Chapter 4: Microhabitat evaluation and utilization by a sheet-weaving spider
4.3.4 Statistical Analysis
Ahora podemos dar algunos pasos adicionales en este mismo sendero de la interpretación bíblica. Estudios recientes dejan en claro que la hermenéutica de uno encuentra su lugar y juega su rol dentro de la visión más amplia de la cosmovisión que uno tiene. Por ejemplo, la hermenéutica de la escuela Wellhausiana, es difícilmente imaginable aparte de un modelo de historia típicamente moderno y evolucionario. La hermenéutica neo-marxista empleada en muchas teologías contemporáneas de liberación está fuertemente orientada hacia un concepto típicamente hegeliano del desarrollo de la sociedad. No se puede acusar a estas escuelas de pensamiento de una falta de consistencia interna. El punto crucial de confrontación es más bien su cosmovisión y su perspectiva filosófica. Como alternativa a estas y otras corrientes hermenéuticas, consideremos un método de interpretación más alineado con la cosmovisión bíblica, las confesiones reformadas, y la filosofía cristiana. Voy a llamarla una ''hermenéutica confesional."
Un punto de partida fundamental es la idea bíblica de "corazón," del cual mana, según la Escritura (Prov. 4:23), la vida. Por lo tanto, de esta vertiente también brotan en general los temas de la teología, más particularmente de la dogmática, y ahora específicamente de la hermenéutica. Acorde con ello hacer teología es una actividad del "corazón," el mini-yo, el punto de concentración religiosa de todo nuestro ser. El "corazón" involucra a la totalidad del hombre. De esa manera el erudito cristiano está obligado a respetar su obra como una actividad arraigada en el "corazón" que, en respuesta a la Palabra de , intenta llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo Jesús (2ª Coro 5:10). Dada esta orientación religiosa ¿Cómo vamos a dar forma a nuestros principios y métodos de interpretación bíblica? ¿Qué tipo de paradigma hermenéutico vamos a adoptar? En respuesta a estas preguntas, considere el modelo de hermenéutica confesional. Para anticipar posibles malentendidos, "confesional" no debe ser entendido aquí en una forma subjetiva, como si las Escrituras fuesen la confesión del hombre en cuanto a Dios. Se refiere más bien al aspecto de la fe referido a la realidad creada, al aspecto "confesional" como una forma de conocer y comunicar verdad. Para
explicar este método de interpretar la Biblia enfoquemos el género de literatura bíblica que está en el centro de la discusión de nuestros días, es decir, las narraciones históricas en la revelación bíblica. ¿Cómo debemos leer, entender e interpretarlas?
Un concepto de enfoque escritural de la realidad creada trae consigo el reconocimiento de que los eventos históricos son, antes que nada, eventos completos. Salen a nuestro encuentro en forma intuitiva y frontalmente en sus carácter de completos, por ejemplo eventos tales como el éxodo, la resurrección, la Revolución Francesa, Hiroshima. Sin embargo, posteriormente, en un cuidadoso análisis estos acontecimientos completos, que pertenecen a nuestro horizonte histórico también pueden ser examinados desde una variedad de perspectivas. Entretejido en la tela unificada de casa episodio histórico existe un conglomerado de momentos y significados altamente diversificados. Tome, por ejemplo el Tercer Reich de Hitler. La sociedad germana de 1930 puede ser analizada teológicamente en términos de su posición confesional: ¿Cuál era el sistema básico de creencias de los "cristianos alemanes"? Pero sus valores psicológicos, sociales, económicos y políticos también están abiertos al estudio. Todos los acontecimientos históricos tienen incorporados en sí mismos estos diversos aspectos de significado.
Este patrón creado de la diversidad de aspectos ordenados dentro de la unidad de acontecimientos completos también tiene validez para la historia bíblica. En las poderosas obras redentoras de Dios que constituyen el corazón mismo de la revelación bíblica hay indicaciones claras de esta diversidad de aspectos. Sin embargo, dentro, debajo, a través y con toda esta variedad de aspectos entretejidos en estos acontecimientos bíblicos, hay una hebra céntrica, liderante que los une, un foco dominante. La Escritura habla confesionalmente. Por ejemplo, uno podría analizar los aspectos políticos del gobierno de David, o los aspectos económicos de la administración de Salomón. La Escritura ofrece algunos discernimientos intrigantes en tales cosas. Pero son aspectos incidentales del verdadero mensaje. Ellos no revelan el foco central de la Escritura. Nuevamente, uno podría reflexionar sobre el apóstol Pedro desde el punto de vista de sus aditamentos psíquicos. O se podría estudiar la misión de Pablo a los judíos, griegos, y romanos en términos de una análisis lingual. ¿Qué lenguaje utilizó para proclamar el evangelio? Se podrían decir algunas cosas interesantes e instructivas en cuanto a estos aspectos contextuales de la revelación bíblica, basadas en lo que sabemos de los tiempos bíblicos. Sin embargo, el foco central del mensaje bíblico, no es político, económico, psíquico, o lingual. ¿Entonces, desde qué punto de vista es contada la historia de la redención? ¿Qué aspecto sobresale? La Escritura toca estas y muchas otras cosas dentro de una enfoque confesional.
Los diversos otros aspectos de la realidad histórica ciertamente están ahí. De otra manera los eventos de la historia de la redención no serían enventos reales ni completos. Todos ellos juegan sus roles de importancia. Pero cuando salen al foro, una vez uno, otra vez otro, lo hacen siempre supeditados al foco central de la Escritura. Es importante reconocer estos otros aspectos, porque de otra manera el
foco confesional se apreciaría de manera vacía y docética. David se involucró en algunas dramáticas actividades de la política; Salomón estableció algunas políticas económicas destinadas al fracaso; Pedro fue movido conforme a algunos principios psíquicos; Pablo habló en lengua griega y aramea para predicar. Pero esas consideraciones no son centrales en la Escritura. Todas ellas son subalternas a su foco central. En su sentido más profunda la Escritura realmente no "trata" de David, Salomón, y Pablo; en cambio "trata" absolutamente de Jesucristo. Lo primordial en la Escritura es que se concentra en el significado confesional de su cadena de eventos conforme estos se relacionan con Cristo.
La Escritura testifica de eventos histórico-redentores reales, pero no como "crónicas objetivas." Ella no es simple historiografía. Ella es historia profética, historia interpretada, historia con un punto central. Ella explica el significado del drama de la redención que se desarrolla, evento tras evento, siempre dentro de este foco confesional. Lo que une un evento histórico tras otro en un patrón unificado de revelación Cristocéntrico es el sostenido énfasis de la Biblia en el significado confesional de estos eventos.
Considere algunos otros ejemplos bíblicos, tomados al pasar. Ahora la arqueología está en condiciones de pintar un cuadro de Omri, rey de Israel, en forma mucho más detallada e ilustrada que el relato muy sobrio de la Biblia. Aparentemente su fama internacional fue tan grande que los extranjeros se referían a la nación de Israel como a "la casa de Omri." Sin embargo, la Escritura pasa estas cosas silenciosamente por alto. En siete breves versículos trata de Omri (1º Rey. 16:21- 28). ¿Cómo podemos explicar esto? Esa clase de tratamiento que la Biblia ofrece de un personaje real refleja la clase de libro que la Biblia es. Ella pone al reino de Omri en su propia y singular perspectiva. En el contexto histórico de comprar el monte de Samaria y fortificarlo, lo que leemos es esto: “Y Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, e hizo peor que todos los que habían reinado antes de él; pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Mabat, y en el pecado con el cual hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehová Dios de Israel con sus ídolos" (1º Rey. 16: 25- 26). Esa es la forma en que la Biblia enfoca el reinado de Omri, diciendo con lenguaje confesional lo que realmente es de importancia duradera en cuanto a él, sus contribuciones (negativas) al desarrollo de la historia de la redención camino a la venida de Cristo.
Tome otro caso. En el Nuevo Testamento el Rey Herodes es presentado como un carácter despreciable desde el punto de vista de lo que Cristo lógicamente es importante en la revelación bíblica. Herodes es un agente del dragón de Apocalipsis 12 dispuesto a devorar al Niño-Hombre. Sin embargo, de lo que sabemos sobre la historia política de aquellos tiempos, Herodes fue más bien un eficaz gobernador títere dentro del régimen romano. ¿Por qué este agudo contraste de énfasis? Una vez más, esto es un asunto del singular enfoque de la Biblia. La Escritura no niega la eficacia militar de Herodes, ni sus logros arquitectónicos, ni sus problemas píquicos. En efecto, los evangelios hacen alusión a estas cosas. Pero la Escritura hace un tipo diferente de juicio de aquellas
personas que juegan papeles protagónicos en el drama de la redención. En el transcurso de todo ello, Cristo es el Protagonista central y liderante. Desde el punto de vista confesional, en la Escritura lo que más importa acerca de Herodes es su encarnación del espíritu del anti-Cristo.
Lo mismo vale para Poncio Pilato y los fariseos, y, de manera más positiva, para Abraham, Moisés, Elías, Juan el Bautista, María, la madre de Jesús, y los apóstoles. En cada caso la Biblia trata con vidas reales de personas reales, que, como personas completas, participan en los eventos completos. Consecuentemente la Escritura insiste en un aspecto de estos eventos, uno tras otro. A veces incluso realza, de manera bien enérgica, cierto aspecto. Tome, por ejemplo, los desórdenes psíquicos del rey Saúl en la última parte de su vida. Pero nuevamente, esto es para agudizar el enfoque confesional de la Escritura en cuanto a Saúl como un rey anti-teocrático. El estado psíquico de la mente de Saúl no es un tema independiente. Este aspecto de su vida, junto a los aspectos políticos, económicos, y cúlticos, está allí como el marco histórico concreto destinado a trasmitir este mensaje confesional: "Obedecer es mejor que sacrificar ..." Por eso erramos el blanco si tratamos de derivar teorías psicológicas de los pasajes sobre Saúl. No es esta la intención ni el propósito de la Escritura. En cambio, la Escritura enseña que ninguna persona, como Saúl, puede decir "No, no, no" al claro "Sí, sí, sí" de Dios, en cuanto a David, sin que ese desafío le cueste a uno un elevado precio (''le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová") no es burlado. Semejante rebelión conduce finalmente a la puerta de la casa de la adivina de Endor.
En muchos casos nuestras participaciones de nacimientos expresamos este mismo enfoque "confesional." En nuestras tarjetas impresas proclamamos agradecidos: "El Señor nos ha dado un bebé." Con esta declaración confesional no negamos que hubo una interacción sexual, ni que hubo una espera de nueve meses, ni que un médico asistió el alumbramiento, ni que hubo medicamentos y gastos involucrados, ni que el . estado entregó una partida de nacimiento. Estos diversos aspectos de aquel gran acontecimiento son reales. Pero, habiéndose dicho y hecho todo, queremos decir que la totalidad de los diversos aspectos involucrados en aquel evento son resumidos en la confesión: "El Señor ha dado." Esa es nuestra forma de hablar bíblicamente acerca de un nacimiento. Toma el significado más profundo del acontecimiento y lo pone en un foco claro y auténticamente confesional. Esto está en agudo contraste con, por ejemplo, las participaciones de nacimientos que reducen esta experiencia a categorías económicas: "Anunciando un nuevo motivo para la excención al impuesto de ganancias brutas."
La Escritura nunca habla en esos términos reduccionistas. Ciertamente, a veces la Escritura realza vigorosamente el motivo biótico, por ejemplo, en el nacimiento de Isaac, ocurrido inesperadamente, fuera de tiempo, como algo "imposible" cuando Abraham y Sarah eran ancianos. A veces los asuntos políticos aparecen más extensamente, como en la persistente lucha entre judíos y samaritanos durante la reconstrucción del templo. A veces lo estético recibe gran atención, como en la descripción de la grandeza del templo de Salomón. A veces juegan un rol
importante las relaciones étnicas y sociales, como en el conflicto entre cristianos judíos y gentiles en la iglesia primitiva. Sin embargo, reducir el mensaje de la Biblia a uno u otro de estos aspectos es errar hermenéuticamente el blanco. Todos estos aspectos tienen un rol subalterno al dominante enfoque confesional, central, lid eran te, de la Escritura, es decir, el testimonio consistente de toda la Escritura, en la totalidad de su extensión y en todas sus partes, en cuanto a la obra redentora de Dios en Jesucristo. Como un rayo de luz que al atravesar un prisma es refractado en un espectro brillante de colores, así, de manera inversa, la Escritura toma todos estos diversos rayos de luz y los concentra en este foco confesional: "Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo."
Esta hermenéutica confesional también encuentra fuerte apoyo en el mensaje del Salmo 127: "Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia." El salmista no está espiritualizando este proyecto de construcción. Auténtica madera, ladrillos y cemento tienen su lugar en él. El salmista tampoco está negando que la ejecución de la obra requiere mucha planificación terrenal, ahorros y trabajo. Todo tipo de consideraciones físicas, económicas, estéticas, sociales, políticas e incluso éticas participan en un emprendimiento de esa naturaleza. No obstante, con su propio y singular enfoque, semejante a una toma de rayos X, la Escritura corta a través de todas las duras realidades del trabajo humano y va al corazón del asunto proclamando: Sin la bendición del Señor todo el sudor y todas las lágrimas (de alegría y pena) son en vano, vacíos, carentes de contenido y significado. Sin la bendición de la casa pierde su verdadero propósito de ser. La casa (sus cimientos, paredes, techo) pueden permanecer todavía, pero la casa ya, no está para el servicio obediente a través de la vida en familia. Lo mismo se aplica a la protección de una ciudad. ¡Ay del centinela que se duerme en su puesto! Pero aunque el centinela cumpla su guardia de día y de noche, y aunque se dupliquen y tripliquen los centinelas, todas estas precauciones extras no ayudarán a menos que el Señor vele sobre la ciudad para protegerla. Este es el enfoque confesional del mensaje bíblico.
Esta hermenéutica confesional ofrece verdadera ayuda cuando se trata de hacer justicia a la Escritura tanto como historia de la redención y como historia de la redención. Ella ofrece algunas claves hermenéuticas que ayudan a descubrir el significado de la revelación bíblica que es central y comprehensivamente Cristocéntrico. Ella trae incorporada algunos protectores contra interpretaciones reduccionistas de la Biblia, ya se trate de reduccionismos modernistas del método ejemplar o del reduccionismo histórico del método de crítica-histórica; y también contra tendencias hacia -el racionalismo, pietismo, o legalismo. Ofrece promisorias posibilidades para una teología confesional, es decir, una hermenéutica teológica que está en armonía con las confesiones reformadas concernientes a la naturaleza de la autoridad bíblica. Ayuda a vencer las tensiones dialéctico-dualistas, siempre presentes entre confesión y teología. En este método hermenéutico se pueden mantener unidas la fe y la teología mediante una relación práctica integral mente
unificada y significativa, que honra y da vía libre a la convicción de que la Biblia es la Palabra de Dios en las palabras de los hombres.
V. 23. Repaso
Ahora, mirando hacia atrás, ¿en qué consiste una prolegómena a la dogmática reformada? ¿Cuál es su lugar y su rol? ¿Cómo se relaciona con la teología propiamente dicha que tiene por delante? Por supuesto, sirve como una "Introducción," que no es sino otro nombre para la misma cosa. A modo de resumen, una respuesta más sustancial se puede ofrecer relacionando la prolegómena a las siguientes tres ideas:
a) Tradición. De la historia referida a la formación del dogma cristiano, resulta evidente que toda dogmática está ubicada dentro de cierta tradición religioso- filosófica. Actuar como si el pleno significado de esos movimientos mayores se agotase en sus teologías es sobrevalorar la teología. Por otra parte, actuar como si estas teologías pudieran ser entendidas adecuadamente en forma aislada de sus tradiciones, es tratar estrecha y superficialmente con la teología. Consecuentemente, la prolegómena esboza el "árbol genealógico," los ancestros, el linaje, y la herencia espiritual. Por eso, el presente proyecto renovador en dogmática reconoce su deuda con la tradición reformada en la línea calvinista conforme a su posterior desarrollo en nuestros tiempos por medio del movimiento neo-kuyperiano.
b) Ubicación. Una segunda tarea, estrechamente conectada, de la prolegómena, es ubicar a la dogmática en relación a las otras ramas de la teología, a otras disciplinas dentro del emprendimiento académico, y a otras dimensiones prácticas y teóricas de la vida como un todo. Si esto toma la forma de una palabra zuerst (una palabra inicial), como en Calvino, o una palabra vorher (una palabra anticipada) como en Bavinck, su posición tiene que ser consistente con el tenor general de la dogmática que introduce. La unidad del pensamiento no puede tolerar un salto, por ejemplo, de la razón a la fe, en el movimiento que va de la prolegómena a la dogmática propiamente dicha, como si se estuviera viajando en "segunda clase" una parte del trayecto y luego se pasa a "primera clase" el resto del viaje a casa. Desde una vista en perspectiva, prolegómena y dogmática propiamente dicha, son de una pieza. La prolegómena sirve para ubicar a la casa de la dogmática dentro del vecindario más amplio al que pertenece.
c) Perspectiva. Incorporando estas reflexiones sobre la tradición y ubicación, esta prolegómena refleja la cosmovisión bíblica y la filosofía cristiana desarrollada dentro del movimiento reformado cubriendo los últimos cien años. Con ello vienen los puntos de partida presuposicionales (de pre-sub-ponere: "aquello que anticipadamente se pone debajo"), principios (de principia, "puntos de inicio"), discernimientos y enfoques que sirven para ubicar a la dogmática reformada dentro de los contornos mayores de nuestra vida en el mundo de Dios. Como tal nos ayuda a agudizar nuestro sentido de perspectiva.