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The Standard Cloud Security-SLA

CHAPTER 5 ARTICLE 2 : A BROKER-BASED FRAMEWORK FOR STANDARDI-

5.4 The Standard Cloud Security-SLA

¿Qué tiene que hacer un indio como yo para estudiar en una Universidad? Una posible respuesta, tal vez desembocaría en algo dramático si no fuera porque había tomado un camino distinto al de los demás jóvenes indígenas: el ser servicial, tra- bajador incansable y autodidacta, desde que terminé la preparatoria en 1983

Todo lo mejor de mi aprendizaje de esa etapa escolar lo había aplicado en el transcurso de mi vida y el desarrollo de mis labores diarias; las lecturas sobre literatura, el arte y la administración me mantuvieron a flote durante más de vein- ticinco años

Sin embargo, también puedo decir que siempre estuvo latente en mí el deseo de estudiar una carrera universitaria, pero no sabía cual; poco a poco se me fue

desvaneciendo el deseo de estudiar antropología Durante ese lapso, cada año en dos o tres ocasiones en mis sueños por las noches me veía estudiando, realizando prácticas y actividades académicas

Al fin, llegó el momento de decidir: “ahora sí voy a solicitar la ficha y presentar el examen de admisión” (en primavera del 2008) ¿Por qué ahora sí? Fueron diver- sos factores los que me impulsaron a presentar el examen de admisión: En primer lugar, un compañero de trabajo de 22 años de edad, Diego Girón, buscaba inscri- birse en la misma Universidad y me apoyó para seguir los mismos procedimien- tos que él realizaba; otro factor importante es la invitación permanente que han mantenido hacia mi persona Don Andrés Fábregas y Don Jaime Torres, Rector y Director de Procesos Sociales, respectivamente, de la UNICH Consideré que para ser un digno invitado había que cursar una carrera primero y luego visitar oficialmente a tales personalidades en sus despachos, espero hacerlo muy pronto y comunicarles: estoy a sus órdenes

Un tercer factor, fue el apoyo decisivo del Antropólogo Luis Joel Morales, catedrático de la institución educativa Una vez que él tuvo conocimiento de mi interés de estudiar en la UNICH se aseguró hasta que hube concluido mi inscrip- ción oficial, “no lo olvides, los trámites vencen a las cuatro de la tarde”, informaba Morales

Hablo la lengua Tsotsil con fluidez y mi lengua materna es el Tseltal, no obs- tante, como herramienta de trabajo he tenido que elevar el nivel de calidad de mi lenguaje en castellano, lo cual me ha permitido diversos conocimientos empí- ricos sobre la política, la economía y la cultura, pero sobre todo he adquirido suficiente consciencia sobre el significado del deber frente al sistema de demo- cracia, por ejemplo el aprovechamiento equitativo del tiempo en determinadas circunstancias

¿Qué ocurrió el primer día de la carrera? El día de las inscripciones se nos indicó que nos presentáramos el “día lunes, a las siete de la mañana” Me presenté, no se dio la primera clase, tampoco la segunda y luego se nos invitó a una presen- tación en la plaza principal de la Universidad Para entonces yo ya había perdido la costumbre de ser un colegial, mis vestimentas no eran de “moda” y mi cabello era casi canoso, por lo que sentía un dejo de miedo y superstición La gente que me conocía suponía que había llegado a impartir clases y quienes me saludaban decían, “maestro” Mientras tanto Iber, un compañero de clases se encargaba de corregir a cada uno, diciendo en voz baja “no es maestro, es un compañero”

Un profesor, José Luis Jiménez Gómez, ese día hizo favor de comunicarme que los primeros dos días de actividades eran de carácter informativo; decidí

entonces dar un último salto en el mundo de lo espontáneo: al otro día, temprano tomé el avión para la ciudad de México con el propósito de realizar un estudio sobre técnicas del tejido del huipil de Chichicastenango, Guatemala, en el Palacio de Iturbide, sede de Fomento Cultural Banamex, en el cual se custodia las colec- ciones de textiles del mundo Maya Para mí ese era un pretexto para no perder el tiempo, cuya jerarquización yo concebía de diferente manera a lo que se vive en la Universidad

Ya para el tercer día de clases continuaron las primeras sesiones, más bien presentaciones para conocernos y escuchar la normatividad y formatos de eva- luación En estas sesiones, había que hablar y decir el pueblo al que se pertenece, la lengua y el interés particular del alumno Recuerdo que lo que más temía era hablar en público o actuar en una obra de teatro; se me quiebra la voz y tiemblo de nervios Así que cuando me tocaba decir la correspondiente presentación de mi persona, lo hacía de manera muy escueta: “Soy Pedro Meza, de Tenejapa, hablo

Tseltal y me gusta estudiar” o algo así

En aquellos primeros días también eran de inocencia de algún modo; por ejemplo cómo iba a saber que el dichoso restaurantito no observaba suficiente calidad o se debía tener sumo cuidado a todo lo que se podía consumir en esos espacios Me enfermé, como a la mayoría le pasó, de problemas digestivos, tos y depresión

A finales de la segunda semana de clases anunciaba a mi familia, después de una clase: “ya estoy harto de cansancio y enfermedades; este es mi último día” Pero, aún si fuera el último día lo tenía que hacer muy bien: tomar las clases con atención y buen comportamiento; eran momento difíciles para mí de manera que cualquier cosa era muy buen pretexto para ya no ir al siguiente día Juan Girón, un compañero de trabajo, de origen tenejapaneco como yo, me reanimaba diciéndome: “No Pedro, mejor termina, aunque sea un semestre; lo que sientes es normal para los primeros días de clases” Pasaron las primeras semanas de activi- dades académicas, las primeras evaluaciones y los catedráticos con un buen nivel de trabajo al fin terminé muy a gusto el primer semestre con 9 7 de promedio sin haberlo siquiera esperado

¿Qué factores son realmente cruciales para no tirar la toalla antes? En mi caso personal fueron la calidad y decisiones de algunos (as) de los catedráticos (as): El primer trabajo de campo que organizó el Mtro Luis Fernando Bolaños, nos permitió conocer el espíritu formativo que obtendríamos a través del tiempo en esta casa de estudios La manera sencilla y humana con que ejecutó dicho evento atrajo mucha nuestra atención y gusto por la academia En actividades simila-

res había que sumar a la Mtra Circe Romero, catedrática de carácter fuerte pero imparcial en el más amplio sentido de la palabra A través de sus clases me di cuenta del proceso de choque cultural y de que esta Universidad era nuestra casa natural; pero también el de abrir caminos hacia una práctica de interacción con la comunidad de nuestro entorno

El estilo adoptado por la Mtra Irma Cancino para el desarrollo de exposicio- nes en clases nos impulsó a ser muy creativos en la aplicación de la tecnología, la estética Una capacitación práctica para el desarrollo de actividades en público cuyo resultado inmediato en mí fue el fortalecimiento de la autoconfianza y apro- vechamientos de mis habilidades socioculturales La materia de “Lenguas origi- narias” impartida por Narce Dalia Arcos fue fundamental para reconocer el valor y la importancia de nuestras bases culturales A través del análisis iconográfico, las memorias colectivas en poesía, escrituras jeroglíficas permitieron una verda- dera cohesión grupal y el sustento de la identidad colectiva, al mismo tiempo, quedaba a tras el miedo y el individualismo que sentía inicialmente