RELATIONSHIPS
4.5 Master theme Three – Parenting
4.5.1 Subtheme: Attitudes towards parenting programmes
Se incluyen en este apartado todos los grupos de dos sustantivos que consisten en una traducción de dos sustantivos equivalentes en inglés.
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ii.ii. Anglicismo bisustantival univerbal.
Se trata, según Pratt, de un fenómeno poco frecuente que consiste en la traducción de una expresión inglesa compuesta por dos sustantivos (o excepcionalmente, un adjetivo y un sustantivo) con una voz española univerbal. Así, fútbol o baloncesto.
ii.iii. Anglicismo paranominal.
Este apartado incluye las yuxtaposiciones de verbos más sustantivos (como en tocadiscos), las colocaciones (de sustantivo más adjetivo o adjetivo más sustantivo), y los giros preposicionales (con la preposición en o la preposición de).
En nuestro estudio hemos incluido la categoría adicional de anglicismo de frecuencia. En este tipo de anglicismo no se da propiamente una transferencia ni de forma ni de significado, pero sí se da un uso específico en un contexto determinado, por influencia del inglés. Suele tratarse de una metáfora del tipo de castigo (como el que imponen los inversores cuando dejan de confiar en un valor y comienzan a vender sus títulos, del inglés punishment). Este tipo de término está en los límites de nuestra definición de anglicismo y se asemeja a un calco o un anglicismo semántico paronímico en cuanto que su forma de utilización ha sido calcada o traducida del inglés y se aplica sistemáticamente de forma metafórica en un contexto concreto, aunque en este proceso, estrictamente, el término no haya sufrido ningún cambio léxico ni semántico. Se denomina anglicismo de frecuencia porque su frecuencia de uso es mayor de lo que cabría esperar normalmente en español, aunque en este trabajo no hemos recurrido a la estadística para justificar su inclusión en la lista de anglicismos.
42 ANGLICISMOS EN LA PRENSA ECONÓMICA ESPAÑOLA.
Otras clasificaciones distintas de la de Pratt estructuran los anglicismos en base a criterios diferentes, dando lugar a nomenclaturas y definiciones que aunque no tienen lugar en la clasificación que nosotros vamos a utilizar, sí merece la pena, al menos, considerar sucintamente. Hemos comentado la posibilidad de que se dé la transferencia de un término con su significante y su significado (anglicismo patente o acuñación neológica no patente), o bien de sólo su significado (calco semántico o anglicismo semántico paronímico). Sin embargo, se puede dar el caso de que se importe el significante de un término, pero no su significado (esto es, que se asigne al término importado un significado distinto del que el mismo tenía en la lengua de la que éste fue tomado).
En la misma línea, también se puede dar el caso de que en un primer momento el significado en la lengua receptora se corresponda con el de la original y que comience a haber una divergencia con el paso del tiempo. La clasificación de Pratt recogería todos estos casos como anglicismos patentes, sin más. Otras clasificaciones reservan una categoría para este tipo de anglicismo, y lo denominan anglicismo divergente:
Since meaning is determined by inner-linguistic contrasts, it cannot be assumed that it will remain the same in the borrowing process even with monosemic items; at best, denotation/reference can be held constant. However, it is normal for loanwords to be borrowed from one specific context, and with one meaning (…) Also, meanings develop after they have been borrowed. (…) All this serves as a warning not even to equate loanwords in different languages borrowed from the same etymon; also, changes of meaning or archaic meanings preserved in loanwords can give important clues to the paths by which words spread from one language to another. (Görlach, 1994: 230).
Otro caso similar es el de los llamados pseudoanglicismos (ing. pseudo- borrowing; fr. faux emprunt), que son mucho más corrientes en francés o en alemán que en español, y que consisten en la acuñación en esas lenguas de un nuevo término en base a las pautas fonéticas, morfológicas y ortográficas de la
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lengua inglesa. Tal es el caso de footing (en inglés, jogging), que fue acuñado en francés y posteriormente transferido al español.
Otro fenómeno es el de anglicismo truncado, muy frecuente en las lenguas latinas. El anglicismo truncado es el resultado de la importación incompleta de un término multiverbal anglosajón formado por dos sustantivos o por un sustantivo y un adjetivo (colocación). Por economía, se importa sólo una de las partes de los términos pluriverbales. Y como las estructuras del francés y del español, justamente al contrario que la inglesa, conceden más importancia siempre al primer elemento, se aplica este mismo criterio al término inglés. Como consecuencia se importa la parte del término menos significativa (el adjetivo) y se abandona en cambio la más importante (el sustantivo). Peter Grigg ejemplifica la presencia de esos anglicismos en la lengua francesa, muchos de los cuales existen igualmente en español:
...the French also creating their own versions [de anglicismo truncado] such as “un yorkshire” (terrier), “un string” (G string), “un dancing” (hall) and “un camping” (camp- site). If used on the assumption that such words are genuine Anglicisms, confusion between English and French speakers could arise, as is also possible with the truncation of individual Anglo-American words, the shorter version of which may have an entirely different meaning in English, as do “un skin” (from skinhead), “un spot” (from spotlight), “un sweat” (from sweatshirt) and “un walk” (from walkman). (376).
Salvador de Madariaga condena fulminantemente los anglicismos truncados en su conocido artículo de 1966:
Pero living no es sustantivo en inglés, salvo cuando significa curato o prebenda eclesiástica. El origen de esta absurda y ridícula costumbre española es la frase inglesa Living room en la que el sustantivo es room (...) Antiguo y ya consagrado por el uso, es otro vocablo que no le va en zaga a living en ridiculez. Me refiero a smoking, como susantivo también palabra inexistente en inglés, donde solo significa fumando. También es una abreviación ridícula de una frase bivocabular inglesa smoking jacket, chaqueta para fumar, de modo que, aislado el gerundio no significa nada. Como tampoco significa nada libin salvo la tontería del que lo emplea. (1966a: 366).
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En su contestación al artículo de Madariaga, Rafael Lapesa se revela mucho menos prescriptivo, como en otras ocasiones, dando muestras de más permisividad con este tipo de anglicismo, porque aunque inicialmente constituye una interferencia del inglés, al final resulta en palabras españolas con vida autónoma. De esta forma favorece Lapesa la continuidad de los significados heredados del griego y del latín, pero defiende la españolización de los heredados del inglés y de otras lenguas modernas:
Nuestro respeto a la etimología debe limitarse a los elementos griegos y latinos, sin erigirnos en puristas del inglés ni del francés. Esmoquin no es defectuoso en español porque el inglés smoking signifique fumar y sea nombre verbal o participio; si un súbdito británico o estadounidense se sorprende al oír que iremos de esmoquin a una funcion de gala, ello indica que se ha roto el cordón umbilical entre la palabra inglesa y la española, poseedora ya de vida autónoma. (1966: 377).
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3. LAS LENGUAS DE ESPECIALIDAD: DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS. a) Anglicismos y lenguas de especialidad.
Como ya hemos estudiado, la tecnología es uno de los factores determinantes de la influencia que la lengua inglesa tiene sobre las demás lenguas del mundo. No es de extrañar, por tanto, que esa influencia se pueda rastrear más fácilmente en aquellos terrenos en los que la tecnología tiene mayor presencia, como las llamadas ciencias duras, además de la informática o la economía. Todas ellas están en rapidísima evolución e incorporan constantemente avanzadas técnicas y conceptos que sólo pueden ser acuñados por quien tiene acceso a aquella tecnología; casi siempre anglosajones. En cambio, resultará más difícil, previsiblemente, rastrear la presencia del inglés en terrenos que no precisan de unos medios tan sofisticados. Es por ello que los lenguajes científico-técnicos constituyen un campo abonado para la interferencia entre el inglés y el español.
El estudio de las lenguas de especialidad es, al igual que los demás fenómenos de variación, objeto de estudio de la sociolingüística, que se encuadra a su vez dentro de la llamada lingüística funcional, contrapuesta (aunque no reñida) con la lingüística estructuralista o sistematicista. Ambas consideran el fenómeno de la interferencia, pero cada una lo hace desde un punto de vista diferente. Para el estructuralismo, la lengua es un sistema cerrado. El esquema que presentamos a continuación ilustra las diferencias entre una y otra escuela. Las lenguas especiales o lenguas de especialidad, tal y como las entendemos en este trabajo reúnen a los lenguajes científicos, técnicos y sectoriales, así como los argots.
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ESTRUCTURALISTAS /