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Summary and general introduction

4.7 Activity B7 Description of the FQMS and final report

4.7.1 Summary and general introduction

A diferencia del caso anterior, la textualización constituye aquí un solo párrafo, que gramaticalmente debe ser considerado como una extensísima oración marcada por la mayúscula inicial y el punto final. La mayúscula de la séptima línea no parece estar relacionada, en principio, con ninguna función específica, ni gramatical ni enfática. La propuesta de la consigna fue reali- zar la diferenciación entre diálogo y monólogo dentro del encuadre de la interacción.

El diálogo y el monólogo implica la existencia de

una situac comunicativa ya q’ ambas formas de expresión “comunican” algo, en el caso del diálogo, en donde puede haber 2 o + participantes interactuando para ayudarse mutua// en dicha construcción, éstos forman parte “activa”

de dicha construcción verbal, también partamos de la base q’ todo lgje. Exteriorizado es comunicativo” y el diálogo y el monólogo lo son, en el caso de este último es 1 proceso constructivo en el q’ un participante frente al otros, en ausencia de otros o imaginando a otros, construye un producto comunicativo ling , contando

exclusiva//

en el mejor de los casos con la escucha de otros70.

Lo curioso de este texto es verificar que, a pesar del carác- ter netamente unitario de su disposición general, esa unicidad está quebrada prácticamente línea a línea por la presencia de algún elemento que rompe con la preceptiva de la escritura, por ejemplo: la inclusión de números en el texto; la presencia de abreviaciones, formalizadas o no por la presencia del punto; las formas apocopadas; la utilización de una marca arbitraria para reponer elementos suprimidos dentro de una palabra —// por —mente en exclusivamente—71 la aparición de marcas gráficas

( ) que no forman parte del sistema convencional de la escri- tura; la aparición de una mayúscula —Exteriorizando— que no conduce aparentemente al logro de ningún efecto, salvo el de perturbar la continuidad del texto. Deben señalarse también como rasgos accesorios de estas características gráficas la exten- sión de los blancos entre palabras y los cortes dentro de ellas.

70. Como en el caso anterior se ha copiado el texto respetando los cortes al final de línea, las formas de acortamiento con apóstrofe como marca y las abreviaturas de distinto tipo que el alumno ha empleado. El agregado exclusiva//, entre líneas ha sido colocado del mismo modo en que lo colocó el alumno.

71. Si bien esta práctica específica es absolutamente común en los apuntes de clase o en los fichajes realizados por estudiantes —y profesores—, el hecho forma parte de lo que puede considerarse como un caso de “escritura privada”, que solo tendrá como lector a quien escribe. Lo mismo ocurre con otros rasgos ya aparecidos en los casos tratados antes; sin embargo me parece imprescindible recordar que estas características constituyen siempre un elemento que atenta contra la posibilidad de lectura realizada por otros, sin contar el carácter de informalidad que ponen de manifiesto en un trabajo destinado a la evaluación por terceros.

La textualización entonces podría ser caracterizada como una trama que se presenta como única, pero horadada, acribillada realmente, a partir de la aparición de multiplicidad de elementos que caracterizan a la fragmentariedad por lo que este trabajo casi se transforma en un muestreo de todas las características que he ido señalando en los análisis anteriores. En este sentido se pre- senta como ejemplo paradigmático de fragmentariedad gráfica. Me parece interesante resaltar que la fragmentariedad gráfi- ca determinada por los elementos que he señalado más arriba tiene un carácter distinto a la que señalé más precisamente en los casos analizados en el Capítulo 5. En ellos la fragmentariedad gráfica se manifestaba como un rasgo abarcativo del conjunto del texto por la discontinuidad espacial y sintagmática determi- nada por los cortes; en este caso particular nos hallamos, creo, frente a un efecto diferente porque hay una tensión entre la con- tinuidad como pauta generalizada del sintagma y los rasgos de fragmentariedad que actúan específicamente en el nivel de la palabra. Esta observación me lleva nuevamente a la idea de que, aunque en mi caso particular no haya desarrollado mi reflexión sobre los aspectos gráficos, la fragmentariedad derivada de estos aspectos se constituye en un tema posible para una investigación específica.

La consigna proponía, de un modo u otro, evidenciar las diferencias que separan diálogo y monólogo, más allá de su equiparación como interacciones al presuponerse en ambos casos la existencia de locutor e interlocutor. La lectura atenta del texto nos permite verificar la existencia de partes —no creo que sea prudente hablar de enunciados en este caso—, que plantean:

• diálogo y monólogo constituyen situaciones comuni- cativas.

• actuación de los participantes en el caso del diálogo con aclaración incidental del rol de éstos, planteada por una anáfora bastante laxa.

• actuación de los participantes en el caso del monólogo con aclaración incidental del rol de éstos, diferenciado de manera fuerte (en el mejor de los casos exclusivamente).

Como en el primer caso analizado en este Capítulo, nos encontramos frente a un texto cuyo objetivo, de acuerdo con la consigna, debería ser señalar diferencias, pero aquí, a diferencia del análisis de lo visto en el Capítulo 5, puede decirse que son verificables algunos pasos en relación con ese señalamiento: la enunciación de un solo aspecto, el de la función de los interlocu- tores, alrededor del cual gira el texto.

Si en este punto retomo los aspectos visuográficos que ana- licé más arriba, el cruzamiento de ambas realidades del texto —la gráfica y la escrita—, me coloca ante la posibilidad de pen- sar que esa trama rota no es casual. Una observación del “senti- do común” corriente en la institución escolar es dar por supues- to que el alumno ha presentado su trabajo como si se tratara de sus apuntes de clase, de un borrador. Lejos de rechazar esta suposición me parece interesante retomarla: el texto es un borra- dor. Sin embargo, lo es no por voluntad o descuido del alumno —como justificaría esa versión del “sentido común” a la que he apelado— sino porque su funcionamiento discursivo en relación con este encuadre teórico lo coloca en una posición en la cual percibe una totalidad indiscriminada: la diferencia, aunque reconocida e incorporada de algún modo en el texto, no se trans- forma, sin embargo, en el eje central.

Dado que en este texto es imposible realizar un análisis por unidades con límites precisos, intentaré realizarlo tratando de mantener la impronta de continuidad que lo marca.

Me parece importante señalar que en la primera línea el sujeto plural constituido por El diálogo y el monólogo está acompañado por una forma verbal que mantiene el singular, implica. El conjunto podría plantearse como sigue:

X implica Y

En donde los significantes autorizan a proponer:

X es Y X = Y

Por tanto parece claro que diálogo y monólogo se presentan exclusivamente desde el punto de vista de la semejanza y, en este sentido la aparición del verbo en singular para el sujeto plu- ral puede ser muy bien considerada como una marca efectiva de esa semejanza que llega a la asimilación, como lo hemos visto en casos anteriores. A partir de allí, este aspecto se enfatiza: ambas formas de expresión “comunican” algo, se constituye en un sintagma especialmente significativo. El distributivo ambas vuelve a instalar la asimilación en este caso de manera concreta, complementando de manera eficaz la sustitución metafórica de diálogo y monólogo por una categoría que los engloba concep- tualmente y dentro del paradigma. Pero ambas, como distributivo, justamente, traza una barrera clara en el proceso de asimilación que se había planteado en el inicio para dejar paso a una relación de semejanza.

Solamente a partir de este punto el texto se abre a un primer nivel de diferenciación; es así como —y aunque aquí a diferen- cia del caso anterior la escritura parezca un continuum— el texto se constituye también como enumeración paralela de aspectos que caracterizan al diálogo y al monólogo en este caso. Me parece interesante proponer una mirada en dos tiempos sobre el texto: es posible advertir con claridad que diálogo y monólogo constituyen un par unido por la semejanza a partir de los primeros sintagmas, pero que son caracterizables en forma autónoma. En este sentido creo que los sintagmas:

en el caso del diálogo

en el caso de éste último (monólogo)

plantean un paralelismo que, al mismo tiempo que señala la semejanza, habilita para la enunciación de las diferencias. Es interesante que, a pesar del largo recorrido en el que se expo- nen las características del diálogo, no haya interferencia para la posibilidad de la existencia del paralelismo sintagmático que hace consistente la relación diferencial diálogo/monólogo. De un modo sumamente complejo tal vez, las vicisitudes del fun- cionamiento discursivo del sujeto le han permitido establecer un anclaje lingüístico desde el cual comenzar a desarrollar la diferencia.

Es importante también señalar otros aspectos mínimos que son relevantes dentro del conjunto. Dentro de la línea teórica que se propone en el texto —la de la interacción— resulta sin duda interesante que las tres menciones que se realizan con refe- rencia al paradigma de la comunicación:

situac comunicativa “comunican” comunicativo”

se manifiesten en la escritura con algún rasgo peculiar: la abre- viación sin punto en el primer caso, las comillas enfatizadoras en el segundo, y una comilla final que no puede ser claramente inter- pretada, en el tercero. Es posible que estas peculiariedades se deriven del hecho de que planteo comunicativo y planteo interac- tivo no constituyen, o no siempre constituyen, una misma línea teórica. Este indicio, por leve que parezca, no deja de ser valioso en el momento de considerar la posición del sujeto respecto de la lengua dentro de la propuesta teórica que sostiene mi investiga- ción. Existe una posibilidad de que las características gráficas estén dando cuenta, como en otros análisis lo mostraron los fallos lingüísticos, de que el sujeto, en una segunda posición, toma dis- tancia de los discursos otros, y aunque los asimila, la diferencia se hace presente en las marcas que traza sin percibirlas.

En relación con el caso de comunicativo”, creo que es posible realizar otro análisis en función de la cadena en la que aparece:

también partamos de la base q ’ todo lenguaje Exteriorizado es comunicativo”

y el diálogo y el monólogo lo son

Como en otros casos ya analizados aparece la flecha como un indicador paralelo, funcionalmente semejante a la conjunción y. Me parece que conviene relacionar este doble lazo con el hecho que ya señalé más arriba acerca de la asimilación de dos líneas teóricas —la de la interacción y la de comunicación— ya que parecería insinuarse en la aparición de esta flecha el deseo de hacer presente esa semejanza; si bien al mismo tiempo la marca tiende a poner más claramente en evidencia el origen diferente de los dos enunciados. Sin embargo esto no es todo: si profundiza- mos en el sintagma que antecede a la flecha vamos a advertir que lgje Exteriorizado manifiesta la aparición de una tercera línea teórica, la de Vygotski y para este último encuadre la inclusión de comunicativo” resulta menos extraña. Me parece importante hacer observar que la aparición de este nuevo elemento puede ser discriminada fácilmente dentro del conjunto del texto en la medi- da en que la única aparición de la palabra lenguaje está marcada por la abreviación y está acompañada por un adjetivo clave, Exteriorizado. Es imposible ignorar que lenguaje exteriorizado constituye una conceptualización propia de la teoría vygotskiana y nuevamente creo que puede afirmarse que si bien quien escri- be no plantea la diferencia teórica de manera consistente, esta surge de las marcas que singularizan el texto.

Un caso distinto es la aparición de las comillas en “activa” ya que creo que su función enfatizadora es el correlato de:

frente a otros en ausencia de otros imaginando a otros con la escucha de otros

La función de “activa” en su propia cadena es la de equi- parar las funciones atribuidas a los participantes en el diálogo, en tanto que todos los elementos que he señalado con negrita en los sintagmas anteriores tienden a marcar la eliminación de la actividad de los otros —por lo menos en el nivel lingüísti- co—, colocando en el lugar principal de la escena a un solo interlocutor.

Este análisis ha intentado poner en evidencia de qué manera en el texto del alumno aparece un interjuego de ele- mentos gráficos y lingüísticos que demuestran los acercamien- tos y alejamientos alternativos del sujeto a la segunda y a la tercera posición. Me parece importante destacar el modo en que, aunque dentro de este bloque escrito aparece por lo menos un fragmento cristalizado —también partamos…—, la sumatoria de las apariciones de:

en el caso de …/ en el caso de…

“activa” / frente a, en ausencia de, imaginando a, con la escucha de

con el añadido del empleo de:

2 o + participantes

1 proceso hacen que la textualización generada ponga en evidencia un acercamiento claro al logro de centrarse en la propuesta de la consigna, es decir señalar diferencias a partir de procesos meta- fóricos y metonímicos.

En este caso solamente el enunciado referido a la teoría vygotskiana se manifiesta como un fragmento cristalizado incluido a partir de una relación de cadenas que tiene a comuni- cación como eje, pero se hace evidente que, a pesar de la inter- ferencia hay un funcionamiento en el que el sujeto genera texto en una interacción fluida con la lengua.

6.3-Una visión de conjunto

Para cerrar este análisis y a modo de resumen, me parece posible establecer diferencias entre los textos que he analizado proponiéndolos como cercanos al polo de la fragmentariedad y que muestran a un sujeto que aparece a menudo ubicado en una primera posición como los que aparecen en el Capítulo 5 ; y estos dos últimos casos en los que se manifiesta una cercanía a un posible polo de la continuidad, generada por un sujeto que fluctúa más claramente entre una segunda y una tercera posi- ción, aunque circunstancialmente ocupe también la primera.

Creo además que este análisis y la forma en que he tratado de organizarlo pone en evidencia hechos significativos en fun- ción de la investigación:

• la posibilidad concreta de establecer en forma precisa la relación que surge entre los fenómenos empíricos aquí conside- rados como de fragmentación —tanto en el caso de la disconti- nuidad directa como en el de la amalgama— y la proposición teórica de la estructura dinámica de posiciones que involucran al sujeto con la lengua y el discurso, según ha sido posible esta- blecerlo en el Capítulo 5 y en éste.

• la constatación de que en los textos aparecen reformulacio- nes que, más allá de los efectos que crean en ellos, ponen de manifiesto la presencia de la escucha, lo que implica el funcio- namiento discursivo de un sujeto ubicado en una tercera posición dentro de la estructura dinámica de relaciones con las restriccio- nes lingüístico-discursivas. Creo que esta característica queda claramente mostrada en los casos analizados en este Capítulo.

• la comprobación de que las relaciones dialécticas del sujeto con esas restricciones impiden establecer clasificacio- nes precisas en relación con los textos y, al mismo tiempo, demuestran la presencia del cambio como constante del fun- cionamiento discursivo. Este hecho se hace más evidente en

los casos tratados en este Capítulo, ya que, aunque parece eviden- te que el que escribe es capaz de una escucha de su propio decir, esto no se da como una etapa lograda sino como la aparición de una variable hasta cierto punto frecuente, pero que no inhibe la aparición de fenómenos de fragmentariedad ni tampoco aquellos en los que el sujeto se ve arrastrado por los efectos de la lengua.

C

APÍTULO

7

Las proyecciones del análisis

En este Capítulo trataré de reunir de manera consistente los puntos que me parecen más significativos respecto de las tendencias advertidas a través del análisis en los Capítulos anteriores, tratando al mismo tiempo de señalar la pertinencia de lo hipotetizado y las posibilidades de reflexión que se abren a partir de ese análisis.

En primer término creo que es necesario recordar y dar sen- tido al hecho de que la investigación que realicé no ha seguido un recorrido canónico como lo es el plantear un encuadre teórico y una metodología para luego emprender el análisis del corpus de acuerdo con pautas prestablecidas. Ciertamente se han incluido reflexiones teóricas —que constituyen fundamentalmente los Capítulos 3 y 4—, pero su objetivo no ha sido el de validar a prio- ri la investigación. La inclusión de la propuesta interaccionista en relación con la adquisición ha sido presentada como una vía de análisis para una problemática que excedía esa propuesta teórica en dos sentidos: porque los textos del corpus corresponden a adul- tos y porque se trata de textos escritos. En todo caso debería pen- sarse que, en vez de buscar la apoyatura teórica como posibilidad de corroboración, he tratado de acercarme a ella desde su exterior para delimitarla mejor desde aquello por lo cual hipotéticamente

podía responder. El objetivo mayor de la investigación se centró alrededor de las relaciones sujeto/lengua/discurso, fue así como al tomar como punto de partida los rasgos del texto quedaron a la luz quiebres en el discurso que abren la posibilidad de reconsiderar esa relación y al mismo tiempo advertir cómo juegan las restric- ciones de la lengua en el funcionamiento discursivo.

Milner (1996) se refiere a la forma en que Lacan concibe a la ciencia desde una posición paradójica de inclusión externa y me parece que, en función del recorrido de esta investigación, resulta pertinente recuperar aquí la cita:

“Existen dos maneras de reconocer la imagen de un objeto. Podemos partir desde el interior de ese objeto y, por una ley o una composición de leyes, generarle los contornos. Así hace el geómetra al tra- zar un círculo; así hace el lingüista al construir una gramática. Podemos partir también de los lados y del exterior; tomar en cuenta la presencia de los cuerpos vecinos; establecer cómo esos cuerpos, por su dispo- sición lateral, determinan la forma de un espacio donde se aloja el objeto. Así hacen los ríos y las ciu- dades, materialmente organizados por los obstáculos que los encierran y los ignoran”. (p.9)72

Considero entonces que el recorrido que me ha permitido llevar adelante esta investigación no ha partido de un posible conocimiento previo del investigador sobre la ciencia