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Las dimensiones de la función tutorial se circunscribe a la dimensión personal, dimensión

interpersonal, académica y social (Carcaño, s/f).

a) Dimensión personal.

Propone acompañar al estudiante en su proyecto vital, atendiendo a diferentes aspectos

institución. Lázaro (2008) dentro de la asesoría personal, considera una de carácter

informativo y orientador acerca de intereses y expectativas que el alumnado plantea sobre

sus estudios y otra mucho más vinculada con aspectos íntimos personales. (Haya, Calvo

Rodríguez, 2013, p. 1001)

Carácter informativo y orientador, está orientado a establecer un clima de confianza y de dialogo entre el tutor y el grupo de estudiantes (Pulido, s/f). Así mismo para la

consolidación de habilidades sociales: normas de cortesía, conductas asertivas,

afianzamiento de las propias convicciones, superación de la presión del grupo, entre otras

(Junta de Andalucia, s/f)

Aspecto intimo personal, en la cual el tutor pretende conocer la situación de cada estudiante, con la finalidad de afianzar su autoestima, su sentido de responsabilidad; así

también animándole a asumir retos y permitir que demuestren sus emociones (Argüís,

2001, Citado por Hernández, 2014) b) Dimensión interpersonal

Promover el diálogo, la colaboración y solidaridad en el grupo, padres de familia, docentes

y autoridades, con el fin de generar una convivencia más armónica (Carcaño, s/f ). En ese

mismo sentido el tutor precisa conocer a sus alumnos lo mejor posible en las diferentes

facetas que conforman su personalidad, así como de servir de nexo de unión entre la

familia y el centro por un lado, y por otro, entre los profesores que atienden a un mismo

grupo de alumnos (Junta de Andalucia, s/f). En esta dimensión el profesor analiza y toma

en cuenta aspectos como el ambiente de trabajo que prevalece en el aula, el estilo de

comunicación que establece con sus alumnos, así como los problemas que surgen en el

Ambiente de aprendizaje. “Un ambiente de aprendizaje es un entorno físico y psicológico

de interactividad regulada en donde confluyen personas con propósitos educativos” (p. 2), lo que evidencia la necesidad de contar con un ambiente educativo que promueva el

aprendizaje y, por ende, el desarrollo integral de los niños y niñas. (Herrera, 2006, citado

por Castro & Morales, 2015)

Estilo de comunicación. El estilo comunicativo de los profesores engloba cuatro

dimensiones: el grado de claridad de las expresiones producidas por el profesor, su grado

de cercanía psicológica con los estudiantes, su grado de asertividad o control activo de

contenidos y acciones de la clase, el grado de receptividad frente a los intereses y

necesidades de los estudiantes (McCroskey et ál. 2006, citado por Camargo & Hederich,

2007)

Gestión de conflictos. La gestión de conflictos está relacionado con la negociación y mediación y el tratamiento pedagógico de los conflictos (Pantoja, 2005). En cuanto a la

negociación y mediación, Echevarria (2004, citado por Pantoja, 2005) señala que la

negociación es un una característica de la acción tutorial, más en el sentido de persuadir y

menos en el de convencer. Existen dos tipos básicos de negociación: la colaborativa y

competitiva. La colaborativa pretende buscar soluciones tomando en cuenta las demandas

de los involucrados, es la más usada en los centros educativos, por cuanto existe un

vínculo afectivo. La competitiva pone en relevancia los intereses del docente y éste

negocia el conflicto abusando en cierta forma de su posición de superioridad, y el

estudiante se ve obligado a aceptar dicha negociación (Pantoja, 2005). El proceso mediador

supone la presencia de una persona que actúa imparcialmente neutralizando las actitudes y

comportamientos derivados de un conflicto. Es frecuente en algunas escuelas que sean los

propios estudiantes que cumpla este rol, propiciando cierta autonomía en el grupo para

perfil del tutor se amplía puesto que a él corresponde: “estar atento a la evolución de sus

tutorados, predispuesto al entendimiento interpersonal, dispuesto a la comunicación y

cooperación con el alumnado y profesorado y demostrar un comportamiento orientado

hacia el grupo ". También “encuadra el clima de afecto y confianza de respeto hacia él, así

como su forma de resolver los pequeños conflictos a través de la reflexión sobre los

hechos”. (Echeverría, 2004, citado por Pantoja, 2005. p.11)

c) Dimensión académica

En el Programa Síguele, caminemos juntos, señala que la tutoría académica es una acción

inherente a la práctica docente que se realiza a través de un conjunto sistematizado de

acciones educativas centradas en el estudiante, es decir, el profesor realiza la acción

tutorial mediante una serie de acciones para facilitar los aprendizajes y ser mediador entre

el ambiente escolar y el alumno. La intervención tutorial debe partir de las necesidades

académicas que requiere cada alumno, por lo anterior, es necesario orientarla en dos

sentidos: preventivo y metodológico.

En una situación preventiva, la tutoría académica busca identificar los factores de riesgo que influyen en el rendimiento escolar de los estudiantes. Esto posee un carácter

preventivo ya que al acompañar al estudiante y escucharlo, se sientan las bases para

orientar su desarrollo, en caso de que se presente una problemática, una relación cercana

tutor-estudiante permitirá detectarla tempranamente y actuar en forma oportuna.

Se enfoca a proporcionar a los alumnos una serie de ajustes metodológicos en función de sus necesidades académicas específicas, ya que en algunos casos los jóvenes pueden

presentar problemas para aprender de la misma forma que el resto de sus compañeros. Tal

vez requieran:

 Ayudas distintas

 Mayor número de estrategias, técnicas y recursos de aprendizaje

d) Dimensión social

El objetivo de esta dimensión es que el profesor tutor responda a aquellas necesidades

relacionadas con el contexto familiar y social de sus alumnos que estén interfiriendo en su

formación. (Lucia, Mendoza, Auces, s/f)

El relación al contexto familiar, el tutor contribuye al establecimiento de relaciones fluidas y cordiales entre la escuela y los padres de familia, ayudando a implicarlos

positivamente en actividades de apoyo para lograr los aprendizajes en los tutorados e

informándoles permanentemente en aspectos que afecten la educación de sus hijos (Fresco

y Segovia, 2001)

En el contexto social, el tutor debe conocer la dinámica interna de su grupo de tutorados, estimularlos para que planteen necesidades, expectativas y problemas, así como el

planteamiento de soluciones y líneas de actuación; conocer la actitud del grupo frente al

trabajo en la escuela y mejorar su motivación e interés y el desarrollo de estrategias de

actuación basado en valores sociales y de convivencia. No menos importante es conocer

individualmente a cada tutorado con la visión de orientarlos para una mejor integración al

grupo (Fresco y Segovia, 2001).

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