5.1 Block Captains and Information Extraction
5.1.2 Variation in Information Extraction
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es la forma de conducir los negocios de las empresas que se caracteriza por tener en cuenta los impactos que todos los aspectos de sus actividades generan sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad en general. Ello implica el cumplimiento obligatorio de la legislación nacional e internacional en el ámbito social, laboral, medioambiental y de Derechos Humanos, así como cualquier otra acción voluntaria que la empresa quiera emprender para mejorar la calidad de vida de sus empleados, las comunidades en las que opera y de la sociedad en su conjunto (Observatorio de la RSC). Por definición, la RSC concierne al comportamiento ético relacionado con el medio ambiente, la sociedad y la economía (Shen, L. et al, 2010).
Cuando las empresas constructoras establecen la sostenibilidad como una de sus metas, habitualmente fijan políticas de RSC para implementar los procedimientos necesarios. La RSC es conocida por llevar las responsabilidades hacia el medioambiente y reconocer la dimensión social de la sostenibilidad, habitualmente es descuidada. La importancia de una correcta gestión ambiental se ha impuesto en las últimas décadas por la influencia del cambio climático, la generación desmesurada de residuos, la necesidad de cumplir con la legislación vigente y el consumo de recursos limitados (Asociación Española para la Calidad, 2013).
Existen importantes tratados y convenciones entre los que se incluyen las Directrices de la OCDE para empresas multinacionales, que especifican asimismo la responsabilidad de las empresas respecto a los efectos que tienen y sus procesos, productos y servicios en la calidad del aire, del agua, en el clima y en la biodiversidad. Asimismo, se incluyen una serie de principios generales sobre la preservación del medioambiente tanto en el Tratado Constitutivo de la Unión Europea como en la Declaración de Río de 1992, como son los principios de cautela y de acción preventiva, el principio de corrección de los atentados al medioambiente y en el principio de quien contamina paga.
En este sentido, son muchas las empresas que deciden implantar voluntariamente un Sistema de Gestión Medioambiental (SGA), comprometiéndose a demostrar la conciencia medioambiental que adquieren con su entorno (Gobierno de La Rioja, 2003). Una empresa puede adoptar un SGA propio o adherirse a una norma establecida por un organismo externo de los siguientes:
El Reglamento CE nº 1221/2009, del Parlamento Europeo y del Consejo, que permite a las organizaciones adherirse con carácter voluntario a un sistema comunitario de gestión y auditorías medioambientales Eco Management and Audit Scheme (EMAS)
La norma española UNE-‐EN ISO 14001: 2004 Sistemas de Gestión Medioambiental. Especificaciones y directrices para su utilización
Los SGA se organizan en torno al Ciclo Deming (o Círculo PDCA), y entre sus documentos clave se encuentran (Fundación Entorno, 1998):
La política medioambiental (objetivos) El plan de acción (programa)
La estructura organizativa
La formación, información interna y competencia profesional
La integración de la gestión medioambiental en la gestión de las operaciones de la empresa
La vigilancia y seguimiento La corrección y prevención La auditoría del SGA La revisión del SGA La comunicación externa
Según el Annual ISO Survey 2012 (International Organization for Standarization, 2013) la certificación de Gestión Ambiental ISO 14001, al cierre del año 2012 contabilizó 285.844 certificados de Gestión Ambiental en 167 países, encabezado
por China con el mayor número de certificados emitidos, seguido de Japón e Italia. España se consolidó en 2012 como cuarto país del mundo y segundo de Europa, con cerca de 20.000 certificados. El informe ISO no ofrece información sobre los distintos sectores donde se han obtenido estos certificados (Villoria, 2014).
Respecto al Registro EMAS, en España se contabilizan un total de 1.258 organizaciones registradas según datos de 2012, por detrás de Alemania con 1.336 (Asociación Española para la Calidad, 2012), con la distribución por sectores reflejada en la figura 14, donde se comprueba que el 10% corresponde a empresas del sector de la construcción (fig. 23):
Figura 23. Distribución de certificados EMAS por sectores de actividad económica. Fuente:
D.G. de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Natural, MAGRAMA (2012)
Estos datos muestran la gran ausencia de empresas constructoras certificadas con sellos medioambientales (ISO o EMAS) en comparación con otros sectores (Rodríguez Jerónimo, 2006). Uno de los requerimientos que establecen la norma ISO 14001 y el Reglamento EMAS que presenta especial dificultad es la medición y estudio del comportamiento medioambiental de la empresa, en base a indicadores medioambientales definidos para eficiencia energética, agua, residuos, emisiones etc. (Villoria, 2014).
Los problemas medioambientales tales como el cambio climático, la escasez de recursos, etc., han generado una cierta concienciación social, lo que ha llevado a los proyectistas al estudio de los edificios más allá de las clásicas buenas prácticas, con la incorporación de medidas para el ahorro de recursos, la búsqueda del confort y la selección de los materiales según criterios medioambientales. En este contexto surgen los sellos en sostenibilidad, herramientas soportadas por una serie de organizaciones internacionales tales como el World Green Building Council (WGBC), la International Initiative for Sustainable Building Environment (iiSBE) o la Sustainable Building Alliance (SBA).
Estas organizaciones se plantean como misión contribuir a la transformación de la industria de la construcción hacia unas prácticas más sostenibles, y para ello proporcionan herramientas y estrategias que proponen superar los límites de la normativa obligatoria, llevando los parámetros de los proyectos más allá de lo que habitualmente se cumple, para con el tiempo hacer que la normativa también se vuelva más exigente. La figura encargada de llevar a cabo la certificación es una tercera parte independiente.
Los sistemas de certificación en sostenibilidad establecen los criterios a valorar, analizan que tipo de impactos producen, y después ponderan la importancia de cada uno de los impactos dentro del criterio evaluado. La norma encargada de regular los sistemas de certificación es la norma ISO/FDIS 21931-‐1 de 2010 Sostenibilidad en la edificación. Marco para métodos de evaluación del impacto medioambiental de las obras de edificación.
En España, en la actualidad operan tres sellos de certificación: Leadership in Energy and Environmental Design (LEED), Building Research Establishment Environmental Assessment Method (BREEAM ES) y Valorización de Eficiencia de Referencia de Edificios (VERDE), pertenecientes respectivamente al WGBC, SBA e iiSBE (Andrés Ortega, S., González Pericot, N., 2011). Todo proyecto de edificación de cierta envergadura opta hoy por alguno de los sellos que operan en nuestro país, con objeto de demostrar al mercado el compromiso del promotor con el medioambiente
y la responsabilidad social de la empresa, a la vez que el sello le aporta una ventaja diferencial con respecto a los edificios que carecen de él. El número de edificios certificados aumenta progresivamente, en febrero de 2014 LEED tiene 193 proyectos registrados y/o certificados; BREEAM ES 96 certificados y 43 registrados; y VERDE 4 certificados y 29 registrados.
Los métodos de evaluación del impacto medioambiental de los edificios proporcionan:
Un conjunto de referencias común y verificable, de manera que los propietarios de edificios que quieren conseguir un mayor rendimiento medioambiental tengan un sistema para medir, evaluar y demostrar ese esfuerzo
Una referencia que sirve de base para que los propietarios de edificios, equipos de diseño, constructores y proveedores puedan formular estrategias efectivas en el diseño y el funcionamiento de los edificios, destinados a mejorar su impacto medioambiental
Información detallada sobre el edificio, que se recopila y organiza de tal forma que se puede utilizar para lograr un menor coste de funcionamiento, menores costes de financiación y de seguros y una mayor tasa de ocupación y rentabilidad
Una descripción clara de los factores considerados fundamentales en el impacto medioambiental del edificio y su importancia relativa, con el fin de ayudar en el proceso de diseño
Un sistema de certificación por tanto es una herramienta que sirve para medir cuantitativamente el impacto que genera un edificio a lo largo de su vida útil; los impactos pueden ser de carácter ambiental, económico o social. A menudo se identifica sostenibilidad con criterios de eficiencia energética, pero las certificaciones no sólo tienen en cuenta el ahorro de energía, sino también otros aspectos de
ahorro como el consumo de agua, el tipo de materiales a emplear, y la correcta gestión del edificio durante su uso, completando así el ciclo de vida del edificio.
Los sistemas de certificación en sostenibilidad descomponen los criterios que quieren valorar en impactos, y los miden mediante indicadores (tabla 9):
Tabla 9. Impactos e indicadores evaluados en VERDE. Fuente: GEA VERDE V02.
La gestión de los residuos tratada en este trabajo tiene incidencia directa en el impacto de "agotamiento de suelo para depósito de residuos no peligrosos", y también en dos de los impactos más significativos: "cambio climático" y "agotamiento de recursos no renovables diferentes de la energía primaria"; indirectamente además, en "agotamiento de energía no renovable de energía primaria", necesaria para transformar las materias primas.
Dentro de las categorías que consideran los distintos sellos, en todos ellos aparece un apartado destinado a la gestión de residuos, tal y como se detallará más adelante
IMPACTO INDICADOR
Cambio'climático kg'de'CO2'eq
Agotamiento'de'suelo'para'depósito'de'residuos'no'
peligrosos m3
Agotamiento'de'energía'no'renovable,'energía'primaria MJ Agotamiento'de'recursos'no'renovable'diferente'de'la'
energía'primaria ADP'(Potencial'de'Agotamiento'Abiótico)
Agotamiento'de'agua'potable m3 Uso'del'suelo m2 Agotamiento'de'suelo'para'depósito'de'residuos'no' peligrosos m3 Peligro'por'la'disposición'o'almacenamiento'de'residuos' peligrosos kg Peligro'por'la'disposición'o'almacenamiento'de'residuos' radiactivos kg Salud,'bienestar'y'productividad'para'los'usuarios % Riesgo'financiero'o'beneficios'por'los'inversoresJcoste'del' ciclo'de'vida €/m2
en el Estado del Arte. Además, se fomenta la utilización de materiales con contenido en reciclado, aspecto imprescindible si se quiere llegar a cerrar el ciclo, ya que tras el objetivo de optimizar los ratios de reciclaje es preciso dar salida a esos productos, puesto que de otro modo los esfuerzos invertidos carecen de sentido.