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Cuando el ‘Partido del Sorteo’ terminó, en el Estadio Vélodrome de Marsella, diferentes directivos de la FIFA y personalidades del fútbol iniciaron el sorteo de selecciones para la fase de grupos del Mundial. Todo transcurría con normalidad hasta que la suerte –o mala suerte– se presentó en el Grupo F, ya conformado por Alemania, Estados Unidos y RF Yugoslavia.

El secretario de la FIFA, Joseph Blatter, anunció el cierre del Grupo F con la inclusión de Irán, todo mientras la bandera del país asiático hondeaba en la pantalla digital puesta en el estadio. “Fue abrumador”, confesó Steve Sampson, entonces entrenador estadounidense, en una entrevista con Fox Sports. Iraníes y estadounidenses habían roto relaciones diplomáticas desde 1979, y las tensiones entre ambos países se venían acrecentando como una bola de nieve en bajada.

101 Todo comenzó con la Revolución Iraní de 1979, un fenómeno que cambió la historia del país de Medio Oriente para siempre. Irán había vivido un proceso de ‘occidentalización’ durante décadas, producto de las buenas relaciones del Sah –Rey– Mohamed Reza con Gran Bretaña y Estados Unidos. Sin embargo, el pueblo iraní apenas recibía migajas de las millonarias exportaciones petroleras de su gobierno, que evitó la nacionalización del recurso natural a través de un golpe de estado en 1953.

A finales de la década del 70 la situación fue insoportable para los habitantes de Irán, donde cuatro de cada diez personas no tenía hogar propio. Además, el Sah Mohamed Reza respondió a las movilizaciones sociales con represión, y forzando el exilio del máximo líder de oposición: el Ayatolá Jomeini, que era el líder religioso de la rama chiita del islam. Cuando las protestas se hicieron multitudinarias, el Sah huyó rumbo a Estados Unidos junto a su familia.

Con el Sah Mohamed Reza exiliado, y una sociedad sedienta de reformas estructurales, el Ayatolá Jomeini regresó a Irán con la promesa de ser la fuerza de cambio. En menos de dos meses se creó la República Islámica de Irán, introduciendo la sharia –ley divina– para regir la vida social y política del país. Con esto, las autoridades religiosas se tomaron el gobierno, basándose en el Corán como método de conducta general. En poco tiempo las mujeres fueron obligadas a usar velo completo, se prohibió el consumo de cerdo y alcohol, y se empleó a los ‘Guardianes de la Revolución’ para vigilar el cambio. Con el transcurrir de los años, la población femenina fue la gran perjudicada de las nuevas reformas. Las prohibiciones hacia ellas, inclusive han llevado a que tomen medidas extremas. Uno de los casos más dicientes es el de una mujer iraní se prendió fuego el 10 de septiembre de 2019, desesperada porque le negaron la entrada a un partido de fútbol. Un mes después, entre jubilo y esperanza, el Gobierno Iraní permitió la inclusión de mujeres en los estadios de balompié.

Ahora bien, la Revolución Iraní llegó a magnitudes radicales cuando 52 diplomáticos estadounidenses fueron tomados como rehenes en su Embajada en Teherán, a finales de 1979. Más de 500 estudiantes, inspirados en los discursos anti-americanos de Jomeini, cercaron el edificio por más de un año. El objetivo del secuestro fue pedir en extradición al antiguo Sah Mohamed Reza, a quien querían hacerle pagar por tantos años de desigualdad.

“Los cincuenta y dos rehenes, diplomáticos, marines, seguramente algunos agentes de la CIA; agregados militares y funcionarios, habían sido exhibidos casi a diario en un desfile patético, los ojos vendados, las manos atadas”, aseguró el periodista argentino Alberto Amato, quien fue corresponsal durante la crisis. Amato dijo, además, que la figura internacional de Maradona funcionó como ‘salvoconducto’ en Irán, pues hablar de ‘El Diego’ reducía la hostilidad de los radicales con la prensa argentina.

Cuando el antiguo Sah Mohamed Reza murió en 1980, el gobierno de Estados Unidos

negoció con Irán la liberación de los secuestrados a cambio de la no intervención americana en asuntos internos iraníes. A principios de 1981, los rehenes fueron enviados a la República Federal Alemana y, luego, fueron recibidos como héroes en Washington D.C., casi como si fuesen actores de Hollywood. De hecho, Ben Affleck se inspiraría en la ‘Crisis de los Rehenes’ para dirigir y protagonizar su cinta ‘Argo’, ganadora del premio Oscar a la mejor película de 2013.

102 La enemistad entre Irán y Estados Unidos había tocado los niveles sociales más importantes desde 1979, y el fútbol recién entraría en esta disputa para el Mundial de Francia 1998. Desde luego, como “el fútbol es como la vida misma” –de acuerdo al viejo adagio del balompié–, no había forma de que escapase. La película de suspenso, esta vez, resultó ser: Irán vs Estados Unidos por la segunda fecha del Grupo F. La expectativa estaba en su punto máximo, pues se trataba de duelo con jugosos tintes políticos y, además, el perdedor quedaría eliminado del Mundial.

Al contrario de las especulaciones, la selección de Irán deleitó a los espectadores con uno de los gestos más sublimes de la historia del fútbol: cada uno de los jugadores del seleccionado asiático saltó al campo con un ramo de flores blancas, entregados a los 11 compañeros de profesión estadounidenses. Después de entonar los himnos correspondientes, ambos equipos se mezclaron en abrazos y posaron para la foto oficial del partido.

Atrás quedaron las discusiones políticas de los noticieros y la propaganda de guerra de cada bando. Las tensiones internacionales se dejaron a kilómetros de distancia como lo hubiese querido el mismísimo Jules Rimet. Luego, en el partido, el seleccionado de Irán dejó la amabilidad en la fase previa, pues venció a los estadounidenses por 2-1 y los envió directo a casa, cuando todavía restaba un partido de la fase de grupos.

Tras la victoria iraní sobre Estados Unidos, los asiáticos se midieron con Alemania en el Stade de la Mosson, en Montpellier. La selección de Irán perdió 2-0 y se despidió del Mundial de Francia 1998 tras no superar la fase de grupos. Sin embargo, dejó un claro mensaje: los problemas se dejan fuera del campo de fútbol. Como diría Maradona: “La pelota no se mancha”.