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razones por las que los conductores son prosociales en el tráfico, en función de la accidentalidad

razones, en función de la importancia atribuida a cada una de ellas, sigue la misma tendencia que la media de

conductores.

Las multas (excluyendo las recibidas por aparcamiento indebido) influyen en las razones por las que los conductores llevan a cabo comportamientos prosociales en el tráfico. Así, los conductores que han sido multados en más de una ocasión durante los tres años anteriores muestran menos grado de acuerdo con las razones que han resultado significativas, concretamente: “Para favorecer el buen funcionamiento del tráfico y evitar atascos”, “Para favorecer la seguridad vial y prevenir accidentes de tráfico”, “Para no molestar a los demás”, “Para que los demás no se pongan nerviosos”, “Para conseguir la aprobación de otros conductores y evitar sus críticas” y “Para sentirme bien conmigo mismo y evitar sentimientos de culpa”. Sin embargo, la ordenación de estas razones no varía en función de las multas recibidas por los entrevistados.

En el caso de las multas recibidas por aparcamiento indebido, los conductores que han sido multados en más de una ocasión por esta causa manifiestan menos grado de acuerdo con todas las razones planteadas en el estudio, mientras que aquellos que señalan no haber recibido ninguna sanción de este tipo emiten valoraciones mayores. Al igual que en el caso anterior, tampoco varía la ordenación de las razones, según la importancia atribuida por los distintos grupos.

La educación recibida también influye en la valoración de los conductores sobre las razones admitidas para ser prosociales en el tráfico. Así, aquellos que indican haber recibido una educación caracterizada por un escaso afecto o por ser autoritaria-violenta muestran un mayor nivel de acuerdo, en comparación con el resto de conductores, con las siguientes razones: “Para favorecer la seguridad vial y evitar accidentes de tráfico”, “Para no molestar a los demás”,

“Para que los demás no se pongan nerviosos” y “Para sentirme bien conmigo mismo y evitar sentimientos de culpa”. La importancia atribuida a estas razones es la misma que la realizada por la media de conductores.

Por último, si consideramos la frecuencia de realización de conductas prosociales en el contexto vital, es decir, la prosocialidad vital, podemos observar que a medida que aumenta el nivel de prosocialidad también lo hace el grado de acuerdo con todas las razones planteadas para explicar la conducta prosocial al volante. En cuanto a la importancia atribuida a las mencionadas razones, la única variación respecto a la tendencia general de los entrevistados es que las personas más prosociales conceden más importancia a la seguridad vial (“Para favorecer la seguridad vial y prevenir accidentes de tráfico”) y a las posibles molestias que puedan derivarse de su conducta (“Para no molestar a los demás”).

4.1.4 Variabilidad de la conducta prosocial en el tráfico en función de determinadas circunstancias La edad de los demás conductores influye de forma significativa sobre el comportamiento prosocial. Así,

observamos que en líneas generales, los conductores colaboran más cuando

interactúan con conductores de mayor edad. Como vemos en la Gráfica 22, las puntuaciones obtenidas en el caso de los conductores jóvenes o de mediana edad son muy similares, lo que indica que en promedio, los conductores entrevistados colaboran de forma parecida en su interacción con estos dos grupos.

Medias 7,76 7,73 8,14 0 2 Ante un conductor joven Ante un conductor de mediana edad Ante un conductor mayor 4 6 8 10 Gráfica 22: Puntuaciones promedio en el nivel de prosocialidad en función de la edad del otro conductor

Otro de los aspectos evaluados a través de la encuesta ha sido la conducta de ayuda o colaboración de los

conductores en función del motivo del desplazamiento que realizan. Así, tratamos de averiguar en qué

desplazamientos es más probable que las personas ayuden a otros conductores.

En líneas generales, la conducta prosocial varía de forma significativa en función del tipo de desplazamiento. Como vemos en la Gráfica 23, los conductores señalan que cuando

se desplazan por motivos familiares y personales o bien cuando se trata de viajes o excursiones colaboran en mayor medida con otros conductores.

Si nos centramos en la manifestación de la conducta prosocial en diversas situaciones (prisa, prioridad, atasco o tráfico denso, conducción en solitario o por ciudad), podemos observar que en casi ninguna de las situaciones estudiadas se produce un incremento importante en la conducta de ayuda o colaboración. De este modo, únicamente entre el 7,4% y el 10,4% de los conductores reconocen que aumenta su nivel de ayuda o cooperación en estas circunstancias.

La prisa (Gráfica 24) es la situación que da lugar a una menor prosocialidad (aproximadamente el 60% de los conductores varían su comportamiento en este sentido).

La prioridad (Gráfica 25) y los atascos o el tráfico denso (Gráfica 26), también parecen fomentar una menor

prosocialidad cuando estamos al volante. De este modo, el 30% de conductores en el primer caso y el 18% en el segundo así lo manifiestan.

7,47 0% 2% 4% 6% 8% 10% Para ir o volver del trabajo Medias 7,39 7,39 7,73 7,80

Colaboración en el tráfico en función del tipo de desplazamiento Durante la jornada laboral De fiesta o marcha En viajes o excursiones Por asuntos personales o familiares Gráfica 23: Puntuaciones promedio en el nivel de prosocialidad en función del tipo de desplazamiento

Por centaje 59,9 37 3,1 0% 20% 40% 60% 80% 100% Menos Igual Más

Cuando tiene prisa

Gráfica 24: Variación en el comportamiento prosocial de los