En base a las explicaciones dadas líneas arriba, nuestra opinión es que la adquisición de la primera y de la segunda lenguas puede ser explicada en términos de un solo proceso de aprendizaje130. La forma en que opera el proceso,
sin embargo, depende de la etapa de aprendizaje y los tipos de información con los que está tratando el aprendiz.
Sin embargo, el proceso de aprendizaje que podemos asumir debería parecerse bastante al condicionamiento operante. La diferencia crítica podría estar en el rol importante que le asignemos a los procesos conscientes, cognitivos, en la generación de respuestas y en la atención a sus consecuencias. Es decir, podemos postular un solo proceso, de cualquier manera como lo describamos, que pueda explicar los principales fenómenos tanto de la adquisición de la primera y de la segunda lengua especialmente en sus fases productivas (la producción de
129 Sin embargo, la teoría de Krashen no explica la naturaleza del proceso de construcción creativa, y aunque su teoría
pueda explicar una variedad de fenómenos, tales como la naturaleza de los errores en el aprendizaje de una segunda lengua, no da una visión completamente satisfactoria del procedo de aprendizaje. Nos parece que estos procesos de aprendizaje debemos verlo tomando en cuenta las explicaciones tanto de los conductistas como de los cognoscitivistas.
130 Esto no implica que no se pueda distinguir otros tipos de procesos de aprendizaje en el aprendizaje de lenguas. Así por
ejemplo, la psicología experimental que distingue el condicionamiento Pavloviano y el condicionamiento Skinneriano como dos formas de aprendizaje que involucran parámetros y condiciones diferentes. Tanto el condicionamiento clásico como el operante pueden estar involucrados en algunas fases de la adquisición de lenguas.
emisiones) que son las fases que tradicionalmente les han dado más dificultad a los eventuales “explicadores”.
En resumen, el curso del aprendizaje o de la adquisición para cualquier respuesta lingüística productiva comienza con el hecho en el que, en una situación dada notada por el aprendiz, el aprendiz hace una elección consciente de una respuesta particular, basado en alguna información disponible sobre qué respuesta sería apropiada en esa situación. Dependiendo en el éxito de esa respuesta en lograr las metas comunicativas del aprendiz, tal cual el aprendiz las percibe, y conforme se presentan nuevas oportunidades de emitir la misma respuesta, la respuesta se fortalece con el éxito continuado en el logro de las metas y la respuesta se vuelve cada vez más automatizada, en el sentido que no requiere el grado de elección consciente y atención que requirió al iniciarse por primera vez. Si en cualquier ocasión (incluyendo la primera), la respuesta no cumple con las metas comunicativas del aprendiz, varias cosas pueden ocurrir en otras ocasiones que el aprendiz percibe como similares a las iniciales: la respuesta puede ser usada de nuevo (como en una estrategia de prueba otra vez), o puede ser alterada o refinada (como si el aprendiz esperara que la respuesta alterada lograra las metas comunicativas en forma más satisfactoria) o puede no ser escogida más y desaparece del repertorio del aprendiz (eventualmente para ser reemplazada, posiblemente, por otra respuesta escogida conscientemente).
Desde nuestro punto de vista, el verdadero mecanismo de adquisición de lenguas es la habilidad del aprendiz de seleccionar respuestas apropiadas a una situación dada en base a información disponible, de notar las consecuencias de esa selección, de modificar esas respuestas en razón de las consecuencias, de recordar el apareo de situaciones, respuestas y consecuencias para su uso en oportunidades futuras, y ser capaz de prestar menos atención consciente a las respuestas conforme se van fortaleciendo y automatizando mediante las múltiples oportunidades para su uso. Indudablemente que un mecanismo de adquisición de lengua como éste es innato, puesto que forma parte de la constitución neorológica
del aprendiz131.
Es obvio que esta teoría tiene algunos parecidos con la teoría tradicional del aprendizaje de la variedad de la de Thorndike o de Skinner. Esto es evidente en que la teoría reconoce el rol del refuerzo132. Sin embargo, se asume que el
refuerzo tiene su efecto no directamente en el “fortalecimiento” de una respuesta en el momento en que ésta es formulada (como pareciera que lo requiere la teoría tradicional), si no, en el deposito de una información del aprendiz, sobre la situación que produce la respuesta y las consecuencias de la respuesta, y, por lo tanto, sobre la información que el aprendiz tiene a su disposición para la próxima vez que tenga que seleccionar la respuesta. Existe otras diferencias con la teoría tradicional. Una es que se asume que la respuesta tiene antecedentes: esto es, en lugar de ser una respuesta operante que “viene de la nada”133 , es una respuesta
que se basa en algún tipo de información sobre lo que la respuesta podría ser. Es también una respuesta que de alguna manera toma en cuenta la situación del estímulo ya sea como resultado directo o indirecto o como efecto de la situación estimulante.
La mayor distancia con la teoría conductista tradicional es la afirmación que la respuesta puede ser elegida sobre una base consciente o en base a propósitos.
En este sentido sería una teoría cognitiva. Asimismo, desde esta perspectiva, el rol de los procesos cognitivos en la formación de destrezas y hábitos ha sido reconocido reiteradamente en la historia de la psicología. Aún, para William James134 la mayor parte de los hábitos humanos fueron una vez acciones
voluntarias y afirma que “el hábito disminuye la atención consciente con la que realizamos nuestros actos, una afirmación que está de acuerdo con la teoría que se propone arriba. Asimismo, nos valemos en la presente teoría, porque recientemente los psicólogos han prestado atención a la distinción entre los
131 Es decir, este mecanismo es específico a la especie humana sólo en la medida en que ésta es capaz de tratar las
complejidades del lenguaje. Asimismo, pueden haber diferencias individuales en relación al nivel de las habilidades de los aprendices.
132 La satisfacción de impulsos o motivos por sus consecuencias. 133 Como parece que lo asume la teoría tradicional del operante.
procesos “controlados” y procesos “automáticos”. El primero, es un proceso controlado como activado bajo el control del sujeto y sumido a su atención, mientras que el segundo, es un proceso “automático” que casi siempre se activa en respuesta a una configuración particular de entrada (in put), en la que el in put puede ser generado externa o internamente e incluyen el contexto general de la situación y que es activado automáticamente sin necesitar del control activo o la atención del sujeto. Además, cualquier proceso automático nuevo requiere una cantidad apreciable de adiestramiento regular y una vez aprendido, un proceso automático es difícil de suprimir, modificar o dejar de lado. Uno no puede dejar de notar que los atributos de un proceso automático son también característicos de las fases posteriores de la performance lingüística, por cierto de la performance en lengua materna y también de la performance altamente competente en una segunda lengua.
Por lo dicho líneas arriba, probablemente la mayor dificultad en confirmar una teoría como la que se está proponiendo aquí surgirá en la proposición que las fases tempranas del aprendizaje de cualquier acto que involucra a destrezas implica una selección consciente de un conjunto de respuestas alternativas. Si estudiamos al niño de dos años en sus primeras etapas de aprendizaje de su lengua, no tenemos acceso o tenemos muy poco acceso a información sobre si las elecciones son conscientes o sobre la base cognitiva de cualquiera de sus elecciones. Podemos observar si las respuestas son más lentas o más titubeantes, por ende, menos automatizadas que en etapas posteriores. Podríamos también observar la similitud de las situaciones en las que se emiten respuestas particulares. Por tal razón, en el presente es simplemente una hipótesis las afirmaciones que hay elecciones conscientes involucradas en las respuestas lingüísticas de la primera infancia. Probablemente, si prestamos atención a las primeras fases del aprendizaje de una segunda lengua en un ambiente educativo formal y aún en ambientes informales de segunda lengua, como cuando una persona se encuentra entre personas que hablan la segunda lengua, encontraremos que las respuestas lingüísticas iniciales son elecciones conscientes basadas en información, aunque parcial e incompleta, de qué respuestas serian eficaces comunicativamente en un ambiente particular. En un ambiente educativo
formal, se le habría presentado al alumno un número de respuestas alternativas (palabras o frases) de las cuales tiene que seleccionar. En el ambiente informal, el aprendizaje tiene que valerse de observaciones de palabras y expresiones que parecen que son útiles y eficaces para los hablantes de la lengua que el aprendiz está tratando de dominar.135
9. OPERACIÓN DIFERENCIAL DEL APRENDIZ EN SITUACIONES DE