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5.6 Model modifications and sensitivity testing

5.6.3 Sensitivity analysis

A pesar de los esfuerzos de Gran Colombia Gold para cambiar su imagen, todavía se percibe en Marmato que el objetivo final de la empresa es trasladar al pueblo para llevar a cabo sus actividades de extracción mineral a gran escala. La empresa minera no ha logrado convencer a la población de Marmato de que su intención es contribuir al bienestar de la comunidad, y las orientaciones de sus programas sociales, que se enfocan en proyectos ubicados en la vereda de El Llano, reflejan la poca voluntad de la empresa para revitalizar el casco urbano

de Marmato. Como lo señala un marmateño, “la responsabilidad social empresarial es que ellos hacen cosas para que nosotros nos tengamos que ir. […] Lo que necesitan es que esto

aquí no haya nada, que esto aquí se desmejore, que esto desaparezca” (Entrevista con el

Comité Pro-Defensa de Marmato, 2012).

En los casos estudiados queda cristalizado el concepto de gobernanza minera; las mineras transnacionales, como se explicitó, buscan controlar el territorio y tener acceso a los recursos minerales a través del control y de la instrumentalización de la población que lo habita. Esto se ve reflejado, además, en el hecho de que la población se ha convertido en un instrumento para conseguir un fin. Así mismo, en los casos estudiados, se muestra que obtener la cooperación de la población, o por lo menos su aceptación, constituye, para las empresas mineras, una clave más para tener acceso a la riqueza de los yacimientos auríferos. Por esto, las estrategias de las empresas mineras se conforman alrededor de la posibilidad de intervenir las poblaciones donde operan para que se vuelvan útiles (a través de su pasividad o colaboración) a la generación de riqueza. Como se ha visto con el avance de la RSE, convertir a las comunidades en elementos funcionales a la producción minera se hace cada vez más necesario, a través de estrategias que buscan tener un efecto sobre el entorno comunitario y no (solamente) con estrategias de coerción y de represión.

El marco de actuación del Estado y de las empresas con respecto las comunidades está basado en el supuesto de que todo el mundo quiere mejorar sus condiciones de vida gracias al crecimiento económico. Las acciones sociales de las empresas y las políticas gubernamentales se enfocan casi exclusivamente en la generación de crecimiento económico. Esto evacua toda posibilidad de que las aspiraciones de la población sean distintas o que quieran alcanzar sus objetivos a través de medios diferentes al crecimiento económico. En definitiva, el Estado neoliberal, pero también las empresas mineras, han logrado, en cierta medida, incidir sobre la conformación de los objetivos de vida de la población. En los casos estudiados, la empresa organiza consultas y reuniones con la comunidad, pero siempre bajo la lógica de contribución socioeconómica y de distribución de

riqueza. Como lo señalan Urkidi y Walter (2011), “mientras los gobiernos latinoamericanos y

las compañías mineras discuten en términos de beneficios y compensaciones monetarias por las externalidades, las comunidades piden democracia, procesos de decisión desde

abajo y el reconocimiento de los vínculos entre la cultura y el medio ambiente” (Urkidi &

Walter, 2011: 693 - traducción libre85).

85While Latin American governments and mining companies discuss in terms of revenue and money compensation

for externalities, communities are demanding democracy, bottom-up decision-making, and recognition of the links between culture and environment.” (Urkidi & Walter, 2011: 693)

Con los programas de RSE, se ha logrado enmarcar las divergencias en una lógica puramente económica y, por lo tanto, todos los desacuerdos se arreglan con contribuciones al desarrollo, programas sociales, dádivas, proyectos, etc. Esto, a su vez, genera la idea de que las mineras solo tienen impactos en términos de uso de los recursos no-renovables y de deterioro del medio ambiente. Sin embargo, como ha demostrado Bury (2008), los efectos de la minería transnacional a gran escala van mucho más allá que esos aspectos y tienen un potencial transformador que afecta también las esferas sociales, políticas y culturales de las comunidades que viven en sus zonas de influencia, algo que hace parte de la vida comunitaria más allá de la escala económica. El bienestar económico es una parte importante del destino, de los objetivos y de las aspiraciones de la comunidad, pero se articula con otras dimensiones que los planes de desarrollo y de inversión social han subordinado al paradigma económico, como la salud, la educación y la cultura.

Con todo, este trabajo ha resaltado el hecho de que, aunque existe resistencia frente a los proyectos mineros, las poblaciones de territorios mineros reaccionan generalmente de manera positiva frente a las propuestas de programas sociales hechas por las compañías mineras que, sin embargo, generan problemas de coherencia dentro de la comunidad. Varias personas afirman que la empresa debe contribuir al desarrollo local y debe invertir, pero al mismo tiempo dicen que no quieren nada de ella si esto significa vender su municipio. Es decir, quieren el dinero de la empresa pero sin compromiso. También afirman que le incumben al Estado varias tareas de desarrollo. Por lo tanto, se refleja, por una parte, la receptividad de la comunidad a los programas sociales y las contribuciones de la empresa, y, por otra parte, la capacidad de la empresa para incidir en la vida de la gente, para imponer el paradigma económico en sus relaciones con la comunidad y para potencialmente instrumentalizar las poblaciones y volverlas funcionales al desarrollo de sus actividades.

Habría, sin embargo, que hacer un seguimiento a los programas y las intervenciones sociales en los cuales están involucradas las empresas mineras para profundizar el examen de los efectos específicos de esa intervención sobre la regulación de los procesos comunitarios. Según Barrick Gold, los programas sociales ayudan potencialmente a

fortalecer las comunidades: “Esas comunidades fortalecidas contribuyen positivamente a

nuestra competitividad a través de su capacidad para hospedar industrias proveedoras florecientes, para crear un ambiente de negocio estable, para atraer y retener una base de

2012: 48 - traducción libre86). Si bien los efectos de los programas de RSE en términos de fortalecimiento de la comunidad no son claros, el discurso de Barrick demuestra que el objetivo final de la empresa es que la comunidad sea funcional a sus actividades.