sin gle Commissioner with f u ll executive powers under a M inister of State holding a separate p o rtfo lio for Canberra Development, That
26 and stable pricing to the Commission would not be possible.”
El primer resultado a resaltar por su gran desviación a lo establecido por la mayoría de los estudios retrospectivos y lo señalado por los más importantes autores sobre patología bucal, es la frecuencia de casos de ameloblastoma uniquístico, que en nuestro estudio represento un 72 % de la muestra con 32 de 44 casos obtenidos del Laboratorio de Patología Clínica y Experimental de la DEPeI, FO. UNAM. A pesar de que autores como Neville et al.8 lo sitúa en segundo lugar con tan solo el 13%
de los casos, después del tipo sólido que de acuerdo a este autor ocupa el primer lugar con el 86% de los casos totales de ameloblastoma.
En un estudio similar al nuestro, pero realizado por López et al.,12 en el
Departamento de Patología Oral de la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais, Brasil; se analizaron archivos en un periodo comprendido de enero de 1978 a marzo de 2012 de los que se obtuvieron 48 casos, cuyo resultado evidencio que el tipo más frecuente de ameloblastoma es el tipo sólido (66,7%), seguido por el uniquístico (31,2%) y por último el periférico (2,1%).
Al realizar una comparación con nuestro estudio podemos observar una gran diferencia en cuanto a resultados, en un periodo menor, de tan solo 10 años a comparación de casi 34 años, nosotros obtuvimos 44 casos de ameloblastoma que al ser analizados y clasificados se tuvo como resultado que el ameloblastoma más frecuente era el tipo uniquístico (72%) seguido del sólido (23%) y finalmente el periférico (5%). En cuestión de similitud es observable que en ambos estudios no contamos con la presencia de un ameloblastoma desmoplásico lo que nos hace pensar en una gran rareza de manifestación o desarrollo de dicha entidad patológica.
En un estudio nacional, realizado por Vargas et al.18 en el Servicio de Cirugía
Maxilofacial del Hospital Juárez de México, en un periodo de 2007 a 2009 obtuvieron resultados similares a los nuestros ya que el tipo uniquístico fue el principal tipo histopatológico manifestado con 13 casos seguido del sólido con 7 casos, 1 caso del tipo periférico y finalmente 1 caso de ameloblastoma desmoplásico.
Al analizar la predisposición por el género, la OMS y autores como Regezi et al. y Neville et al.7,8,15 manifiestan que no existe predilección significativa por alguno de
los géneros, López et al.12 en su estudio retrospectivo obtiene la predilección de
género de una forma global y no hace un cruce con los tipos de ameloblastoma, por lo que solo menciona una relación general Hombre-Mujer de 1:1.
En este estudio encontramos que en el tipo sólido la predilección fue por el género masculino, teniendo una relación de 2.3:1; con respecto al tipo periférico los únicos 2 casos reportados pertenecieron a pacientes masculino y en cuanto a los ameloblastomas uniquísticos no se pudo determinar una predilección ya que de los 32 casos, 16 fueron masculinos y 16 femeninos teniendo así una relación 1:1. En cuanto a la edad se determina una prevalencia desde la primera hasta la séptima década de vida de una forma más específica en un rango de 8 a 77 años con una media general de 32.7 años. López et al.12 obtuvo un rango de 12 a 76
años, con un promedio de edad de 36 años.
De forma más específica Vargas et al.18 encuentra que los pacientes con
diagnóstico de ameloblastoma sólido presentaron una media de edad de 30 años, mientras que la media del grupo de ameloblastomas uniquísticos fue de 25 años. López et al.12 señala una media de edad para los ameloblastomas uniquísticos de
Al realizar la contabilización y análisis de los casos por cada tipo de ameloblastoma encontramos en los del tipo uniquístico una media de 30 años, los de tipo sólido una media de 40 años y del tipo periférico una media de 43 años; dichos datos no se disipan a los obtenidos en otros estudios o son cercanos a las medias establecidas por autores como Regezi et al.15 que señala una media 40 años para
los ameloblastomas sólidos, 35 años para los uniquísticos y un rango de 40 a 60 años para los periféricos; de igual manera las edades medias dadas por Gnepp19
Son cercanas con un 35.9 en el tipo sólido, 22.1 en el tipo uniquístico y 51 años en los ameloblastomas periféricos.
Al considerar la localización, el 95% de casos se dio en mandíbula y solo un 5% en maxilar, siendo solo dos casos confinados al área posterior. De esta forma se da una relación de 21:1. Un resultado similar encontró López et al.12 al tener 46 casos
detectados en mandíbula y 2 casos en maxilar teniendo con ello una razón de 23:1. De forma específica y con la clasificación por áreas, el ángulo y rama mandibular fue la principal área de desarrollo de este tipo de entidades patológicas con 17 casos (38%), seguido del área posterior con 14 casos (32%) y por último la zona anterior con solo 4 casos (9%). López et al.12 establece áreas no tan distintas a las
de nuestro estudio, clasificando así en región del cuerpo y ángulo (45,8%) el ángulo y rama (37,5%) y la zona anterior (12,5%).
Gnepp19 establece que en general el 85% de los ameloblastomas se sitúan en la
mandíbula especialmente en la zona molar y rama; Neville et al.8 menciona de
forma específica que el 90% de los ameloblastomas de tipo uniquístico se localizan en mandíbula, tomando en cuenta esto podemos sustentar la gran frecuencia de casos localizados en el ángulo, la rama y el área posterior, debido a que pasan a ser consistentes si tomamos en cuenta que la mayoría de ameloblastomas fueron