizó en tres fases: en la primera se medía el comportamiento actual respecto al reciclaje, la segunda obtenía información a través de entrevistas, y la tercera ampliaba la muestra con cuestionarios basados en la información recogida en las entrevistas, que exploraban la actitud de los residentes hacia el reciclaje, las consecuencias del reciclaje, los costes y beneficios del reciclaje y los factores que fomentan o desaniman hacia comportamientos de reciclaje. Todos los datos son tratados mediante técnicas estadísticas. Las conclusiones de la investigación muestran que la gran mayoría de la muestra estaban implicados en el reciclaje y tenían acceso a un bien explicado y publicitado sistema de recogida, y un porcentaje sustancialmente inferior participaba en comportamientos de minimización de residuos.
Concluye el trabajo indicando que los comportamientos de minimización de residuos y reutilización son impulsados por el conocimiento de aspectos medioambientales y la preocupación hacia las consecuencias de los residuos, y como tal, son comportamientos basados en valores. Por otro lado, aunque los comportamientos más orientados hacia el reciclaje también se preocupan por estos aspectos, la mayor influencia en su comportamiento son las logísticas de reciclaje, la conveniencia de los sistemas de recogida y el conocimiento sobre el reciclaje. En consecuencia, las campañas para minimizar residuos deberían centrarse en como la minimización de
residuos puede ayudar a preservar el medioambiente y mantener un buen lugar en el que vivir, y aportar instrucciones claras sobre como minimizar residuos, enfatizando que no tiene por que ser incómodo o requerir mucho tiempo.
Continuando con la búsqueda de investigaciones que consideren aspectos relacionados con el comportamiento frente a temas medioambientales surge el artículo publicado por Shen et al (2010) titulado Project Feasibility Study: the Key to Successful Implementation of Sustainable and Socially Responsible Construction Management Practice. En él se recoge una muestra de 87 estudios de viabilidad alineados con prácticas de construcción sostenible, donde se miden aspectos de rendimiento del proyecto, incluyendo 18 atributos de rendimiento económico, 9 atributos de rendimiento social y 8 atributos de rendimiento medioambiental. Los resultados muestran que las mayores preocupaciones se centran en el rendimiento económico, mientras el rendimiento de los atributos sociales y medioambientales, por ejemplo, conservación del patrimonio, estándares de seguridad, y diseño amigable con el medioambiente, reciben menos atención.
Finaliza con un apartado de recomendaciones en el que destaca la necesidad de modificar el enfoque tradicional de los estudios de viabilidad de proyectos hacia uno nuevo que abarque los principios del desarrollo sostenible, y establece una serie de acciones para los diferentes participantes en el proyecto para garantizar la implementación de prácticas de construcción sostenible.
En el capítulo de introducción se presentó el concepto de marketing ecológico: en el ámbito empresarial, el mercado actual requiere de las empresas cierta responsabilidad con la adopción de políticas respetuosas con el medio ambiente. Según el libro Marketing Ecológico (Calomarde, 2000), el problema radica en que los costes externos del proceso productivo no se reflejan en los precios finales, es decir, la no internalización de las externalidades del sistema. Además, la naturaleza y el sector público que custodia la naturaleza en defensa de los intereses comunes permiten el uso de los recursos naturales de propiedad común con libre acceso y con
coste inferior al coste social que tienen, provocando que se empleen en exceso y sin incentivos para reducir su consumo.
Todo esto implica integrar los activos medioambientales dentro de la economía tradicional, uniendo la economía y las ciencias de la naturaleza, puesto que el medioambiente no puede protegerse sin tener en cuenta los costes del deterioro ambiental que produce la actividad económica. Para ello será necesario fijar valores económicos a los bienes y servicios medioambientales, y así evaluar económicamente el coste de dicho deterioro. La gestión empresarial actual debe considerar además de los factores económicos, otros como la responsabilidad social y la ética personal, la economía social, etc. El cambio más drástico debe producirse en las autoridades y en el público general. Para Calomarde el desarrollo de la cultura del materialismo, que ha logrado una aceleración innegable del desarrollo, tiene el cáncer interno de la destrucción de la biosfera en la que se desarrolla la vida humana: el futuro requerirá lograr un desarrollo en equilibrio con esa biosfera, lo que denomina cultura de la permanencia, preservando el entorno natural para futuras generaciones sino queremos destruirnos como especie. El papel del marketing ecológico será transmitir esa cultura de la permanencia de forma práctica, no solamente a los consumidores, sino al conjunto de la sociedad.
Los estudios que investigan de forma sistemática los factores que influyen en el comportamiento hacia determinadas prácticas establecen las siguientes relaciones:
Tabla 17. Factores que afectan al comportamiento en ciertas prácticas de gestión de RCD.
Prácticas Factores,en,el,comportamiento Conocimiento)de)aspectos)ambientales Preocupación)hacia)consecuencias)producidas)por)residuos Logísticas)del)reciclaje Conveniencia)de)los)sistemas)de)recogida Conocimiento)sobre)reciclaje Incomodidad)(negativo) Tiempo)que)requiere)(negativo) Minimización)y) reutilización) Reciclaje
En la tabla 17 se comprueba que las prácticas de minimización y reutilización se basan fundamentalmente en valores.
Epstein y Roy, investigadores de las Universidades de Houston y Quebec respectivamente, publicaron en 2001 un artículo denominado Sustainability in Action: Identifying and Measuring the Key Performance Drivers, en el que presentan un marco que describe los principales impulsores del rendimiento corporativo social, las acciones que los responsables pueden tomar para mejorar ese rendimiento, y sus consecuencias en la responsabilidad social y el rendimiento financiero. Identificando y articulando los impulsores del rendimiento social y midiendo y gestionando los amplios efectos de ambos, buenos y malos rendimientos, en la corporación de los distintos agentes, los responsables pueden conseguir contribuciones significativas para sus compañías y la sociedad. Esta información integrada en las decisiones operativas del día a día permitirá la institucionalización de las preocupaciones sociales por toda la organización.
Una vez que los responsables han identificado los aspectos de la actividad del negocio que tienen impactos significativos en materia de sostenibilidad (tales como prácticas laborales, consumo de energía, y diversidad de la mano de obra), deben formular una estrategia de sostenibilidad que incluya los valores de la compañía, sus compromisos y objetivos. La adopción de una estrategia de sostenibilidad e implantación en una organización compleja es un reto importante. Cada vez es más habitual que compañías grandes como IBM o British Airways aporten información sobre rendimiento social y medioambiental, suya y de sus competidores, en sus informes anuales (Epstein y Roy, 2011). Otro ejemplo es la empresa Interface Inc., que trata de incrementar la satisfacción del cliente en su negocio de moquetas: en lugar de vender moquetas al cliente que generalmente las descarta después de su vida útil, Interface se las alquila, y las recoge al final de su uso para reciclarlas. La satisfacción del usuario se incrementa al recibir como cliente un alto nivel de servicio, sin tener que preocuparse por el residuo final, y la compañía se beneficia de altos niveles de fidelidad, y un uso más eficiente del material reciclado. Además la sociedad sale ganando gracias a una menor cantidad de residuos en vertedero.