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Chapter 2 Granular Material State Solver Algorithm

2.5 Simulation Validation

Resultados Tabla 2

Prueba de Kolmogorov-Smirnov de bondad de ajuste

Kolmogorov-Smirnova Estadístico Sig. Académico ,120 ,125 Social ,080 ,075 Emocional ,110 ,006 Familiar ,136 ,000 Físico ,082 ,068 No consumidores ,084 ,007

Consumo de bajo riesgo ,136 ,007

Consumo de riesgo ,057 ,000

Consumo perjudicial ,132 ,001

Dependencia probable ,120 ,001

* p > 0,05

a. Corrección de Lilliefors

De acuerdo con la Tabla 2, se observa que los puntajes alcanzados por los sujetos en las dimensiones de autoconcepto y los patrones de Consumo de alcohol presentan índices significativos menores a 0,05 (p<0,05), lo que significa que los datos no se asemejan a una distribución normal. De acuerdo con los resultados de la Prueba de Kolmogorov-Smirnov con corrección de Lilliefors, se rechaza la hipótesis de normalidad de los datos, por lo cual se decide aplicar pruebas no paramétricas para el contraste de la hipótesis.

Tabla 3

Dimensiones del autoconcepto por género

Autoconcepto n X Mdn U p Académico Hombres 160 6.15 6.40 11654.50 .002 Mujeres 169 6.92 7.10 Social Hombres 160 7.17 7.11 12545.00 .215 Mujeres 169 7.59 7.61 Emocional Hombres 160 6.02 6.57 11377.50 .023 Mujeres 169 5.14 5.16 Familiar Hombres 160 6.22 6.35 12729.50 .115 Mujeres 169 6.18 6.24 Físico Hombres 160 7.43 7.53 12484.50 .101 Mujeres 169 7.01 7.36 p > 0,05

En la tabla 3, según la prueba U de Mann-Whitney podemos observar que el autoconcepto académico presenta una diferencia significativa entre hombres y mujeres (U=11654.50, p=.002). Por otro lado el autoconcepto emocional presenta también diferencias significativas respecto del género (U=11377.50, p=.023). Las dimensiones social, familiar y física por su parte no presentaron diferencias significativas respecto del género.

Tabla 4

Patrones de consumo de alcohol

Patrón de consumo de alcohol N° %

No consumidores 45 13.6

Consumo de bajo riesgo 127 38.6

Consumo de riesgo 87 26.4

Consumo perjudicial 45 13.8

Dependencia probable 25 7.6

Total 329 100

La Tabla 4 describe los patrones de consumo de alcohol propuestos por el instrumento, observándose una predominancia del Consumo de bajo riesgo con un 38.6%, seguido de un Consumo de riesgo con 26.4%, un 13.8% de Consumo perjudicial y un 7.6% de Dependencia probable.

Tabla 5

Patrones de consumo por género

Género

Patrón de consumo Masculino Femenino Total

N % N % N %

No consumidores 21 12.3 24 15.1 45 13.6

Consumo de bajo riesgo 67 39.1 60 37.9 127 38.6

Consumo de riesgo 46 26.9 41 26.0 87 26.4

Consumo perjudicial 23 13.5 22 14.0 45 13.8

Dependencia probable 14 8.2 11 7.0 25 7.6

Total 171 100 158 100 329 100

X2=4.97 p<0.05

Como se observa en la prueba de Chi cuadrado (X2=4.97) de la tabla 5, los patrones de consumo de alcohol en hombres y mujeres presentan diferencia significativa (P<0.05). El 26.9% de hombres presentaron un Consumo de bajo riesgo, frente a un 37.9% en las mujeres. Por otro lado un 26.9% de hombres presentan Consumo de riesgo, frente a un 26% por parte de las mujeres.

Tabla 6

Prevalencia de consumo de alcohol por género

Total

Género

Prevalencia Masculino Femenino

N % N % N % X² P

de Vida 284 86.4 147 44.7 137 41.7 X² = 1.04 P>0.05 de Año 222 67.5 118 35.8 104 31.7 X² = 3.07 P>0.05

de Mes 66 20.2 38 11.5 28 8.7 X² = 0.21 P>0.05

p<0.05

La tabla 6 según la prueba de Chi cuadrado (X²=1.04) (X²=3.07) (X²=0.21) muestra que no existen diferencias significativas en las Prevalencias de Vida, Año y Mes de los estudiantes universitarios respecto del género, (P>0.05). Sin embargo, los hombres presentan porcentajes más elevados que las mujeres en todos los casos.

Tabla 7

Relación entre el autoconcepto académico y los patrones de consumo de alcohol

No consumidores Consumo de bajo riesgo Consumo de riesgo Consumo perjudicial Dependencia probable Rho Spearman ,077 072 075 -,086 -080 Académico Sig. ,128 ,225 ,240 ,062 ,121 N 329 329 329 329 329 *p < 0,05

En la tabla 7, según el Rho de Spearman, se observa que no existe relación estadísticamente significativa (p>0,05), para el Autoconcepto académico respecto de los Patrones de consumo de alcohol.

Tabla 8

Relación entre el autoconcepto social y los patrones de consumo de alcohol

No consumidores Consumo de bajo riesgo Consumo de riesgo Consumo perjudicial Dependencia probable Rho Spearman -083 -286* 280* -,233* -,080 Social Sig. ,082 ,012 ,041 ,027 ,052 N 329 329 329 329 329 *p < 0,05

En la tabla 8, según el Rho de Spearman se observa una relación estadísticamente significativa entre el Autoconcepto social y los Patrones de consumo de alcohol, específicamente entre la Dimensión Social y el Consumo de bajo riesgo con un valor medio de correlación de - 0,286, es decir, que a mayor autoconcepto social, menor Consumo de bajo riesgo. Por otra parte se observan correlaciones significativas con los patrones Consumo de riesgo 0,280 y Consumo perjudicial -0,233, valores correspondientes a un nivel bajo y medio de correlación respectivamente, lo cual implicaría que a mayor autoconcepto social, mayor Consumo de riesgo y menor Consumo perjudicial.

Tabla 9

Relación entre el autoconcepto emocional y los patrones de consumo de alcohol

No consumidores Consumo de bajo riesgo Consumo de riesgo Consumo perjudicial Dependencia probable Rho Spearman ,090 ,094 -,075 -,085 -,096 Emocional Sig. ,270 ,212 ,135 ,075 ,078 N 329 329 329 329 329 *p < 0,05

En la tabla 9 según el Rho de Spearman, se observa que no existe relación estadísticamente significativa (p>0,05), para el Autoconcepto emocional respecto de los Patrones de consumo de alcohol.

Tabla 10

Relación entre el autoconcepto familiar y los patrones de consumo de alcohol

No consumidores Consumo de bajo riesgo Consumo de riesgo Consumo perjudicial Dependencia probable Rho Spearman ,070 ,070 -,210* -,080 -,095 Familiar Sig. ,181 ,154 .047 ,083 ,075 N 329 329 329 329 329 *p < 0,05

En la tabla 10, según el Rho de Spearman, se observa una relación estadísticamente significativa (p<0,05) entre el Autoconcepto Familiar y los Patrones de consumo de alcohol, específicamente con el Consumo de riesgo con un valor negativo y de -0,210, que implica un nivel bajo de correlación, lo cual indica que a mayor autoconcepto familiar, menor Consumo de riesgo.

Tabla 11

Relación entre el autoconcepto físico y los patrones de consumo de alcohol

No consumidores Consumo de bajo riesgo Consumo de riesgo Consumo perjudicial Dependencia probable Rho Spearman ,216* -,280* ,197* -,096 -,088 Físico Sig. ,000 ,003 ,004 ,058 ,069 N 329 329 329 329 329 *p < 0,05

En la tabla 11 según el Rho de Spearman, se observa una relación estadísticamente significativa (p<0.05) entre el Autoconcepto físico y los Patrones de consumo de alcohol, específicamente con los patrones de No consumidores 0.216, Consumo de bajo riesgo -0.280 y Consumo de riesgo 0.197, con niveles de correlación bajos y medios. Esto indica que a mayor Autoconcepto físico, mayor ausencia de consumo, menor Consumo de bajo riesgo y mayor Consumo de riesgo.

Discusión

El presente estudio ha permitido verificar la relación existente entre el Autoconcepto como constructo multidimensional y los Patrones de consumo de alcohol, por lo que se acepta la hipótesis del investigador. Los resultados según el índice rho de Spearman, muestran correlaciones significativas positivas y negativas en tres de las cinco Dimensiones del autoconcepto, correspondientes a la social, familiar y física, respecto de dichos Patrones de consumo, con índices que varían de 0,197 a 0,286, es decir, con niveles de correlación bajos y medios.

De manera específica se ha encontrado una correlación inversa entre la Dimensión Social y los patrones Consumo de bajo riesgo y Consumo perjudicial, así como una relación directa con el patrón Consumo de riesgo. Resultados similares a estos se han encontrado en Calero, Schmidt y Bugallo (2016), donde se observó que una autopercepción positiva en dominios referidos a la esfera social se asocia a un mayor consumo de alcohol. Según Lahire (2007), esto puede deberse al incremento de las interacciones sociales en la etapa de la adolescencia, tanto con personas del mismo sexo como con las del sexo opuesto, con el fin de responder a la búsqueda de pertenencia hacia un grupo, así como una definición personal.

Existe por otra parte, una correlación significativa inversa y de nivel bajo entre la dimensión familiar y el patrón Consumo de riesgo con un índice de -0,210. Para Lloret (2001), la familia, como contexto socializador primario del individuo, es el elemento central, más importante tanto a nivel de intervención, como preventivo, en relación al consumo de drogas y desempeña un papel importante en el desencadenamiento de conductas de consumo, de abuso, y de adicción (Johnson, como se citó en Lloret, 2001), se puede afirmar entonces que los procesos de socialización familiar destacan su importancia

al ser la base de predisponentes tales como las actitudes, la personalidad, el autoconcepto, los valores, y en última instancia las habilidades de comunicación.

Se ha encontrado también que la dimensión física del autoconcepto ha correlacionado directa e inversamente con los patrones de No consumidores, Consumo de bajo riesgo y Consumo de riesgo con valores de -0,216; -0,280 y 0,197 respectivamente, correspondientes con niveles bajos y medios de correlación. En un estudio realizado por Moreno et al. (2009) tras distintos análisis de correlación, univariantes, multivariantes y de regresión, se reveló que el autoconcepto físico presentaba relaciones con el género, el consumo de tabaco y alcohol, así como con la práctica físico-deportiva.

También se han evidenciado diferencias significativas entre las dimensiones del Autoconcepto y el género, específicamente en las dimensiones académica y emocional. Respecto de la primera dimensión se observó que las mujeres presentaron puntuaciones más altas que los hombres, estos resultados concuerdan con los encontrados por Alcántara (2012) estudio realizado en estudiantes de preparatoria de 15 a 20 años. Según este autor, dicho fenómeno podría deberse a la influencia cultural sufrida por las mujeres, viéndose éstas más comprometidas a cumplir con sus tareas mientras que a los hombres se les adjudica un mayor sentido de rebeldía, lo que se traduciría en el desentendimiento de sus deberes, sobre todo en las edades mencionadas. En lo concerniente al autoconcepto emocional, los hombres presentaron medidas más altas, resultados que también concuerdan con el mencionado estudio. Según el mismo investigador, esto podría indicar que durante la adolescencia las jóvenes poseen un menor grado de adaptación personal hacia circunstancias nuevas lo que se relaciona con estados de ansiedad o inestabilidad emocional.

Aunque en este estudio no se encontraron diferencias de la dimensión física respecto del género, diversos estudios señalan diferencias, obteniendo resultados significativamente más elevados los hombres (Malo et al., 2011). Este fenómeno se debe posiblemente a que las mujeres son más estrictas con su imagen en edad adolescente, en comparación con los chicos, concediéndole más importancia a su aspecto externo.

Respecto a los Patrones de consumo de alcohol, específicamente en lo relacionado al Consumo de riesgo o perjudicial, el presente estudio ha encontrado que un 40.2% de los evaluados presentan dichos patrones, mientras que un 52.2% de estudiantes no consume alcohol o tiene un consumo de alcohol que no representa ningún riesgo para su salud. Resultados similares se han encontrado en el estudio llevado a cabo por la CAN (2012), en el que se encontró que un 25,1% de universitarios presentaba un Consumo de riesgo o perjudicial en nuestro país. Dicho de otra forma, entre los estudiantes de Perú que declaran consumo de alcohol, uno de cada cuatro de ellos pueden ser considerados como bebedor en riesgo o con uso perjudicial. Respecto a la Dependencia probable de alcohol se ha obtenido resultados de un 7.6% con dicho patrón de consumo. Los universitarios evaluados en Perú presentan un 10,5% de signos de dependencia derivados del consumo.

En lo relacionado con el género de los estudiantes respecto de los patrones de consumo, el presente estudio ha evidenciado una diferencia significativa entre hombres y mujeres. De la misma forma en el estudio de la CAN (2012), se compararon los porcentajes de estudiantes hombres y mujeres con uso riesgoso o perjudicial de alcohol, pudiéndose observar que en todos los países estudiados, incluido el Perú, los porcentajes de estudiantes en dicha condición son mayores entre los hombres que entre las mujeres, aunque en ambos grupos los estudiantes de Perú son los que presentan las menores cifras.

De otro lado, respecto a la Prevalencia de consumo de alcohol, se debe aclarar, como se hizo en el objetivo de investigación correspondiente, que el empleo de datos de prevalencia en el presente estudio, responde a poder identificar a aquellas personas con un Consumo de riesgo o perjudicial más aproximado a la realidad, ya que el instrumento AUDIT, por tratarse de una prueba de screening práctica, no es capaz por sí mismo de revelar tales informaciones y más aún, si la aplicación del mencionado instrumento no va acompañada de una evaluación clínica completa (Babor et al., 2001). De esta forma se ha podido encontrar prevalencia de vida de 86.4%, una prevalencia de año de 67.5% y un 20.2% de prevalencia de mes. Resultados similares a los anteriores se han encontrado en el Informe Regional de la CAN (2012) en población universitaria, el cual presentó resultados para los tres principales indicadores de uso de alcohol. En dicho informe se destaca el hecho de que el 87,5% de los estudiantes de la muestra declaró haber consumido alcohol alguna vez en la vida, el 71,9% el último año, mientras que el 46,8% declaró haber consumido alcohol en el último mes. En el estudio realizado por Alcántara (2012), con estudiantes de preparatoria, se observan también similitudes con las mediciones mencionadas, con una prevalencia de vida que supera a las tres cuartas partes de los evaluados (78.6%), una prevalencia año que abarca a más de la mitad (58.6%) y una prevalencia de mes con resultados alrededor de la tercera parte (41%).

Por otra parte, no se ha encontrado relación entre las prevalencias de consumo respecto del género, resultados que coinciden con los encontrados por Alcántara (2012), que muestra queno se reportaron diferencias significativas en cuanto a las prevalencias de consumo de alcohol por género lo cual indica que las mujeres comienzan a beber de manera similar a los varones.

Conclusiones

Primera. Los resultados obtenidos demuestran que existe una correlación

estadística significativa entre el Autoconcepto y los Patrones de consumo de alcohol, aceptando de ésta manera la hipótesis del investigador. Específicamente se han encontrado correlaciones significativas positivas y negativas en tres de las cinco dimensiones del Autoconcepto, correspondientes a la Social, Familiar y Física, respecto de dichos Patrones de consumo, con niveles de correlación bajos y medios.

Segunda Se ha evidenciado diferencias significativas entre las dimensiones

del Autoconcepto respecto del género de los estudiantes, específicamente en las dimensiones Académica y Emocional.

Tercera. En cuanto a las frecuencias en los Patrones de consumo de alcohol

se ha encontrado que más de la tercera parte de los estudiantes presentan un Consumo de bajo riesgo, seguidos por un Consumo de riesgo que sobrepasa la cuarta parta de los evaluados.

Cuarta. Existe una relación significativa entre los Patrones de alcohol y el

género de los estudiantes, presentando los hombres un mayor Consumo de riesgo.

Quinta. No se encontraron diferencias significativas entre la Prevalencia de

vida, año y mes respecto del género en estudiantes, sin embargo, los hombres presentan porcentajes más altos en todos los casos.

Sugerencias

Primera. Realizar más investigaciones respecto de la correlación directa entre

el Consumo de riesgo y las dimensiones Social y Física del Autoconcepto en adolescentes universitarios, población en donde se presenta con más frecuencia este fenómeno contradictorio, según diversas investigaciones. Lo anterior puede brindar nuevas perspectivas en el desarrollo de talleres o actividades de prevención que promuevan en los diversos agentes educativos una mayor adaptación y desarrollo personal.

Segunda. Desarrollar en nuestro medio un mayor número de investigaciones

sobre la relación entre los Patrones de consumo de riesgo y conceptos tales como la autoeficacia, la autoestima, la autoaceptación, entre otros similares, ya que la adolescencia como etapa crucial para la formación de una identidad única y propia, más allá de las dificultades que pudiese presentar, ofrece un abanico de posibilidades para el desarrollo pleno del adolescente.

Tercera. Sería conveniente ampliar este tipo de investigaciones a adultos, por

ser este tipo de estudios escasos en estas poblaciones, todo ello teniendo en cuenta que la consolidación de una identidad firme y estable va más allá de la etapa adolescente.

Cuarta. Ya que los estudios epidemiológicos tienen como objetivo principal,

analizar el proceso de salud-enfermedad en las poblaciones, es importante realizar una actualización constante de tales datos en

nuestro medio, ya que según se ha observado en diversas investigaciones a nivel nacional, tales mediciones a pesar de no cambiar de manera radical, sí presentan cambios, en algunas ocasiones importantes.

Quinta. Desarrollar Programas de prevención y promoción eficaces

relacionados al tema, con el fin de evitar conductas de riesgo en los adolescentes de nuestra comunidad educativa.

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