Chapter 3 Methodology
3.3 Theoretical Framework
3.3.1 Social Constructionism
La industria del fitness en el continente Europeo, tal y como la conocemos en
la actualidad, tuvo un desarrollo diferente al experimentado en los Estados
Unidos, evolucionando de forma más tardía y por caminos diferentes.
Podríamos destacar, que la gran tradición deportiva y gimnastica de los
europeos iniciada a mediados del siglo XIX, permitió a finales del siglo XX, su
rápida expansión e integración en nuestro continente.
Para comenzar, tenemos que tener presente, que uno de los acontecimientos
que actuaron como catalizador de la popularización de la actividad física en el
siglo XIX, resultó ser la creación de la Young Men’s Christian Association
(YMCA), que fue fundada en Inglaterra en 1844 como iniciativa de la Iglesia
Católica para ayudar a la población que vivía en condiciones poco saludables
en las principales ciudades europeas en plena revolución industrial.
La revolución industrial provocó enormes cambios en la sociedad y sus hábitos
La vida rural cambio a un estilo de vida urbano, y la nueva vida de la ciudad,
requería menos movimiento y trabajo. Esto se tradujo en una disminución de
los niveles de actividad física de la población general provocando el aumento
de personas sedentarias (Almeida, 2004).
Por otro lado, y paralelamente, el deporte moderno también se origina en
Europa y más concretamente en Inglaterra de manera contemporánea al
movimiento gimnástico. Es la burguesía inglesa la que a través de la práctica
deportiva consigue delimitar un espacio social especialmente dirigido a los
jóvenes varones de clase media‐alta. Dichas prácticas se encontraban definidas
en el ámbito de las reglamentaciones federativas y en el marco de los clubes
deportivos de la época.
Resulta imprescindible destacar el papel desempeñado por las Public Schools y
especialmente por Thomas Arnold a la hora de hablar del origen y evolución
del deporte moderno.
Junto al desarrollo económico y tecnológico que tuvo Inglaterra a lo largo del
siglo XIX, aparece una nueva clase media que quiere invertir en educación para
mantener su posición social, es aquí donde los juegos y deportes son utilizados
por Arnold como herramienta de control de los jóvenes ingleses así como
parte de su formación moral y ética. Aunque no es hasta finales del siglo XIX
cuando el deporte se populariza y la clase trabajadora también accede a
nuevas disciplinas deportivas (Almeida, 2004).
Desde Gran Bretaña el deporte se extendió rápidamente a otros países, y se
introduce en los Estados Unidos gracias a los emigrantes británicos, pero los
americanos deseosos por tener su propia identidad, no sólo extendieron los
deportes británicos cómo el remo o el atletismo sino que crearon los suyos
perfeccionaron el deporte inglés, transformándolo en algo genuinamente
americano.
A finales del siglo XIX los Estados Unidos comenzaron a posicionarse como
potencia económica e industrial a nivel mundial lo que influyó enormemente
en su gran desarrollo a nivel deportivo, determinando de alguna manera el
éxito y difusión de la actividad física en todo el mundo (Rivero, 2003).
Paralelamente al desarrollo del sistema deportivo, en Europa también se
desarrolla el movimiento de la gimnasia moderna que tiene sus orígenes a
principios del siglo XIX a cargo de Pestalozzi en Suiza. Pronto este movimiento
es seguido por diversos autores de la época que trasladan esta filosofía a otros
países como Alemania en el caso de Guts Muths y a Dinamarca a manos de
Natchtegall. De esta manera a principios del siglo XIX, Suiza, Alemania y
Dinamarca contaban con los primeros gimnasios (Fernández, 2007).
Surgen entonces las escuelas alemana (Jahn), sueca (Ling) y francesa (Amorós)
con una visión educativa de la práctica deportiva incluyéndola como parte de
la formación de los jóvenes como elemento educador. Evidentemente los
ingleses también formaron a sus jóvenes en las escuelas pero a través de los
juegos y el deporte (Rivero, 2003).
Francisco Amorós influyó de forma decisiva en el sistema francés y en el
español. Tal fue la aceptación de su sistema que estos planteamientos
resultaron ser el único método oficial de instrucción gimnastica del ejército
galo. Uno de los mayores deseos del pedagogo hispano‐francés Amorós, era
hacer de la gimnasia un hábito social para todos los grupos de población,
introduciendo este sistema en el ámbito escolar (Fernández, 2007).
Las bases de este nuevo sistema se centraban en la utilización de
equipamientos y aparatos gimnásticos, introduciendo música y canciones a
educandos a través de un método de gimnasia higiénica, terapéutica y
rehabilitadora (Fernández, 2007).
La gran popularización de esta corriente, junto a otras circunstancias políticas y
sociales de la época, provoca que se establezcan los primeros gimnasios en
París, tanto con fondos gubernamentales (como el Gymnase Normal Militiare
et Civil de Grenelle) como con capital íntegramente privado (como el Gymnase
Civil et Orthosomatique). En 1848, el Registro de Comercio de París, censaba
11 gimnasios con fines terapéuticos (Fernández, 2007).
Se da paso entonces a una gimnasia mercantilizada y burguesa que generaba
cada vez más beneficios, puesto que empezaba a popularizarse entre buena
parte de la sociedad francesa de forma paralela a la evolución y consolidación
de la gimnasia con fines pedagógicos y científico‐médicos.
De esta manera en 1865 abre sus puertas uno de los primeros gimnasios civiles
con un formato muy parecido al actual, el Grand Gymnase de Paris, en el que
se atendían todas las demandas de la vida “moderna” parisina del segundo
imperio. Contaba con vestuarios para señoras y para caballeros, duchas, salas
de ortopedia, de masajes y de hidroterapia, pabellón central dedicado a la
ejecución de diversos ejercicios gimnásticos con y sin aparatos, cursos de
boxeo, esgrima y demás servicios demandados por la sociedad parisina de la
Aunque Europa vive una época de esplendor en relación al estudio y la práctica
de la gimnasia, España se mantiene al margen debido a la idea, por parte de
políticos y grupos sociales con un gran poder de influencia, de alejarse de todo
aquello que viniese de Europa (Zambrana, 2005).
En España aparecen los gimnasios de manera más tardía; es entre 1850 y 1870
cuando surgen la mayor parte de los establecimientos de la época en
diferentes puntos de la geografía española (Macías, 1999). Así, destacamos
instituciones como el Gimnasio Central Militar de Guadalajara, El Real
Gimnasio del conde Villalobos, el Gimnasio Civil de Vignolles con sede en
Madrid, el ilustre Gimnasio de Segovia o la Escuela Central de Gimnasia en
Toledo (Fernández, 2007).
Rebollo (2009, p.866) reproduce un anuncio publicado en 1880 en las páginas
del periódico extremeño La Crónica, que resulta muy representativo de la Figura 1.12. Ilustración de la sala principal del Grand Gimnase de Paris.
orientación y naturaleza que caracterizaban a los primeros gimnasios
europeos:
GIMNASIOS. De Invierno: calle Larga, Diputación Provincial de Badajoz. De verano:
calle de Chapín número 18. Al público en general: no os olvidéis que la salud, robustez,
agilidad, fuerza, valor y elegancia, se adquieren en los gimnasios. A la juventud
estudiosa: tened en cuenta que el desarrollo intelectual tiene que tener por base el
desarrollo físico, si es que queréis ser útiles para vuestra patria, familias y más que a
nadie a vosotros mismos. Padres de familia: salud, que la gimnasia bien dirigida es el
único remedio para matar la mayor parte de los vicios propios de la juventud, los cuales
si no se cortan oportunamente proporcionan más adelante disgustos sin cuento, hijos
de las enfermedades adquiridas por los mismos. Oficiales del ejército: además de los
ejercicios gimnásticos, que tanto os recomiendan vuestras respectivas direcciones y que
podéis ejercitar en estos gimnasios, sabed que en los mismos, existe una Sociedad de
Esgrima, donde por una insignificante cantidad, podréis distraeros al propio tiempo que
os ilustráis en el manejo del sable y el florete, ejercicios que después de ser de primera
necesidad tanto adornan a un militar. Por consiguiente: A EL GIMNASIO. Nota: los
alumnos tienen entrada libre en el gimnasio de verano, a ver la instrucción de
monitores.
Podemos percibir en este texto la marcada orientación de las actividades que
se desarrollaban en los gimnasios de la época, así como las motivaciones o
utilidades que se asociaban a esta corriente de la gimnastica civil.
Otro ejemplo para ilustrar las actividades que se desarrollaban en estos
primeros gimnasios, es la descripción que este mismo autor hace del programa
de inauguración de uno de los gimnasios de la España de finales del siglo XIX
(Rebollo, 2009)
En 1889, el Gimnasio de Badajoz celebraba un certamen de gimnasia con
motivo de su apertura en el que participaron 70 gimnastas en las modalidades
torniquete, doble trapecio y gimnasia elemental coreada con acompañamiento
de piano y violín.
Tanto el sistema deportivo, como el de la gimnasia fueron evolucionando
paralelamente a lo largo de los años en sintonía con los diferentes cambios que
experimentaba la sociedad europea, estando principalmente dirigidos a un
público reducido y elitista de hombres jóvenes, de posición social favorecida.
De esta manera en la segunda mitad del siglo XX, Europa tiene todos los
requisitos necesarios para convertirse en el mejor caldo de cultivo de las
nuevas tendencias relacionadas con la actividad física y la salud que provenían
de los Estados Unidos. Así, el fitness experimentó una rápida acogida y
evolución en el mercado del viejo continente.
Además, en 1966, Monica Beckman desarrolla en Inglaterra un método de
educación corporal llamado Gym Jazz en el que se combinan los ejercicios
corporales gimnásticos predominantes hasta la fecha, con movimientos de
danza siendo acompañados por música jazz y pop. Es cuando surge con mayor
fuerza la revolución de los ejercicios aeróbicos y la musculación entre los
ciudadanos europeos (Corrales, 2010).
Sin duda, la aparición de estas nuevas técnicas de ejercicio, muy similares a las
desarrolladas en el sector estadounidense, facilitó sobre manera que la
industria del fitness tuviera una gran aceptación años más tarde, cuando el
mercado americano se expande hacia otros lugares durante los años noventa
hacia el mercado europeo, el asiático (especialmente en Japón) y el
latinoamericano (especialmente en Brasil) (IHRSA, 2007).
Las posibilidades para realizar ejercicio físico aumentan considerablemente
pero también lo hacen los nuevos estilos de vida característicos de las
sociedades del bienestar, volviéndose la población más sedentaria (Dosil,
De esta manera, a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, se detecta como
la prevalencia de obesidad entre la población europea mostraba porcentajes
preocupantes que pusieron en alerta a la mayor parte de los países
desarrollados. España e Irlanda mostraban los porcentajes más elevados
siendo estos del 12,8% y del 13,0%, respectivamente (Rabin, Boehmer y
Brownson, 2006).
Es por esto que los estamentos políticos toman la iniciativa proponiendo toda
clase de campañas de promoción y concienciación social sobre la importancia
de ser activo, con el objetivo de reducir y prevenir la obesidad, al igual que
ocurría en Estados Unidos.
Es así como el movimiento del fitness, encuentra en el viejo continente un
campo fértil para su desarrollo y su consiguiente popularización, pero
concretamente, en el caso de España, la corriente o movimiento del fitness
siguió una evolución diferente.
En palabras de García (1998), el sistema de actividad física de un determinado
entorno, sufre las transformaciones y los cambios del tipo de sociedad al que
pertenece. Es por esto, que todo aquello que va sucediendo a nivel social y
político influye de forma determinante en el sistema deportivo y de actividad
física, en la forma de practicar, en el tipo de alternativas disponibles y en todo
aquello relativo a la práctica deportiva de los ciudadanos.
Pasaremos a describir, la realidad del caso español intentando definir cuáles
han sido las características y las circunstancias que han hecho que este sector
se introdujera de manera más tardía en nuestras fronteras.