El orden de exposición de El capital sigue una perspectiva analítica. Expliquemos. Voy al jardín y encuentro una lombriz y la analizo, o bien me quedo en casa y pienso en la realidad capitalista y la analizo, esto es, le voy dando vueltas, la ob- servo. En el primer caso tengo un objeto sensible que puedo poner sobre una mesa y examinarlo valiéndome de los senti- dos y de instrumentos materiales; en el segundo caso, ―cuando analizamos las formas económicas‖, dice Marx, ―no podemos servirnos del microscopio ni de reactivos químicos. La facultad de abstraer debe hacer las veces de unos y otros‖ (El capital, tomo I, vol. 1, p. 6). Lo que analizo es, pues, un concepto y al exponer los resultados de una investigación debo exponer ese concepto. Pero si digo todo al mismo tiempo me confundo a mí y a los demás. Entonces ¿qué digo primero, qué después? Al definir por partes, avanzo analíti-
camente: una parte primero, otra después; ya dije esto y es- to, ahora ya puedo decir esto otro; pero no he dicho esto y entonces todavía no puedo decir aquéllo. Por eso no puedo explicar de entrada el desarrollo, pues éste supone una alte- ración y ésta supone la repetición, y la repetición supone la producción. Entonces primero considero la producción, luego la reproducción y finalmente el desarrollo. Se trata de distin- tas perspectivas analíticas, y en cada capítulo de cada uno de los tres tomos de El capital otra vez se hacen distincio- nes analíticas: primero puedo decir esto y después ya puedo decir esto otro.
Asimismo la exposición de Marx procede según perspec- tivas lógicas generales. Ya vimos cómo cualquier concepto lógico contiene estas tres perspectivas: la general, la parti- cular y la singular. Los silogismos también se dividen en estas tres partes. Todo pensamiento, como toda realidad, también tiene estas tres dimensiones. Y bien, el pensa- miento crítico no puede eximirse de esta condición ontoló- gica y epistemológica.
Ahora estamos viendo El capital de Marx, no en su diferen- cia específica o en su contenido crítico sino en su presencia formal general. Pero si preguntáramos cómo piensa Marx pa- ra hacer la crítica de la circulación del capital descubriríamos que solamente podría hacerla si la ve desde la reproducción. ¿Qué significa eso? La circulación implica un simple cambio de lugar y de manos de un objeto: yo te vendo un producto y tú me lo compras. Este intercambio es parte de un proceso de circulación: con el dinero que tú me pagas yo compro otro objeto; el objeto que tú obtuviste lo consumes y al otro día de nuevo tienes necesidad de conseguir dinero para comprar otro objeto. Así, pues, tú tienes que participar en una serie de
intercambios, y yo, con el dinero que me diste, prosigo con otra serie de intercambios. Este conjunto de intercambios es una red y a través de esta red va circulando todo el valor de la sociedad. Esta es la circulación capitalista. Como se ve, se trata de cambios de lugar que a la vez son cambios de manos y de formas. El valor pasa de la forma mercancía a la forma dinero y de la forma dinero pasa a la forma mercancía.
Pero si quiero no solamente hacer el análisis científico de este hecho sino criticarlo —esto es, hacer la crítica de la eco- nomía política en lo que corresponde a la circulación del ca- pital—, tengo que observar esta circulación desde la perspec- tiva de la reproducción, es decir, tengo que observar los cambios de forma, de lugar y de propietario en referencia a la nueva producción, no en referencia a los meros cambios de forma sino en referencia a un nuevo contenido. Si veo los cambios de forma desde la perspectiva de las condiciones que garantizan la reproducción de la vida humana, puedo hacer la crítica de esa circulación. Así están construidas las perspectivas metodológicas de la obra que nos ocupa.
Sin embargo, insisto, no hemos abundado en la diferencia específica del texto de El capital sino más bien en su forma, y esta forma es común a cualquier otro objeto de pensa- miento, aunque en este caso es muy precisa. Hasta lo que aquí hemos visto, lo característico de El capital frente a una novela o frente a cualquier otro libro, es que tiene una preci- sión extraordinaria, que está muy bien construido. Leer una obra teórica científico-social perfectamente bien construida permite aprender del acierto, y si se equivoca, incluso aprender del error, porque está perfectamente bien cons- truida la deducción para llegar a esta o aquella afirmación.
es muy importante para todas las ciencias sociales en este comienzo del siglo XXI, frente a tanto abigarramiento y tanta complejidad, entre tanta vacilación e inseguridad respecto del rumbo que lleva la realidad y de lo que es la vida actual- mente. ¿El capitalismo existe aún? ¿Jamás habrá socialis- mo? ¿Puede haber esperanza? Frente a todas estas dudas, vacilaciones y ambigüedades es muy importante aprender a pensar y tomar el ejemplo de una obra bien construida como lo es este libro de Marx.
7.LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA Y NUESTRO TIEMPO: