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Chapter 2. Controlled Hopwise Averaging

3.3 Subset Equalizing

Para hablar de organización resulta fundamental iniciar con un planteamiento de Niklas Luhmann que Hugo Cadenas (2014) sintetiza de la siguiente forma: hablar de diferenciación refiere a dos fenómenos, en primer lugar, a las ‘formas de diferenciación’ y en segundo, a la diferenciación de la sociedad por planos.

Problemas como la capacidad de tomar decisiones de manera vinculante, la estabilización de expectativas normativas o la producción de conocimiento, adquieren relevancia generalizada y ameritan un tratamiento especializado en sistemas funcionales como la política, el derecho y la ciencia (Cadenas, 2014, pág. 156)

A esto se refiere el investigador cuando habla de formas de diferenciación51, es decir, a las respuestas que se diferencian socialmente para tratar problemas como la estabilización de expectativas normativas, la producción de conocimiento, la toma de decisiones

135 colectivamente vinculantes, y que forman sistemas sociales, sistema de derecho, sistema político, sistema de la ciencia, etc.

Otra dimensión del concepto de diferenciación en Luhmann es la que tiene que ver con la diferenciación que se genera en los propios sistemas sociales, a saber, interacciones organizaciones y sociedades. Como señala Cadenas (2014) La interacción es un plano sencillo de formación de sistemas, depende de la presencia física de un ego y alter que entran en relación, “basta para ellas la tensión inicial de la doble contingencia y la presencia de dos posiciones para probabilizar la formación de este sistema [son un] plano sistémico transversal a todas las formas de diferenciación” (Cadenas, 2014, pág. 156) En contraste, la sociedad corresponde a todas las comunicaciones posibles y actualizables. Finalmente, el plano de las organizaciones que “se diferencia mediante el empleo y reproducción autopoiética de decisiones (Luhmann, 1997, 2000; Arnold 2008, 2012). Mediante membresía” (Cadenas, 2014, pág. 156)

La membresía es un elemento fundamental, porque subraya una preferencia por el lado de la exclusión. En el caso de los sistemas funcionales se privilegia el lado de la inclusión y se introducen diversos condicionamientos para el lado de la exclusión, en contraste, cuando se emplea esta forma en organizaciones, surge una preferencia por el lado de la exclusión -e incluso dicha exclusión se legitima (Nassehi 2005; 2011b, en Cadenas, 2014, pág. 157). Pero no es la exclusión lo que deben justificar las organizaciones, sino las inclusiones y para ello se valen de criterios de membrecía.

Al respecto, pensando en el presente trabajo es necesario ser cuidadosos. Si bien interesa observar cuáles son las comunicaciones que determinada organización de la ciencia acepta como científicas, qué características tienen, qué se observa cuando se observa lo

136 científico, etc., el interés fundamental no es la organización misma, cómo se estructura, cómo se genera la toma de decisiones, etc. Lo que interesa de la organización es cómo hace posible el enlace de comunicación científica52, es decir, no observamos la organización porque nos interese particularmente, sino porque es una ruta para ‘ver a la ciencia operando’, eso debemos dejarlo muy claro.

La reflexión desde la organización es importante, pues como menciona Marcelo Arnold Cathalifaud (2008, pág. 2) las organizaciones constituyen hoy el principal entorno social que rodea la vida humana, además de ello es central señalar que, sólo las organizaciones hacen posibles las funciones sociales.

Se aprecia la diferenciación de las organizaciones desde el alero de sistemas sociales parciales como el político, económico, religioso, educacional o jurídico, cuando se re- especifican problemas funcionales como el poder, la escasez, la trascendencia, la selección o la legitimidad, hasta hacerlos operables por unidades especializadas de decisión (Arnold, 2008, pág. 6)

Las organizaciones, por tanto, son indispensables para el operar de los sistemas, no obstante, las organizaciones no son el sistema, pues como señala Arnold, ninguna función social puede ser cubierta completamente por una organización – ¡la salud no sólo se trata en hospitales o la educación no sólo en escuelas! Además, una misma organización puede relacionarse con distintos sistemas, como es el caso de las universidades que se debaten entre producir conocimiento mediante la investigación científica, capacitar recursos humanos para el trabajo, formar las élites dirigentes, desarrollar el pensamiento crítico, constituir espacios

137 para la expresión y desarrollo juvenil, autofinanciarse o directamente lucrar a sus inversionistas (Arnold, 2008, pág. 6)

Para la presente investigación la organización opera como mecanismo de reducción de complejidad en dos sentidos, el primero, es que permite delimitar un campo de observación; como ya se señaló, no es posible observar ‘todo’ el sistema, sin embargo, es posible observar el sistema funcional operando a partir de la organización. El segundo mecanismo de reducción tiene que ver directamente con la sociedad. A través de organizaciones los sistemas sociales funcionales hacen operar mecanismos de exclusión que les son negados. Por ejemplo, el código de la salud no discrimina, pero sí los hospitales y clínicas (especialmente si son privadas); la capacidad económica de pago no basta para acceder a clubes exclusivos, etcétera (Arnold, 2008, pág. 2)

El potencial funcional de este tipo de sistema en la propia sociedad moderna es amplio, a ello se suma las posibilidades explicativas que abre. Arnold Cathalifaud (2008), siguiendo a Luhmann, enfatiza que observando a las organizaciones desde la perspectiva autopoiética se lograría una ganancia importante tanto en la comprensión de éstas en particular, como de la sociedad, en general.

El hecho de que no se haya aprovechado con suficiencia este potencial explicativo responde a la falta de comprensión de las operaciones del sistema organización:

la poca claridad y las muchas controversias que suscitan las organizaciones, especialmente cuando se procura optimizarlas, tendrían relación, a nuestro parecer, con las dificultades y complejidades inherentes a sus procesos y con la insistencia en aplicarles miradas y soluciones tradicionales, por ejemplo, intervenirlas cambiando a los individuos y no las redes de relaciones que se constituyen en su interior, o

138 perturbando el todo organizacional optimizando aisladamente sus componentes sin considerar el conjunto del cual forman parte. En este sentido, un aporte a su conocimiento consistiría en explorarlas con teorías sistémicas más abstractas (Arnold, 2008, pág. 2)

Pensar a las organizaciones como sistemas autopoiéticos abre un campo de posibilidades que no se logra con las teorías tradicionales sobre organización, es por ello que Luhmann las observa como un sistema de comunicación de decisiones que se diferencia y se reproduce sólo a partir de éstas, “las organizaciones son sistemas artificiales cuyas formas se van produciendo mediante decisiones que se entrelazan […] y a través de ellas definen las reglas de inclusión y exclusión con que marcan sus límites” (Arnold, 2008, pág. 7). En la organización todo se convierte en decisión y siempre es necesario realizar nuevas selecciones mediante decisiones, es a partir de este ejercicio que la organización genera un alto grado de complejidad en su interior.

Es decir, si bien es cierto que, como se señaló, las organizaciones operan, en un primer momento, una suerte de reducción de complejidad, casi de la misma manera que los sistemas funcionales, al marcar un límite de sentido y una clausura a partir de operaciones específicas, identificables, en un segundo momento, activan un mecanismo de producción de complejidad al ‘interior’ de su propio límite.

Todas las decisiones tomadas en las organizaciones implican riesgos y consecuencias no previstas; es imposible que la organización logre absorber o neutralizar todos los resultados no esperados de sus decisiones. Las decisiones, por ejemplo, que se toman en una revista científica, a fin de reducir complejidad, de organizar, de cumplir los objetivos de la misma, implican siempre riesgos que la revista no puede controlar.

139 Por ejemplo, ‘la decisión’ de las revistas científicas de observar únicamente los artículos científicos, es decir, evaluar el documento que envían los investigadores y no replicar toda la investigación o llevar a cabo un proceso de vigilancia y seguimiento de cada paso que da el científico, implica en un primer momento una suerte de reducción de complejidad, no obstante, abre la posibilidad de diversos riesgos que no se pueden prever, ni evitar, por ejemplo, que el investigador mienta, invente datos, infle cifras, etc.

En este momento, uno de los problemas que en el desarrollo de la presente investigación ha adquirido centralidad, va mostrando una versión más concreta; el problema complejidad/ reducción de complejidad53, que se ha tocado en diversas ocasiones en los capítulos precedentes, se va presentando de forma más clara con la discusión sobre organizaciones.

Al respecto es importante subrayar que si bien se afirma que es la organización la que produce su propia complejidad y sus propios límites, no se intenta señalar que sea independiente del entorno; “las organizaciones no carecen de entornos ni tampoco pueden existir sin ellos, pero sólo pueden operar con sus propias reglas” (Arnold, 2008, pág. 10). Claro que las organizaciones tienen un entorno y se dejan irritar por éste, no obstante, esa es siempre, en sentido estricto una autoirritación. Marcelo Arnold (2008) enfatiza que el error está en pensar que las organizaciones responden a necesidades en el entorno, como los bomberos a los incendios, los hospitales a los enfermos, los museos a patrimonios que deben

53 Y que, como se señaló en el primer capítulo, algunos autores identifican como un tema central para la

teoría sociológica, por ejemplo, Galindo, J. (2017) Los operadores sociales reductores de la contingencia: Una propuesta teórica. En M.A. Pozas y M. Estrada Disonancias y resonancias conceptuales: Investigaciones en teoría social y su función en la observación empírica (pp. 23-52). México, El Colegio de México.

140 ser preservados y así sucesivamente, afirmar que las organizaciones se hacen cargo de problemas preexistentes traspasa ideas muy limitadas, son las organizaciones las que producen los problemas que las constituyen54.

Y de la misma forma que la organización produce sus entornos, produce también a las personas como miembros. “Incluso en los textos más clásicos, aun cuando apelen a personas concluyen que las organizaciones, una vez establecidas, asumen una identidad independiente de las mismas (Blau y Scott 1962). De hecho, el reclutamiento de personal es codificado como adquisición de recursos” (Arnold, 2008, pág. 13). Las organizaciones establecen objetivos, las personas sólo son requeridas para lograr estos objetivos, quien no puede contribuir al logro de los mismos, o no quiere, sencillamente es excluido de la organización55.

Estas reflexiones son centrales para el problema que nos ocupa, porque nos devuelven a uno de los temas quizás más criticados y ‘escandalosos’56 de la propuesta luhmanniana, a saber, que los seres humanos quedan fuera de las funciones de los sistemas, fuera de la organización, fuera del sistema de la ciencia, por ejemplo.

Los seres humanos no interesan con sus emociones, ‘desviaciones’, ideas, etc, sino en función de los objetivos de la organización, es decir, no son los seres humanos los que estructuran la organización, sino las decisiones, como ya se ha señalado, las organizaciones son:

54 No hay consumidores de Coca-Cola antes de que esa empresa las pusiera a disposición (Arnold, 2008: 11). 55 Tampoco las organizaciones son individuos, ni conjunto de individuos.

56 Véase Izuzquiza, I. (1990) La sociedad sin hombres. Niklas Luhmann o la teoría como escándalo, Barcelona,

141 Sistemas que construyen sus identidades específicas mediante selecciones ininterrumpidas de decisiones. Las organizaciones observan estas operaciones decisionales como comunicaciones y las refieren como medios relacionados con fines. Como sistemas hipercomplejos, las propiedades sinérgicas de las organizaciones, aunque están determinadas internamente, no pueden predecirse ni enseñarse. Con las posibilidades internas, de las cuales dependen, se deslindan de los individuos, construyen sus entornos, se gobiernan y autodiseñan. El entorno puede inducirles reacciones, pero cualquier efecto depende exclusivamente de sus condiciones internas (Arnold, 2008, pág. 21)

Los rendimientos de esta concepción de organización para la presente investigación son dos fundamentalmente, el primero, como se señaló, es que permite delimitar un ámbito claro de observación, y el segundo es que, siendo un fenómeno (una forma) visible, permite ‘objetualizar’ el sistema, el funcionamiento del sistema de la ciencia, es decir, hacerlo observable.