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Statistics concerning strain to failure

Chapter 7 – Conclusions and future work: The thesis conclusions drawn from experimental

3 Characterization of longitudinal mechanical properties of clear timber: RSV and size effects

3.5 Statistics concerning elastic modulus, strength and strain to failure 1 Statistics concerning elastic modulus

3.5.3 Statistics concerning strain to failure

Aunque en la sociología predominó la variant e obj et iva de la misma, no desplazó la corrient e subj et iva, siendo la llamada microsociología un área indist inguible de la psicología y el sociólogo canadiense Erwin Gof f man (1922-1982) uno de los mas sobresalient es microsociólogos. El mencionado aut or desarrolló una perspect iva de la sociología a la que denominó enf oque dramat úrgico.

Erwin Gof f man part e de la observación de que est ando en una sit uación pública las personas se comport an como act ores. Un buen act or, por supuest o, se esf uerza en crear det erminadas impresiones en la ment e de los ot ros, y en hacer creíble su represent ación.

Est o lo logra en part e hablando, pero t ambién comunicando con el cuerpo y principalment e con los gest os del rost ro, aunque cualquier part e del cuerpo puede emplearse.

También, como t odo act or sabe, la represent ación perf ect a es dif ícil de lograr, pues pueden no ent rar en sint onía lo que la persona dice en relación a la comunicación no verbal: un adolescent e j ura est ar diciendo la verdad a su madre, pero no la mira a ella sino al piso. O una persona asegura no est ar nerviosa, pero pest añea mas de lo habit ual. Claro que es posible equivocarse, pues los gest os no t ienen un signifi cado único como las palabras, siendo lo habit ual que en los hechos se det ect en congruencias o incongruencias sólo parciales, rara vez t ot ales. De ahí que nos result e mas f ácil det ect ar el engaño si se t rat a de alguien conocido, como un hij o, un amigo o una parej a, en lugar de alguien desconocido. Igualment e es mas f ácil desenmascarar el engaño cuant o mas f uert es son las emociones que se int ent an disimular (Todo ést o se vuelve a t rat ar en el cap. 7 baj o el apart ado de claves no verbales de las emociones)

De modo t al que el cont rol de las emociones es una part e de la represent ación que t odos hacemos en sit uaciones sociales.

Asimismo, si una persona goza de poder social t endrá una t ácit a aut orización a comport arse de un modo mas inf ormal, asert ivo y libre. Por

ej emplo, puede t ut ear o llamar por el nombre de pila a un empleado, vest irse de modo mas audaz e incluso ext ravagant e, y hacer observaciones que no se admit irían a cualquiera. También puede pregunt ar cuest iones que ot ros se aut olimit arían de pregunt ar, e iniciar y fi nalizar conversaciones. Es decir, t odos los comport amient os que cult uralment e signifi can señales de st at us y poder, Gof f man las considera una f orma de represent ación. A las dif erent es expresiones para represent ar poder, o lo que f uere, Gof f man las denomina “ rit uales” y son acept ados socialment e como nat urales.

Un ej emplo de rit ual de género -no de poder- que brinda Gof f man se basa en la observación de que los hombres t ocan mas a las muj eres que ést as a los primeros. Tocar puede t ener un signifi cado sexual o no, pero las muj eres se abst ienen de t ocar a los hombres pues casi siempre se le asigna una int ención de invit ación sexual.

Las int enciones de los act ores, además, buscan most rarse de modo idealizado ant e los demás, y quizá ant e el propio ej ecut ant e. Est o signifi ca que buscamos que nos vean muy correct os. Igualment e, nos most ramos cort eses con personas que no nos agradan, y acept amos t al fi ngimient o de ellos hacia nosot ros aún baj o el supuest o que no est án expresando un aut ént ico sent imient o.

Cuando un papel no logra represent arse bien sent imos vergüenza si la f alla es nuest ra, o vergüenza aj ena si lo comet e un t ercero. Por ej emplo, si un prof esor ant es de comenzar un discurso est ornuda y sus post izos se est rellan cont ra la f rent e del Decano.

En la t erminología dramat úrgica de Gof f man quien comet e un error “ pierde su imagen” La vergüenza est á siempre present e en una represent ación porque, en primer lugar, las represent aciones por lo general implican ciert o grado de engaño, y, en segundo lugar, la mayoría de las represent aciones conllevan una variedad de element os, verbales y no verbales, que pueden, en un moment o dado y por error, desvirt uar la impresión que se quiere dar: “ Los miembros de una audiencia, escribe Gof f man, hacen mas que ignorar los f allos en una represent ación: t ambién ayudan al int érpret e a rect ifi car o salvar su imagen” llamandole a eso “ t ener t act o”

El público, de ocurrir la voladura de los post izos, hará como que no vió nada, o apenas sonreirá como diciendo: no hay que darle t ant a import ancia, son cosas que ocurren.

“ ¿Porqué es el t act o, se pregunt a Goffman, una respuest a t an común? Porque la vergüenza result a incómoda no sólo para quien est á represent ando un papel, sino t ambién para t odo el mundo” ya que les recuerda lo f rágiles que son ellas mismas cuando les t oca represent ar papeles.

Como dicen los sociólogos John Macionis y Ken Plummer (…) “ la invest igación de Gof f man demuest ra que, mient ras que la conduct a es espont ánea en algunos aspect os, est á mas paut ada y rit ualizada de lo que solemos pensar”

Y por mi part e ext raería la siguient e conclusión: la Psicología, la Sociología y la Ant ropología Cult ural compart en un mismo obj et o epist émico, como lo at est igua la microsociología, y no encuent ro razón alguna para que se est udien como carreras dist int as.

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E L A C I Ó N P S I C O L O G Í A Y D E R E C H O

El siguient e párrafo de los aut ores cat alanes Sabat é, Bayés y Munné en su obra Int roducción a l a Psicol ogía j urídica,

Edi t or i al Tr i l l as, 1983, ilust ra adecuadament e la ínt ima relación ent re la Psicología y el Derecho; para el l o se anal izarán sus afi rmaciones de modo segment adas:

“ L a s n o r m a s j urídicas no son ot ra cosa si no est ímul os ver bal es t endient es a producir o i mpedi r det er mi nadas conduct as.”

¿Qué es una norma j urídica?. Una est ipulación de aquel l o que se est á pr ohibido hacer, o que debe hacerse de un modo u ot ro. El cast igo que se apl icará a una persona que roba obedece a que exist e una norma j urídica específ ica para t al t ipo de conduct a. Por el l o t oda norma t iene un valor disuasivo, y en consecuencia es un r ef or zador de l a

conduct a.

LA DIVISIÓN DEL ESTADO EN TRES PODERES Act ualment e las democracias mas per- f eccionadas acept an las ideas del pensador Mont esquieu, quien buscando algún sist ema para cont rabalancear la muy humana t endencia a poseer el poder absolut o, propuso la división del est ado en t res poderes: el ej ecut ivo, que administ ra o gobierna, el legislat ivo, que pro- mulga leyes, y el j udicial, que aplica las leyes. Mient ras las aplicaciones de la psicología al ej e- cut ivo y al j udicial son conocidas, su aplicación al poder legislat ivo es mas recient e.

Una aplicación en el ámbit o legislat ivo se conoce como conducencia de la norma j urídica y abarca la cuest ión de la acept ación por part e de la sociedad de una norma o re- glament ación legal.

El ideal del legislador al promulgar una ley -o norma j urídica- es que sea acept ada y cumplida por t oda la sociedad, o por una ma- yoría. Pero, ¿qué sucede si se promulga una ley que no es acept ada por la mayoría? En t al caso se est á ant e un grave problema de conducencia de la norma j urídica, pues una normat iva que se incumple desaut oriza al est ado y genera una dist orsión ent re lo que est ablece la ley y lo que se acept a en la práct ica. Si t al f uese el caso se dice que la norma j urídica es inconducent e, es decir, no t iene ef ect os práct icos, aunque es evident e lo anómalo de la sit uación.

Es al l í donde el psicól ogo acude en ayuda del poder legislat ivo, al proporcionar crit erios para la redacción, la promoción y la acept ación de las normas. En algunos t ext os de Psicología Jurídica a t ales cont ribuciones psicológicas se las conoce como “ t écnica le- gislat iva”

“ [ . . . ] dent r o de est as nor mas fi gur an una ser ie de concept os y defi niciones de nat uraleza igualment e psicológica.”

Por ej emplo, el concept o de “ int encionalidad” , que es clarament e psicológico: ¿t uvo el individuo el propósit o o int ención de act uar de t al manera o se t rat ó de una sit uación accident al?. De ello post eriorment e dependerá de que un homicidio, por ej emplo, se califi que de “dol oso”

(int encional) o “culposo” (no int encional).

Ot ro ej emplo: en los delit os que se j uzgan hay “at enuant es” y

agravant es” , los cuales, t al cual acont ece con el crit erio de int encionalidad,

ponen en j uego consideraciones psicológicas; el est ado de emoción violent a es un at enuant e del homicidio y la premedit ación o la alevosía son agravant es

que endurecen la pena.

“ [...] la f ormulación y aplicación de dichas normas requiere de una gama de conduct as hábilment e infl uidas por variables ambient ales y suj et os.”

Es decir, aplicar una sanción requiere mont ar un escenario: el j uicio,

así como diversos personaj es (j ueces, abogados, fi scal, t est igos, perit os, víct imas y acusados) que int ent arán reconst ruir los acont ecimient os de acuerdo a dist int as perspect ivas. Allí se combina el art e de la persuasión (o

modo en que present a la evidencia), la dramat ización (las emociones ligadas

al hecho), así como el uso de ot ros recursos psicológicos (lo creíble o poco

creíble de un relat o, lo fi able de la memoria de un t est igo, en ciert os casos el ef ect o del alcohol, et c.)4

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E L A C I Ó N P S I C O L O G Í A Y A R Q U I T E C T U R A

Las relaciones ent re la Psiclogía y la Arquit ect ura const it uyen por sí una especialidad: la Psicología ambient al, muy relacionada asimismo con la Psicología ecológica.

La Arquit ect ura t rat a de las relaciones ent re el Hombre y su medio y al hacerl o se encuent ran segment os de int erés compart idos por l a Psicología, principalment e por la Psicología social, puest o que el ambient e repercut e direct ament e en paut as social es de convivencia: el diseño de un t empl o es dist int o al de una confi t ería, y a su vez ést e dist int o al de un est rado j udicial.

4 El derecho también puede verse como un tipo particular de psicología: el conductismo, pues

busca evidencias objetivas que no dependen de lo que la persona diga. Por ejemplo, el aforisma juridico “a confesión de partes relevo de pruebas” signifi ca que una persona puede confesar un delito, pero para el derecho eso no es sufi ciente, pues puede estar protegiendo al verdadero autor. En consecuencia, buscará evidencias objetivas tal como es el ideal conductista

Lo que hace psicológicament e dist int os un ambient e de ot ro es el ef ect o subj et ivo que se t rat a de producir así como f ormas de int eracción que se buscan f oment ar o desalent ar. Por ej emplo, un ef ect o subj et ivo import ant e se logra al dar a la const rucción un t amaño excesivo a los fi nes de que el individuo se sient a empequeñecido y amedrent ado (como en muchos t emplos). Mient ras que se logra una f orma de int eracción visual muy part icular en las t orres de diseños circulares de ciert as cárceles llamadas

t orres panópt icas, pues el individuo que vigila t ras sus vent anas ahumadas

ent ra f ácilment e en cont act o visual con los int ernos, al t iempo que ést os nunca saben si los est án observando o no.

Ot ro ej emplo de la relación Psicología y Arquit ect ura viene dado por la cámara de Gesell, que const a de un vidrio o espej o unidireccional (de un lado t ransparent e pero del ot ro un espej o) que originalment e sirvió para observar a los niños sin pert urbarlos con la presencia. Pero en la act ualidad se lo emplea igualment e en modernas f ormas de invest igación t erapéut ica, como en t erapia sist émica, o en experiment os que ut ilizan la observación de la conduct a espont ánea, e incluso en zoológicos de diseño moderno.

Figura 9. Torre panóptica. Concebida por Jeremy Bentham en el S. XVIII como modo de control

social, hace que un solo individuo logre una visión de 360 grados. Si los vidrios están ahumados, no se sabe cuándo observa y cuándo no.

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E L A C I Ó N P S I C O L O G Í A Y E D U C A C I Ó N

Como John Dewey fue el primero en advert irlo lo mas próximo a la Psicología es la educación, que no es ni mas ni menos que una rama de la Psicología aplicada. Ello es así porque en la t area educat iva confl uyen dos grandes t emas: la cognición y la mot ivación, a las cuales se dedican dos unidades complet as en el present e t ext o.

La cognición at añe a cómo int erpret amos el mundo que nos rodea, natural y social, buscando igualmente responder sobre cómo adquirimos nuevos conocimient os. La mot ivación at añe a cuáles son aquellos aspect os del mundo nat ural y social que concit an nuest ro int erés, y t ambién busca responder cómo despert ar el int erés cuando ést e no exist e espont áneament e.

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ELACION PSICOLOGIA Y CIENCIAS DE LA ADMINISTRACION

Las l l amadas Ci enci as de l a Administ ración represent an una rama de las Ciencias Económicas, donde se est udi an aspect os cont abl es, imposit ivos y gerenciales propios de los mas variados t ipos de empresas. Sin embargo una part e muy import ant e de l a mi sma, t oda una gr an ár ea l l amada “ Recur sos Humanos” , es al t ament e i nt er di sci pl i nar i a, pues allí confl uyen aport es de la psicología social, la psicología organizacional, y la psicología laboral.

Dent ro de la mencionada área de los Recursos Humanos se est udian cuest iones muy dispares, t ales como: cult ura organizacional, dist ribución racional de las personas, resolución de confl ict os, liderazgo y sist emas de califi cación y promoción de los empleados.

Todos ést os aspect os no est án ni sist emat izados ni aut omat izados, como sería el caso de las liquidaciones de haberes o balances, para dar dos ej emplos t ípicos de los aspect os cont ables; por el cont rario, aunque exist e lit erat ura cient ífi ca sobre el t ema Recursos Humanos, el avance de la misma necesariament e requiere de consideraciones psicológicas y sociológicas de la organización, inst it ución o empresa (pública o privada).

En un primer moment o, a comienzos del siglo XX, se pensaba que los individuos sólo t rabaj aban por la remuneración, que se podía cont rolar a los empleados con sólo vigilarlos y llamarles la at ención en caso de incumplimient o. Tal concepción es conocida como t aylorismo por F.W. Taylor,

Figura 10. Cámara de Gesell. Permite observar

ingeniero nort eamericano de 1900 muy infl uido por el t rabaj o de Ford y su descubrimient o de la “ línea de mont aj e” . Taylor, muchas veces munido de un cronómet ro, est udiaba de ést e modo la product ividad de los individuos. “ La gran mayoría de los t rabaj adores, llegó a escribir, sólo son una masa despreciable de seres que t rabaj an por su sust ent o y necesit an de un t rat o riguroso para f uncionar.”

Pese a que a l o l argo de l as décadas post eriores se demost ró cont undent ement e lo f also y dañino de ést a visión sobre la mot ivación laboral, el t aylorismo est á aún muy enraizado no sólo en la t radición popular, sino t ambién en los propios administ radores de empresa.

Relacionada, pero cont raria a ést a concepción, se encuent ra la idea moderna del “ cont rol t ot al de calidad” , la cual se sit úa en las ant ípodas del pensamient o t ayloriano5.

Aunque el t érmino “ cont rol t ot al de calidad” evoca la idea de est ablecimient os que celan a sus empleados con el uso de gran número de inspect ores, como si se hubiese clonado Taylor, en realidad es lo opuest o: el sist ema t ot al de calidad se logra cuando t odos y cada uno de los empleados o personal de conducción de un est ablecimient o est án t an involucrados (es decir, consust anciados o compromet idos) en su t area, que la exist encia de cont roladores ext ernos se vuelve innecesaria.

El problema medular y consiguient e desaf ío es cómo inducir t al ident ifi cación ent re los empleados y la empresa, que es j ust ament e el t alón de Aquiles de numerosas inst it uciones, est ablecimient os y empresas.

La consust anciación con las organizaciones no es solament e una cuest ión psicológica, sino t ambién sociológica y polít ica: sólo t iene chances de funcionar un sist ema de calidad t ot al si el individuo percibe la organización como democrát ica horizont alment e y vert icalment e, si se le consult a y pude expresarse, y si exist e equidad en la dist ribución de las ganancias y t ransparencia en la misma. Cuando ést os element os no est án present es, cuando se desconfía de la empresa o inst it ución, o se la evalúa como irracional, o cuando se la percibe inj ust a o sobreexplot adora, no es posible implement ar ningún cont rol aut ogest ionado de calidad y se vuelve a las práct icas t aylorianas como cont rapeso al t rabaj o a dest aj o, mal hecho, e incluso al sabot aj e que la insat isfacción laboral provoca.

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ELACIÓN ENTRE LA PSICOLOGÍA Y LAS CIENCIAS DE LA

COMUNICACIÓN

Los medios de comunicación (prensa, radio, t el evisión, cine e int ernet ) han t omado un papel de import ancia crecient e en la civilización, y conservan una doble f unción: inf ormat iva y f ormat iva.

5 el llamado “control total de calidad” es una práctica que proviene de la cultura organizacional

El aspect o informat ivo consist e en t ransmit ir algunas de las novedades que ocurren en la sociedad, siendo su selección y ponderación algo que dist ingue un medio de ot ro (algunos exageran y ot ros minimizan o ignoran ciert os acont ecimient os).

Pero j unt o a la f unción inf ormat iva, los medios de comunicación t ambién cumpl en una f unción f ormat iva: el mundo social , pol ít ico o