3. Public Finance
3.2. Sensitivity analysis
Como producto directo de la sociedad, la universidad fue creada con el propósito de atender las necesidades de aquélla en términos de capacitación, formación, planeación, y desarrollo científico y tecnológico. Por ello, de acuerdo con Ricardo Arias (1970), la universidad debe actuar en consecuencia con las funciones para las que fue creada, atender las necesidades del bien común, de los distintos grupos sociales y de la colectividad:
... la Universidad se encuentra incrustada en una sociedad y comprometida, por lo tanto, en una empresa histórica a la cual no puede volver la cabeza; pretender otra cosa sería distorsionar el espíritu y eludir su vocación (Arias et al., 1970: 36).
Es por eso que la universidad no debe abstraerse de las demandas sociales, por lo que su compromiso es ser dinámica, independiente y tener como perspectiva el bienestar colectivo. Como parte del sistema de educación formal o escolarizado tiene injerencia en el desarrollo y cambio de una sociedad. Pero esta relación es bidireccional, pues al mismo tiempo que influye en la sociedad también está determinada por ella. En virtud de ser un producto de la sociedad, la universidad atiende una serie de demandas de los diversos actores sociales tales como el gobierno, los empresarios, las organizaciones sociales, las asociaciones, los partidos políticos, los grupos étnicos, entre otros, cada uno de los cuales tiene sus propias demandas, sus propias formas de organización y negociación, por lo que la universidad actúa frente a cada uno de ellos de diferente manera.
Ante esta diversidad de demandas, la universidad asume una serie de funciones que le son encomendadas por la sociedad, lo que le proporciona rasgos de identidad propios que constituyen su esencia o razón de ser. En ella están inmersos sus propósitos, objetivos, metas, creencias, valores, filosofía, así como la concepción que tiene de sí misma.2
2 Actualmente la razón de ser de la universidad se está utilizando bajo el término misión de la universidad. Véase
Estos compromisos sociales y estas diversas actividades que desarrolla la universidad son definidos como funciones que tiene que cumplir en la sociedad, las cuales se pueden sintetizar en cinco: la de socialización, la económica, la política, la ideológico- cultural, así como la científico-tecnológica. 3
a) Función de socialización. En el aspecto social, existen dos objetivos que se
plantea la universidad. Uno es la socialización propiamente dicha, que tiene como principal finalidad incorporar a los individuos a través de un proceso de internalización de los valores y normas que rigen una sociedad y que se transmiten de generación en generación para que las nuevas generaciones se inserten en la vida social. Esta incorporación de los individuos incluye, además de los valores, normas e ideología, la asimilación de las formas de organización así como sus roles, formas de pensar, actuar y los juegos que la gente juega. Dependiendo de las formas en que ésta se organice se define la organización y división social del trabajo, así como sus patrones de clasificación y selección social. Entonces la universidad se encarga de la reproducción de estas formas sociales en las aulas, pues la educación es una réplica de la división jerárquica del trabajo social, donde la escuela solamente es el escenario que contribuye con la organización de la sociedad en su conjunto.4
Asimismo, en su proceso de socialización la universidad establece una cadena que genera movilidad, esto es, proporciona saber que a su vez da poder, prestigio y posibilidades de ascenso social, otorgando a los individuos que cursan una carrera universitaria la posibilidad de tener acceso a empleos y mayores oportunidades de movilidad para ascender en la escala social. 5
3 De acuerdo con Javier Mendoza Rojas (1990), las funciones que desarrolla la universidad son cinco: función cultural e ideológica, función socializadora, función de selección social, función política y de control social y función económica. En el presente estudio se recuperan algunas de las funciones planteadas por el autor, sin embargo se hicieron adecuaciones y se integraron otras funciones.
4 Esta es la concepción que tienen algunos autores de la universidad como un reflejo de la sociedad en la cual se encuentra. Es el caso de Bowles y Gintis (1981).
5 Es característico que en México a los estudios universitarios se les conceda un gran valor en virtud de que representan una de las mejores garantías para ascender en esa escala de la jerarquía social y ocupacional.
Esta formación de los individuos con los diferentes ingredientes sociales, hace que éstos asimilen a la sociedad y se introduzcan en ella hasta que desarrollen sus propias representaciones, sus propias imágenes de sí mismos y sus propias identificaciones de clase social, aspectos cruciales para integrarse en el mercado laboral. En este sentido las relaciones educativas —las relaciones entre administradores y maestros, maestros y estudiantes, estudiantes y estudiantes y estudiantes y su trabajo— son una réplica de esa división jerárquica del trabajo (Bowles y Gintis, 1981: 175-176).
b) Función económica. Otro de los papeles esenciales de la educación es la
formación de la fuerza de trabajo con diferentes niveles de capacitación y calificación para ser incorporada al sistema productivo. Esta función significa que la escuela es la institución donde, por excelencia, se forma capital humano que pueda atender las necesidades del desarrollo de las sociedades modernas, industrializadas, basadas en el principio de la oferta y la demanda en el mercado laboral para contribuir a la producción y a la productividad.
Desde este punto de vista, se considera que los recursos que se invierten para un fin educativo contribuyen o reditúan en la conformación y consolidación de uno de los capitales más famosos y más eficientes: el capital humano. Esto significa el desarrollo de destrezas, habilidades, capacidades y potencialidades intelectuales de los individuos para que se incrementen sus conocimientos y con ello tener altos rendimientos para el desarrollo económico de un país.
c) Función política. Si se parte de una concepción de la política en la que ésta es
entendida, esencialmente, como relaciones de poder, entonces tendríamos que reconocer que todas las instituciones sociales tienen un carácter político.
Y dicho carácter político de las instituciones se manifiesta en dos niveles: por un lado en las relaciones que se establecen al interior de la institución y, por otro, en las relaciones que establece la institución con el sistema político general de poder.
Así las cosas, la universidad no escapa a este carácter político implícito en toda institución social. En un primer nivel, la universidad adquiere un carácter político en la manera que establece a su interior relaciones de autoridad, de mando-obediencia, tanto en su estructura de gobierno como en sus relaciones académicas mismas; En otras palabras, las formas que la universidad adopta para tomar decisiones — académicas, administrativas y de gobierno — implican ciertas relaciones de poder, es decir, (desarrollar) políticas.
Pero también la universidad adquiere un carácter político desde el momento que establece relaciones específicas con los demás sectores e instituciones de la sociedad. En el caso de las instituciones públicas de educación superior en México, éstas han jugado un papel fundamental en la legitimación de los gobiernos (Mendoza, 1990: 292).
d) Función ideológico-cultural. Una de las formas que tiene una sociedad para
perpetuarse y reproducirse es mediante la transmisión de conocimientos, principios, valores, estructuras de pensamiento, ideología y comportamientos acordes con una
determinada visión de la sociedad. Son mecanismos que la sociedad construye y que
conserva a través del tiempo como rasgos de identidad, mismos que se ha transmiten a través del tiempo de una generación a otra.
La universidad asume entonces también la función de reproducir estas formas de relación entre los individuos que les permite identificarse entre sí como entes de una misma sociedad. La universidad es la transmisora de estos patrones que integran a los individuos a través de sus códigos axiológicos y culturales como mecanismos necesarios para la perpetuación y reproducción del sistema social.
e) Función científico-tecnológica. Las universidades también han sido los espacios
plenamente identificados para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, pues en ellas se llevan a cabo los más diversos proyectos de investigación en diferentes áreas del conocimiento, en sus cuatro niveles (básica, aplicada, documental y tecnológica). Además de ser el principal escenario del desarrollo científico-tecnológico, también es el centro
donde se capacita y se forma al personal especializado para realizar estas actividades. Por tanto, la universidad es la institución donde se desarrollan, construyen y reconstruyen los saberes, característica que la distingue de otras instituciones sociales, ya que solamente en ella se generan estos procesos.