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6 Case Analysis

6.6 Supply and Relationship Context

Desde los antecedentes de la investigación, hasta la evaluación del sistema de la unidad familiar en términos productivos y sustentables. Se tiene elementos que fundamentan el enfoque de

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desarrollo rural. Sin embargo, es importante abordar este análisis desde el enfoque del desarrollo, fin último que persiguen los programas y proyectos que atienden necesidades de las sociedades y de las regiones.

La idea del desarrollo ha tenido a través de la historia diferentes evoluciones. El término desarrollo se ha sido descrito como un término genérico que significa: progreso, evolución, modernización, crecimiento económico, entre otros (Gabriel, 1991; Ander-Egg, 1982; Mehta, 1981).

Las opiniones e ideas sobre el progreso tiene sus orígenes desde los poetas, sofistas e historiadores griegos, filósofos romanos, el cristianismo, en el siglo XVII: Fontanelle, Perrault, Turgot, Gotthold Ephaim Lessing, Emanuel Kant, William Godwin, Adam Smith, Malthus, Adam Ferguson, Rousseau, Marie Jean Caritat (Condorce), Henry Steele Commager, posteriormente en el siglo XIX, Comte, Hegel, Marx, J. S. Mill, Spencer, Durkheim, Tönnies, Morgan y otros (Nisbet, 1981), enfocaron sus ideas sobre la evolución y el progreso humano.

Posteriormente con los Neo-evolucionistas: Leslie White y Julian Steward, continúa la idea de que sociedades que tienen una adaptabilidad total mayor, tienen más partes y subsistemas, más especializaciones en sus partes, y medios más efectivos de integrarse como un todo.

A partir de las teorías económicas de J. M. Keynes (1936) y el funcionalismo estructural de Talcott Parson, (1936), se inicia el modelo de la modernización, el cual concibe que las sociedades humanas pasan por un lento proceso de evolución, durante la cual las instituciones sociales se hacen más y más complejas, adquieren más conocimiento de si misma y del ambiente mundial y son capaces de satisfacer mayores demanda de bienes para la producción y reproducción de las mismas (Nisbet, 1981).

La corriente funcionalista estructural a través de Smelser (1963), propone que el “desarrollo económico generalmente se refiere al crecimiento de producción per cápita de la población” (Nisbet, 1981). La teoría de la modernización, argumentó el concepto central del crecimiento económico. Realiza el análisis de las sociedades o economías duales, donde conviven sectores modernos y tradicionales, ricos y pobres (Gabriel, 1991). La teoría de la modernización propone que para convertir los sectores pobres a modernos, se debe promover el desarrollo de industria, servicios sociales y culturales a partir de sus propios recursos humanos y materiales. Ante esta dicotomía que actualmente persiste en nuestra época, se presentaron otras propuestas sobre el desarrollo.

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Rostow (1964), propone las etapas del crecimiento económico, donde se señala que el paso de un país de una etapa tradicional a la moderna debe transitar por cinco etapas: sociedad tradicional, condiciones previas al impulso, el impulso inicial, la marcha hacia la madurez y la sociedad de consumo de masas. Hoy las tendencias de la modernización se han vuelto mundiales.

Ianni 2006, señala que en la medida en que se desarrollan y generalizan, los procesos implicados en la modernización rebasan o se disuelven fronteras de todo tipo, locales, nacionales, regionales, continentales; rebasan o disuelven las barreras culturales, lingüísticas, religiosas o civilizatoria. Pero sobre todo lo que es local y nacional, se desarrollan relaciones, procesos y estructuras dinamizadas por la modernización, en general traducidas en técnicas sociales de producción y control.

A partir de la teoría de la modernización en países de América Latina muchas políticas de planeación del desarrollo se han establecidos. Como resultado del análisis económico, social y cultural de las formas de dependencia de las estructuras económicas de los países subdesarrollados, surge la teoría de la dependencia de la CEPAL, Raúl Prebich, Celso Furtado (1960). Donde se explican las dificultades que tienen algunos países para el despegue y desarrollo económico.

El desarrollo consiste en transformar la vida de las personas y no sólo la economía. Por eso hay que considerar las políticas de educación o empleo a través de la doble óptica de cómo promueven el crecimiento y cómo afectan de manera directa a los individuos (Stiglitz, 2006).

En los enfoque del desarrollo se ha tratado cada vez con más atención de incluir los puntos de vista de la gente pobre y abarcar distintos sectores de la sociedad y disciplinas. Dentro del debate del enfoque de desarrollo se han propuestos temas y objetivos relativos al concepto al desarrollo rural, como es el caso de economías tradicionales atrasadas, desarrollo comunitario, enfoques que incluyen el papel de la agricultura en el crecimiento, el de desarrollo rural integrado, políticas de extensión agrícolas, medio ambiente, transferencia de tecnología, sistemas agrícolas sostenibles y pobreza, entre otros.

Existen dos visiones sobre el pensamiento del desarrollo rural, una es el enfoque teórico, que abarcan los siguientes temas dominantes: a) economía dual-modernidad (1950-1970), b) pequeño productor como agentes económicos racionales y eficientes (1960-2000), c) enfoque de procesos - participación – empoderamiento (1980 - 2000), d) enfoque de medios de vida sostenibles (mediados de los 80s -2000); y la otra el enfoque práctico, que abarcan los siguientes temas: a) desarrollo comunitario (1950), b) crecimiento basado en el pequeño productor (1960), c)

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la reforma agraria (1970), d) el desarrollo rural integrado (1970), e) la liberación de los mercados (1980), f) la participación (1980-1990), g) estrategias para la reducción de la pobreza (2000) (Ellis y Biggs, 2001)

De acuerdo con los paradigmas de los enfoques anteriores el desarrollo rural han cambiando con el tiempo, siguiendo una tendencia que toma en cuenta a los pequeños productores, la participación, el desarrollo integral, hasta las necesidades y reducción de la pobreza de las personas que tienen en común a la agricultura. Ellis y Biggs (2001), señalan que en los últimos años en el medio rural han aparecidos estrategias de subsistencia, que son actualmente la piedra angular de las políticas de desarrollo rural.

En los años 70s, el objetivo del desarrollo rural a largo plazo no era el incremento de la producción agrícola sino la seguridad alimentaria, se había abandonado la visión que yuxtaponía la industrialización del sector agrícola “atrasado” y a una opinión negativa de los campesinos (Ashley y Maxwell, 2002).

En México, las condiciones sociales y económicas del medio rural han sido negativas, debido a las ineficiencias de políticas orientadas al medio rural y por las tendencias actuales del mercado que impactan en los ámbitos productivos, el empleo, los ingresos y el consumo.

Copp citado por Mehta 1984, define al desarrollo rural como un proceso dirigido a mejorar el bienestar y la autorrealización de las personas que viven fuera de las zonas urbanizadas a través del esfuerzo colectivo

Para Lassey 1977, citado por Mehta 1982, el enfoque de desarrollo rural debería estar en: (a) la preservación de la integridad ecológica con el fin de demostrar la disponibilidad continua de los recursos que sustentan la vida; (b) eficaz y adecuado uso de la tierra; (c) las condiciones de vida saludables; (d) desarrollo estéticamente agradable; (e) efectivas instituciones sociales, económicos y gubernamentales; (f) la mejora del bienestar humano en términos de un nivel mínimo económico y social de la existencia; (g) las estructuras físicas y la adaptación del paisaje de agradable diseño, (h) la integralidad, es decir, toda una gama de factores físicos, biológicos y humanos en las regiones rurales.

Sin embargo los programas de las políticas públicas no han impactado principalmente estrategias que fomenten la iniciativa y los conocimientos de los actores del medio rural. Muchos programas se han enfocado en proyectos que mantienen la pasividad del actor o campesino.

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Max-Neef et al., 1986, señala que un desarrollo a escala humana está principalmente comprometido con la actuación de las necesidades humanas tanto de generaciones presentes como futuras, fomentando un desarrollo eminentemente ecológico. Cualquier necesidad humana fundamental que no es adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana.

Es importante atender las carencias de las personas más pobres, siempre y cuando se involucre el capital social y la iniciativa de la personas; evaluando y dando seguimiento las estrategias de los programas de desarrollo, lo que permitirá la autonomía de las personas en resolver sus propias carencias.

La agricultura campesina puede evolucionar en forma equilibrada con el conjunto de la economía, bajo el uso intensivo e integral de recursos productivos, entre ellos la tierra, mano de obra, políticas públicas y estrategias que potencien su desarrollo lo que conlleva a reducir los atrasos y pobreza existente (Long, 1996 citado por Delgado 1998).