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3.3 Lipo-oligomers optimized towards enhanced lipopolyplex stability

3.3.1 Library design and oligomer synthesis

3.3.2.4 Serum stability of unmodified as well as post-modified lipopolyplexes

En el apartado introductorio hicimos referencia a un supuesto del cual parte la investigación: la PEB ha estado históricamente en función del desarrollo de ese país. La comprensión de esta macro-relación resulta fundamental para entender la micro- relación en estudio. En el capítulo anterior, tratamos de mostrar que la expansión de las empresas brasileñas más allá de las fronteras nacionales es un subproducto de las distintas estrategias de desarrollo adoptadas en Brasil desde la segunda mitad del siglo XX. Asimismo, dimos cuenta de cómo la profundización y consolidación del proceso se encuentra arraigado en la estrategia actual adoptada por los gobiernos petistas desde 2003. Todo ello pone de manifiesto el hecho de que para entender la articulación entre internacionalización de capitales y política exterior entre 2003 y 2013, debemos comprender primero la importancia histórica que ha tenido el desarrollo económico/social para la PEB. No obstante, queremos enfatizar que si bien la centralidad de la búsqueda del desarrollo económico como vector de la PEB no desaparece con la llegada del gobierno de Lula en 2003, la misma se complementa

107 con una visión política determinada de las relaciones internacionales (apartado 3.3), la cual valoriza los beneficios políticos que la consecución de dicho desarrollo - en nuestro caso estudiada a partir de la expansión internacional del empresariado- podría traer aparejado.

En este sentido, Mónica Hirst y Regina Soares de Lima señalan la primacía del desarrollo en relación a otros determinantes de la PEB. En otras palabras, el “desarrollo económico” ha sido el condicionante doméstico más significativo en la historia contemporánea de Brasil (Van Klaveren, 1992).

“Por más de 100 años Brasil se ha considerado a sí mismo como un país geopolíticamente satisfecho y en marcado contraste con otros Estados de la región, el proceso de construcción estatal fue el resultado de exitosas negociaciones diplomáticas en lugar de involucramientos en disputas militares […] las amenazas y riesgos externos provienen de la dimensión económica y no de la de seguridad/militar. Existe una percepción que la mayor vulnerabilidad externa es económica. La política exterior ha tenido siempre un fuerte componente desarrollista. Como resultado, la agenda de la política exterior brasileña ha estado constreñida por los modelos económicos” (Hirst & Soares de Lima, 2002:22).

Es menester resaltar que, en la historia de Brasil, la definición de amenaza externa y la percepción de riesgos externos estuvieron relacionadas esencialmente a la vulnerabilidad económica más que a preocupaciones en torno a la problemática de seguridad. Por ese motivo, la principal función de la política externa ha sido reducir las vulnerabilidades y abrir espacio para las políticas de desarrollo (Motta Veiga & Polónia Rios, 2010:5).

La centralidad del desarrollo para la PEB durante toda la segunda mitad del siglo XX ha sido abordada por Federico Merke (2008:108) quien sostiene que “La conciencia del gap del desarrollo es de tal manera persistente en las elites dirigentes que se ha tornado un verdadero leitmotiv de la diplomacia brasileña contemporánea la cual, desde los años 50 por lo menos, se convirtió, básicamente, en una “diplomacia del desarrollo”.

Asimismo, la importancia de la cuestión del desarrollo en la PEB también obedece a la hegemonía de la tradición realista-desarrollista sobre la tradición realista-liberal88

88 Los primeros años de la República fueron consolidando un modelo de inserción internacional que

combinaría elementos realistas con liberales. La tradición realista-liberal supuso articular un realismo de fines (en particular la autonomía de la esfera interna y un Brasil potencia) con un liberalismo de

108 al interior de las elites políticas. La particularidad de la primera de las tradiciones radica en la noción de que la política exterior debe contribuir necesariamente al desarrollo del país y que, para esto, Brasil debe adoptar un modelo de inserción universal y autónomo. Así pues, es difícil entender la PEB de los últimos ochenta años sin tomar en consideración los conceptos desarrollo-autonomía-universalismo. Con la llegada de Lula en 2003 estas ideas vuelven a ocupar un lugar central en la acción externa del país.

En uno de sus primeros escritos como Ministro de Relaciones Exteriores de Lula, Celso Amorim retoma la centralidad del desarrollo para la política exterior del flamante gobierno. Allí, se reconoce el rol de la acción externa en pos del desarrollo: “La acción diplomática del Gobierno de Lula es concebida como instrumento de apoyo al proyecto de desarrollo económico y social del país (Amorim, 2004:41). Es interesante destacar que las palabras de Amorim guardan una similitud con las expresadas por el Presidente Janio Quadros cuarenta y tres años atrás: “Es necesario señalar que la idea detrás de la implementación política exterior de Brasil es que ahora se ha vuelto el instrumento para una política nacional de desarrollo” (Quadros, 1961: 25).

La prioridad otorgada al desarrollo en la PEB ha trascendido, incluso, los gobiernos con una visión nacionalista/desarrollista. Por ejemplo, bajo los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso, el Canciller Luiz Felipe Lampreía sostuvo: “No debemos olvidar que el sentido principal de la política exterior brasileña precisa ser la búsqueda del desarrollo” (Barreto, 2012:363). Si bien se modifica qué se entiende por desarrollo y cómo conseguirlo, ese objetivo no cambia como locus para la política exterior.

Consecuentemente, con el transcurrir del tiempo, la cuestión del desarrollo se constituyó en un aspecto identitario89de la PEB. Como bien señalan Busso y Pignatta medios (solución pacífica de controversias, alianza con Estados Unidos y apertura a la inversión extranjera. No obstante desde los años treinta, salvo los hiatos de primacía liberal (Castello Branco/Costa e Silva ,1967-1969 y las presidencia de Collor de Melo, Franco y Cardoso, 1990-2002) la tradición realista-desarrollista ha sido hegemónica. No obstante, esta no puede ser vista como una tradición que rompe significativamente con el discurso realista-liberal. Se trata de dos visiones que se complementan y superponen, aunque no siempre de manera coherente (Merke, 2008).

89 De acuerdo al constructivismo (Checkel, 1988) para comprender la acción estatal en el ámbito

109 en la construcción de la identidad de un país pueden rastrarse tanto aspectos primigenios como circunstanciales:

“Los primeros son aquellos que nos constituyen, que nos preceden, que están fuera de elección, como por ejemplo la raza, la etnia, el lenguaje, la geografía, los símbolos, la historia, las creencias preexistentes de la comunidad donde nos insertamos […]Los segundos, pueden ser entendidos como aquellos que si bien no forman parte de la estructura identitaria de un Estado, en determinados períodos adquieren tal magnitud que se configuran en rasgos de la identidad –tendencias– e incluso pueden a través del tiempo adquirir el carácter de permanentes y cambiar elementos identitarios existentes. Estos elementos pueden ser producto de determinados procesos decisorios, del diseño y ejecución de determinada política, consecuencia de un cambio de régimen político y nutren el proceso siempre dinámico de las ideas, las normas, los valores que van formando la o las identidades de un conjunto” (Busso & Pignatta,2008:15)

A partir de esta clasificación podemos afirmar que si bien la centralidad del desarrollo no representa un elemento identitario constitutivo de la PEB, si se lo puede considerar como un componente circunstancial. No obstante, dada su persistencia en el tiempo, el mismo ha adquirido un carácter permanente y central en la identidad internacional de Brasil. El rol clave desempeñado por la acción gubernamental externa en el desarrollo económico puede rastrearse en distintos contextos, modelos económicos y estrategias internacionales imperantes. Como bien analizan Pereyra Doval y Actis (2012), durante los gobiernos de Vargas (1930-1945) y Geisel (1974- 1979) diferentes acciones importantes de política exterior estuvieron en consonancia con medidas económicas enmarcadas en una estrategia de desarrollo particular.

En el caso del gobierno de Vargas, la decisión de abandonar la neutralidad durante la segunda guerra mundial y declararle la guerra a Alemania respondió al ofrecimiento de beneficios económicos por parte de EE.UU. los cuales irían dirigidos al proyecto siderúrgico nacional que impulsaba el varguismo. A fines de septiembre de 1940 se firmó el acuerdo entre Brasil y Estados Unidos para la construcción de la Compañía Siderúrgica Nacional, lo cual trajo como consecuencia la autorización del préstamo solicitado por el gobierno brasileño para construir el complejo de Volta Redonda.

está motivada por sus intereses, los cuales, a su vez, se derivan de sus identidades. Esto implica demostrar cómo la identidad que configura la política exterior de un Estado ha sido construida, cómo es comprendida y cómo esta comprensión da lugar a los intereses nacionales que guían las acciones de la política exterior.

110 Por su parte, el gobierno de Geisel enfrentó un contexto signado por la crisis petrolera internacional en el cual el abastecimiento de crudo se transformó en una de las prioridades en materia económica para el régimen militar. La búsqueda de nuevos mercados para diversificar la importación de este producto fue de extrema necesidad dado el ambiente restrictivo imperante. En los años setenta, naciones africanas como Angola y Nigeria eran importantes exportadores de petróleo pero Brasil no accedía a dichos mercado debido al recelo de algunos países de África frente a la relación especial luso-brasileña. Para establecer las relaciones comerciales con esos países, Brasil debía rever algunas posiciones políticas, como era el irrestricto apoyo a Portugal en el marco del proceso de descolonización iniciado en ese continente a comienzos de la década del sesenta (Melo, 2000). El reconocimiento de Angola y Mozambique como naciones independientes estuvo condicionado por la amenaza de perder el abastecimiento de crudo desde Nigeria. Así pues, la relación política con un aliado tradicional como Portugal quedó subordinada a cuestiones económicas. Según Sombra Saraiva (1994), la PEB para África en este período tenía varios fundamentos pero los dos principales eran el mantenimiento del nacional-desarrollismo y el pragmatismo económico y comercial.

Así como en aquellos países periféricos donde el accionar externo ha estado condicionado por las cuestiones de seguridad o estratégico-militares, los sectores castrenses ejercieron un rol fundamental en las respetivas políticas exteriores (como puede ser el caso de Israel y Egipto90); en el caso de Brasil, al ser el desarrollo económico el principal condicionante, uno de los actores con mayor capacidad de influencia ha sido el sector empresario. Como sostiene Pedreira Campos (2012:4), “(…) en Brasil, la relación entre intereses económicos privados y la política exterior ha sido históricamente muy fuerte”. Por tal motivo, nuestro caso de estudio debe comprenderse en este marco histórico referencial.

Avanzando desde la perspectiva histórica al plano académico, podemos afirmar que Amado Cervo es uno de los autores que más ha investigado y teorizado sobre la

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En general en los países de Medio Oriente las políticas exteriores se han movido en función de los dilemas de seguridad vinculados a la inestabilidad propia de la región. Motivo por el cual, las Fuerzas Armadas y otros actores vinculados a la seguridad han tenido gran capacidad de influencia en el diseño de la política exterior (ver McLaurin et al, 1977).

111 relación entre desarrollo y política exterior en Brasil. Según este analista, la “(…) experiencia histórica permite construir el concepto de proyecto nacional de desarrollo, definido como designio nacional y vector de la acción externa” (Cervo, 2008:10). Esta definición se traduce, en términos metodológicos, en que la política exterior ha sido históricamente la variable dependiente de otra, el desarrollo, el cual ha operado como variable independiente.

En lo relativo a nuestro caso de estudio, si bien compartimos con Cervo la relación cuasal existente entre desarrollo y política exterior, incorporamos, además, el elemento de reciprocidad existente entre las dimensiones política y económica. En otras palabras, entre 2003 y 2013 la consolidación del proceso de internacionalización de capital condicionó a la PEB al transformarla en un nuevo objetivo de la misma y, de manera simultánea, contribuyó a dotar a Brasil de una mayor densidad política a nivel a global.

Retomando a Cervo, en la obra “Inserção internacional: formação dos conceitos brasileiros”, el autor elabora cuatro paradigmas de relaciones internacionales de Brasil: el “liberal-conservador” vigente durante el siglo XIX y extensible hasta 1930; el “desarrollista” entre 1930 y 1989; el “normal o neoliberal” entre 1990-2002 y “el estado logístico” desde el 2003 al presente.

Estos cuatros paradigmas de vinculación externa de Brasil tienen la particularidad de coincidir temporalmente con las cuatro estrategias de desarrollo que experimentó ese país desde el siglo XIX91 y, por ende, los momentos de cambio de dichos paradigmas están asociados a una mutación de la relación existente entre estado y mercado. La simbiosis entre las distintas estrategias de desarrollo y lo que Cervo llama “paradigmas de inserción internacional de Brasil” es tal que, a lo largo de su trabajo, dichos aspectos parecen unívocos. Es más, los fundamentos teóricos del “paradigma del estado logístico” son los mismos del “neodesarrollismo heterodoxo” como estrategia de desarrollo. En este sentido, el paradigma logístico es, en esencia, un modelo hibrido entre el “desarrollista” y el “normal”.

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Tres de ellas han sido sintetizadas en el capítulo anterior: Estrategia desarrollista (1930-1990), la neoliberal (1990-2002) y la que denominamos como neodesarrollismo heterodoxo (2003). Durante el siglo XIX y hasta la década del treinta la estrategia económica imperante fue la primario-exportadora

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“(…) la ideología subyacente del paradigma del Estado Logístico asocia un elemento externo, el liberalismo, a otro interno, el desarrollismo. Funde la doctrina clásica del capitalismo con el estructuralismo latinoamericano […] se diferencia del paradigma desarrollista al transferir, en cierta dosis, a la sociedad la responsabilidad del Estado empresario, se diferencia del paradigma normal consignando al Estado no sólo la función de proveer estabilidad económica, sino de secundar a la sociedad en la realización de sus intereses(Cervo, 2008:85-86).

Así como en los fundamentos, en la materialización de los resultados también existe una similitud entre el paradigma de inserción internacional propuesto por Cervo y la estrategia de desarrollo imperante en Brasil desde el 2003. Como analizamos en el capítulo anterior, la consolidación y profundización del proceso de internacionalización de capitales es consecuencia, entre otros motivos, de la implementación del “neodesarrollismo heterodoxo”. Para Cervo (2008:89): “(…) la internacionalización de la economía representa un campo de gran éxito de la logística internacional de Lula […] en el inicio del segundo mandato cerca de tres decenas de empresas brasileñas habían implementado ciento veinte fábricas en el exterior.

En términos metodológicos, el hecho de que un concepto -como el del estado logístico- sea explicativo de dos fenómenos distintos presenta un problema que amerita cierta crítica92. Sin embargo, la simbiosis entre política exterior y desarrollo existente en Brasil es de tal magnitud que hace que la capacidad explicativa de la noción aquí considerada no se vea afectada. En otras palabras, las cuestiones vinculadas al desarrollo trascienden las fronteras nacionales y muchas veces se insertan de lleno en la acción internacional de un estado. El caso de las inversiones brasileñas en el exterior es un claro ejemplo de ello ya que las mismas constituyen un objetivo para el desarrollo económico nacional que, de acuerdo al propio presidente del BNDES, “(…) trae más comercio, consigue agregar más valor y transforma a una empresa en una de carácter internacional(Valor Económico, 06/05/2013). Además, como comprobaremos más adelante, la consolidación del proceso inversor se transformó en un objetivo para la PEB. De manera sintética, “Cuando Brasil tiene empresas, en EE.UU., en Europa, en Asia, en África, en América del sur, en todas

92Una de las críticas centrales a los “paradigmas” creados por Amado Cervo para el análisis de

inserción internacional de Brasil radica en que los mismos también pueden ser aplicados para explicar las distintas estrategias de desarrollo adoptadas por Brasil a lo largo de la historia. Esos paradigmas pueden ser entendidos también como estrategias de desarrollo particulares.

113 partes, Brasil tiene más poder sobre esos países y tienen más sustancia sus relaciones tanto en el plano bilateral, regional como multilateral93”. Cabe señalar que en esta última reflexión de Cervo -realizada en el marco de nuestra entrevista- observamos como la relación unidireccional entre desarrollo y política exterior (señalada por este mismo autor en sus obras ya citadas) se complementa con el análisis de las implicancias políticas que la expansión de las empresas brasileñas internacionalizadas tiene para la PEB.

Esta relación estrecha entre política exterior y desarrollo, entre lo externo y lo interno estuvo presente desde un inicio en la cosmovisión gubernamental de Brasil desde 2003. Como argumentó el propio Marco Aurelio García (2010:178): “El gobierno de Lula entendió que la política exterior no podía ser solo un instrumento de proyección de los intereses nacionales en el escenario internacional, sino que nuestra inserción en el mundo, y sobre todo en la región, tendría una incidencia decisiva sobre nuestro proyecto nacional de desarrollo”

Retomando lo expuesto hasta aquí, y en relación a lo sostenido en el apartado anterior, la introducción y el capítulo teórico, podemos afirmar que el proceso de internacionalización de capitales en Brasil ha sido un subproducto de distintas estrategias de desarrollo (pasadas y presente) y que, a su vez, la consolidación de dicho proceso condicionó, a partir del 2003, la PEB. Tal como pretendemos demostrar a lo largo de este trabajo -teórica y empíricamente- ese condicionante no se redujo a simples ganancias económicas para Brasil, sino que, además, se tradujo en beneficios políticos en pos de una mayor presencia global de Brasil. Por tal motivo, para aprehender cabalmente cuál ha sido el impacto sobre la PEB, el fenómeno debe analizarse bajo la dimensión político-económica aquí propuesta, la cual se sustenta en la idea de que existen intereses políticos y económicos que se solapan y se complementan.

114 Gráfico N° 11: esquema analítico propuesto

Fuente: elaboración propia

3.3. Diez años de Política Exterior: la política exterior de Brasil bajo los