RELATIONSHIPS
4.5 Master theme Three – Parenting
4.5.2 Subtheme: Parenting skills
lenguaje en un momento dado. Lenguaje como sistema completo y cerrado.
Estudio diacrónico. Estudio de los cambios en el tiempo, el espacio, el registro y el contexto.
Interés en la función comunicativa. Interés en la función simbolizadora: el lenguaje en relación a la realidad (una realidad cambiante).
El préstamo es un tipo más de creación neológica.
El préstamo se sitúa en el marco global de contacto de lenguas. El objeto de estudio de la lingüística es
el lenguaje, el sistema.
El objeto de estudio es el proceso, la manera en que la lengua cambia para adaptarse a las distintas realidades. Su formulación es la sociolingüística. Estudio de un hablante ideal, aislado. Estudio de un hablante teniendo en
cuenta que forma parte de una comunidad y las necesidades comunicativas de la misma.
b) Definición de lengua de especialidad.
Al igual que en el caso del anglicismo, existen numerosas definiciones de lengua de especialidad (ing. special language, fr. langue spéciale; al.
Fachsprach). Todas ellas destacan el carácter diferenciado de las mismas con respecto a la llamada lengua común, que sería por tanto una lengua no marcada, es decir, definida por oposición a las lenguas de especialidad. En general, se puede considerar como lengua de especialidad cualquier tipo de
CAPÍTULO I: ANGLICISMOS Y LA LENGUA DE LA ECONOMÍA. 47
variedad lingüística distinta de la lengua común, incluyendo los lenguajes científicos, técnicos y sectoriales, los argots y otras variedades asociadas a actividades y ámbitos culturales, sociales y científicos específicos.
La delimitación de una lengua de especialidad no se hace, al igual que ocurre con los otros tipos de variedades, desde un punto de vista exclusivamente lingüístico, sino que el ella incurren factores extralingüísticos, como la consideración que los usuarios de la lengua tienen de la misma o el tipo de actividad en la que ese uso se inscriba. Además, las lenguas de especialidad o lenguas especiales se definen primordialmente en base a su léxico, que es en lo que más se apartan, generalmente, de la lengua común:
Las lenguas especiales son subsistemas de la lengua estándar referidos principalmente al léxico o vocabulario, por medio de los cuales se identifica un determinado ámbito sociocultural. Es decir, determinados medios sociales y culturales o temáticos, p.e. oficios, profesiones, diversiones, generan naturalmente variedades lingüísticas propias que, dado su valor o importancia sociológica, pasan a ser etiquetadas como lenguas especiales. (Becerra, 9).
Otra de las características de las lenguas especiales es la facilidad con la que toman préstamos las unas de las otras:
También son frecuentes, dentro del proceso de formación del nuevo léxico, los cambios o trasvases de términos desde una ciencia, técnica o actividad a otra ciencia receptora que generalmente los adopta con el consiguiente afianzamiento del nuevo término. Por ejemplo las voces maximizar y minimizar que procedentes del léxico de la ciencia matemática pasan al de la economía, en donde delimitan su significado y pierden el carácter de neologismos semánticos. (Gómez de Enterría, 1992b: 100).
c) Características especiales del signo en las lenguas de especialidad.
Existe una controversia desde hace tiempo a propósito de este tema que aparentemente todavía no ha sido resuelta y que tiene su epicentro en una cuestión filosófica: se trata de la anterioridad del pensamiento respecto del
48 ANGLICISMOS EN LA PRENSA ECONÓMICA ESPAÑOLA.
lenguaje. Algunos autores han defendido que la naturaleza del signo de los lenguajes científico-técnicos no es de carácter lingüístico por sus características especiales. Uno de estos autores es Bonifacio Rodríguez (1978), que señaló como características principales las siguientes: arbitrariedad relativa (frente a la arbitrariedad radical del signo común) y consustancialidad cuantitativa (frente a la posibilidad de polisemia y sinonimia del signo común). Por otra parte, B. Rodríguez señala como características comunes de ambos signos la linealidad y el carácter discreto.
B. Rodríguez Díez (1978) argumenta que, puesto que en el caso de los lenguajes científico-técnicos el pensamiento es anterior a la creación neológica (al contrario que en la lengua común), estos lenguajes no tienen carácter lingüístico y sus signos no tienen ningún valor más allá del de una mera nomenclatura. En su tesis doctoral, Rafael Alejo señala varias incongruencias en el discurso de B. Rodríguez. Como dice Alejo, si efectivamente aquellos signos no tienen carácter lingüístico, su estudio está fuera del alcance de la lingüística y se hallan más bien en el terreno de la semiótica. Además, Alejo critica el hecho de que Bonifacio Rodríguez no se detiene a delimitar el concepto de ciencia, y que según su concepción, un lenguaje como el de la economía quedaría fuera de su definición, abogando por su ampliación para abarcar todo lo que hoy consideramos convencionalmente como ciencia, es decir, incluyendo las llamadas ciencias blandas.
Bonifacio Rodríguez apoya la defensa de su idea en el hecho de que los términos científico-técnicos no tienen tradición histórica ni psicológica, por lo menos en el momento de nacer. Sin embargo, no creemos que la falta de tradición histórica y psicológica de los términos científico-técnicos en una lengua deba justificar su consideración como un tipo especial de signo, puesto que, por muy específicos que éstos sean y por muy novedosos y poco
CAPÍTULO I: ANGLICISMOS Y LA LENGUA DE LA ECONOMÍA. 49
conocidos que sean sus referentes, no dejan de contener la esencia de todo signo lingüístico, esto es, el establecimiento de una correspondencia entre un significado y un significante. El hecho de que los signos científico-técnicos no tengan tradición histórica ni psicológica no hace sino revelar su condición de
neologismos recién desembarcados, por consiguiente, en la lengua. Cualquier neologismo de la lengua común carece, al igual que éstos, de aquella tradición. La arbitrariedad relativa del signo señalada por B. Rodríguez también nos parece matizable, porque un individuo no tiene nunca la capacidad de acuñar por su cuenta un nuevo término, ni siquiera en los lenguajes científico- técnicos. La incorporación de un nuevo elemento en el sistema léxico de una lengua de especialidad tiene que ser refrendado por la comunidad científica, de la misma forma que una nueva acuñación en la lengua común tiene que ser refrendada por la comunidad lingüística. Por otra parte, la ausencia de polisemia y sinonimia tampoco es una característica de estos lenguajes necesariamente (al menos si entre ellos se encuentran más que las simples nomenclaturas). En la lengua de especialidad de la economía, el significante de
spread puede significar varias cosas según el campo a que se aplique (bolsa, banca, finanzas, etc.) Y de la misma forma, el concepto de acción tiene, en la lengua económica inglesa los significantes share y stock según la procedencia geográfica del economista que los utilice.
En el fondo de la cuestión lo que subyace es que, cuando define los lenguajes científico-técnicos, Bonifacio Rodríguez sólo está pensando en las ciencias como la química o las matemáticas, cuyos lenguajes son mucho más formales y se hallan dotados de un grado de abstracción muy superior a los de otras ciencias, como la lingüística o la economía. No por ello han de quedar estos últimos fuera de la consideración de lenguajes científico-técnicos. Habría en
50 ANGLICISMOS EN LA PRENSA ECONÓMICA ESPAÑOLA.
todo caso que ampliar la consideración que de estos lenguajes se hace, tal y como propone Rafael Alejo.
CAPÍTULO I: ANGLICISMOS Y LA LENGUA DE LA ECONOMÍA. 51