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La ikastola de Portugalete, conocida en los comienzos con el nombre de San Francisco Javier, se creó en setiembre de 1964; empezó con cinco niños, en casa de Juantxu Beitia, situada en la calle General Castaños.

El nombre de la primera andereño, Itziar Beistegi, les fue facilitado a través de Juliana Berrojalbiz: No era una maestra titulada, pero poseía una amplia cultura y dominaba perfectamente el euskera. Permaneció sólo dos años.

Entre los promotores de la ikastola hay que mencionar, además del citado Juantxu Beitia, a Sabin Ipiña, Alejandro Echevarría y Pablo Escudero. Más tarde, se agregaron otros nombres a este proyecto inicial.

A semejanza de las ikastolas bilbaínas, se fue rotando de casa en casa, de forma que el segundo año se pasó a casa de Pablo Escudero y el tercero se instalaron en un piso vacío que poseía Félix Arambarri, quien también se había incorporado recientemente al proyecto. En este momento se contaba ya con unos quince niños en nivel preescolar.

Después de pasar tres cursos enteros por pisos, el siguiente paso consistió en ir a unos locales de la parroquia de Santa María, donde permanecieron unos dos años.

(26) Los datos anteriores han sido proporcionados por Iñaki Garmendia, uno de los promotores de la ikastola de Artxandape.

Entretando, se fueron incorporando otras andereños: Itziar Mimentza y Arantza Elu; la primera entró en sustitución de Itziar Beistegi.

Hacia el curso 1969-70 se trasladaron a unos locales que fueron comprados a través de la Sociedad Cultural Elai-Alai, en la calle Santa María, cerca de la parroquia. Fue en estos años cuando se obtuvo la autorización definitiva para párvulos, que se había solicitado en la etapa anterior: En las visitas de inspección se les urgía, sobre todo, la colocación de la bandera, el retrato de Franco y José Antonio,

El curso 1970-71 ha quedado muy grabado en la mente de los promotores, ya que en ese momento se produjo una importante escisión. Los hechos que la provocaron fueron los siguientes: Como todos los años, se habían preparado los cantos y la salida en el día de Santa Agueda y se había obtenido para ello la correspondiente autorización gubernativa. Ocurrió que el Frente Cultural de ETA, que había surgido entonces y que deseaba controlar el movimiento de ikastolas, impartió la consigna de no salir y actuar ese día. A pesar de ello, y en previsión también de la posible amenaza y sanción gubernativa si se acataba la anterior consigna, ellos decidieron hacer una salida simbólica, en contra de la opinión de algunos de la ikastola.

Fue entonces cuando un sector de padres decidió marcharse y fundar otra ikastola. Las dos andereños existentes secundaron también el ejemplo de estos padres. Al dividirse, unas diez familias se fueron por un lado, mientras que otras diez, aproximadamente, se quedaron funcionando en los anteriores locales de Elai-Alai. Como recuerdan los protagonistas, fue una experiencia larga y compleja, ya que había que comenzar casi de cero: Se habían quedado, incluso, sin andereño.

Al promulgarse la Ley General de Educación y con el objeto de asegurar el suficiente número de alumnos, se les ocurrió, a comienzos de los setenta, la idea de constituir unos centros de preescolar en otros tantos núcleos urbanos de la margen izquierda del Nervión: Barakaldo, Sestao, Santurce, Trápaga... De esta forma, fueron surgiendo pequeños núcleos de 10 a 12 niños en cada caso, quienes al cumplir los 6 años irían pasando al centro general de E.G.B. Este proyecto de diversificación de centros fue posible merced al apoyo de varios jóvenes matrimonios existentes en cada localidad, que no dudaron en enviar a sus hijos pequeños a la ikastola. Nacieron los centros de Umeen-Etxea de Sestao, Alkartu de Barakaldo, Bihotz Gaztea de Santurce e Itxaropena de Trápaga.

Simultáneamente, se hizo también una labor de proselitismo de casa en casa. Con el objeto de dar la salida más conveniente a todos estos preescolares, se pensó en la constitución de un centro de E.G.B. que llegara a aglutinar a todos ellos: El Colegio Diocesano Valentín de Berriotxoa, dirigido por el sacerdote Anastasio Olabarría, se ofreció para crear la E.G.B. Fue de esta forma cómo se llegó a ocupar unos locales que el Patronato de Sestao tenía en el cine Amézaga de esta localidad. Se instalaron aquí en el curso 1973-74, en tanto que la enseñanza preescolar seguía funcionando en los locales de Elai-Alai con 30 niños y otros 30 en Sestao.

Con el tiempo, el Patronato se fue quedando muy pequeño para albergar a todos los alumnos escolarizados y se hacía necesario un centro donde poder desarrollar los planes educativos elaborados.

Después de un largo proceso de maduración se acordó constituir una Cooperativa de Enseñanza y de Cultura de Tiempo Libre. La construcción del nuevo edificio para impartir las clases de E.G.B. se llevó a cabo en el período 1975-78.

LAS IKASTOLAS DE BIZKAIA, 1957-1972

Concluidas las obras en el primer trimestre de 1978, se produjo el traslado desde los locales del Patronato de Sestao hasta los de Portugalete, al regreso de las vacaciones de Semana Santa. Después de largos años de utilizar locales en situación bastante precaria, se llegó a disponer de unas instalaciones dignas: La ikastola de Asti-Leku de Portugalete va cobrando prestigio y su labor empieza a ser reconocida por amplios sectores de la sociedad.

En los años ochenta, se produjo también un hecho que merece la pena reseñarlo: Se empezó a propiciar y apoyar la consolidación de los centros que anteriormente sólo habían funcionado en niveles de preescolar; fueron adquiriendo autonomía de funcionamiento las ikastolas Itxaropena de Trápaga, Alkartu de Barakaldo y Bihotz Gaztea de Santurce. En la actualidad, existen ikastolas en todos los centros urbanos de la zona.

El alumnado de Asti-Leku anda en torno a 1.300

En estos momentos, y mientras se inicia el camino hacia la constitución de la Escuela Pública Vasca, los promotores pueden mirar el pasado con legítimo orgullo, puesto que el esfuerzo realizado ha merecido la pena. Como se señala en la Memoria de la ikastola.

«Cuando en el año 1964 comenzó a funcionar la ikastola en Portugalete estábamos lejos de pensar que podríamos llegar a realizar todo lo que hoy es Asti-Leku. Y todo lo que representa este esfuerzo colectivo por recuperar la Cultura Vasca en la margen izquierda de la Ría.

Aquellos esfuerzos titánicos y escasos de medios nos permitieron elaborar un proyecto cuya realidad es lo que hoy disfrutamos» (27).

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