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7.1 Summary of this thesis
Buena parte de los postulados kohlbergianos cuenta con un amplio apoyo empírico (Shaffer, 1994; Lapsley, 1996). Diversos estudios de carácter longitudinal (véase Walker, 1989) han encontrado que la secuencia de desarrollo del razonamiento moral sigue el orden de estadios descrito por Kohl-
berg, aunque apenas se encuentren sujetos del esta- dio 5 y, mucho menos, del 6. Por otra parte, según Snarey (1985), quien hizo una revisión de 45 estu- dios realizados en 27 culturas diferentes, puede ha- blarse de una secuencia universal, al menos en sus cuatro primeros estadios (el cuarto estadio es tam- bién escaso en las culturas rurales). Por lo que res- pecta a los factores que favorecen el desarrollo mo- ral, existe apoyo en favor de la idea kohlbergiana de que tanto el desarrollo cognitivo como el desa- rrollo de la toma de perspectiva constituyen, am- bos, condiciones necesarias pero no suficientes del desarrollo del razonamiento moral. Ha encontrado claro apoyo empírico, asimismo, la idea de la im- portante contribución de la experiencia social y el conflicto cognitivo al desarrollo moral.
No obstante, la teoría de Kohberg ha sido cues- tionada en algunos aspectos. En primer lugar, ¿hasta qué punto podemos afirmar que el razona- miento que los sujetos manifiestan en la entrevista sobre dilemas hipotéticos de Kohlberg refleja fiel- mente la forma habitual de razonar de dichos suje- tos en la vida cotidiana? Más aún, ¿hasta qué punto el modo de razonamiento medido ante dilemas hi- potéticos predice la conducta moral real del sujeto? Respecto a la primera cuestión, se ha observado que los sujetos tienden a mostrar un modo de razo- namiento algo superior en los dilemas hipotéticos que en los reales. Así, por ejemplo, en los dilemas que plantean un conflicto entre la obediencia a la autoridad y la solidaridad con los compañeros, un conflicto que a los adolescentes les resulta muy real, el razonamiento moral de éstos baja sensible- mente (De la Caba, 1994). Respecto a la segunda cuestión, revisiones como la de Bandura (1987) o —aunque anterior, más exhaustiva— la de Blasi (1980) llevan a la conclusión de que sí existe cierta relación entre el razonamiento y la acción moral, aunque bastante modesta. Sin embargo, frente a los planteamientos de Kohlberg, Augusto Blasi (1983), uno de los autores que más ha profundizado en este punto, sostiene que es la identidad moral del su- jeto, más que la naturaleza prescriptiva de los jui- cios morales, lo que genera el sentido de responsa- bilidad del yo y favorece la consistencia entre el juicio y la acción. La identidad moral difiere de
unas personas a otras —ser moral es una cuestión central del yo en algunas personas, pero no en otras—, lo que implica importantes diferencias en el ámbito de la motivación, la acción y, en defini- tiva, la consistencia moral. Blasi, con estos plantea- mientos, ha abierto una interesante línea de análi- sis. No obstante, a pesar de éstos y otros esfuerzos explicativos, como los de Rest (1983) y Haan (1985), la cuestión de la consistencia entre la cog- nición y la acción moral sigue siendo una de las cuestiones pendientes —una de las más complejas y relevantes— de la investigación actual en el ám- bito de la moral (para un desarrollo más amplio de este punto, véase Etxebarria, 1994; Etxebarria y De la Caba, 1998).
Por otra parte, se han señalado diversas lagunas en la teoría de Kohlberg. Aunque el razonamiento característico de los distintos estadios haya sido en- contrado en muy diferentes culturas, autores como Snarey (1985) plantean que el hecho de que no se hayan encontrado sujetos de los estadios poscon- vencionales en muchas sociedades no occidentales, quizá se deba a la incapacidad de los criterios kohl- bergianos para reconocer todas las posibles formas de razonamiento moral posconvencional. Otros au- tores han planteado que la teoría de Kohlberg se centra en un tipo de dilemas bastante específico y tampoco da cuenta del desarrollo de la compren- sión de la justicia distributiva. La comprensión del niño respecto al modo más justo de repartir una se- rie de bienes limitados ha sido analizada por Da- mon (1988). Este autor ha encontrado que ya para los ocho años —todavía en el estadio 1 de Kohl- berg— los niños poseen ideas bastante sofisticadas al respecto: toman en consideración aspectos como la equidad, el mérito, la necesidad y el manteni- miento de la solidaridad de grupo al decidir qué se- ría lo más justo en una serie de dilemas hipotéticos. Más radical que las anteriores es la crítica de Haan (1985), quien, frente a la tendencia, amplia- mente extendida hasta hace poco, a tomar la teoría de Kohlberg como una teoría global del desarrollo moral, ha insistido en que dicha teoría describe fundamentalmente el desarrollo del juicio moral, dejando sin analizar aspectos centrales de la mora- lidad. Para Haan, si algo interesa especialmente en
3 Mestre, Frías y Pérez-Delgado (1996) lo han baremado
para su aplicación en muestras españolas. el ámbito moral es la conducta y, lógicamente, los
determinantes de la misma. El razonamiento moral no sería sino uno de los muchos factores a conside- rar, entre los cuales las emociones ocuparían un lu- gar destacado.
Esta misma laguna ha sido señalada por James Rest (1983). Este autor, que comenzó colaborando con Kohlberg, plantea que la acción moral no puede explicarse únicamente desde procesos mera- mente cognitivos, e incluye el razonamiento rela- tivo a la justicia dentro de un modelo más amplio del funcionamiento moral, que abarca diversos componentes. Por otra parte, Rest defiende un mo- delo de estadios más complejo, según el cual el su- jeto, en un momento dado, tiene a su disposición estructuras de razonamiento características de di- versos estadios. Que el sujeto, al realizar sus jui- cios morales, se base en unas u otras estructuras depende de toda una serie de factores tanto perso- nales como situacionales, incluido el tipo de di- lema, y, dentro de un mismo dilema, de en cuál de los diversos puntos de vista se sitúe al emitir el jui- cio. Rest considera que la evidencia a favor de la consistencia interna de los estadios puede ser un artefacto del instrumento utilizado para su evalua- ción (el Standard Issue Scoring, diseñado por Ko- hlberg). Él ha elaborado un método alternativo para evaluar el razonamiento moral, el Defining Issues
Test (DIT), que proporciona un índice probabilís- tico de la preferencia de estadio o del uso de esta- dio3. Hoy en día, la idea de los estadios morales como estructuras de conjunto es cuestionada por muchos otros investigadores. Éstos coinciden en que el sujeto tiene a su disposición, en un momento dado, diversas estructuras de razonamiento moral. Este punto de vista, crítico respecto a Kohlberg, en realidad, como se puede apreciar, no se halla muy alejado del que Piaget sostuviera en su día cuando —como hemos visto— aclaraba que no se puede hablar de estadios morales globales.
La teoría del desarrollo moral de Kohlberg ha sido también cuestionada en algunos puntos impor- tantes por autores como Turiel, Gilligan o Aron- freed. Dado el calado teórico de estas críticas, las abordaremos aparte, en los puntos dedicados a di- chos autores.
2.5. turiel: implicaciones