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Desde 1514 hasta 1551, Feliciano de Silva se vio ocupado en la tarea de componer los cinco libros que forman parte del ciclo amadisiano. Al lado de la producción caballeresca, Silva experimentó en otros géneros, convirtiéndose en uno de los escritores más prolíficos de la primera mitad del siglo XVI.

El Lisuarte de Grecia (Sevilla, 1514), séptimo libro, es la primera de las continuaciones amadisianas de Feliciano de Silva. Dedicada al arzobispo don Diego de Deza, a cuyo servicio Silva estuvo en Sevilla, no lleva el nombre del autor. Silva reivindicará la autoría en el libro siguiente, probablemente motivado por la publicación de otras continuaciones contra las cuales adoptó una postura de rivalidad. Como sabemos, en los libros de caballerías se recurre repetidamente al tópico del manuscrito encontrado o de la falsa traducción, asimilado de Montalvo; en las novelas de Feliciano de Silva, esta estrategia permite presentar a un personaje de la ficción como supuesto autor de un manuscrito que el escritor a su vez reivindica como traductor. En el título de todas las novelas de Silva se juega con este tópico; en el Lisuarte de Grecia, como se lee en el encabezamiento, se atribuye la narración al sabio Alquife80:

Comiença la corónica de los famosos cavalleros Lisuarte de Grecia y Perión de Gaula, hijos de los valientes y esforçados cavalleros Amadís de Gaula, rey de la Gran Bretaña, y de Esplandián su hijo, emperador de Costantinopla, según la escribió el gran sabio en las Mágicas Alquife, enmendada de algunos vocablos que corrompidos estaban por la antigüedad, la cual trata de las grandes cavallerías que por estos dos grandíssimos príncipes passaron según que por ella parescerá…

80 Dice González (2017: 63): “La introducción capta la atención del público con un tópico, la escritura no es del autor sino de otro, pero el uso de tópicos no cancela que éstos tengan sentido y una intención, en este caso me parece que Silva al dejar la crónica en manos de Alquife, está dando una intención a su obra y planeando una manera de entender el género, ambas coinciden en lo lúdico o entretenido, tomando distancia de las moralidades de continuadores.”

En esta continuación Silva permanece todavía bastante apegado al modelo, pero a la vez la obra presenta esbozos de la dirección que privilegiaría en sus narraciones posteriores. Por un lado, es evidente que Silva establece un nexo de continuidad con las novelas anteriores retomando tópicos temáticos y formales; por otro, como destaca Sales Dasí (1997: 181), hay muchos elementos que “evidencian el compromiso de Silva con una estética puramente ficcional”: la aparición de enanos y monos marineros, los prodigios realizados a manos de magos, las marcas prodigiosas de los héroes, la enfermedad amorosa de los personajes.

Destacan novedades como la introducción del doble protagonismo de Lisuarte de Grecia y Perión de Gaula, que contrasta con la presencia del protagonista único, Esplandián, en el quinto libro, pero se acerca a la pareja formada por Amadís de Gaula y Galaor por sus diferentes posturas ante el amor; el primer disfraz de un caballero que se viste de mujer en la saga amadisiana, Lisuarte de Grecia, con la finalidad de escapar de la prisión de los paganos.

Silva reintroduce en esta obra personajes que ya aparecían en la ficción de Montalvo, como las amazonas: Pintiquiniestra es solo una de las primeras reinas amazonas que salen de su pluma y que cobrarán protagonismo en sus relatos.

La obra está despojada del fin moralizador y didáctico de los libros anteriores, mientras prima el tema amoroso. Silva introduce en el Lisuarte elementos propios de la ficción sentimental (epístolas, poemas intercalados, parlamentos sobre las penas de amor), y el humor empieza a cobrar importancia, si bien todos estos elementos adquirirán más relevancia en las novelas posteriores.

El Lisuarte de Grecia es el libro de Feliciano que más ediciones tuvo a lo largo de la centuria, con un total de nueve, con lo que parece ser la novela más popular de Silva. El éxito se puede atribuir tanto a la necesidad de dar a conocer la obra en la medida en que salían las nuevas continuaciones que, en general, tuvieron una feliz historia editorial, o bien, como sugiere Moral Cañete (2009b: 459), a razones comerciales, ya que las obras más extensas de Silva podían ser mucho más caras de imprimir. A continuación, se da una tabla de estas ediciones81:

81 Citamos las ediciones de los libros de caballerías de Feliciano de Silva por Eisenberg y Marín Pina (2000).

TABLA 1. Ediciones del Lisuarte de Grecia

Ediciones del

Lisuarte de Grecia

AÑO CIUDAD TALLER DE IMPRENTA

1514 Sevilla Juan Varela de Salamanca 1525 Sevilla Juan y Jacobo Cromberger

1534 Toledo s.n.

1539 Toledo Juan de Ayala

1543 Sevilla Dominico de Robertis 1548 Sevilla Dominico de Robertis

1550 Sevilla Jacome Cromberger

1564 Estella Adian de Anvers

1567 Zaragoza Pedro Puig y Juan de Escarilla

Las innovaciones en la ficción de Silva se asoman a partir del Amadís de Grecia (Cuenca, 1530)82, noveno libro. En la dedicatoria a don Diego de Mendoza

Silva juega con el tópico del manuscrito encontrado y, mientras disfraza de crónica su libro de caballerías, alude al sabio Alquife como autor de la obra:

Nono libro de Amadís de Gaula, que es la corónica del muy valiente y esforçado príncipe y cavallero de la ardiente espada Amadís de Grecia, hijo de Lisuarte de Grecia, emperador de Constantinopla y de Trapisonda y rey de Rodas, que trata de los sus grandes hechos en armas y extraños amores, según que los escribió el gran sabio en las Mágicas Alquife, nuevamente hallado y enmendado de algunos vocablos que por la antigüedad estaban corrompidos, por Feliciano de Silva enderezados…

82 Como apunta Moral Cañete (2009a: 65), la ciudad de Cuenca no contaba con imprenta antes de 1528; la impresión de este libro en Cuenca pudo deberse a la relación de Silva con el librero Atanasio de Salcedo, que fue quien realizó la elección del impresor, Cristobal Francés, con quien había probablemente tenido relaciones comerciales. Realizará la segunda impresión del Amadís de

Grecia Juan de Junta (en Burgos), y solo en 1542 Silva retomará la relación con las imprentas

Porque, sin pensar, a mi poder vino que fue esta gran corónica del valiente y esforçado Amadís de Grecia, la cual en extraña lengua con la antigüedad del todo se perdiera si con la afición que a sus padres tuve, que con no menos trabajo su corónica en mi niñez passé y corregí, la suya no corrigiera y sacara.83

Aquí Silva se muestra más experimentador, tanto en el estilo como en unos recursos narrativos que irá desarrollando en los libros posteriores, si bien no se aleja nunca del todo de la influencia del modelo. Importantes novedades se dan en la estructura de la novela y en los temas. Por lo que atañe la estructura, la obra se divide en dos partes, entre las cuales se intercala, a manera de transición, el Sueño alegórico que hemos mencionado84. La primera parte del Amadís de Grecia se caracteriza por la presencia del héroe único (Amadís de Grecia/Cavallero de la Ardiente Espada), mientras en la segunda vuelve el protagonismo compartido, doble (de padre e hijo, Lisuarte y Amadís de Grecia), ya presente en el Lisuarte de Grecia, y por la multiplicación de los personajes y de las aventuras, sean de armas, muchas de las cuales tienen lugar en el espacio marítimo, o amorosas. En definitiva: “Junto con el protagonista doble, en la segunda parte tienen lugar las mayores innovaciones estructurales, temáticas y estilísticas” (Bueno Serrano y Laspuertas Servisé, 2004: XX).

Desde el punto de vista temático, destaca el conflicto sentimental de Amadís de Grecia, atraído por dos mujeres, Lucela y Niquea, que se prolongará y será objeto de discusión por parte de estos protagonistas hasta la última entrega del ciclo. La predilección de Silva por estas situaciones “triangulares” permanecerá invariable a lo largo de su trayectoria creativa, llegando a ulteriores niveles de complicación, sobre todo en el último de los Floriseles.

Aparece en el relato una nueva reina de las amazonas, Zahara del Cáucaso; su papel destaca en particular en el segundo libro junto a la presencia de doncellas

83 Citamos por la ed. de Bueno Serrano y Laspuertas Servisé (2004: 7).

84 En este mismo sueño Silva se encuentra con Rodríguez del Padrón, figura representativa de la ficción sentimental, y tiene que acreditarse como fiel amador ante el dios Amor. Para la influencia de este género en Silva y sobre el Sueño véase Brandenberger (2003).

guerreras, como Gradafilea que toma ocasionalmente las armas para defender a Lisuarte, protagonismo que consiste en una novedad e indica la predilección de Silva por estos personajes femeninos, cuya función en el relato es asimilable a la del caballero. Silva aprovecha en ocasiones estas figuras para crear equívocos acerca de la identidad y del sexo.

En este relato vuelve a aparecer el recurso del disfraz, en el episodio en que Amadís de Grecia decide tomar el hábito de esclava sármata con el nombre de Nereida para acercarse a Niquea, lo que permite a Silva aumentar los equívocos y jugar con la ambigüedad de los sexos y con los enamoramientos provocados por este personaje de dos caras. En el mismo episodio de Nereida, otro personaje, Balarte de Tracia, se trasforma en Amadís de Grecia para seducir a Niquea, a través de la intervención de un sabio de las artes mágicas. Esto ocasiona que el protagonista se trasforme por segunda vez en una doncella guerrera para defender a su amada del impostor.

En la parte conclusiva se introduce gradualmente el universo bucólico, con el disfraz del caballero Florisel, hijo de Amadís de Grecia y Niquea, y de la noble Silvia en hábitos pastoriles, y la presencia de un verdadero pastor, Darinel, planteando una serie de conflictos amorosos, ya que la diferencia de clase imposibilita una relación amorosa. Silva introduce elementos pastoriles en la ficción con un fin creador, convirtiéndose en un precursor del género.

Además, a través de la figura del pastor Darinel y de la de Busendo, el enano de Niquea, Silva introduce unos rasgos cómicos, tendencia que se hará aún más marcada en las novelas siguientes. El humor se convierte en un recurso destacado en el relato, a través del cual aportar distensión en el relato caballeresco85.

85 Para Sales Dasí (2005: 115) este aspecto de la narrativa de Silva pudo servir de puente para la creación de la obra cervantina: “Sin llegar a romper con los patrones establecidos, la innegable vocación lúdica y de entretenimiento que persigue Silva contribuye a dinamizar la evolución de los libros de caballerías y a abrir nuevas sendas que décadas después serán recorridas por Cervantes.” Sobre los rasgos que definen a Silva como precursor cervantino véase también Sales Dasí (2003a).

TABLA 2. Ediciones del Amadís de Grecia

Ediciones del

Amadís de Grecia

AÑO CIUDAD TALLER DE IMPRENTA

1530 Cuenca Cristóbal Francés

1535 Burgos Juan de la Junta

1542 Sevilla Juan Cromberger (herederos)

1549 Sevilla Jácome Cromberger

1564 Medina de Campo Francisco dal Canto 1582 Valencia Compañía de impresores

1596 Lisboa Simón López

Los años de 1530 a 1535 fueron muy productivos para Feliciano. En 1532 se publicaron las primeras dos partes del Florisel de Niquea, en Valladolid; en 1534 la Segunda Celestina, en Medina de Campo, y siempre aquí, el año siguiente, la Tercera Parte del Florisel de Niquea.

Las primeras dos partes del Florisel de Niquea, décimo libro del ciclo, pertenecen a una fase ya madura de la producción de Silva. Los libros aparecieron sin prólogo ni dedicatoria. También aquí Silva se sirve del tópico caballeresco del sabio-cronista para presentarse como traductor de una obra escrita por la maga Zirfea, que como muchos otros magos o sabios encantadores se encarga de ayudar a los protagonistas en momentos cruciales de la narración:

Corónica de los muy valientes y esforçados cavalleros don Florisel de Niquea y el fuerte Anaxartes, hijos del muy excelente príncipe Amadís de Grecia, emendada del estilo antiguo según que la escrivió Zirfea, reyna de Argines, por el grande amor que a sus padres tuvo, que fue traduzida de griego en latín y de latín en romance castellano por el muy noble cavallero Feliciano de Silva.

Las aventuras de ambientación pastoril de Florisel, Darinel y Silvia empezadas en el epílogo del noveno libro prosiguen en estos primeros capítulos. La

ficción se enriquece con nuevos personajes. Entre las novedades se puede citar el protagonismo múltiple de tres de ellos, los gemelos Anaxartes y Alastraxarea, hijos de la reina amazona Zahara, y su hermanastro Florisel de Niquea, que multiplica las aventuras y los espacios de la acción. La Primera Parte del libro, que se centra en las aventuras individuales de estos protagonistas, se estructura a través de los episodios de intercambios y confusiones de identidad entre la doncella guerrera Alastraxarea y Florisel, en los que se delinea el gusto de Silva por el disfraz, el equívoco y el juego con la inversión de los sexos, ya ensayado en el Amadís de Grecia.

Alastraxarea, doncella guerrera, confunde a los demás personajes por sus rasgos andróginos, provocando confusiones acerca de su sexo; en la Primera Parte huye del requerimiento amoroso de Falanges haciéndose pasar por Florisel, para casarse al final con este y cumplir con él varias aventuras en la parte siguiente.

La Segunda Parte gira en torno a una serie de búsquedas o quêtes, con la salida de grupos de personajes de la corte de Constantinopla, y de las batallas marítimas, en las que se percibe la influencia de la novela bizantina. Florisel tendrá una relación amorosa con Helena, cuyo rapto desencadena la guerra que se desarrolla en esta parte, revelando la influencia de la tradición troyana86.

Silva concede mucha preminencia a los personajes femeninos, que adquieren una variedad de matices en la representación de sus experiencias amorosas: las mujeres toman frecuentemente la iniciativa en la seducción del caballero y a menudo recurren al engaño para conseguir una relación carnal, como en el caso de la princesa Arlanda, que seduce a Florisel disfrazándose con los hábitos de pastora de Silvia, quedando encinta de Florarlán, héroe que aparece en la Segunda Parte. En los relatos de Silva son muchas las doncellas que intentan seducir a los protagonistas del ciclo, sin embargo, estos suelen rechazar a estas requeridoras para mantenerse fieles a su dama.

86 Creando una nueva versión de la historia de Paris y Elena. Para las reminiscencias de la materia troyana en Silva véase Sales Dasí (2006a).

TABLA 3. Ediciones del Florisel de Niquea, Partes I y II

Ediciones del

Florisel de Niquea,

Partes I y II

AÑO CIUDAD TALLER DE IMPRENTA

1532 Valladolid Nicolas Tierri

1536 Sevilla Juan Cromberger

1546 Sevilla Jácome Cromberger

1566 Lisboa Marcos Borges

1584/1588 Zaragoza Domingo de Portonaris

Silva hace una incursión en lo teatral con la Segunda Celestina, comedia en prosa publicada con el título: Segunda Comedia de Celestina, en la cual se trata de los amores de un cavallero llamado Felides, y de una donzella de clara sangre llamada Polandria, dedicada a Francisco de Zúñiga Guzmán y Sotomayor, Duque de Béjar.

En la Cena VII nos enteramos de que Celestina no ha muerto, Pármeno y Sempronio la han dejado solo malherida, y la alcahueta vuelve a desempeñar su papel en los amores de Felides y Polandria, que tendrán un desenlace feliz. En la «Carta proemial» Feliciano declara explícitamente cuál es su poética (el “enseñar deleitando”), así como su interés por la representación de “burlas y engaños” a la manera de las comedias de Terencio y Plauto, influencias que no dejarán de notarse en sus libros de caballerías:

Muchos de los antiguos escritores escribieron, muy excelente señor, y en diversas formas, para por diversas maneras poder aprovechar a los letores. Entre los cuales autores, los cómicos y ordenadores de comedias fueron muy acetos comúnmente a todos; y a mi ver es una buena manera de escribir, porque, como ya los hombres tengan el gusto tan dañado para recibir las virtudes, trae mucho aparejo traer cubierto de oro de burlas y cosas aplazibles el azibar que todos resciben en la verdad, en las cosas de que se puede sacar provecho. […] Otros representaban las comedias en los teatros, y las dexavan por escrito, para comúnmente mostrar y sacar al natural, en tales representaciones, las burlas y engaños que ansí en los namorados y sus criados suele

haver, como paresce por el Terencio y Plauto y otros que escribieron comedias. Y a mí, paresciéndome que debaxo de este estilo podría más hazer ver la virtud enxerida en tal representación, esta segunda comedia de Celestina escribí.87

Para enlazar su Segunda Celestina con el libro de Rojas, Silva altera radicalmente el final de la obra. Cualquier continuador a la hora de relacionarse con un texto anterior tiene dos posibilidades: una es la de la imitación más servil, la otra es la de una imitación más libre que le permita corregir o modificar las convenciones del modelo. Silva respeta el modelo, pero introduce novedades, demostrando su originalidad. En la comedia de Silva el personaje de Celestina ha cambiado, la alcahueta se muestra más precavida en su oficio y demuestra haber aprendido de la lección anterior, dedicándose ahora a enderezar a los demás; por esta razón, hace de medianera en los amores entre los dos protagonistas, Felides y Poliandria, que esta vez van a tener un final feliz. En la obra Silva introduce cuentos intercalados, y un gran número de personajes secundarios de distintos niveles sociales, entre los cuales destaca, también aquí, un pastor, Filínides, figura que irrumpe en el marco urbano de la narración, y un total de diez parejas, cada una con sus amores88. La comedia tuvo tres reimpresiones en la primera mitad del siglo

XVI:

87 Citamos por la ed. de Baranda (1988: 105-106).

88 Algunos de estos, como los negros, el pastor y la prostituta son personajes nuevos. Estos personajes no tienen relación directa con la trama, y también los episodios se desarrollan de manera independiente de la trama principal. En esta obra los personajes se presentan emparejados: al lado de los protagonistas, Felides y Polandria, hay Sigeril y Poncia, los criados; Pandulfo y Quincia, criados inferiores; Pandulfo y Palana; Centurio y Areusa; Grijales y Areusa; Crito y Elicia; Barrada y Elicia; Albacín y Elicia, rufianes y prostitutas del mundo lupanario; los pastores Filínides y Acáis; la pareja negra compuesta por Zambrán y Boruca. Se trata de personajes que representan distintas clases sociales y cuyo comportamiento aporta comicidad en la obra. Véase Chung (2016).

TABLA 4. Ediciones de la Segunda Celestina

Ediciones de la

Segunda Celestina

AÑO CIUDAD TALLER DE IMPRENTA

1534 Medina de Campo Pierre Tovans

1536 Salamanca Pedro de Castro

1536 Venecia Stefano da Sabbio

1550 Amberes s.n.

De la Tercera Parte del Florisel de Niquea, onceno libro, sabemos que se publicó en Medina de Campo en 1535; sin embargo, no nos queda ningún testimonio de la prínceps, pero la edición de Sevilla (1546) tiene una dedicatoria a Francisco de Zúñiga Guzmán y Sotomayor, Duque de Béjar (como la Segunda Celestina):

Parte tercera de la Corónica del muy excelente príncipe don Florisel de Niquea, en la qual trata de las grandes hazañas de los excelentíssimos príncipes don Rogel de Grecia y el segundo Agesilao, hijos de los excelentíssimos príncipes don Florisel de Niquea