Chapter 1 Introduction
2.1 Introduction to Methods and Background
2.2.2 Submaximal Exercise Testing
Respecto a las condiciones de habitabilidad de los lugares en donde se encuentran las madres con sus niños/as al interior del Centro de Rehabilitación Social del Inca, se han seleccionado ciertos indicadores que permiten caracterizar dicha habitabilidad, considerando la presencia de elementos materiales básicos para proporcionar los cuidados mínimos a los/as niños/as, en vista que pueden permanecer hasta los tres años de edad en el recinto penal, tales como:
Los pabellones
Se constató que las madres con sus hijos/as se encontraban separadas de la población femenina penal (ya que a excepción de ellas, todas las demás fueron trasladas al Centro Regional de Latacunga); por lo que en la actualidad no se enfrentan al hacinamiento y otras carencias. Las mujeres embarazadas debían permanecer hasta el momento del parto junto al resto de la población penal, principalmente debido al tema del espacio.
Los pabellones cuentan con varios pisos con una escalera sin medidas de seguridad para la movilidad y el desplazamiento de los mismos. El espacio disponible para que las/os niñas/os aprendan a caminar resultaba poco adecuado, ya que el pavimento estaba en mal estado y presentaba muchos desniveles en la superficie. Si se considera que la adquisición de la marcha conlleva a que los niños/as se caigan en forma constante, el hecho que el espacio físico con que cuentan para ello es predominantemente de cemento, también lo hacía poco propicio para esta experiencia de ensayo y error. Además, los pisos no mostraban una buena limpieza, lo cual también repercutía en el riesgo a contraer infecciones.
De igual forma, las madres señalaron que las situaciones de conflictividad y violencia se habían reducido notablemente al no estar mezcladas con otras reclusas. Sin embargo, un aspecto negativo señalado por las mujeres fue la presencia en el centro de rehabilitación social del Inca de población masculina privada de libertad. Si bien es cierto que no comparten los mismos pabellones, la presencia de varones supone una limitación en la utilización del patio (mujeres hasta el mediodía y hombres por la tarde).
Esta coyuntura temporal permitió constatar el antes y después de una situación de privación de libertad que habitualmente está caracterizada por la sobrepoblación en los Centros de Rehabilitación Social del país.
Las celdas
La percepción de las mujeres madres y embarazadas encarceladas fue en general, relativamente negativa. La mayoría de las mujeres señaló que el sitio era pequeño, con poco espacio para caminar, aunque en ese momento no había el hacinamiento que se experimentaba anteriormente. Cada celda era compartida por cuatro o cinco madres con sus respectivos/as hijos/as. El número aproximado de madres por habitación, dio cuenta del espacio en que viven las niñas/os con sus madres, en vista que desde las 5 o 6 de la tarde comienza el “encierro” para todas las reclusas -sin distinción- y por consiguiente para los/as niños/as.
En este sentido, la posibilidad que las/os niñas/as duerman en cunas al lado de sus madres, es imposible debido a la falta de espacio disponible.
“… ahora no hay tanto hacinamiento, antes había seis o siete mujeres en cada celda. Cuando yo llegué me tocó dormir en el suelo porque no había cama¨ (mujer con hijo).
De igual forma, las madres señalaron que las situaciones de conflictividad y violencia se habían reducido notablemente al no estar mezcladas con otras reclusas. Sin embargo, un aspecto negativo señalado por las mujeres fue la
presencia en el centro de rehabilitación social de población masculina privada de libertad. Si bien es cierto que no comparten los mismos pabellones, la presencia de varones supone una limitación en la utilización del patio (mujeres hasta el mediodía y hombres por la tarde) y una peor calidad en la alimentación. Todo esto repercute en los/as niños/as presentes en el centro, para quienes no existe una alimentación específica.
En términos generales, el CRS del Inca no permite responder adecuadamente a los derechos fundamentales y necesidades específicas de esta población y mucho menos si tienen niñas/os pequeñas/os. El hacinamiento y la falta de servicios básicos adecuados a las necesidades específicas hacen aún más crítica la experiencia de niños/as si se añade el componente que se da bajo privación de libertad.
El mobiliario
El mobiliario en las celdas es muy escaso, la falta de cunas y/o camas obliga a que los bebés y niños/as duerman con sus madres en la misma cama o litera, no existen armarios, tan solo estanterías para la ropa.
¨compartimos las camas con nuestros hijos, es mejor porque así los podemos cuidar y los protegemos por la noche¨ (madre)
¨Las camas no son las adecuadas, ahora por lo menos se reserva la litera de abajo para las madres embarazadas pero antes nadie respetaba. Tampoco hay cunas para los bebés¨ (madre)
Los Baños
Otro elemento básico de cuidado para los/as niños/as es contar con servicios sanitarios, mismos que son escasos, la disponibilidad de tinas adecuadas para el aseo era inexistente. Sin embargo, la mayoría de madres considera que están bien, ellas mismas se ocupan de su limpieza y hay suministro de agua caliente.
¨ Estamos organizadas y nos repartimos las tareas de limpieza. Como estamos pocas mantenemos los baños bastante limpios, antes no era así¨. (Madre con hijo)
La peculiar situación de este CRS, donde tan solo han quedado las madres y se ha evitado temporalmente la situación de hacinamiento, refleja de qué manera este factor por si solo condiciona de forma inexorable (en este caso positivamente)
la calidad de vida de los/as niños/as que conviven con sus madres en los centros de rehabilitación social. Aunque ciertamente, dadas las condiciones de vida de las madres, de sus familias, el tema de los baños no es de mucha preocupación para ellas.