PROBABILITY TERMINOLOGY IN AUSTRALIAN ACCOUNTING STANDARDS: THE SHARING OF MEANING
13 As proposed by standard setters in the exposure draft to what would later become Statement o f Accounting Concepts 4: The Definition and Recognition o f Financial Statement Elements (AASB, 1995a)
Austoker (1994: 315) describe varios criterios en que debería basarse la in- troducción de los programas de chequeos diseñados para la pronta detec- ción del cáncer de próstata, de ovarios y de testículos. Estos criterios se pueden aplicar de forma útil a todo tipo de pruebas para detectar enferme- dades, y muchos también se pueden aplicar a las pruebas genéticas:
La condición que se quiere detectar debe ser un problema de salud importante: es decir, prevalente y/o grave.
Debe poder identificarse la enfermedad en una etapa temprana. El tratamiento en una etapa temprana debe tener claros beneficios para el individuo (por ejemplo, menor mortalidad) en comparación con un tratamiento en una etapa posterior.
Sensibilidad
(de una prueba):
La probabilidad de que una prueba sea correctamente positiva o negativa; por ejemplo, una prueba sensible puede tener un 95 por ciento de éxito para detectar una enfermedad entre los pacientes que se sabe que tienen la enfermedad, y un 95 por ciento de éxito al no detectar la enfermedad entre individuos que no la padecen.
Especificidad
(de una prueba):
La probabilidad de que una prueba dé algunos resultados falsos positivos o falsos negativos; la prueba es especı´fica en la medida en que esta probabilidad es mı´nima.
Debe existir una prueba adecuada con buena sensibilidadyespecifi-
cidad.
La prueba debe ser considerada aceptable por la población en general. Deben existir instalaciones adecuadas para el diagnóstico y el trata- miento.
Debe alcanzarse un acuerdo sobre la frecuencia de las pruebas y de las pruebas de seguimiento.
Deben analizarse los costes (para el individuo y para el sistema de atención sanitaria) respecto a los beneficios (para el individuo y en términos de sanidad pública).
Debe poder identificarse cualquier subgrupo diana específico. Sin embargo, es difícil concluir si algunos programas de chequeos satisfa- cen el criterio de que los beneficios serán mayores que los costes, que es uno de los definidos por Austoker. Por ejemplo, aunque las pruebas están abordando las cuestiones relativas a la salud pública, la prevención de en- fermedades y la detección de las mismas, es importante no perder de vista al individuo. Marteau y Kinmouth (2002: 78) observan:
El planteamiento tradicional de la salud pública sobre los chequeos médi- cos tiene en cuenta los beneficios que tendría para la población reducir la morbilidad y la mortalidad, cuestiones que, supuestamente, no deben ser valoradas por los individuos cuando toman la decisión de someterse o no a los chequeos. Al seguir este planteamiento, la información que acompaña a la recomendación (de someterse a un chequeo) tiende a ser breve, poniendo el énfasis en los beneficios para la sanidad general y no para el individuo en particular.
Esto sugiere que en la actualidad no se están cumpliendo totalmente los procedimientos de elección informada (por los que el individuo tiene una información completa antes de tomar su decisión). Estos autores afirman que posibilitar una elección totalmente informada requeriría dar a conocer a los pacientes potenciales los posibles resultados adversos del chequeo y los beneficios limitados de pronóstico de algunos tratamientos (si hay tra- tamientos disponibles) para algunos individuos. Esto puede disuadir de la realización de las pruebas a de algunos de aquellos que, de hecho, se bene- ficiarían de una detección y un tratamiento tempranos.
En el caso de los chequeos genéticos, por ejemplo, para identificar si un individuo es portador del gen que predispone al desarrollo de la enferme- dad de Huntington (una enfermedad que aparece en la edad adulta) real- mente no existe nada que se pueda hacer para cambiar el riesgo que tiene un individuo de contraer la enfermedad y, por tanto, algunos dudan del valor de someterse a las pruebas, salvo para preparar al individuo para lo que puede padecer en el futuro. Por el contrario, algunos individuos, al ser identificados como portadores del gen BRCA1 o del BRCA2 del cáncer de mama, optan por una cirugía profiláctica (es decir, la extirpación del pe- cho) para impedir la aparición de la enfermedad (Lerman, Hughes, Croyle
et al., 2000).
Es evidente que resulta difícil controlar dónde obtienen las personas la información sobre la salud; por ejemplo, aquellos que están analizando la posibilidad de someterse a cualquier tipo de chequeo médico, incluyendo
pruebas genéticas, no consultarán únicamente a los profesionales de la sa- lud para obtener información. Se ha encontrado, por ejemplo, que en la UE una media del 23 por ciento de la población utiliza Internet para en- contrar información sanitaria y, en algunos países, como en Dinamarca, se duplica esa cifra (Jørgensen y Gøtzsche, 2004). Estos autores realizaron una revisión a gran escala del tipo de información que se presenta en los sitios web de organizaciones nacionales e internacionales sobre las mamo- grafías para detectar el cáncer de mama. Concluyeron que, en muchos ca- sos, la información era confusa y estaba sesgada hacia el sometimiento a los chequeos, proporcionando una limitada información sobre la posibili- dad de un falso positivo o un falso negativo, tanto como sobre los efectos potencialmente adversos de los chequeos. Pocos sitios web informaban a los lectores de la evidencia limitada que existe sobre la reducción del ries- go de mortalidad entre los que se someten a los chequeos comparados con las personas que no lo hacen (que, de hecho, es una reducción de tan sólo aproximadamente el 0,1% del riesgo relativo de cáncer de mama en un periodo de diez años). La exageración de los beneficios de las pruebas, o la minimización de los riesgos potenciales o de las consecuencias negativas de las pruebas, no proporcionan al individuo la posibilidad de hacer una elec- ción totalmente informada.
Si se produce cualquier tipo de cambio de política hacia la toma de deci- siones compartida y a una elección totalmente informada por parte del pa- ciente en el campo de las pruebas médicas, habrá que considerar de manera específica los efectos que éstos tienen sobre el individuo (en cuanto a sus con- secuencias emocionales y de conducta) para que pueda evaluarlas totalmente. Por tanto, los chequeos constituyen una práctica en aumento en el mar- co de la medicina preventiva en el mundo industrializado, y las pruebas genéticas están convirtiéndose en una cuestión candente en el sigloXXI. Al- gunos tipos de chequeos han sido definidos como objetivos a largo plazo de la salud pública, como los chequeos masivos para detectar el gen de la fibrosis cística entre parejas durante el embarazo (Stone y Stewart, 1996). Los chequeos médicos, independientemente del tipo de enfermedad o fac- tor del riesgo que se quiera detectar, no son obligatorios de momento y, por tanto, el hecho de que pocas personas aprovechen las oportunidades de los chequeos influye negativamente en la posibilidad de evitar o reducir el riesgo de contraer determinadas enfermedades que sí habrían podido controlarse con una identificación temprana como consecuencia de un che- queo hecho a tiempo.
Como se ha mostrado, los chequeos médicos abarcan muchas enferme- dades y problemas que se pueden desarrollar a lo largo de la vida, pero re- quieren que el individuo acuda a una cita para realizarse las pruebas. Sin embargo, existen otras formas de chequeos médicos que permiten que el individuo se haga el chequeo a sí mismo.