Chapter 4 General legislative and institutional framework
4.1 How to use the Legislative Guide and the Model Provisions to guide
4.1.2 The structure of the Legislative Guide and the Model Provisions
Hasta aquí se ha analizado la función que desempeña la isla en relación con el
fenómeno de la alteridad, tanto sub-humana como sub-histórica. Queda por añadir un
comentario a un episodio fundamental de las aventuras del conde. Se trata de un golpe
de escena, descrito en forma de parodia, proporcionado por algo absolutamente normal
y corriente, pese a lo cual su aparición suscita asombro superior incluso al causado por
la iguana. Durante varias páginas Ortese nos prepara, para una gran sorpresa que se
anticipa mediante el descubrimiento de huellas de otras presencias en la isla. En el
punto máximo de extrañeza perturbadora, conseguido mediante la estética fantástica,
otra alteridad entra de nuevo en escena, ahora de la mano de un segundo barco que llega
en plena noche. La excitación nerviosa de Aleardo, escondido como en otros momentos
de la novela, en los que espía los extraños hechos se producen en la isla, se destapa
ahora ante el singular cortejo que se acerca de forma solemne a la casa de los hermanos:
Erano (vedi un po’ Lettore, come il segreto delle cose è spesso assai più modesto di quanto l’infallibile immaginazione dell’Universo intenderebbe, per non so quali fini, dimostrare), erano niente più che che una completissima e molto dabbene famigliola del ceto medio mondiale, cioè americano, in quanto tutte le famigliole oggi, sono americane […]. Erano un largo padre, una lunga madre e una risolutissima figlia […] (Ibíd..: 89).
La expectativa creada se resuelve con la aparición de una familia americana
media, esto es, con la célula mínima de la economía capitalista. Lo más obvio y normal
se convierte en lo más extraño, en cuanto que el espacio invertido de la isla ha
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Como técnica narrativa se trata de una brillante utilización del vuelco de la
perspectiva habitual, a partir del cual lo cotidiano revela su aspecto singular y hasta
grotesco. La alucinada historia relatada en la novela, que había comenzado como
parodia de la racionalidad milanesa para desembarcar en una isla poblada por seres
singulares en estrecha relación con el Siglo de Oro español, funciona como un artilugio
que modifica por completo el aspecto de la sociedad aceptada comúnmente como
normal.
Como hemos visto anteriormente, la construcción de la alteridad se fundamenta
en la comparación y el contraste de los textos o discursos. El grado de contraste, en este
caso, no podría ser más elevado. Después de haberse familiarizado con la iguana y los
singulares nobles portugueses, Aleardo, pese a su añoranza de la normalidad milanesa,
experimenta asombro e incredulidad ante los seres más “normales” del mundo: el
hechizo de la isla ha sido fuerte, hasta el punto de conseguir en él la formación de otras
costumbres y percepciones.
La normalidad media y el mundo masificado entran en la isla encarnados en una
familia americana, asumiendo de esta forma la polarización de la alteridad. En las
descripciones de sus componentes, la autora utiliza el estilo “antropológico”
normalmente empleado para referirse a lo exótico en los estudios etnográficos sobre
tribus lejanas. Las mismas percepciones de lo lejano y lo cercano se confunden y estas
antípodas representadas por la noble y decadente Ocaña frente a la potencia niveladora
del capitalismo americano, que se juntan en el mismo lugar.
Los dos mundos, en efecto, van a mezclarse, en cuanto la joven hija del
matrimonio americano - ‹‹vera regina di cuori›› dotada de una ‹‹sottile e decisa grazia
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Ilario. El matrimonio se había gestado con el propósito de unir una familia noble,
aunque en ruina, con otra provista del suficiente dinero para convertir Ocaña en un
paraíso turístico. Todo va a transcurrir bajo la bendición de un arzobispo, que acompaña
a la familia y cuya presencia, en calidad de lazo visible y cristiano de todos los tiempos
y todas las culturas, explica la solemnidad del cortejo divisado por Aleardo.
La unión forzosa y pragmática de los dos mundos, el antiguo y noble del
portugués, con el moderno y masificado de la americana, no puede, sin embargo, tolerar
un elemento arrastrado desde el pasado, que constituye una amenaza para la futura
prosperidad conyugal. Se trata de la bestialidad de la iguana, la única represente de una
alteridad que no llega a ser incluida en el pacto comercial e histórico de las dos familias.
La religión, además, por voz de un alto sacerdote, decreta la absoluta exclusión del
beneficio de la piedad, condenándola a una definitiva asociación con el diablo. El reino
animal al cual pertenece, el de los reptiles que se arrastran en el suelo, es
“cristianamente” asociado al infierno, el reino que está “debajo” por excelencia.
Con este episodio, las relaciones espaciales y metafóricas de los personajes
cambian por completo. La isla, convertida ahora en objeto de un plan de inversión
yankee, deja de ser el lugar misterioso y el revés de la cultura occidental y capitalista.
Su confinamiento en un espacio que se sitúa fuera de lo geográfico y de lo histórico,
termina a raíz del pacto con el dinero, pacto al que se había negado Aleardo por una
forma hidalga de piedad. De este modo Ocaña aflora en la modernidad de lo útil y de lo
pragmático, lo que el conde instintivamente rechazaba a pesar de su procedencia
familiar y de la misión inicial que lo había llevado a la isla.
La iguana, que a pesar de ciertas disfunciones animalescas ya citadas, vivía en
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de la boda, ritual que sella la conversión de la isla misteriosa en una isla turística, el
animal ha de ser expulsado: se lo coloca definitivamente fuera de lo humano. El primer
acto de su condena es la reclusión en un sótano, espacio que representa lo inferior de su
condición, dentro del cual, como reacción, se comporta según el rol que le han
asignado.
Enfrentado con tales inesperados sucesos, también el Conde modifica por
completo su posición y resuelve salvar a la iguana. Para maquinar la salvación del
animal y a la vez convertirse en héroe, es necesario romper definitivamente con su
prudente y racional forma de ser, desafiando para ello el recuerdo de su civilizada y
rígida madre. El suyo es un intento de rescate de los oprimidos que acabará con el
sacrificio y la muerte, cerrando de esta forma trágica el desafío a su propia condición en
nombre de un ideal altamente revolucionario132.