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FORMACIONES VEGETALES SUPERFICIE

(ha)

PORCENTAJE (%)

Bosque siempre verde piemontano 125.903,09 51,05%

Bosque siempre verde de tierras bajas 2.788,06 1,13

Bosque siempre verde montano alto 10.906,24 4,42

Bosque siempre verde montano bajo 43.874,53 17,79

Bosque de neblina montano 43.576,77 17,67

Gelidofitia 227,92 0,09

Páramo herbáceo 18.766,93 7,61

TOTAL 246.638,00 100,00

Fuente: Sierra (1999) • Elaboración: Equipo Consultor del PM-RECC

En las zonas de amortiguamiento de la RECC, la diversidad de ecosistemas, tanto en la Zona Baja como alta, es mucho más diversa. En el Cuadro 9 y de acuerdo a la clasificación de Sierra (1999), se señalan las diferentes forma- ciones vegetales.

Cuadro 9. Formaciones vegetales de la zona de amortiguamiento de la RECC

DESCRIPCIÓN SIGLA

Bosque de neblina montano BNm

Bosque siempreverde montano alto BSVma

Bosque siempreverde montano bajo BSVmb

Bosque siempreverde piemontano BSVp

Espinar seco montano intervenido ESmi

Matorral M

Páramo herbáceo Ph

Fuente: Sierra (1999) • Elaboración: Equipo Consultor del PM-RECC

3.1.6 uso

Potencial

del

suelo

Con respecto al uso potencial del suelo se observa que el 65% del área esta cubierta por bosque y un 30% por pastos, que se van degradando muy rápidamente y transformándose posteriormente en áreas desérticas (Cuadro 10).

Cuadro 10. Uso potencial del suelo

CÓDIGO DESCRIPCIÓN SUPERFICIE

(ha)

PORCENTAJE %

B Bosque 161.177,93 65,35

P Pastos 77.592,31 31,46

S Sin uso agropecuario 5.253,39 2,13

Wn Cuerpos de agua 715,25 0,29

C3c Aptos para la agricultura, mecanización difícil 739,91 0,30

C2c Aptos para la agricultura, mecanización y riego fácil 24,66 0,01

On Nieve 369,96 0,15

C3b Aptos para la agricultura 24,66 0,01

C1b Aptos para la agricultura (anuales, ciclo corto) 123,32 0,05

Ob Bancos de arena 49,33 0,02

C1c Aptos para la agricultura (ciclo corto) 24,66 0,01

TOTAL 246.638,00 100,00

Fuente: Almanaque Electrónico Ecuatoriano, Jatun Sacha/CDC (2004) • Elaboración: Equipo Consultor del PM-RECC

3.1.7 descRiPción

geneRal

de

las

clases

agRológicas

Las clases agrológicas VI, VII y VIII cubren el 80% de la RECC; los suelos de esta clase tienen severas limitaciones, por lo cual solo se permite el manejo forestal; además, estos suelos no reúnen las condiciones mínimas para acti- vidades de producción agropecuaria o forestal alguna (Cuadro 11).

Cuadro 11. Clases agrológicas

CLASE AGROLÓGICA SUPERFICIE (ha) PORCENTAJE (%)

I 468,61 0,19 II 1.208,53 0,49 IV 37.686,29 15,28 VI 41.336,53 16,76 VII 161.449,23 65,46 VIII 3.428,27 1,39 On Afloramiento de roca 271,30 0,11 Wn Cuerpo de agua 813.90, 0,33 TOTAL 246.638,00 100,00

Fuente: Autor con base en cruce de mapas • Elaboración: Equipo Consultor del PM-RECC

3.1.7.1 Paisaje

El componente paisaje es un recurso que encierra todos los componentes descritos y que se analiza a través de las cuencas visuales para obtener o reconocer sitios que pueden tener un alto potencial escénico, tales como vistas panorámicas de especial belleza, sectores y fragmentos boscosos de importancia escénica y puntos de interés geológico (MOPT, 1986). Con esta premisa, es importante el estudio del paisaje, que es un indicador que da respuesta a la gestión del territorio; además, es importante la valoración del paisaje como recurso para la conservación y protección de áreas naturales, donde el paisaje actúa como un claro protagonista, y en otras ocasiones es necesario considerarlo en combinación con otros factores del medio para planificar los usos del territorio o en el diseño adecuado de las actividades o incluso para restaurar zonas alteradas.

Al analizar los tipos de paisaje del área de la RECC se tienen: Paisaje natural:

1. que tiene un conjunto de caracteres físicos visibles de un lugar que no ha sido modificado por la actividad del ser humano y que cubre la mayor parte del mismo, como se puede observar en la

parte oriental de la reserva, en sitios como las partes altas de Irubí, El Rosario, San Joaquín, San Agustín, Brillasol y Santa Rosa, donde se encuentra la cordillera de Toisán, la laguna de Cuicocha, el volcán Cota- cachi, las partes no intervenidas de Piñán, las partes altas de La Primavera, El Corazón, donde se encuentra la cordillera de Cayapas, El Cristal Alto, El Placer donde se observan las estribaciones de Lachas; y en la parte occidental de la RECC las partes altas de Juan Montalvo, Telembí, Corriente Larga y la parte suroeste de la RECC, sitios que tienen un alto potencial escénico y que todavía no han sido intervenidos, y cuyos recursos naturales brindan una serie de servicios ambientales a las poblaciones que se encuentran en su entorno; además, si se utiliza la escala universal de valores de paisaje, éstos tendrían una categoría de “espectacular”. Si se analiza este tipo de paisaje desde el punto de vista topográfico, se los considera como paisajes escar- pados y montañosos, características que demuestran que deben ser preservados, protegidos y conser- vados. Otro factor de valoración importante es a través de las categorías estéticas, en las que estos paisajes se clasifican como “Clase A” por las características excepcionales, por la alta calidad y por los rasgos singu- lares y sobresalientes que presentan.

Paisaje cultural

2. es el paisaje modificado por la presencia y actividad del ser humano, como los sitios que se encuentran en el área de amortiguamiento de la reserva: cultivos que se realizan en los sitios de Irubí, El Rosario, San Joaquín, San Agustín, Brillasol, Santa Rosa, La Primavera, El Corazón, El Cristal Alto, El Placer, Juan Montalvo, Telembí y Corriente Larga; además, dentro de la Reserva se encuentran sitios tales como los alrede- dores de la laguna de Cuicocha y algunos sectores del volcán Cotacachi, y las partes intervenidas de Piñán. El paisaje cultural que se encuentra en los últimos sitios mencionados debe ser controlado, porque se lo apro- vecha por un lapso de tiempo y posteriormente estas áreas son abandonadas y se siguen invadiendo áreas de paisaje natural. En la escala universal de valores del paisaje tendrían categorías de “agradable” y “vulgar”. Igualmente, estos paisajes desde el punto de vista topográfico son considerados como ondulados y planos, donde la falta de un aprovechamiento racional los va transformando en áreas desérticas y posteriormente son abandonadas. Con respecto a las categorías estéticas, se los clasifica dentro de la “Clase C” por su baja calidad y por ser áreas con muy poca variedad en las características visuales (forma, color, línea y textura).

3.1.8 conclusiones

En el núcleo de la RECC se observa que no hay intervención humana, pero en la zona de amortiguamiento existe una alta presión antrópica que provoca la deforestación por el avance de la frontera agrícola, la alteración de las características de las rocas, produciendo una alta erosión y diferentes riesgos que cambian la geomorfología del paisaje.

3.2 RecuRsos

hídRicos

Ecuador se divide en dos vertientes, hacia el océano Atlántico y el Amazonas, y la otra hacia el Pacífico. La vertiente del Pacífico tiene una superficie de 123.216 km2 (CNRH, 2002), conformada por los ríos que nacen en los Andes y

drenan hacia el occidente. Los ríos más importantes son Guayas, Chone, Portoviejo, Jubones, Cayapas, Esmeraldas y Mira. Los tres últimos ríos tienen varios afluentes que nacen en la RECC y se juntan a los cauces principales.

3.2.1 cuencas

dentRo

de

la Recc

El 87,5% de las microcuencas dentro de la RECC tiene su drenaje a la cuenca del río Cayapas, conformada por las subcuencas de los ríos Agua Clara, San Miguel y Esmeraldas. La disponibilidad de recursos hídricos naturales superficiales y garantía del 90%, en la vertiente del Pacífico, es de 16.843 Hm3/año, que corresponde a 2.091 m3/

hab/año. Las cuencas de Cayapas, Esmeraldas y Mira son sistemas hidrográficos que nacen fuera de la RECC, pero muchos afluentes nacen en esta Reserva y están con disponibilidades menores a 1.300 m3/hab./año. La cuenca

del Cayapas tiene un área de 6.421 km2; las disponibilidades en el régimen natural, garantía del 90% y disponi-

bilidad total de la cuenca son de 7.249,1 Hm3/año y una balance total de 1.547,0, con un superávit de 5.702,3

Hm3/año. El Esmeraldas nace de las estribaciones del los volcanes Ilinizas, como río Blanco, luego se denomina

río Jambelí, al pasar por la ciudad de Machachi, se denomina río San Pedro, que al juntarse con el río Pita forman el Guayllabamba, el cual recibe varios afluentes que nacen en la RECC y de otras áreas, para luego denominarse Esmeraldas. La cuenca del Mira tiene un área de 6.555 km2, las disponibilidades en el régimen natural, garantía del

90% y disponibilidad total de la cuenca son de 5.049,5 Hm3/año. Las demandas consuntivas teóricas de abaste-

cimiento son de 19,9 para riego, 608,4 y 725,5 en demandas ecológicas, con un balance total de 1.353,8 con un superávit de 3.831,4 Hm3/año. Este río pertenece al sistema hídrico del río Mira que, al juntarse con los ríos Chota

y El Ángel se denomina río Mira, el cual desemboca en Colombia como río San Juan (CNRH ,1998, 1991, 2002).

3.2.2 subcuencas

hidRogRáficas

dentRo

de

la Recc

La subcuenca del río Santiago es la de mayor superficie (56,66%) dentro de la RECC. Se localiza en la parte occi- dental y drena su caudal a la Zona Baja. Cálculos matemáticos señalan que tiene aproximadamente 6.495,53 l/s. Las subcuencas del río Agua Clara y San Miguel, que registran 22.303,20 y 12.738,73 l/s respectivamente, deben ser consideradas para programas de conservación, por su importancia en el drenaje y el uso de agua y de impor- tancia futura de riego. La subcuenca del río Cayapas tiene muy poco territorio dentro de la RECC, pero es una de las más importantes; en el futuro se debe considerar realizar un manejo integral, con el objetivo de prevenir el avance de la frontera y deforestación hacia la RECC (véase el Anexo 3: Cálculos Detallados sobre Caudales, en el documento de Diagnóstico Hídrico, pág. 25 a la 35).

3.2.3 MicRocuencas

hidRogRáficas

dentRo

de

la Recc

Las microcuencas que alimentan los sistemas de uso de agua se localizan especialmente en la parte occidental de la RECC; unas forman parte de la Reserva y otras se hallan en el límite y en el área de amortiguamiento. La microcuenca de mayor superficie es la del río Puniyacu, que tiene el 19,6 % de la superficie de la RECC. Otras de importancia por superficie son las microcuencas de los ríos Agua Clara, Barbudo y Las Piedras. Estas microcuencas cubren el 69% de la superficie de la RECC (Cuadro 12).

Cuadro 12. Microcuencas de mayor representación dentro de la RECC

MICROCUENCAS SUPERFICIE (ha)

TOTAL % DENTRO DE LA RESERVA FUERA DE LA RESERVA

Río Agua Clara 30.371,64 18,97 30.371,64 0,00

Río Barbudo 34.566,61 21,59 34.566,61 0,00

Río San Miguel 17.443,44 10,89 17.443,44 7.632,71

Río Lachas 14.864,30 9,28 14.864,30 0,00

Río S.N. 6.225,24 3,89 6.225,24 0,00

Río Puniyacu 26.834,91 16,76 26.834,91 0,00

Río Las Piedras 22.464,96 14,03 22.464,96 0,00

Río Pitura 7.349,34 4,59 7.349,34 0,00

Total 160.120,44 100,0

Fuente: Mapa de Microcuencas Hidrográficas • Elaboración: Equipo Consultor del PM-RECC

Las microcuencas, que por su localización dentro de la Reserva están en un alto grado protegidas, deben ser conservadas para preservar los recursos hídricos (Mapa 1). Actualmente, estos espacios son los que presentan un mejor grado de conservación.

Existen 34 microcuencas que tienen relación con la RECC, ocho de las cuales tienen su área total dentro de la Reserva; las restantes tienen pequeñas superficies dentro del área, pero la mayor superficie está fuera de la RECC. Las microcuencas que forman parte de la RECC nacen de las partes altas; estos caudales recorren las micro- cuencas y se distribuyen para diferentes usos, y son: río Barbudo, río Agua Clara, río Puniyacu, río Las Piedras, río Lachas, río San Miguel, río Pitura, río s/n, río Pantavi, río Cariyacu, río Irubí, río Yanayacu, quebrada Pilchihuaycu, río Palacara, río Salado, quebrada Gualoto, río Meridiano, río Toabunichi, río Bravo Grande, río Cajones, río Azabí, río Negro, río Naranjal, río San Vicente, río Blanco y río Francisco.

Las microcuencas nacen en la parte alta y norte de la RECC, a una altitud aproximada de 3.300-4.500 msnm. Estas microcuencas se alimentan de la provisión de agua originada alrededor de la RECC, en un complejo de montañas con pendientes superiores a 35%. Principalmente el agua de los ríos Lachas, San Vicente, San Francisco, Salado, Palacara, Cariyacu, Tupiso, Yanayacu, Blanco y Pichavi en general es para uso doméstico, bebederos de ganado, riego e industria, aunque algunos de éstos no tienen un uso determinado.

Los impactos más notorios se presentan en la desaparición de la cobertura vegetal ocasionada por la quema de páramo y la extracción de madera (para postes y combustible), así como por la fragmentación de los bosques causada por el corte y extracción, y el paso y usos por parte del ganado como sitios de refugio. En la parte media de las microcuencas se encuentran varios humedales a manera de pantanos, que están siendo drenados con el fin de reutilizarlos como nuevas áreas de pastura, lo que limitará la capacidad de almacenamiento de agua que poseen estos ecosistemas.

Las microcuencas que drenan a la cuenca hidrográfica del Esmeraldas (subcuenca del Guayllabamba) se localizan en la parte sur de la RECC; forman parte las microcuencas de los ríos Blanco, Azabi, Toabunichi, Irubí, Patavi, Pitura, Nangulví, Magdalena, Cajones, Naranjal y Bravo Grande. Este sistema se abastece de vertientes que se encuentran a una altitud que va desde 4.500 m. En las microcuencas de los ríos Blanco, Azabí, Toabunichi, Irubí, Patavi y Pitura de la Zona Alta, la formación es el páramo herbáceo, lugares donde nacen las fuentes de agua para el sector de mayor uso como los cantones Cotacachi y Otavalo. En las microcuencas de la Zona Baja, las formaciones de mayor importancia son bosque de neblina montano bajo y el bosque de neblina montano intervenido, formación que se ubica en las microcuencas dentro de la RECC de los ríos Agua Clara, Barbudo y Las Piedras.

Los sistemas de vertientes hacia el Guayllabamba son de menor altitud con respecto a los otros, lo que las hace más vulnerables, pues el acceso de la gente se facilita, lo que ha incidido en el incremento de nuevas áreas agrí- colas y fundamentalmente de pastos. La quema y desmonte de los bosquetes es intensa, con la consiguiente desaparición de biodiversidad.

Las microcuencas que drenan a la cuenca hidrográfica del Cayapas se alimentan de la Zona Alta de la RECC; este sistema proviene de las microcuencas de los ríos Agua Clara, San Miguel, Barbudo, Lachas, Las Piedras y Puniyacu, seis microcuencas localizadas en el occidente de la RECC. Las formaciones vegetales son bosque siempreverde piemontano y bosque siempreverde piemontano intervenido, que se ubican en las partes más bajas; en este tipo de formación ocurre un traslape de especies de tierras bajas y altas. Estas microcuencas no fueron visitadas debido que no existen vías de comunicación, este detalle es importante debido a que, con la información carto- gráfica y oral de personas locales, son zonas que están en buen estado de conservación y con menor riesgo de destrucción que las microcuencas de la Zona Alta de la RECC. Esto alerta a tomar medidas de conservación y protección antes de que sean alteradas.