Según la RAE,2017 el hábito es la forma de proceder o de hacer algo adquirido a través de repetir una acción igual o semejante. El origen en latín “ ” “ ” g “ ”.
En muchos casos se puede encontrar que diferentes autores hacen referencia a los hábitos como actos casi inconscientes que se llevan a cabo debido a que se formaron o adquirieron con el tiempo en un contexto de
repetición constante, esto hace que los hábitos aún sean entendidos como actos por ref . ( 3) “ adquiridas de actuar que se presentan automáticamente. El individuo que adquiere un hábito actúa sin necesidad de darse cuenta, de ahí que se ha dicho que no son otra cosa que un reflejo firmemente est ” ( . 5). Aquí Correa hace énfasis en que los hábitos son actos automáticos, no conscientes a partir de un acto repetitivo en el tiempo y que llega a ser en la vida del individuo una constante.
Tal como se indica los hábitos son acciones automatizadas, establecidas con el tiempo a través de un proceso por el cual la persona repite de manera constante una acción o actividad quedando esta interiorizada a tal punto que se hace parte habitual de su día a día, inclusive muchos de estas acciones se desarrollan sin que se tome mucha conciencia del proceso.
Este proceso se adquiere como un hábito debido a la predisposición del medio ambiente que rodea al sujeto y las circunstancias que provoca la repetición. Hay que precisar que los hábitos pueden llegar a ser buenos o malos.
Sin embargo cuando se habla de hábitos de lectura, no se hace referencia directa a la repetición de actos inconscientes o automáticos, sino por el contrario se hace referencia a este acto como un acto consciente una práctica constante dinámica e interactiva entre el lector y el texto.
¿Cómo se forma el hábito de lectura?
Como cualquier otro hábito, el hábito de la lectura demanda de inversión de tiempo, un hábito, sin discriminar entre bueno o malo, se adquiere a través de la repetición de una acción en el tiempo. Si hacemos algo de forma
rutinaria hay altas probabilidades de que esto se grabe en el cerebro como un hábito. El hábito responde a un recordatorio y una recompensa. De esta forma uno se siente motivado a repetir el acto, hasta verlo convertido en un hábito. Salazar (2006) refiere que es importante tener en consideración que la formación del hábito de lectura se da tanto por la influencia del hogar como la de la escuela, es por lo tanto una responsabilidad compartida que tiene sus raices en el hogar ya que el acercamiento a los libros y el gusto por ellos empieza mucho antes de que el niños vaya a un centro educativo.
En Perú por mucho tiempo se tuvo la idea preconcebida de que la lectura es algo malo, es así que hasta se usaba de castigo, en algunos casos esta práctica aún es usada, es por esto que en muchos colegios aún se da que cuando un alumno requiere de una medida disciplinaria se le envía a la biblioteca. Esto hace que los alumnos tengan un percepción negativa de la lectura, y lo vean como una consecuencia a sus malos actos y no como un recompesa o premio, se debe empezar por buscar cambiar la persepción que se tiene respecto de la lectura en todos los niveles, sobre todo en los primeros años de vida, en casa y en el centro educativo.
Cuando se habla de la formación de hábitos lectores hacemos referencia a un proceso que encuentra como inicio la preparación que el niño tiene antes de aprender a leer.
En referencia a este asunto de la formación del hábito de la lectura, Arrizaleta (2003), comparte una experiencia de lectura, ocurrida en los primeros años:
Sentados en el suelo los tres, jugábamos a descifrar un libro de imágenes y rimas entre las manos. Compartíamos así, cuando
surgía, como sucede con el resto de los juegos, momentos de comunicación, de bienestar. Ellos acababan de cumplir un año y yo, su papá estaba orgulloso de poder decir — para escándalo de las abuelas, tías y otras parentelas- que ya leían. Y, efectivamente, leían en el sentido de que interpretábamos, tres a una, un texto muy sencillo, compuestas por palabras dichas en voz alta y una imagen. Pero para esto están los libros— me decía. Los libros al alcance de los niños como han de estarlo el resto de los objetos mediadores de la relación afectiva— juguetes los llaman algunos, que le irán permitiendo a los niños recrear sus vivencias mediante el juego simbólico, el sistema de representación que teje y desteje las vivencias y que está en la base del hábito y de la creatividad. (p.45)
Aquí podemos encontrar la importancia del fomento de este hábito desde muy temprana edad, como se da la interacción desde el principio entre el lector y el libro. Es importante darle al niño la oportunidad de crear este un vínculo afectivo con los libros así como lo hacen con sus juguetes. Esto le permitirá más adelante hacer uso de esas vivencias como fundamento para desarrollar un hábito, este acercamiento temprano a los libros y de formas lúdicas romperá en el niño, más adelante, la idea de que los libros son de uso académico y por lo tanto no tienen relación con las actividades que pueden realizarse en los tiempos libres o como una actividad que se pueda desarrollar por gusto o afinidad.
Es por esto evidente que la tarea de formar niños con hábitos lectores empieza por casa y es tarea, en primera instancia, de los padres que puedan no sólo facilitarle las condiciones para que el niños tenga
experiencias motivadoras y positivas con los libros, sino también involucrarse en el proceso siendo parte activa de establecer la lectura como un proceso cotidiano.
Por otro lado encontramos que algunos autores consideran los hábitos de lectura como un conjunto de capacidades, habilidades y destrezas de los que se echa mano cuando se enfrenta a un conocimiento nuevo. López ( 5) “ tos de lectura son capacidades - destrezas - habilidades que permiten al alumno una aproximación sistemática a conocimientos ya elaborados y /o que le facilitan la creación de nuevos ” ( . 3). E í conocimientos previos para aproximarse a los conceptos que encontrará en la lectura, que bien pueden ser conceptos o ideas que ya antes se conocían o de hecho pueden ser nuevos, para lo que de igual manera los conocimientos previos ayudarán en la nueva concepción del conocimiento así como aporta un contexto.
Recursos bibliográficos en el colegio.
Los recursos bibliográficos del colegio es otro aspecto fundamental para el desarrollo de saludables y sólidos hábitos de lectura, es por eso que se puede afirmar que el nivel socio económico de los alumnos en muchos casos influye o condiciona de alguna manera su aprendizaje. No es el caso del hábito de la lectura, ya que este no es condicionado por las condiciones socioeconómicas (Petit, 1999). Por lo que no se puede afirmar que todos los alumnos de un nivel socioeconómico alto desarrollan exitosamente el hábito lector así como que todos los estudiantes de un nivel bajo socioeconómico no lo desarrollan. Sin embargo si se puede encontrar una mayor cantidad de alumnos que han desarrollado el hábito de la lectura en alumnos cuyos
centro educativos tienen una rica y variada cantidad de recursos bibliográficos.
La Unesco, por otro lado, asegura que las bibliotecas deben estar equipadas y acondicionadas para inculcar y propagar el hábito lector en los alumnos, además deben desarrollar en el alumno una afinidad por la lectura y la utilización de las mismas constantemente a fin de desarrollar una familiaridad que ayude al alumno a visitarla a lo largo de su vida.
2.4 Dimensiones de hábitos de lectura.