Lograr una adecuada atención a los servicios sociales básicos en las comunidades tsimane de la EBB y de su área de influencia es vital, considerando los niveles de crecimiento poblacional de las comunidades y su presencia en un área protegida donde en el mediano y largo plazo se incrementará la demanda por uso de recursos naturales.
El sector educación
El tema de la educación en las comunidades tsimane ubicadas en la EBB y en su zona de influencia es deficiente en cuanto a su equipamiento básico, ninguna cuenta con infraestructura educacional apropiada. Debido a que la mayoría de las comunidades cuentan solamente con un maestro, se aplica el sistema multigrado, y en el mejor de los casos, se dispone hasta sexto grado de primaria, como en la comunidad de San Antonio. En otras comunidades como en Monte Rosa, solamente se cuenta hasta segundo grado de primaria. También existe diferencia en cuanto al tiempo de funcionamiento de las escuelas, la comunidad Cedral tiene una escuela que funciona desde hace varios años atrás, mientras que la comunidad Chontal, recién inició actividades escolares en febrero de 2006. Pensar en alcanzar el bachillerato, solamente es posible si existen las condiciones para acceder a estudios en la ciudad de San Borja.
Como ya se mencionó, las condiciones de las escuelas son precarias y para los profesores que no son tsimane no se disponen de viviendas adecuadas. A pesar de todas las limitaciones, existe un fuerte interés de los maestros, padres de familia y niños de las comunidades para sacar adelante sus escuelas y tener las oportunidad de estudiar. Importante mencionar que el municipio de San Borja ha asignado fondos para la gestión 2006 destinados a la construcción de escuelas, se espera de este modo, una mejora en la infraestructura escolar.
En las estadísticas de analfabetismo de los pueblos indígenas de las Tierras Bajas de Bolivia, el pueblo tsimane presenta la tasa más alta (72,3 %); con 64.1% entre los hombres y 81.4% en las mujeres (Astete 2000, Censo Indígena 1993).
En el Pueblo tsimane el 100% de miembros habla su propio idioma (Astete 2000, Censo Indígena de las Tierras Bajas). Los niños tsimane se socializan, en la primera etapa, al menos hasta la edad escolar, en su idioma, por ello es fundamental una adecuada preparación de los profesores tanto en el uso del idioma como en el conocimiento de su cultura. Todos los habitantes tsimane que se encuentran asentados sobre el Río Maniqui central y Río Maniqui abajo son bilingües. El 90% de los tsimanes son bilingües considerando la lengua tsimane y el castellano, sin embargo solamente el 10 % escribe el castellano.
No son muchas las oportunidades de educción no formal que tienen los tsimane. La dirección de la EBB recientemente ha elaborado materiales de educación ambiental realizados en lengua tsimane. Lamentablemente, estos materiales no han sido utilizados dentro de un proceso de educación sistemático. Sin embargo, la situación social de los tsimane indica la importancia de apoyarlos con procesos sostenidos de capacitación, los cuales no se han dado hasta el momento.
Foto 25 y 26: Escuelas tsimane en comunidades Chontal y Cedral
En sector salud
La ausencia de servicios de salud básica, es uno de los grandes problemas que tienen las comunidades tsimane. La única comunidad que cuentan con promotor de salud es San Antonio, pero no cumple sus funciones por no contar con recursos asignados en medicamentos, equipo y transporte. En caso de emergencia, reciben atención médica en un micro hospital ubicado en HOREB y en casos graves los derivan al hospital general de San Borja, lugar que los comunarios prefieren evitar porque se sienten discriminados. Hay que considerar que el Hospital de San Borja no cubre las necesidades de atención de la población, ya que falta personal y recursos económicos.
Por otra parte, los tsimane poseen un conocimiento de la medicina tradicional, basado en las plantas medicinales. Antes contaban con médicos tradicionales que se encargaban de la atención general de salud de su población. Pero, a partir de la década de 1950, los “chamanes” fueron combatidos y perseguidos por los misioneros católicos y evangélicos con el pretexto de sacarlos de las “tinieblas” y convertirlos en “hijos de la luz” (Riester 1976). Si bien la medicina tradicional sigue vigente, tiende a ser desplazada por la medicina química-farmacéutica. Sin embargo, se debe considerar también que las comunidades tsimane está expuestas a otros tipos de enfermedades, que requieren ser tratadas necesariamente con medicina no tradicional, tal es el caso de infecciones agudas respiratorias y estomacales.
El resultado de las deficiencias y problemas de salud se manifiesta principalmente en las altas tasas de mortalidad infantil y en la presencia de enfermedades tropicales como la espundia o leishmaniasis. Los bajos niveles de control prenatal están asociados a la mortalidad infantil. Cinco casos de espundia fueron reportados por los comunarios de la comunidad Cedral (com.pers. Comunidad Cedral 2006). En general, las enfermedades más frecuentes y de mayor incidencia en el municipio de San Borja son la bronquitis, gripe, enfermedades gastrointestinales, vesícula biliar, diarreas agudas, infecciones respiratorias, parasitosis y espundia. Otro tema es la falta de acceso a vacunas que pueden prevenir enfermedades graves y mortales.
Si bien se ha observado que eventualmente se tienen revisitas de postas sanitarias móviles, es necesario mejorar el sistema de información sobre las visitas, así como contar con mecanismos para que la mayor cantidad de comunarios asistan a las postas para ser atendidos, especialmente las mujeres y niños.
Los guardaparques de la EBB por los medios de transporte rápido que disponen (caballo, vehículos, lancha a motor) son una importante ayuda para las comunidades tsimane en casos de emergencias.
La situación de atención de servicios de salud en las comunidades de la zona de amortiguación externa (ZAE), no es muy diferente al de las comunidades tsimane, mejorando ligeramente por su cercanía y mayor acceso al camino carretero que los comunica con la ciudad de San Borja. Se pudo constatar en las comunidades visitadas, que en general las postas de salud están deterioradas, no cuentan con equipamiento e instrumental ni recursos económicos ni personal para su funcionamiento.