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En primer lugar, es importante señalar que existían algunas normas con las cuales el Estado tenía la facultad para prestar directamente los servicios públicos, incluidas las telecomunicaciones:

- Actos legislativos de 1936 que consagraban la intervención del Estado en actividades económicas.

- Actos legislativos de 1945 que otorgaban al Gobierno nacional instrumentos idóneos y eficaces que permitían la intervención económica.

- Actos legislativos de 1968 que ampliaron la potestad del Estado para ordenar las intervenciones.

- Ley 155 de 1959, estatuto sobre prácticas restrictivas de la competencia, conductas que configuran abusos de posición dominante y actos contrarios a las prácticas comerciales.

Sin embargo, de acuerdo con la Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (AHCIET)27, las

telecomunicaciones en Colombia se remontan a 1847, cuando durante el gobierno del general Tomás Cipriano de Mosquera, se pensó en instalar teléfonos y telégrafos en el País, como un componente de la reforma a la economía colonial de la época.

La misma fuente sostiene que los ancestros nativos iniciales tuvieron un curioso sistema inalámbrico a través de los sonidos que lograban transmitir con los golpes sobre los tambores conocidos como maguare, cuyas ondas se difundían hasta distancias aproximadas de 20 kilómetros, y que eran recogidas con unos códigos

27 Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones.

especiales por otros maguarés que a su vez, las transmitían hasta llegar al destinatario final.

El telégrafo

En Panamá, cuando era parte integrante de Colombia, se instaló el primer telégrafo eléctrico el 12 de agosto de 1855, gracias a la intervención de Samuel Morse. Diez años después, en 1865, también se instaló el primer telégrafo eléctrico dentro del actual territorio colombiano, con la intervención del discípulo de Morse, Guillermo Lee Stiles. La primera transmisión que se realizó con este sistema, fue desde Cuatro Esquinas (hoy Mosquera), al jefe del Estado de la época, don Manuel Murillo Toro.

Por cuenta de la empresa de Stiles, corrió la instalación del primer tramo de línea telegráfica entre Bogotá y la zona tabacalera del Alto Magdalena (Ambalema), la cual permitió conectar a la Capital con el principal puerto fluvial de la época, Honda, que a su vez unía el Centro del País con el océano Atlántico. Sin embargo, debido al fracaso de esta empresa de capital mixto, privado y estatal, el Gobierno tuvo que adquirirla en 1870 y asumir su administración. Igual suerte corrieron las empresas en el Estado de Antioquia, donde se adelantaba la colonización del Quindío (actuales departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda, y norte del Tolima y el Valle).

Unos años después, el ingeniero colombiano Demetrio Paredes, se encargó de adelantar la instalación de la red telegráfica nacional que unió a Colombia en sus cuatro puntos cardinales.

El teléfono

El servicio telefónico llegó al País, el 3 de diciembre de 1884 con la instalación de una planta entre Chapinero y Bogotá, la cual contaba con 500 usuarios y era

prestado por una empresa privada que con una licencia de concesión otorgada por el Gobierno, lo explotó hasta 1900, cuando un incendio destruyó sus instalaciones. Por esta época, Colombia sufrió las inclemencias de la guerra civil de los mil días (1899 1902). Es importante resaltar también, que durante la segunda mitad del siglo XIX, Colombia y la mayoría de los países de América Latina, mantuvieron guerras intestinas que llegaron a constituir uno de los períodos más agitados de la historia americana y que impactó el desarrollo de las telecomunicaciones, estancando su crecimiento y cobertura.

Una vez terminada la guerra de los mil días, el gobierno del general Rafael Reyes inició el restablecimiento de las telecomunicaciones en 1905. En efecto, contrató con Francisco J. Fernández el restablecimiento de las líneas telegráficas destruidas y la prestación del servicio en forma privada. A partir de 1906, la firma británica The Bogota Telephone Company, se comprometió a restablecer el servicio telefónico en la Capital y prestarlo durante 15 años. Por su parte, la firma extranjera, West India, se encargó de prestar el servicio en las ciudades de la Costa Atlántica, Barranquilla y Santa Marta.

Las radiocomunicaciones

En 1912, el Gobierno colombiano contrató los servicios de la compañía alemana Gesellchaft für Drahltose Telegraphie de Berlín para construir una estación de radiocomunicaciones en Cartagena, por el sistema Telefunken, capaz de comunicar al País con Cuba, Nueva York y otras ciudades de países más lejanos. A esta compañía se le otorgó el derecho de usufructuar la explotación de las radiocomunicaciones durante 20 años. Además, en 1913, la misma compañía firmó un nuevo contrato para construir y montar en San Andrés, una planta de comunicaciones similar a la de Cartagena.

Los compromisos pactados con esta firma alemana fueron interrumpidos por el inicio de la primera guerra mundial. El Gobierno contrató entonces con la firma británica Marconi Wireless, la prestación del servicio telegráfico y se iniciaron actividades en las ciudades de Medellín, Buenaventura y Bogotá. Tiempo después, la cobertura se amplió a otros 12 centros urbanos. En cuanto al servicio telefónico de la Capital, se le entregó a la empresa inglesa The Bogota Telephone Company. Otras ciudades del País, recibieron el mismo servicio gracias a los sistemas de pequeñas empresas nacionales y extranjeras.

Comunicaciones internacionales

El 12 de abril de 1923, el entonces jefe de estado colombiano, el General Pedro Nel Ospina, intercambió mensajes con el Rey de Inglaterra, el Presidente de los Estados Unidos y el mismo inventor Marconi. De esta forma, Colombia entró en el servicio de comunicaciones inalámbricas internacionales, en acto especial realizado desde el sitio conocido como Morato. Un año después en 1924, se creó el Ministerio de Correos y Telégrafos que en 1953, se convirtió en Ministerio de Comunicaciones y hoy es el encargado de orientar la política del ramo en el País. Primera central automática

En 1928, se puso en funcionamiento la primera central telefónica automática en la ciudad de Pereira, y en 1929 se iniciaron en Colombia, las transmisiones radiales con la HJN que fueron el origen de la Radio Nacional. En 1930, se inició en firme la radiodifusión comercial y en 1932, el presidente Enrique Olaya Herrera impulsó los programas de comunicación con Venezuela, vía Arauca, El Amparo, y con el Ecuador, a través de Pasto e Ipiales.

Para el año de 1940 y en virtud del esfuerzo de las administraciones de entonces, el sistema de comunicaciones en el País, contaba con 948 oficinas telegráficas y

el servicio telefónico se prestaba en la mayoría de las capitales de departamento, mientras también tomaba auge la radio comercial, debido a la naciente industria manufacturera que estaba interesada en la publicidad de sus productos. En este mismo año, fue traslada al Ministerio de Educación, la HJN Radio Nacional.

Creación de TELECOM

Por medio de la Ley 6 de 1943, el gobierno del doctor Alfonso López Pumarejo, nacionalizó el servicio de telecomunicaciones, con la intención de extender el servicio a todo el País, teniendo en cuenta que las empresas que existían sólo cubrían la demanda de las principales ciudades: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. Para cumplir con el objetivo de la norma, se inició la compra de la empresa Marconi que ya tenía la mayoría de las operaciones telegráficas, mientras que All American Cables iniciaba su retiro de Colombia. Al mismo tiempo, se reglamentó la construcción y tendido de líneas telegráficas y telefónicas, y se autorizó al Gobierno para que dispusiera los recursos financieros y fiscales necesarios para el desarrollo de las telecomunicaciones y para adquirir las empresas de ese tipo que existían en el territorio nacional.

Con este proceso de fusión, y luego de la promulgación de la Ley 83 de 1945, nació la Empresa de Radiocomunicaciones que en cumplimiento del Decreto 1233 de 1950, se fusionó con la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (TELECOM), que había sido creada en 1947.

Surtido este proceso, el citado Decreto dio a la nueva empresa personería jurídica, autonomía administrativa y patrimonio independiente para desarrollar las políticas y planes generales de acción adoptados por el Ministerio de Comunicaciones. De igual forma, tenía el monopolio para prestar los servicios públicos de comunicaciones telegráficas y telefónicas, eléctricas y radioeléctricas y de transmisión de datos dentro del territorio nacional y en conexión con el exterior.

TELECOM inició labores con 108 oficinas de la central telefónica que el Gobierno había comprado a un costo de dos millones de dólares, y de inmediato inició el servicio de radiotelegrafía entre Bogotá y Nueva York.

En 1950, el Ministerio de Correos y Telégrafos sobrepasó las mil oficinas telegráficas en servicio. En 1952, se creó la Escuela Postal y de Telecomunicaciones, y en 1953 se dictó el Decreto que creó la Televisión Colombiana.

Servicio télex

En 1954, se instalaron las primeras centrales de télex en Medellín y Bogotá, y en 1955, TELECOM puso en servicio la red de radioenlaces VHF entre Bogotá, Medellín, Cali, Armenia, Pereira y Manizales. El 13 de junio de 1954 se inauguró la televisión oficial colombiana, con un programa a control remoto desde el Palacio Presidencial en el cual se dirigió a los colombianos por primera vez por televisión, el presidente de entonces, el General Gustavo Rojas Pinilla.

En 1956, TELECOM ensanchó su red de télex, completando nueve centrales con 460 abonados y se transmitió por televisión por primera vez, desde Tunja y Girardot, cuya red nacional se inició con las estaciones de Bogotá, Nevado del Ruíz, Quindío, Cali, Alto Magdalena, Medellín y Tunja.

AAC&R, la última en retirarse

En 1960, con el retiro definitivo de la empresa All American Cable & Radio, todos los servicios de telecomunicaciones quedaron en manos de operadoras nacionales, y se completó la nacionalización del sector, la cual se mantuvo hasta 1990 cuando se dictaron los Decretos leyes que eliminaron el monopolio del

servicio y permitieron la participación de empresas privadas en la telefonía celular, la telemática y los servicios agregados.

La televisión

En 1963, el Decreto 3267 creó el Instituto de Radio y Televisión (INRAVISION), entidad descentralizada de manejo autónomo y presupuesto propio. Para 1965, la empresa sacó al aire la segunda frecuencia, con base en la cual se organizó posteriormente, la Cadena 2, cuya instalación se inició en 1973. En este mismo año, se inauguró el servicio de télex internacional hacia y desde los Estados Unidos y Europa, y Colombia entró a formar parte del Consorcio Internacional de Comunicaciones por Satélite (INTELSAT), que permite la comunicación directa con el Mundo por teléfono, télex y televisión.

En 1968, se interconectaron las redes de transmisión entre Colombia y Venezuela; se automatizó el servicio de télex internacional y salió al aire la Tercera Cadena de Televisión (Canal educativo). En este mismo año, se hicieron las primeras transmisiones de televisión en color para todo el Mundo, con motivo de la visita del papa Paulo VI. Por su parte, en este mismo año, TELECOM inauguró la primera etapa de su red troncal de microondas de alta capacidad para conectar entre sí, las principales ciudades del País en su zona andina.

Entre 1983 y 1984, TELECOM incrementó a niveles extraordinarios las comunicaciones con el resto del Mundo, elevando de 81 a más de 200 el número de países conectados con el Discado Directo Internacional (DDI), cuyos abonados se elevaron de 7.860 en Bogotá a 235.600, y en más de diez ciudades, dio al servicio diez nuevas centrales locales en otras tantas ciudades intermedias. Llevó el servicio a 764 comunidades rurales nuevas y 182 cabeceras municipales pequeñas, en donde se instalaron 84 centrales telefónicas, y se tendieron 1.269 kilómetros de líneas físicas nuevas.

El año 1990 fue un año crucial en la historia de las comunicaciones colombianas. El 19 de mayo se puso en servicio el cable submarino de fibra óptica entre Barranquilla, San Juan de Puerto Rico y West Palm Beach (Florida), con una longitud de 4.533 kilómetros y capacidad final para 8.000 canales, para conectar a 14 países del Mar Caribe. La segunda ciudad del País, Medellín, contrató con la multinacional japonesa Fujitsu, la construcción de su red digital de comunicaciones valorada en unos US 54 millones. Se creó el Sistema Nacional de Telefonía Celular, y el Instituto Colombiano de Hidrología, Meteorología y Adecuación de Tierras (HIMAT), y se instaló una red satelital para estudiar el comportamiento de las corrientes fluviales de la Nación.

1990: el fin del monopolio

En el País, la experiencia demostró que la propiedad estatal no garantizaba un correcto funcionamiento y equilibrio entre el monopolio y los ciudadanos, de tal forma que la actividad monopolística del Estado se veía más como un beneficio propio que un beneficio para sus clientes.

Durante la década de los 80, comenzó a gestarse la desmonopolización, liberación y apertura del mercado de los servicios de telecomunicaciones, con el fin de ampliar la cobertura y mejorar la calidad con la participación de empresarios privados, tendencia que fue plasmada en la nueva Constitución de 1991, así como en leyes y decretos anteriores, como la Ley 72 de 1989 que legalizó la competencia y posibilitó a personas naturales o jurídicas, el ingreso en el sector por medio de concesiones y con la actuación del Ministerio de Comunicaciones como ente planificador, regulador y controlador de las actividades del ramo.

El presidente César Gaviria Trujillo dictó los Decretos reglamentarios de la Ley 72 de 1989, distinguidos con los números 1900 y 1901, por medio de los cuales se garantiza la libertad en la prestación y el acceso a los diferentes servicios de

telecomunicaciones. En esta forma, se terminó el monopolio estatal y se reformó el Ministerio de Comunicaciones para convertirlo en un organismo con facultades especiales para orientar, coordinar y controlar el desarrollo de los servicios nacionales de telecomunicaciones.

Esta decisión de cambio en el modelo de prestación de servicio de las telecomunicaciones fue motivada por varias razones:

- La ineficiencia en la gestión de las empresas que tenía altos niveles de consumo no facturados, plantas de personal exageradas y proyectos ineficientes acompañados de corrupción administrativa.

- Onerosas contribuciones parasalariales que habían sido obtenidas por los sindicatos en las convenciones colectivas de trabajo28 que se negociaban luego de duras huelgas en las cuales se suspendían los servicios.

- Tarifas diseñadas con criterios “politiqueros” que obligaban continuamente al Estado a destinar recursos para cubrir los déficits financieros.

El esquema de prestación, tal como estaba concebido, tenía dos grupos de poder claramente identificados que se beneficiaban de la situación: los trabajadores y los burócratas asociados a las clases políticas.

Por otra parte, la creciente tendencia globalizadora y la necesidad o el deseo político de entrar en una era de liberalización económica, hicieron que las telecomunicaciones en Colombia entraran en las relaciones del mercado bajo la tutela del Estado, otorgada a organismos concretos en varios apartes de la nueva Constitución.

28 Esto hizo que en la reforma del sector, los servicios públicos fueran contemplados como

esenciales y por lo tanto, les quedó prohibido a los sindicatos de estas empresas, adelantar huelgas que llevaran a la suspensión del servicio.