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Table 7.1 Implementation Schedule for ECCE, First Phase 2005–

In document Early Childhood Care and Education (Page 154-160)

El objeto masculino tiene dos caras que están separadas, un lado cercano e idealizado de objeto ausente: el esposo y, anteriormente, el padre; y un lado alejado, puesto por fuera, en los hombres de la calle que pueden ser delincuentes, ladrones, criminales, todo hombre desconocido puede ser un peligroso criminal. Las partes malas de los hombres de la

familia están puestas en los otros hombres. Los hombres “amados” son así los únicos que

existen y los otros se hacen invisibles, desaparecen, solo percibe la presencia los queridos, que captan toda su atención y determinan todo su actuar.

Xiomara:… vieras que en estos días mi mamá estaba en la cocina y yo me acerqué y me dice “he pensado que si tu hubieras seguido con Juan estarían muy bien, él es tan inteligente y emprendedor y tu tan metódica y hogareña, que se hubieran entendido muy bien”… y yo me quedo pensando si será así…

Yo: Pero fíjate que es como si tu mamá desconociera todo lo que pasó, la forma en que él usó “su inteligencia y su emprendimiento”…

Xiomara: (asiente)

Yo: Lo mismo que te pasa a ti, que desconoces a veces lo que sucedió con él. Xiomara: Si… a veces es como si no hubiera pasado nada… no sé, Andrés, no me siento con la fuerza para hacerlo, para soltarlo… (Sesión 9, Abril de 2013)

Cuando el padre o Juan se acercan, renace la ilusión del ideal, la proximidad

mantiene activa la imagen ideal del reencuentro familiar, la posibilidad del “todos-juntos- de-nuevo”. En esos momentos se hace difícil pensar en sesión, no se abre espacio a

considerar la historia, sino que todo el pasado del esposo y sus fallas, el padre y sus fallas, queda borrado, taponado por la ilusión. Cuando ellos se acercan demasiado, Xiomara no quiere pensar, prefiere la obnubilación que produce la cercanía del objeto que la noción de estar separada de él. No puede pensar que hay distancia, no puede pensar que el objeto se acerca por sus propias motivaciones, quiere pensar que se vuelve a armar el ideal y que aquello que normativamente ella considera que debe suceder en la familia, es lo que él pretende que suceda.

Andrés:…de hecho las últimas sesiones, cuando precisamente estuvo acercándose

tanto Juan, yo sentí que no pasaba mucho, que cuando quería proponerte pensar sobre ciertos aspectos de lo que ahí sucedía tu desviabas el tema, como si no quisieras pensar en ello sino más bien dejar que pasara… pero después del remezón

de la firma de los papeles y de que quedó frente a ti el asunto de la separación nuevamente se empezó a mover la posibilidad de pensar lo que estaba pasando… Xiomara: Si, un poco, cuando estaba compartiendo con Juan y la niña, que él nos recogía y eso, yo sentía que todo estaba bien… (Sesión 2, Septiembre de 2012)

En este momento del tratamiento cuando consigue reconocer y tener visos de la posibilidad de que el objeto falle y que eso implicaría dejarlo ir, se siente profundamente amenazada. Las realidades vinculadas con su propio padre y con su esposo, se yuxtaponen:

“No es justo que no responda, ya es hora”, señala en una de las sesiones y la construcción

misma de la enunciación deja opaco si se refiere al padre de su hija o su propio padre. Se

percibe rabia con el objeto porque no responde como “debe”, pero tampoco consigue

dimensionar que falla, cuando se acerca a la experiencia de dejar ir al objeto porque falla, de reconocer que puede tomar distancia por sus errores, el temor a la separación es tanta que no consigue dejarlo ir, devuelve la falta de valoración sobre si y no permite que se vaya

“bien ido”. El objeto falla, pero es preferible uno así que su ausencia. La ausencia destruiría

su propia existencia. Se acoge al “debe”, a lo normativo como forma de sobrevivencia, esto

impide el encuentro con la realidad, la mantiene en el ideal y en la posibilidad de que en cualquier momento ocurra. El ideal es natural a la vida misma, no se concibe que no lo sea y si pudiera serlo, lo inadecuado es el Self y por lo cual el objeto prefiere no llegar o irse.

Se siente responsable por las consecuencias de las acciones del objeto. Por ejemplo, cuando toma la fuerza para denunciar a Juan por aliementos, para reclamar del objeto sus funciones, se siente responsable de las consecuencias que devengan sobre el mismo, sin conseguir notar que son los resultados de la acción de él mismo. Aparece la culpa, el temor profundo al daño que pueda causar a él y su hija, se asume responsable de lo que le ocurra. Está oscilante entre exigirle sus funciones y sentir que demanda de más y lo daña.

Xiomara: Pues lo que pasa es que ahora que lo denuncié por alimentos me preocupa un poco una cosa y es que no sé si sabes pero los meten a la cárcel si no cumplen. Y te imaginas a Carla con su papá en la cárcel, como un delincuente… yo, por supuesto, no quiero que ella lo vea así, entonces si el termina en la cárcel, la alejaría de él, no la llevaría por allá para nada. Eso era lo que me hacía dudar tanto de poner la denuncia, que no quería que fuera por mi culpa que dijera después que lo alejé de su hija o que ella me dijera que por mi, su papá terminó en la cárcel…

Yo: Es curioso, porque si él fuera a dar en la cárcel, como delincuente, como dices, sería por lo que ha venido haciendo, sin embargo sientes que serías tu la responsable…

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