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3 : A Skilled ECCE Workforce

In document Early Childhood Care and Education (Page 106-111)

Ongoing quality development in policy, infrastructure and service provision

Objective 4. 3 : A Skilled ECCE Workforce

Para Bion, la presencia de la consciencia, como la entendía Freud, “órgano sensorial para la percepción de la cualidades psíquicas”, permitirá indicar la forma en que el bebé

está teniendo experiencias de sus momentos vitales iniciales, sin embargo no resuelve de manera satisfactoria el cuestionamiento por la forma de elaboración de estas experiencias en pensamiento, ya que no cuenta con lo que llamó Función Alfa, la función que es capaz de transformar los elementos sensoriales en elementos disponibles para el sueño y el pensamiento. La función alfa la porta en ese momento la madre, quien con su capacidad de ensueño (reverie) puede ser depositaria de los elementos evacuados del bebé, transformarlos y regresarlos a él con una mayor comprensión y capacidad de tolerarlos

Esto favorece la apropiación de dicha función por parte del bebé y establece una diferenciación entre lo consciente y lo inconsciente de manera gradual, a través de lo que llamó barrera de contacto. Bion dice:

“Utilizando el término “conciencia” en este sentido restringido, [el sentido dado por

Freud] es posible suponer que esta conciencia obtiene “datos sensoriales” del self,

pero no existe una función alfa que los convierta en elementos alfa y que permita por lo tanto una capacidad de ser consciente o inconsciente del self. La

personalidad del niño por sí misma es incapaz de utilizar los datos de los sentidos, y tiene que evacuar esos elementos en la madre, y confiar en ella para hacer todo cuanto sea necesario para convertirlos en una forma adecuada que le permita al

niño utilizarlos como elementos alfa.” (Bion, 2006, Pág. 159)

Cuando el bebé tiene las percepciones desde la consciencia, aún se trata de una

“consciencia rudimentaria” que no tiene relación con lo inconsciente, que tendrá aparición

con la generación de la función alfa que se va introyectando en la relación con la madre, por medio de la identificación proyectiva realista.

En este proceso que se viene describiendo de la emergencia del aparato para pensar por la aparición de los pensamientos, tiene lugar fundamental el vínculo entre la madre y el niño. Uno de los mecanismos que se da entre ellos es la identificación proyectiva normal, es la forma como el niño tiene de desembarazarse de los elementos que necesita evacuar de la experiencia emocional de frustración o desagrado. Lo hace inicialmente como una forma de comunicación con la madre, depositando estas molestias en la madre, quien puede transformarlos, con su propio aparato para pensar y retornarlos tolerables a la experiencia del niño.

Cuando la experiencia se da en este nivel adaptativo entre la madre y el niño, Bion considera que es una condición normal del desarrollo. Cuando la identificación proyectiva se da de manera cada vez más frecuente y con fuerte creencia por parte del niño en su

propia omnipotencia, en su posibilidad de controlar al otro, se puede decir que él está

generando un “exceso” de la misma, como Bion señala que lo llama Melanie Klein. Si la

madre no tolera esto, puede causar perturbación en el desarrollo del aparato para pensar del bebé porque aquello que emite el niño se pierde en un vacío o siente que le regresa con mayor intensidad de la emitida, sin permitir el alivio para el que ha actuado el mecanismo.

Para el desarrollo de su teoría del pensamiento, Bion retomó conceptos de Freud relativos al inconsciente-consciente, principio de realidad-principio de placer, y de Melanie Klein, identificación proyectiva, splitting, formación de símbolos, haciendo una propuesta novedosa desde la noción del pensamiento y el aparato para pensar. Formula aquello que llama Teoría, apelando a concepciones de la ciencia, como un modelo de aproximación a la experiencia de la vida psíquica, que puede ser una representación de lo que sucede, sin dejar por fuera las posibilidades de lo que podría suceder y ampliar la Teoría misma; busca con esta teoría del pensamiento, que sea utilizada, por los psicoanalistas, para investigar la experiencia emocional y de consulta.

En relación con la propuesta anterior, Bion retoma toma el modelo del pecho y el bebé. El bebé trae la preconcepción del encuentro del pecho, en esa expectativa empieza su experiencia vital y al ocurrir la realización del encuentro, la concepción toma lugar. Lo que antes fue un conocimiento a priori del pecho, en el encuentro por la realización del contacto con el mismo, ocurre una concepción del pecho, dejando el vacío anterior para emerger esta primera experiencia emocional, que después se llamará Pecho.

Partiendo de estas concepciones, Bion llamará “pensamiento” propiamente, a la

conjunción de una preconcepción con una frustración, siguiendo este mismo modelo, es el no encuentro del pecho. El autor lo señala de la siguiente manera:

“El modelo que propongo es el de un bebé cuya expectación de un pecho entra en conjunción con la realización de la no existencia de un pecho para su satisfacción. Esta conjunción es experimentada como un no-pecho o un pecho “ausente” adentro. El próximo paso depende de la capacidad del niño para tolerar frustraciones: en particular depende de si la decisión es eludir la frustración o modificarla. Si la capacidad para tolerar la frustración es suficiente el “no-pecho” adentro deviene un

pensamiento, y se desarrolla un aparato para “pensar”.” (Bion, 2006, Pág. 153-154)

Bion establece relación entre esta propuesta que realiza y la que hizo Freud alrededor de los principios del funcionamiento mental. Indica que el principio de la realidad, al frustrar la experiencia de realización del bebé, desarrolla la capacidad de

pensar, como una forma de sostener el aparato psíquico entre el momento de la frustración por el deseo insatisfecho y el instante en que podrá suceder la realización que si satisfaga. Cuando la tolerancia a la frustración es baja, se considera la posibilidad de evadirla o modificarla a través de los mecanismos de defensa.

Cuando el niño tiene la experiencia frustrante de no tener el pecho, tolerar la frustración implica que pueda unir la realidad al placer. Capta la realidad porque está buscando la satisfacción. La tolerancia a la frustración mantiene el estado expectante, no solamente genera el pensamiento con la ausencia sino que mantiene la apertura. No se quiere al objeto concreto, sino la búsqueda de la satisfacción.

Siguiendo esta vía del funcionamiento psíquico, lo que ha sido vivido como experiencia de frustración no consigue hacerse pensamiento y amenaza la estabilidad psíquica, buscándose vías de evacuación, favoreciendo el fortalecimiento de la identificación proyectiva, perturbando el desarrollo del aparato para pensar y generando confusión entre los pensamientos y la frustración. Bion lo dice así:

“El resultado final es que todos los pensamientos son tratados como si fueran indistinguibles de los objetos malos internos; se siente que la máquina apropiada es, no un aparato para pensar los pensamientos, sino un aparato para librar a la psiquis de la acumulación de objetos malos internos. El punto crucial está en la decisión

entre modificar o eludir la frustración.” (Bion, 2006, Pág. 155)

Además de la confusión señalada, la ausencia del objeto, su no aparición, va generando confusión entre el objeto y el sujeto, la diferenciación se hace difícil y la vivencia de la experiencia emocional de frustración cada vez más intolerable. Bion dice:

“En la medida en que el espacio y el tiempo son percibidos como idénticos a un

objeto malo que es destruido, es decir, como un no-pecho, la realización que debiera entrar en conjunción con la preconcepción no está disponible para completar las condiciones necesarias para la formación de una concepción. El predominio de la identificación proyectiva confunde la distinción entre el self y el

objeto externo. Esto contribuye a la ausencia de cualquier percepción de dualidad, desde que esta percepción depende del reconocimiento de una diferencia entre

sujeto y objeto.” (Bion, 2006, Págs. 155-156)

En los casos que la tolerancia a la frustración es suficiente, el aparato para pensar empieza a desarrollarse y se abre la posibilidad de aprender de la experiencia. Pero cuando la experiencia frustrante no produce la necesidad de evacuar y sigue predominando sobre el principio de realidad, se desarrolla la omnipotencia como vía de lidiar con la emoción. De

la mano de esta viene la omnisciencia, que impide que ocurra aprendizajes y mantiene la falta de diferenciación entre lo verdadero y lo falso, la confusión ocurre en los juicios sobre la realidad. Bion lo describió de la siguiente forma:

“La omnisciencia substituye la discriminación entre lo verdadero y lo falso, por la afirmación dictatorial de que una cosa es moralmente correcta y otra equivocada. La suposición de omnisciencia que niega realidad asegura que la moral así

engendrada sea una función de la psicosis.” (Bion, 2006, Pág. 157)

In document Early Childhood Care and Education (Page 106-111)