La migración internacional en Bolivia fue una respuesta al modelo des- igual del desarrollo. La migración internacional fue un fenómeno creciente durante la segunda mitad del siglo XX y ha sufrido importantes cambios en su devenir histórico. Antes de la segunda guerra mundial, alta atracción
2 El empleo cuenta propia en las ciudades principales, para las cuales se cuenta con información, no sólo es desarro llado por inmigrantes, sino también por importantes sec to res poblacionales nativos. Así, las características de las economías urbanas más importantes se convierten en po tenciales expulsores de fuerza de trabajo.
migratoria, existió una fuerte inmigración de ultramar; en la segunda mitad del siglo XX, se convirtió en espacio de expulsión demográfica.
Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, un importante flujo de inmigrantes procedente de Europa. La inmigración europea, estuvo rela- cionada con la explotación de minerales y de los recursos naturales, fenó- meno explicado por las condiciones favorables de los circuitos económicos internacionales. El agotamiento de las reservas de minerales hizo declinar su actividad y por ende redujeron su intensidad. A lo anterior se sumo la crisis de los precios de minerales en los mercados internacionales, aspecto que determinó una reducción sistemática del flujo inmigratorio.
Grafico No. 2
inmigrantes según país de nacimiento, 2001
Fuente: Tabulados especiales Censo Nacional de Población y Vivienda, resultados finales, 2001, INE. En Bolivia, la migración internacional receptiva no es importante, pero una corriente de emigración hacia el exterior (a países limítro fes como la Argentina, y a países más lejanos como Estados Uni dos) ha ido cobrando también creciente significación. Se estimó con base a la información pro- veniente de los censos de población realizados en algunos países de Amé- rica Latina, Europa y Estados Unidos alrededor de 1980, existía aproxima- damente 160 mil emigrantes bolivianos fuera del país; de este volumen, el
73% hacia la república argentina; el segundo país receptor, con un 9% a Estados unidos de Norte América. Brasil (8%), Chile (4%), perú (2%)
y con pesos próximos al 1%: Venezuela y República Federal Alemana, con pesos aún menores Paraguay, Panamá, Costa Rica y Guatemala; se trata de doce países para los que se disponía información.
Existe una diversidad de cifras sobre la magnitud de bolivianos residen- tes en el exterior, desde los 2 a los 3 millones de emigrantes boli vianos fuera del país, las mismas que revelan la urgente necesidad de lograr evidencias empíricas en una temática de gran envergadura.
Es importante resaltar que al realizar los análisis de los censos en la Ar- gentina y Estados Unidos, se pudo constatar que los emigrantes bolivianos más calificados tendieron a trasladarse a países lejanos; en tanto que las corrientes migratorias establecidas hacia países limítrofes incluyeron per- sonas con menores niveles de escolaridad; éste fue el caso de los bolivianos en la Argentina y en los Estados Unidos (Ledo: 1985 y 2002); se trataba de migrantes que había el momento de migrar, una vez finalizados sus estudios de postgrado; en sí se trata de un nivel superior a la media de la población extranjera. Pellegrino (Pellegrino, 2000), realiza una comparación con la población no extranjera de los Estados Unidos y concluye que, entre los países que figuran como importantes expulsores de profesionales y técni- cos, se encuentran Bolivia. Esto indica que la emigración de profesionales y técnicos no está necesariamente vinculada a la “sobreoferta”, sino que la explicación debe referirse, tanto a factores específicos de cada país, como a las oportunidades que ofrecen los países de recepción y al tipo de redes establecidas entre los migrantes, que permiten una alimentación continua de la migración (Ledo, 1985; Ledo, 2002; Pellegrino, 2000:10).
Como ya se adelanto, utilizando la información censal, se estimó, que alrededor de 1980, existía aproximada mente 160 mil emigrantes boli vianos fuera del país; de este volumen, el 73 por ciento corresponde al proceso migratorio hacia la República Argentina; el segundo país receptor, con un 9 por ciento aproximadamente, son los Estados Unidos de Norte América. Luego se encuentran con menores pesos relativos, en orden de importancia: Brasil (8%), Chile (4%), Perú (2%) y con pesos próximos al 1 por ciento: Venezuela y República Federal Alemana, con pesos aún menores Paraguay, Panamá, Costa Rica y Guatemala; se trata de doce países para los que se disponía información (Ledo, 1986).
Utilizando la información oficial de los Censos Nacionales de Población y Vivienda de la República Argentina (Maccio y Elizalde, 1994) y, se puede observar que, desde el siglo pasado, existía presencia de bolivianos resi- diendo en dicho país. En el Censo de Población de 1869 fueron censados alrededor de 6 mil personas; en 1991 fueron censados alrededor de 143 mil personas dicha magnitud aumentó hasta alrededor de 234 mil emigrantes el 2001 (Ledo, 2002: Cuadro 2.20). El incremento de la corriente de boli- vianos en la Argentina, en buena medida, se explica por la demanda esta-
cional de mano de obra para las actividades agrícolas, particularmente en el Norte Argentino. Este fue el origen y quizás uno de los factores explicativos de mayor relevancia, en primera instancia, el cultivo de la caña de azúcar; posteriormente, las necesidades de mano de obra para la recolección de hojas de tabaco; las cosechas frutihorticolas y las actividades relacionadas con la vendimia, fueron los detonantes para la cada vez mayor emigración de bolivianos hacia la República Argentina3. Lo que resulta lamentable, es que la crisis económica producida en la República Argentina, también tuvo repercusiones en las reducciones de estas actividades, muchos de los ‘bolas’ nombre que se da a los inmigrantes bolivianos en la Argentina, tuvieron que re emigrar del Norte Argentino hasta el Gran Buenos Aires, lugar don- de se han generado las peores crisis de intolerancia frente a los emigrantes bolivianos en los últimos años.
Grafico No. 3
población nacida en Bolivia, censada en argentina. periodo 1868-2001
El segundo país receptor de emigrantes bolivianos es los Estados Uni- dos; según las estadísticas norteamericanas, la población boliviana censada en 1980 ascendía a 14.468 bolivianos y, diez años más tarde, vale decir en el Censo de 1990, ascendieron a 31.303 y el año 2000 a 53 mil bolivianos
3 Alejandro Grimson, Relatos de la Diferencia e Igualdad (Los bolivianos en Buenos Aires), en su estudio realizado entre 1994 y 1996, pag. 17 y 18, presenta, un detalle interesante de las etapas de la migración de bolivianos hacia la República Argentina.
residentes en dicho país4, con una tasa de crecimiento del orden del 7.7% anual5, valor superior al promedio latinoamericano de migrantes dirigidos a dicho país, del orden del 6.7% en el mismo periodo. Aspecto que revela la presencia de una tendencia creciente en la emigración de bolivianos; en sólo 10 años, su tamaño se duplicó.
Vale destacar que entre los emigrantes bolivianos hacia los Estados Uni- dos sólo un 13% tiene menos de 12 años de educación formal y el 87% cuenta con estudios superiores. A diferencia de los emigrantes dirigidos a la República Argentina, que sólo cuenta con estudios superiores el 10% de los emigrantes.
En el caso de emigrantes dirigidos a los Estados Unidos, Bolivia pier- de población activa con niveles superiores de calificación, la misma que es asimilada en el país de destino. En el segundo caso (bolivianos en la Ar- gentina), se trata de agricultores y jornaleros que cumplen labores de baja remuneración y, en muchos casos, inestables en la República Argentina; de ahí que el denominativo que se les dio de ‘peón golondrina’ escenifique su constante movilidad espacial al interior de la Republica Argentina.
La información presentada, refleja las condicionantes de tipo económi- co en la emigración internacional de bolivianos; es evidente que un número significativo de bolivianos y bolivianas están integrados, productivamen- te, en la economía Argentina, así como en los EEUU. Muchos de éstos emigrantes mantienen vínculos con el país, a través del envío de remesas a sus familias que permanecen en Bolivia; otros invierten sus ahorros en los lugares de origen de la migración.
4 Véase http://www.flacsoandes.org/web/cms2.php?c=772
5 Lapham, sf. Cuadro II.6: Estados Unidos Población Nacida en Países de América Latina y el Caribe censada en 1980 y 1990.
Grafico No. 4
Variaciones residenciales de Migrantes Bolivianos en España, 1995-2008
Fuente: elaboración a partir de www.ine.es
La emigración al exterior (muy superior a la inmigración que se recibe desde el extranjero) es un indicador de que el país no ofrece a todos los bolivianos posibilidades de sosteni miento. De ahí que, sería recomendable que se aproveche los procesos de globalización y de integración económi- ca sub-regional (Pacto Andino y MERCOSUR), para garantizar que un número significativo de bolivianos(as) se integre productivamente en las economías de países vecinos y de los EEUU, en la medida en que reciban trato digno y un pago justo, conforme a los acuerdos internacionales so- bre la materia, y en la medida que ese trabajo les permita aprender nuevas habilidades (capital humano), ahorrar y enviar remesas a sus familias que permanecen en Bolivia. Los objetivos de la política, en este campo, más que intervenir en el juego del mercado de trabajo, consistirían en asegurar el trato digno y justo a los migrantes, facilitar el ahorro y el envío de remesas, ofrecer oportunidades a los migrantes para invertir sus ahorros en Bolivia, y facilitar su reinserción cuando decidan volver (validación de títulos, ingreso de bienes, traspaso de ahorros en sistemas de seguridad social, etc.). Las embajadas y consulados deberían, también, promover la organización de los bolivianos residentes en otros países, tanto para defender sus derechos como para mantener viva su cultura y su sentido de pertenencia nacional.
Durante la década de los noventas y con mayor fuerza luego del fraca- so de la aplicación de las reformas impartidas por el Programa de Ajuste Estructural (PAE) en Bolivia, se produjo un cambio en las corrientes mi- gratorias de salida; aquel panorama que reinaba durante los años ochenta, había sido modificado: una mayor salida de migrantes con muy bajo logro educativo dirigidos hacia Italia y España, rompía con las evidencias de la
migración a larga distancia que se había intentado construir en la década de los ochentas. Se estima, según datos del censo 2001, que la cantidad de emigrantes internacionales es de uno y medio millón; según cifras ofrecidas por la pastoral social de la movilidad humana, se estima alrededor de dos millones y medio de emigrantes internacionales hacia el año 20066, si bien se indica que hay 2.5 millones de emigrantes y que hacia el año 2009, el 70 por ciento de los emigrantes bolivianos tiene como destino a países de América Latina (PNUD, 2009)7, el 15 por ciento se va a América del Nor- te; el 8 por ciento a países europeos y el 4,9 por ciento a estados asiáticos; sin embargo, no existe una información oficial, de ahí la importancia de la cuantificación con el próximo censo nacional a realizarse el año 2012.