Chapter 1 Stability and Reliability of III-Nitride Based Biosensor
1.7 Sensing devices
El consumo de drogas se lleva a cabo en lugares públicos y a plena luz del día. El consumo está masificado en distintos grupos etarios, y no distingue entre hombres y mujeres.
Los drogadictos muchas veces para obtener dinero para comprar drogas asaltan a las personas o entran a robar a sus casas. Si a esto se le agrega que siempre andan con los efectos de las drogas, se vuelven muy peligrosos, lo que genera miedo en los demás.
Muchas veces existen familias enteras metidas en las drogas por lo que para los niños es fácil entrar a este mundo, pero muy difícil salir. Para los niños es común encontrarse con esto, está en todos lados, los habitantes están conscientes de que hay que prevenir a los niños antes de que se transformen en drogadictos.
El tráfico de drogas genera bandas armadas de traficantes que están todo el día en las calles y que en cualquier momento se producen peleas que terminan en balaceras. Esto produce miedo entre los ciudadanos ya que cualquiera puede terminar herido, incluso estando dentro de sus propios hogares.
Como el tráfico es rentable genera que mucha gente pertenezca a estas redes, sobre todo jóvenes que en vez de estudiar o trabajar prefieren pertenecer a redes de narcotráfico, muchas veces esto incluso es abalado por sus padres porque generan dinero. El efecto de las drogas en la seguridad ciudadana impacta en tres direcciones: primero, la violencia y el crimen relacionados directamente con el consumo; segundo, aquella asociada al cultivo, la producción y la venta de droga, y finalmente, la violencia vinculada a los efectos no esperados de las medidas represivas del Estado.
La Transform Drug Policy Foundation (2012) dice: “Las drogas constituyen actualmente el mercado de productos ilegales más grande del mundo, un mercado fuertemente ligado al lavado de dinero y la corrupción” (pág. 69).
Pues debido a que tiene una naturaleza ilícita, es que genera violencia y crimen en la región en donde se produzca, dado el caso es necesario mencionar VRAE, lugar ubicado en la Selva Peruana en donde predomina la inseguridad, corrupción y crímenes mortales debido al manejo de dichas sustancias y por las ganancias que produce. Los recursos de este negocio
ilegal no sólo producen grandes rentas para quienes lo controlan, sino también incentivan el reclutamiento de jóvenes generalmente provenientes de zonas marginadas y con escasa inserción laboral, que están dispuestos a sumarse a las organizaciones con la expectativa de percibir mayores ingresos.
Necesitamos regular las drogas porque son riesgosas, no porque sean seguras. Y es que sin importar cuán riesgosas sean dichas sustancias, éstas siempre lo serán más cuando son producidas y vendidas por criminales. De modo que si una droga es relativamente segura, debería estar legalmente regulada y controlada. Y aunque no resulta tan obvio, si una droga es relativamente peligrosa, también debe ser legalmente regulada y controlada ( Transform Drug Policy Foundation, 2012, pág. 47).
El abuso en el consumo de drogas, es un asunto de salud pública. Las personas con problemas de dependencia a estas sustancias no deben ser criminalizadas. Por el contrario, deben ser atendidas adecuadamente a través de políticas públicas integrales, que incluyan medidas de tratamiento, reducción de daños e integración social.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2013) señala que: “Algunos estudios señalan que las drogas más duras tienen correlaciones más fuertes con la ocurrencia de delitos” (pág. 33).
Y es que estos estupefacientes, al ser consumidos en gran cantidad, logran alterar los sentidos de una persona y se han visto casos en donde, a consecuencia de discusiones entre familiares que no brindan dinero a la persona con problemas de drogadicción, se registran robos y asesinatos entre familiares, pues encuentran como única salida el delinquir y cometer actos vandálicos con su propia familia.
A todo ello se suma la falta de sistemas de protección y asistencia a personas que consumen drogas por parte del Estado.
4.2.4.2.2. Alcohol
Se ha demostrado que en muchas ocasiones el consumo de alcohol siempre ha estado asociado con conductas de alto riesgo y la más importante entre ella es la violencia no sin dejar de lado las agresiones de género, en nuestra sociedad a diario somos testigo de las alarmantes noticias, que los medios de comunicación nos transmiten, que gran parte involucran el consumo de alcohol con algún tipo de violencia ya sea la vía pública como en algún domicilio.
La ingesta de alcohol se asocia a diversos tipos de violencia, sobre todo el delito común y la violencia de género. Sin ser una causal estructural, la contención en el abuso del alcohol puede ser una acción proactiva para reducir la violencia efectiva (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2013, pág. 34)
Por lo general las personas que se encuentran en estado de ebriedad suelen cometer muchos errores y dentro de ellos el más común es que se sienten “intocables”, es decir que frente a cualquier situación ellos deben de ser los que menos perjudicados estarían, muy contrario a un estado de sobriedad en donde el individuo está consciente que cualquier acto ilícito o delictivo tiene establecido una sanción sea o no privativa de la libertad. Además, los ciudadanos tendrán más incentivos para respetar las leyes establecidas si consideran que su aplicación es justa, proporcional al delito y respetuosa de los derechos humanos y del Estado de Derecho. En este apartado se ofrece un breve panorama de los déficits del Estado para proveer seguridad ciudadana, y se señalan tres debilidades compartidas en la región: corrupción, impunidad y falta de proporcionalidad en el castigo.